Paz Zamora

En un aniversario

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El país conmemora estas  horas 140 años de la gesta heroica de Eduardo Abaroa, cuando está todavía por dilucidarse qué pasó  durante los cinco años que llevó la gestión encaminada por el presidente Evo Morales en busca de una solución para el enclaustramiento geográfico boliviano. La gestión zozobró en el 1 de octubre pasado, un hecho que pocos dudan en calificar como el mayor fracaso de la política exterior boliviana que el gobierno instauró bajo la que denominó ¨diplomacia de los pueblos¨.

Nadie duda, salvo el propio presidente y algunos de sus más cercanos colaboradores, que la gestión quedó sellada en esa fecha, cuando la Corte Internacional de Justicia decidió contra todos  los alegatos nacionales y dictaminó que Chile nunca adquirió el compromiso de negociar una salida al Pacífico para Bolivia. Los observadores concuerdan en que las consecuencias de esa derrota diplomática serán sentidas por muchos años y que será necesario contar con nuevos interlocutores antes de intentar cualquier nueva aproximación sobre el tema.

El aniversario de la gesta de Abaroa ocurre en el momento de mayor aislamiento político boliviano en América del Sur. Esto quedó manifiesto el viernes cuando Bolivia, país cuyos diplomáticos proclaman como  ¨país de contactos¨ por su posición geográfica en el centro de América del Sur, no estuvo al lado de  los  países que suscribieron el acta de creación de Prosur (todo el continente excepto Venezuela, Uruguay y Bolivia) con el que se pretende substituir a Unasur. Este ultimo organismo, ahora desfalleciente, fue creado a principios de la década bajo inspiración del comandante venezolano Hugo Chávez. El hecho de que el acta hubiese sido suscrita en Santiago y que su proponente principal fuera el presidente Sebastián Piñera, dice mucho para Bolivia y la línea política que sigue el gobierno del presidente Morales, equidistante de los que ahora forman Prosur.

En una región hasta hace poco dominada por el populismo de izquierda, el nuevo organismo obliga a sus integrantes a imponer la ¨plena vigencia de la democracia, de los respectivos ordenamientos constitucionales, el respeto del principio de separación de poderes del Estado, y la promoción y protección, respeto y garantía de  los derechos humanos y las libertades fundamentales¨. Los comentaristas subrayaban que la pastilla resultaría demasiado tóxica para los dirigentes alineados en el Socialismo del Siglo XXI, del que Venezuela y Bolivia son militantes solitarios en sudamérica.

A los siete países representados por sus presidentes, se sumó el Embajador de Guyana en Santiago, en un hecho que también fue un recado para Venezuela, que con Guyana tiene un viejo pleito pendiente por el territorio del Esequibo (dos tercios de Guyana).

El fracaso en la Corte Internacional de Justicia deberá obligar a Bolivia en redefinir sus líneas básicas de política exterior. La iniciativa de abrir debate la tomó esta semana el ex presidente Jaime Paz Zamora (1989-1993), al decidir viajar a Ilo, el puerto peruano sobre el Pacífico, donde Bolivia goza de un Puerto libre cedido bajo su gobierno, con seis kilómetros de longitud. Paz Zamora es candidato presidencial por el Partido Demócrata Cristiano y la decisión del ex presidente de conmemorar allí la gesta de Abaroa, y de inmediato viajar a Santa Cruz para sobrevolar los puertos fluviales de Puerto Busch y Puerto Aguirre,  subrayan el la intensidad que tendrá la política exterior en la campaña presidencial que empieza a aflorar.

(*) https://haroldolmos.wordpress.com

Después (¿?) de la tormenta

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La tempestad que desató la renuncia del ex presidente Jaime Paz Zamora a integrar el grupo de personalidades que acompañará al presidente Evo Morales Ayma a La Haya, había amainado este miércoles pero los relámpagos aún continuaban y nada excluía nuevas tormentas al aproximarse el día 19, cuando empezará la lectura de los alegatos de Bolivia y Chile. El ex presidente recibió la solidaridad de sus simpatizantes ante el aluvión de insultos  que recibió del gobierno, en una proporción directa a la profundidad del golpe que causó su declinación.

La ausencia de Paz Zamora resta brillo a la comitiva.  De los cuatro ex presidentes invitados -cada uno tendría que pagarse el privilegio, que costaría un mínimo de 5.000 dólares- solo Paz Zamora fue presidente por un período completo. Los otros acompañantes llegaron a la presidencia por hechos excepcionales; Jorge Quiroga, por la muerte de Hugo Bánzer; Carlos Mesa, por la conmoción que derivó en la fuga del titular Gonzalo Sánchez de Lozada, y Guido Vildoso, el ultimo de la cadena castrense, rigió el país pocos meses para dar lugar al curso constitucional que habían interrumpido los golpes militares.

Los insultos que profirió el vicepresidente Alvaro García dieron luz verde a raudales de otros provenientes del gobierno. Sobresalieron los denuestos de la titular de Comunicación Gisela López quien, de acuerdo a ANF, escribió: ¨Siendo Vicepresidente, Jaime Paz traicionó a Hernán Siles en 1984. Traicionó a los mártires de la Harrington en 1989 (sic) y se alió al dictador Banzer. Traicionó al pueblo alteño y apoyó a Sánchez de Lozada en la masacre de octubre de 2003. Ahora traiciona a Bolivia y nuestra causa marítima¨.  En comparación, el Judas evocado en estos días habría sido un principiante.

 

¨Yo no voy¨

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Jaime Paz Zamora dio este martes un sacudón que hizo temblar el universo politico y diplomático boliviano. Perforó el bloque que pretendía exhibir el presidente Evo Morales en torno a la política marítima de su gobierno y le rechazó la invitación para viajar a La Haya para escuchar, a su lado y junto con otros tres ex presidentes y una docena de otras personalidades nacionales, los alegatos finales de la disputa marítima con Chile. El expresidente (1989-93) dijo que Morales pretendía ofrecer una imagen de concordia cuando hay una grave discordia en el país por la actitud del mandatario de empeñarse en una nueva reelección e ignorar el referendum del 21 de febrero de 2016 que dictaminó contra esa aspiración.

La ruptura entre ambos líderes presagia un acentuado calentamiento politico en Bolivia cuando faltan casi dos años para las elecciones generales en las que el actual mandatario pretende ser candidato por cuarta vez consecutiva y regir el país hasta 2025.

¨Tomé la decision de disculparme y no ir a La Haya. Prefiero, como todos los compatriotas, esperar los resultados en territorio nacional y rogar a todos los santos que las cosas salgan bien¨, dijo en una conferencia de prensa en las oficinas de su partido, el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), en La Paz.  En criterio del ex mandatario, el presidente Morales utiliza el tema del mar en su propio beneficio. ¨El presidente divide…si uno apoya el mar es, en su lógica, apoyarlo políticamente¨, dijo.

Las reacciones del gobierno fueron de grueso calibre, reflejo de la magnitud del impacto que causó en las autoridades la decisión del ex presidente. El Vicepresidente Álvaro García Linera lo llamó ¨político decrépito¨. ¨Le está dando la espalda a Bolivia y a esta muestra de unidad en torno al mar…hubiera sido lindo que el señor Jaime Paz hubiera aceptado la invitación del Presidente¨.

Entre los allegados al ex presidente y críticos del gobierno las reacciones fueron de aprobación jubilosa, con expresiones de ¨bravo¨y ¨valiente¨ que circulaban en las redes.

La participación de Paz Zamora entre los invitados del presidente había causado molestia y desaliento entre sus seguidores desde la semana pasada. En las redes sociales había declaraciones de franca censura y rechazo a la presencia del ex mandatario en la comitiva designada para acompañar al presidente Morales. La indignación que algunos manifestaban evidenciaban el curso de una ruptura progresiva del líder mirista y el mandatario.

El desaire del ex mandatario anunciado este martes parecía anunciar un punto elevado en las hostilidades que cruzarán el camino del presidente Morales. No era posible calibrar de inmediato el efecto de la decisión sobre otros convidados a La Haya pero resultaba obvio señalar que les provocaba al menos incomodidad. Por lo demás, la invitación ya empezaba a causar desconcierto desde que voceros del gobierno dijeron que los convidados se pagarían los gastos de viaje. El gesto pareció nada convidante, pues no lucía apropiado decir a los invitados:  ¨vengan a la fiesta, pero cubran ustedes mismos todos sus gastos, del transporte a la comida¨. Solo en pasajes, hotel y gastos generales la invitación costaría siquiera unos 5.000 dólares para dos o tres días en La Haya.

Al señalamiento de que el irrespeto al referendum de hace dos años se erigía como barrera para declinar la invitación, se agregó la connivencia que atribuyó al presidente Morales con el mandatario venezolano Nicolás Maduro, bajo cuyo gobierno la economía de su país se ha reducido a la mitad de la que era hace una década, resultado de una crisis que ha causado el éxodo de cientos de miles de venezolanos y la muerte de centenas en manifestaciones de protesta.

Las ceremonias en La Haya empezarán el lunes 19 de marzo.

Barreras

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El camino para que el presidente Evo Morales pueda aplicar el principio del ¨se le mete nomás¨ en busca de permanecer en el gobierno se ha vuelto más empìnado. Estos días han surgido barreras que parecen haber colcado ese sendero muy próximo a una posición vertical. Su estrategia, dicen los observadores, puede continuar de manera impredecible o rectiificar hacia un retiro elegante. Nada indica que, de inmediato, el mandatario vaya a renunciar a su intento tri-releccionista.

En menos de dos semanas han aterrizado en el escenario politico nacional dos factores que deben haber sacudido sus planes. Primero ocurrió el manifiesto ciudadano Agenda del 21F (por el referendum de febrero del año pasado, cuando la mayoría dijo No al propósito de reformar la constitución para permitir al presidente ser candidato por enésima vez.) A poco vino el ingreso de Jaime Paz Zamora a la arena con el mismo propósito de la A21F y fijó como punto de ruptura oponerse a la construcción de una carretera por el Tipnis que no repara en las secuelas ambientales del proyecto ni en el buen vivir de los habitantes de la zona.

La A21F reiteró también sin ambages una posición ciudadana generalizada contra el plan carretero del gobierno que, por ahora, regresó otra vez en el congelador. El gobierno calibró la avalancha que representaba haber quitado la intangibilidad al territorio cuando, el 9 de agosto, los legisladores oficialistas revirtieron la decision que ellos mismos habían tomado seis años antes, y lo dejaron legalmente interme. Entonces, el presidente Morales declaró que la obra dormiría sin plazo porque no había recursos para construirla.

Que no había más financiamiento externo era algo que ya se sabía cuando los legisladores desnudaron al Tipnis de protección legal. De manera que el ¨no hay dinero¨ equivalió a reconocer que hay una corriente mayoritaria opuesta a su plan, visto más que como una via de infraestructura para unir los dos departamentos, como un claro favorecimiento a la expansion de las áreas cocaleras del Chapare, que el presidente había prometido facilitar. Aquí yace el punto de fricción inevitable pues nadie en el gobierno se ha atrevido a desmentir los estudios que dicen que hasta el 90 por ciento de la coca chapareña tiene un fin ilícito. Léase narcotráfico.

La A21F expresó un compendio de ideas y sentimientos que han estado a flote en el ambiente y tiene la virtud de expresarlos de manera resumida y clara. En contenido y propósitos, es el mismo movimiento que recorrió el país con la meta de parar la tentativa multi-reeleccionista del presidente Morales y culminó a principios del año pasado.  El éxito fue contundente y al principio reconocido, pero el gobierno, en una confirmación de que regímenes de su naturaleza tienden a no irse del gobierno si no son arrancados de él, decidió buscar otras maneras de contornar el muro anti re-re-re-releccionista que se levantó. Igual que Nicolás Maduro, quien, arrinconado por una asamblea legislativa mayoritaria, inventó una constituyente de miembros escogidos a dedo con la que pretende gobernar.  

Concebido en media docena de páginas, el documento con el que la A21F ingresó al escenario politico expuso su objetivo principal: ¨la transición del Estado autoritario y corporativo actual hacia un estado democrático que garantice los derechos de las personas, de los pueblos y de a naturaleza¨, al que agregó una advertencia: ¨Puesto que no hay viabilidad jurídica ni política para los planes de perpetuación de Evo Morales en el poder, las organizaciones de oposición y el propio MAS (el partido de gobierno), deben prepararse para un nuevo proceso de transición¨.

De inmediato, el presidente no dio oídos a la advertencia, que sonó como un consejo de sobria firmeza para evitar mayores tribulaciones al país. Este fin de semana estaba de viaje, acompañado de docenas de militantes de su partido, rumbo a Caracas, para rendir apoyo a Maduro, el gobernante más impopular del continente, de quien el mismo conglomerado ciudadano le había sugerido un alejamiento profiláctico.

Paz Zamora, aún empeñado en obtener reconocimiento legal para su partido ahora bajo el nombre de Unidad 21F MIR, mostró otra punta afilada de la que Morales deberá cuidarse mucho. Jefe de una organización que luchó contra dictaduras y que tiene estructuras en casi todo el país, Paz Zamora se pone al frente de Morales determinado a combatir los nuevos intentos prorroguistas del mandatario. La última semana, estuvo casi todos los días atacando al régimen y condenando el plan carretero por el Tipnis, bajo cuya presidencia ganó el carácter doble de parque nacional y territorio indígena.

Hasta hace solo unos meses, el cielo de Evo Morales parecía más o menos despejado. Ahora las nubes se le han oscurecido y anuncian tiempos de tormentas.

Semillas de la historia reciente

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Una reunión sigilosa hace 40 años en la casa de un historiador, muy cerca del Ministerio de Gobierno, selló la base de un compromiso que diseñaba un nuevo curso politico en Bolivia. Un partido joven, todavía clandestino, le dijo al general Juan Pereda Asbún que aceptaba el reto de medirse en elecciones bajo una sola condición. El gobierno, urgido de legitimarse de alguna manera en las urnas, debía dictar una amnistia general e irrestricta que abarcase al centenar de dirigentes a los que régimen denominaba ¨delincuentes políticos¨, entre ellos Juan Lechín Oquendo y Marcelo Quiroga Santa Cruz, estrellas básicas del firmamento boliviano, y algunos de sus propios dirigentes. Vinieron la amnistía y las elecciones generales y empezó el eclipse acelerado y a tropezones del régimen militar que tenia al país a su cargo hacía una casi una década.
¨Apuntes para una historia – La hazaña de la esperanza¨ (La Hoguera, 240 páginas), de reciente presentación en Santa Cruz, es un paso hacia una narración mayor de la historia del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), el partido que emergió a la vida política en la segunda mitad del siglo pasado y se convirtió en gobierno en 1982.
No es común en Bolivia escribir la historia contemporánea con cierto detalle. Susana Seleme Antelo y Francisco Aróstegui Quiroga asumieron el empeño de narrar aspectos sobresalientes del recorrido de su partido ensamblándolos en un registro de la construcción de una organización política, cuyos fundadores fueron agarrados en medio de dos corrientes históricas colosales. La que emanaba de la revolución cubana y la que en Bolivia era la referencia imprescindible, la revolución de 1952 y sus oleajes, manifiestos con vigor aún 60 años después.
Aróstegui, del puñado de jóvenes que fundó ese partido en 1971 y permaneció clandestino hasta el encuentro furtivo con el general Pereda seis años más tarde, y Seleme, nutrida ideológicamente por la eclosión cubana y horrorizada, como muchos de su generación, con el despotismo soviético, primero, y el cubano, después, abrazaron una ¨izquierda viable¨ para Bolivia.
¨Abandoné la lucha armada ¨para que la vida no fuera asesinada en primavera…¨, dijo en la presentación de la obra, citando al ex guerrillero colombiano Antonio Navarro Wolf, del M-19, cuando renunciaba a las armas para plegarse a las corrientes democráticas.

Ambos fueron actores destacados en el gobierno del MIR, presidido por Jaime Paz Zamora (1989-93). El primero, también nutrido ideológicamente en Cuba, fue prefecto de Santa Cruz en tanto que Seleme estuvo a cargo de la Secretaría Privada de Paz Zamora.
El libro refiere fugazmente algunas anécdotas notables, como la fuga de dirigentes miristas mientras disputaban un partido de fútbol con sus carceleros en un campo de concentración, o la conclusión a la que llegó un diplomático de que el MIR apoyaría la elección del candidato del MNR en 1989 pues no votaría por Hugo Bánzer. La conclusion resultó errónea, pues si bien el MIR no votó por Bánzer sí recibió sus votos parlamentarios y Paz Zamora fue electo presidente. Ese malabarismo ético es discutido aún hoy.
En las palabras de Aróstegui al presentar el libro, ese capítulo marcó el momento en que los bolivianos se dieron la mano y suprimieron distancias para vivir en democracia.
Es impresionante, aún casi 40 años después de ocurrido, el relato de Paz Zamora, sobre el incendio y caída del avión en que viajaba en la campaña electoral de 1979 junto a otros líderes de su partido (Hernán Siles Zuazo no viajó por otros compromisos). No lo es menos la rememoración de la masacre de la calle Harrington de La Paz, donde fueron acribillados ocho militantes del MIR y de la que se salvó escondida debajo de una cama Gloria Ardaya. Ahora en Ecuador, Ardaya también presenta un testimonio anexo al libro.
Un cimiento del MIR y de su ascenso hasta el gobierno fueron militares, jóvenes entonces, que endosaron su causa. También forjados al influjo de la revolución de 1952, un grupo de oficiales convergió en el objetivo de restablecer la democracia. En el testimonio escrito para el libro, el ahora general retirado Gary Prado Salmón, dice que esos oficiales coincidieron con el MIR en cuanto verificaron que el nuevo partido había abandonado las armas y estaba en el sendero democrático.
El trabajo trae un abordaje muy breve a la ¨desdolarización¨, bajo la UDP de la que el MIR fue parte esencial. La medida devastó los pequeños ahorros pero también, subrayan los autores, fue palanca determinante para el desarrollo agroindustrial de Santa Cruz.
También un registro de la oposición en actual curso contra el intento de re-re-reelección del presidente Morales (¨quieren impunidad para toda la vida¨), el libro es de una lectura forzosa para todo intento de conocer capítulos importantes de la historia contemporánea de Bolivia.

Soledad boliviana -II-

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N.R. Actualiza y ajusta versión anterior.

El momento en que el  senado de Brasil votó 61-20 para alejar de la presidencia a Dilma Rouseff fue también el del Embajador boliviano en el vecino país, José Kinn, para sentirse fuera de sus tareas diplomáticas por tiempo indefinido, lo mismo que sus colegas de Venezuela y Ecuador. En ruta diferente de la de los que hasta hace poco eran cofrades muy cercanos, no se supo que Cuba hubiese tomado una decisión semejante o que hubiese alterado sus relaciones con Brasil. Pese al significado de la actitud cubana, o quizá por esa razón, la señal fue recibida con indiferencia por sus aliados.

Horas antes de la decisión del senado, el presidente Evo Morales había anunciado que convocaría a su embajador si ocurría el alejamiento de la primera mujer presidente en el vecino país. Actuó en consecuencia.

Pese a la proximidad ideológica que el presidente Morales expresa hacia la ex mandataria, ésta nunca visitó Bolivia durante su ejercicio presidencial. Dilma Rousseff no echó al olvido la actitud del gobierno boliviano cuando dispuso que el ejército ocupase las instalaciones de Petrobras en 2006 sin que Brasil imaginase lo que ocurría. ¨Eso no se hace con un país amigo¨, reprochó a los pocos días Luiz Inacio Lula da Silva al presidente Morales en una reunión a la que también asistía el comandante Hugo Chávez, quien defendía al líder boliviano. Entonces, Lula era presidente y Rousseff presidía Petrobras.

El nuevo malestar de las relaciones bilaterales ocurre cuando está a la vuelta de la esquina la negociación por un nuevo contrato de venta de gas natural a  nuestro vecino. No es posible determinar todavía si el presidente Morales calibró la decisión delicada que tomaba. Se supone que su cuerpo de asesores lo hizo.

Respecto al de sus colegas de Venezuela y Ecuador, el paso boliviano es más sensible, dada la dependencia de la economía nacional del comercio con Brasil. El factor dominante no es solo el gas, sino la multitud de mercancías que Bolivia adquiere de su vecino. No es casualidad que, al cabo de años de gozar de un balance favorable, el valor del intercambio empieza a ser negativo para Bolivia. En valores, le compra más que lo que le vende, con el gas como factor dominante casi absoluto.

Una persistencia de la tendencia preanuncia problemas. El primero: cubrir la diferencia puede ser a costa de las reservas monetarias en el Banco Central, ahora en franco descenso. Una segunda observación es que nadie aconsejaría pelearse con el vecino con el que comparte la más extensa frontera sudamericana y un PIB cien veces mayor.

La crisis en curso es una de las mayores en el hemisferio. A diferencia de la comprensión amistosa que adoptaba el Brasil del PT de Lula y Dilma Rousseff, esta vez su canciller José Serra replicó de inmediato y también llamó de vuelta a sus embajadores en los tres países. Cuándo las relaciones de Brasil con sus vecinos podrán normalizarse es una especulación a largo plazo.

La decisión que deja en la cuerda floja las relaciones bilaterales sigue a otras que en estos años han llevado a la diplomacia boliviana a un ostracismo nada envidiable. De espaldas a Chile, las relaciones con todos los vecinos limítrofes están vidriosas. A Perú, el presidente no viajó para a la posesión del nuevo mandatario, Pedro Pablo Kuczynski. Jaime Paz Zamora le dijo que, de haber sido él, habría ido a Lima inclusive en camilla, dada la importancia de Perú, como hermano siamés de Bolivia, y en especial ahora, con la demanda marítima en La Haya y la necesidad de intensificar el uso del puerto libre que el país tiene en la costa peruana de Ilo. El Presidente Morales sí realizó viajes internos y a República Dominicana y Cuba. Con Argentina bajo Mauricio Macri las relaciones nunca fueron buenas. En días pasados empeoraron con sus críticas a la política económica de nuestro vecino que en materia de comercio es el segundo en importancia para Bolivia. Con Paraguay tampoco son cordiales.

Los límites de la capacidad boliviana para aislarse son centro de la atención preocupada de los diplomáticos nacionales. No es especular demasiado decir que ahora deben preguntarse cuál podrá ser el próximo paso.

Desafíos

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Con el telón de fondo de la derrota del gobierno el 21 de febrero, empiezan a tomar impulso movimientos para levantar un muro ciudadano para detener los propósitos del partido gobernante y del presidente Morales de estirar su gestión por cuatro años más, que lo llevarían a regir durante un récord de dos décadas continuas. Quienes lideran esos movimientos ven en la pretensión una tentación totalitaria y sienten que deben actuar para conjurarla.

Jaime Paz Zamora, el ex presidente (1989-93) y uno de los padres fundadores del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria, salió al frente del propósito gubernamental y denunció como rayanos en el delito (¨apología del delito¨) los intentos de abrir libros de registro y dar pasos formales para desconocer el resultado del referéndum de febrero.

No ha sido el primero ni el único alerta ante la campaña re-releccionista. Carlos Hugo Molina, el multifacético ex prefecto de Santa Cruz, había dicho días antes del referéndum que el vuelco demográfico que se ha dado en Bolivia, cuando la mayoría de la población dejó de ser rural y se instaló en ciudades, iría pasando facturas al gobierno. La derrota que sufrió en febrero parece corroborar el aserto, que las principales autoridades rehúsan aceptar como una decisión sin vuelta. Semanas antes, el ex presidente Carlos Mesa había exacerbado los ánimos del gobierno al anunciar que su voto sería No.

José Antonio Quiroga, uno de los rostros más visibles en el combate electoral para derrotar el empeño gubernamental, dijo que el referéndum propinó una derrota política incuestionable al binomio Evo Morales-Álvaro García Linera que ha marcado la historia del gobierno a partir de la cual nada será como antes. La derrota ocurrió bajo la tormenta causada por el estallido del ¨caso Zapata¨. El gobierno, subrayó Quiroga, no logra explicar el tráfico de influencias expuesto por el escándalo pero aun así decidió suscribir acuerdos para la terminal gigante de Viru-Viru y un proyecto reducido para El Mutún, ambos sin las licitaciones de rigor.

Fue una ¨fuga hacia adelante¨ que ahora remata en la búsqueda obstinada de anular los resultados del referéndum en procura de ¨un segundo tiempo¨ que desconoce la voluntad de la ciudadanía, dijo mientras tomaba un café en la Feria del Libro en Santa Cruz.

El político, que regenta Editorial Plural, entre las empresas editoras de mayor prestigio en el país, se encuentra organizando una ¨Plataforma Ciudadana¨ para defender la institucionalidad democrática. Aspira a conformar, junto a otras fuerzas, una opción electoral para los comicios presidenciales de 2019. Declinó especificar fuerzas involucradas en el empeño, pero luce claro que la decisión del gobierno de procurar una nueva candidatura para Evo Morales aquel año es vista como desconocimiento de la decisión del 21 de febrero y que ha activado articulaciones ciudadanas para salirle al frente. Es una convergencia ¨a-la-MUD¨, la Mesa de Unidad Democrática venezolana que logró coincidir en un solo frente y ahora tiene arrinconado a Nicolás Maduro y lo está obligando a un referéndum capaz de apartarlo del poder.

Jaime Paz ha puesto en movimiento a la estructura nacional del MIR, al que procura devolverle la legitimidad electoral que le fue quitada a principios de siglo y que ahora tomaría la identidad de MIR-Comunidad Política Ciudadana. En dos visitas a Santa Cruz entre abril y mayo delineó ante un centenar de dirigentes y militantes su visión sobre Bolivia y la tarea que le correspondería al movimiento político surgido en el último cuarto del siglo XX y que ahora prepara su relanzamiento como ¨mirismo del siglo XXI.¨

En la última visita advirtió que quienes se atrevan a reclamar firmas para retrotraer Bolivia a antes del 21 de febrero o escenificar un supuesto ¨segundo tiempo¨ estarían infringiendo la ley. Fue la advertencia más severa de un partido asegura que sin su presencia como generación de la democracia no se entiende la historia del país de los últimos 40 años.
¨El referéndum fue un mandato que se dieron los bolivianos…no hay retrocesos¨, dijo ante su audiencia.

Quiroga duda que el gobierno y quienes lo apoyan se atrevan a dar de nuevo el paso en busca de la re-re-re, vuelto más difícil con un ambiente externo adverso a los regímenes populistas. Los observadores creen que la elección de Pedro Pablo Kuczynski en Perú, refuerza esa adversidad, que podría crecer en espiral con la consolidación en Estados Unidos de los demócratas bajo Hillary Clinton.

Precalentamiento

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Impulsado por el llamado a elecciones en octubre, empieza a tomar cuerpo un movimiento que luce destinado a agitar progresivamente al país: la demanda por una amnistía general que limpie el camino hacia las elecciones de octubre. La cuestión está planteada desde hace tiempo pero ha cobrado vigor al surgir en el horizonte la nueva cita con las urnas.

Al  presentarse a la vida política pública, un grupo de ciudadanos planteó hace poco más de un mes una convergencia de propósitos básicos y propuso un cambio de rumbo para ofrecer al país una alternativa diferente de las que emergieron en las décadas finales del siglo pasado.  La iniciativa ha dado lugar a un Frente Amplio, entre cuyos articuladores figura media centena de figuras nacionales, bajo la convocatoria a pasar “del despotismo que tenemos a la democracia que queremos”.

En una dirección similar favorable a una amplia amnistía se pronunció el fin de semana Acción Democrática Nacionalista, que en un escueto pronunciamiento planeó con urgencia una “declaratoria de amnistía amplia e irrestricta”, junto a un “cese de persecuciones a políticos y dirigentes cívicos, el retorno de los asilados y el desistimiento” de juicios instaurados  como “parte del acoso judicial” cuya práctica atribuye al gobierno.

Un planteamiento semejante ha surgido del Movimiento Democrático Social (MDS), fundado recientemente bajo el liderazgo del gobernador Rubén Costas.

El pronunciamiento de ADN subraya los giros de la historia boliviana desde la década de 1970, en cuyo epílogo una huelga de hambre precipitó el movimiento que desembocó en una amnistía general y en las elecciones de 1978.

El MIR, que postula una amnistía sin retaceos desde  hace tiempo, sostiene que, para ser democráticas, las elecciones deben conllevar una reestructuración del Tribunal Supremo Electoral que le confiera credibilidad e independencia del gobierno.

Sin alborotos, ese partido parece prepararse para lo que sus dirigentes vislumbran como “el retorno” de Jaime Paz Zamora. Una proclamación del ex presidente (1989-93), dicen, equivaldría al ingreso de un pura-sangre de la política boliviana a la arena electoral que agitaría la contienda y dificultaría la marcha electoralista del presidente Morales. El reingreso de Paz Zamora obligaría a comparaciones necesarias entre las formas de gobierno de ambos líderes y, eventualmente, a un debate que ninguno de los dos podría eludir.

Si a eso se agrega un eventual retorno de exiliados (774, dice un organismo dependiente de la ONU) y libertad de presos, el año luce lleno de expectativas bajo un precalentamiento cada vez más intenso.

Es probable que el  gobierno  inicialmente  arguya que en Bolivia no hay presos políticos y que quienes están exiliados son “delincuentes políticos.” Lo mismo  decía el gobierno del general Banzer en 1977. No pudo resistir la presión de un proceso nacional que avanzaba a todo galope. (Ese movimiento fue una consecuencia del fracaso de la gestión  que habia lanzado en Charaña. El fracaso  lo dejó inerme ante el reclamo por un reencuentro y rconciliación que prevalecía en la nación. Pero esta es otra historia.)