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Ir a tribunales de ética, recomienda UNIR

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Fundación UNIR, una de las instancias más respetadas de observación y vigilancia del comportamiento de los medios de comunicación en Bolivia, recomendó este martes al gobierno que considere presentar un reclamo formal ante el Tribunal de Ética Periodística de la ANP y el Consejo Nacional de Ética Periodística para zanjar la controversia en torno al discurso del Presidente Morales sobre las condiciones climáticas, el flojo y la flojera.
También recomienda a los medios ejercitar una supervisión ética y técnica más rigurosa en el tratamiento de las noticias.
La recomendación de UNIR coincide con planteamientos de organizaciones periodísticas y, por venir de la institución que fundó y dirigió la periodista Ana María Campero, fallecida hace dos años, puede representar una salida para el conflicto que enfrenta al gobierno, que quiere abrir un juicio contra ANF, El Diario y Página Siete.

El gobierno argumenta que esos medios distorsionaron un discurso que el presidente improvisó en Tiahuanacu hace dos semanas cuando, entre otras cosas, dijo: “En el oriente boliviano, donde todo el año se produce, yo digo solamente por falta de voluntad podemos ser tan pobres o no poder tener alimento, mientras en el altiplano es diferente, si hay helada, si no hay lluvia, si hay granizada, no hay alimento. Es una verdad eso. Pero en el oriente, sólo por flojos podemos hambrear”. Los medos sindicados sostienen que no realizaron ninguna tergiversación y que se limitaron a reproducir las palabras del presidente.

La sugerencia de UNIR viene tras la Carta a la Nación que el domingo publicaron 14 periodistas, todos Premio Nacional de Periodismo o dirigentes de la Asociación de Periodistas de La Paz y la Asociación Nacional de Periodistas que plantearon al gobierno que retire la denuncia contra esos medios.

UNIR dice en los párrafos finales de la vivisección que ha realizado de la controversia:

“El gobierno debe reconocer que ni la penalización de la interpretación periodística de los hechos ni el reiterado estímulo de un enfrentamiento con los medios informativos son una vía adecuada para lograr que la democracia y el pluralismo se fortalezcan o para
que la ciudadanía acceda a información necesaria, responsable y de calidad. A su vez, los responsables de los medios noticiosos y de los gremios periodísticos, además de defender y promover el Derecho a la Información y la Comunicación (DIC) establecido y garantizado por la Constitución Política del Estado, debieran ejercitar una supervisión ética y técnica más rigurosa sobre el tratamiento de las noticias, las opiniones y los análisis referidos a temas, instituciones y personas con repercusión pública. Sin embargo, las autoridades de los distintos ámbitos y niveles del Estado debieran considerar siempre el alcance que pueden llegar a tener sus actos y declaraciones en el espacio mediático. Y la ciudadanía debiera estar permanentemente vigilante y ser exigente respecto de la vigencia del DIC en el país.”

El análisis de UNIR es un trabajo de cuidado meticuloso y sus sugerencias lucen atinadas. Es difícil que el gobierno no las escuche.  Revive paso a paso el proceso de la información, a partir de los boletines emitidos por Agencia de Noticias Fides,  su crónica final  y la publicación que, en base a ella, hicieron El Diario y Página Siete. Pese a provenir  de la noticia de ANF, el titular y primer párrafo de la versión que reprodujeron los dos diarios son diferentes y quizá el  origen de toda la controversia que se desató. En ningún caso, sin embargo, hubo una tergiversación ni una incitación racista. Las autoridades inicialmente echaron toda la responsabilidad sobre ANF y después incorporaron en la cuestión a los dos diarios paceños.

Tal vez la semana concluya con la tensión  gobierno-prensa-periodistas disipada.

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Heredarás el viento

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Una atmósfera de “Gran Hermano” ronda sobre  Bolivia con el anuncio de un juicio criminal (ahora será denuncia, unos decibelios menos) contra ANF, El Diario y Página Siete por reproducir trozos de un discurso del presidente Morales. Con una granizada de adjetivos, el gobierno sostiene que Agencia de Noticias Fides distorsionó las palabras del mandatario cuando dijo: “En el oriente boliviano, donde todo el año se produce, yo digo solamente por falta de voluntad podemos ser tan pobres o no poder tener alimento, mientras en el altiplano es diferente, si hay helada, si no hay lluvia, si hay granizada, no hay alimento. Es una verdad eso. Pero en el oriente no, sólo por flojos podemos hambrear”. El Ministro de Gobierno Carlos Romero dijo que ANF quiso “manipular la conciencia, el ánimo y los sentimientos” de los pueblos del oriente, y que había incurrido en una calumnia. “No inventamos nada”, replicó ANF. Por lo que leo, el “error” fue escribir flojo en lugar de flojera. No hay diferencia de fondo entre las dos palabras.
Como secuela del entripado, el tema vibra en los medios, los periodistas están alertas, ya hubo manifestaciones callejeras y un olor a autocensura flota en muchas redacciones.
Las informaciones periodísticas suelen ser como un espejo: reflejan lo que ocurre. ANF reflejó lo que había dicho el presidente. Ocurre que a veces no nos gusta la imagen que muestra el espejo. Algunos buscan mejorarla y la retocan. Otros destruyen el espejo. Al gobierno no le gustó la imagen que proyectaba el espejo y ha decidido cargar contra ¿contra quién? ¿Contra la imagen o contra el espejo? Contra el espejo, claro.
Como se presentan las cosas, la carga acabará sobre el propio presidente. No hay nada que cambie la imagen reflejada en el espejo. Sus palabras fueron dichas, aunque con el pincel de la experiencia del mandatario y una mejor articulación de sus expresiones para que representaran lo que efectivamente quería decir, podían haber sido “retocadas”. Ahora sus palabras serán constantemente repetidas, quizá las frases importantes que diga serán reproducidas tal cual, sin el beneficio de la edición. ¿Alguien se ruborizará?
Es importante que ocurra el juicio. Nada mejor para periodistas, maestros, académicos y alumnos que una clase monumental de gramática y sintaxis desde las dos esquinas del cuadrilátero. Para este duelo sin precedentes en la historia de las lenguas, los periodistas podrían convocar a jefes de redacción de grandes diarios del continente, columnistas, especialistas en el lenguaje para servir como testigos. Hasta Reporteros Sin Fronteras vendría.
Estaríamos ante un debate excepcional. Sería algo parecido al que ocurrió a mediados de la década de 1950, cuando una obra de teatro capturó la atención del público norteamericano por la fuerza de su contenido: lucha entre la racionalidad y las mentalidades conservadoras. “Heredarás el viento” fue llevada al cine con Spencer Tracy, Frederick March y Gene Kelly en los papeles estelares.
El título de la pieza teatral fue tomado de un texto bíblico (Proverbios 11:29) que nos dice: “El que turba su propia casa heredará el viento. Y el necio será el siervo del sabio de corazón.” El fondo es un debate entre la razón, que iba de la mano de la teoría de la evolución, y el inconmovible conservadurismo de quienes sostenían (y aún hay algunos) que el mundo fue creado en siete días exactamente.
Sería sensacional escuchar el testimonio de las autoridades repitiendo los adjetivos contra ANF y oír lo que opine sobre ellos un jefe de redacción. Las definiciones de “flojera” y sus diferencias respecto a “flojo” podrían ser piezas de antología para los almacenes informáticos. Puede ser el peor desastre de relaciones públicas para algunos. Entrarían al ruedo no solamente los adjetivos sino la forma de hablar y expresar ideas en cualquier idioma. Pero releer las frases del presidente conllevaría un riesgo que habría que calcular: dar razón plena a los medios que las registraron.