Ostria Trigo

Charaña

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Una de las causas para el fracaso de la negociación que emergió del encuentro en Charaña, en febrero de 1975, entre los generales Banzer y Pinochet, fueron las críticas prematuras y, casi todas, insuficientemente informadas, que esa  iniciativa trascendental recibió, afirma un protagonista esencial de aquella frustrada negociación. El diplomático Marcelo Ostria Trigo, entonces Subsecretario de Relaciones Exteriores, recuerda en un artículo que registra hoy el diario paceño Pagina Siete, que un diplomático, no en funciones entonces, llegó a decir que le parecía preferible “una Bolivia enclaustrada a una Bolivia mutilada”.

La frase revive el ambiente de oposición que surgió en todo el país cuando el gobierno militar intentó consagrar su gestión con una solución práctica y aceptable a la mediterraneidad boliviana.  “Hubo una concertación política para impedir una eventual solución, puesto que, si ésta se daba, el entonces gobierno de facto que llevaba adelante la negociación podía reforzarse y seguir en el  poder”, dice el ex subsecretario. La base de la negociación era un canje de territorios que, por definición, no debía representar ninguna mutilación, pues, por tratarse de un canje, un intercambio, un quid pro quo,  los dos países no disminuirían su patrimonio territorial. Si hubiera que mencionar a sólo cuatro personajes responsables de la apertura de esa negociación, ciertamente en ese cuarteto estaría prominentemente Ostria Trigo. El artículo que registra aquel diario de La Paz tiene un nítido sabor de historia contada por un protagonista. Además, coincide con el 133 aniversario de la inmolación de Abaroa en defensa del Topáter, y cuando ya se disipó en el gobierno del presidente Morales el entusiasmo que colmaba los pasillos de la cancillería boliviana con la carta que durante cuatro años el mandatario jugó sin fruto alguno con la presidente Michele Bachellet. Pero todo eso es ya otra historia.

El artículo del Dr. Ostria Trigo puede ser leído en su integridad aquí.