Oposición

Maduro en su Hora 25

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La conmoción interminable que vive Venezuela bajo Nicolás Maduro ha alcanzado otra vez niveles críticos y todo parecería apuntar a un desenlace próximo. La forma que tendría ese desenlace se ha vuelto foco de las más grandes apuestas políticas de la region latinoamericana sobre un país que ha sido un centro constante de controversias en las últimas décadas.
La ciudadanía opositora ha encontrado una forma de manifestarse que complica la represión de los soldados de la Guardia Nacional: la protesta es en paz, bajo la forma de ¨plantón¨ en la que la gente se concentra en determinados lugares para expresar su descontento con el régimen de una manera nada habitual. No es fácil echar gases lacrimógenos sobre gente que conversa, lee, canta, reza y juega cartas mientras acumula adherentes.
El Nacional relató el lunes que una mujer se hizo presente en una avenida del este de Caracas y envuelta en los colores de la bandera venezolana, realizó piruetas frente a plantonistas, alegres y animados con el inesperado espectáculo acrobático de la atleta que simulaba reprimirlos.
No fue así en todas partes ni en todo momento. Dos personas murieron el martes en las ciudades de Mérida y Barinas, lo que elevó a 26 el número de víctimas fatales. Este miércoles la tension había recrudecido en Caracas y imágenes televisivas y testimonios por internet mostraban de nuevo nubes de gas lacrimógeno en el centro de la ciudad con el despliegue de la milicia policial para dispersar manifestantes.
Las protestas estallaron a fines de marzo tras la decisión de la Corte Suprema de Justicia de disolver la Asamblea Nacional, en la que la oposición tiene una amplia mayoría, y asignar a una de sus salas el papel legislador. Dirigentes opositores dijeron que el movimiento de protesta no cederá hasta que el gobierno convoque a elecciones regionales, se dicte una amnistía general con liberación de todos los prisioneros políticos y Maduro se repliegue del escenario politico venezolano.
Incluso para los gobiernos europeos que apoyaban a Maduro o evitaban criticarlo, la continuidad del sistema que implantó el comandante Hugo Chávez luce insostenible. Ahora ni siquiera contaría con los votos dóciles de algunas islas del Caribe que lo protegían contra censuras y aislamiento hemisférico.
Los analistas ven al régimen a cargo del país con las más grandes reservas petrolíferas del mundo en picada lenta y dolorosa, con su presidente ahora abierto, quizá demasiado tarde, a concesiones que hace pocos días nadie imaginaba poder arrancarle. El domingo dijo que estaba ansioso por realizar las elecciones para gobernadores que debían haberse efectuado en 2016. Pero no iba más allá del que dijo que era su mayor deseo, y el Consejo Nacional Electoral, que el régimen controla, se mantenía en silencio. Maduro lanzó la carta electoral para apaciguar a los venezolanos que están en las calles. Éstos no le creyeron o desdeñaron la jugada. El Socialismo del Siglo 21, del que el gobierno boliviano es militante, parecía en trance de perder a su país líder fundador y hasta no hace mucho ariete financiero.
Los observadores veían una perspectiva sombría para esa corriente y creían que, dado el fracaso estrepitoso en Venezuela, con 1.660 por ciento de inflación calculada para este año, escasez insoportable y una delincuencia desembozada, no levantará cabeza en la región siquiera durante dos generaciones. La izquierda radical venezolana dilapidó la mayor oportunidad que tuvo de erigir a su país en un ejemplo de desarrollo armónico pues recursos financieros no le faltaban. La falta de talento administrativo y de honestidad del regimen habrían quedado al desnudo cuando los precios del petróleo se derrumbaron hace tres años.
Los observadores dicen que las cavilaciones de las cancillerías de la región se centran en determinar la forma que tomaría apartar al régimen. Un golpe clásico parece descartado, aunque subrayan que esa sería la forma que Maduro y su régimen buscarían.
Nada más ingrato para un gobierno de izquierda como la venezolana, subrayan, que salir desplazado por la voluntad popular. La memoria de líderes de la izquierda europea como Honecker y Ulbritch, (Alemania), Ceaucescu (Rumania), Jaruzelski (Polonia), Svoboda (Checoslovaquia), Hoxa (Albania), Kádar (Hungría), para citar a algunos, se deslizó muy rápido hacia el olvido y el desprecio por un tobogán oscuro apenas fueron apartados del poder. O ejecutados, como el caso del rumano. Nadie se atrevería a erigir una escuela, fundar una Universidad o abrir una biblioteca con el nombre de cualquiera de ellos.
Un golpe militar y una represión masiva permitirían a los líderes de la izquierda venezolana victimizarse y provocar alguna reacción internacional de simpatía. Pero el camino de la resistencia pacífica promovido por las organizaciones civiles venezolanas apunta a una salida institucional cuyo camino sería solo la renuncia de Maduro y/o la convocatoria inmediata a elecciones nacionales y regionales.
Los observadores creen que el mango de la sartén ha pasado a manos opositoras y que el margen de maniobra del regimen venezolano es estrecho. Como en la novela de Constantin Virgil Gheorghiu, La Hora 25, es el momento en que para el individuo se acaban las posibilidades y yace solitario ante la maquinaria del estado. Solo que en este caso, subrayan, Maduro debía representar al estado. Ahora el juego parece camino a una voltereta en la que el líder venezolano pronto podría enfrentarse a la justicia. Tal vez en ese momento podría pedir que no sea la misma justicia que el régimen montó.

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Potosí de pie – Otra vez

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Nota: La jornada de hoy miércoles en La Paz fue violenta y balances preliminares decian que hubo decenas de detenidos (entre 40 y 50, de acuerdo a las cuentas de los dirigentes cívicos potosinos, e incluso un policía por cuya libertad se exigía la de todos los que fueron aprehendidos hoy), y las perspectivas inmediatas eran de agravamiento. Con la violencia y la profusión de gases lacrimógenos, dinamitazos y pedradas resultó en llamas una esquina de las oficinas de la embajada de Alemania, destruidos algunos ventanales del Ministerio de Gobierno, Una conferencia de prensa convocada por ese ministerio acabó en pánico de periodistas y funcionarios, que abandonaron la sala con nerviosa precipitación, incluso el Ministro Carlos Romero, pues se afirmaba que un grupo de mineros dinamita en mano había ingresado al edificio. Los incidentes fueron un epílogo de un  intento fracasado de diálogo, que se atascó en la misma grieta de días pasados:  los líderes cívicos reclaman que el presidente Evo Morales al menos rubrique los acuerdos a los que se pudiere llegar, pues no creen en sus ministros, con quienes ya firmaron compromisos anteriores cuyo cumplimiento reclaman. En esos momentos la situación de toda esa zona céntrica de La Paz era de tumulto y evocaba momentos que en el pasado tuvieron graves consecuencias politicas y sociales.

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La de Potosí es una historia repetida de tensiones y frustraciones. El departamento lleva 16 días de huelga, cerca de tres meses de conflicto y de momento solo hay esperanzas de solución. El encuentro que debía ocurrir este martes 21 no se realizó, mientras en el departamento de Potosí, y en particular en su capital, crecía a sensación de ser menospreciado por el gobierno por el que su población, de una manera reiterada y mayoritaria, votó a lo largo de una década. Gran parte de las demandas actuales reitera las que el departamento, y su organismo cívico, reclamaban hace cinco años.

El aeropuerto internacional,  uno de los reclamos que el departamento hace con mayor vigor, fue promesa del gobierno en las elecciones presidenciales del año pasado.  El que todavía continúe la discusión es frustrante para los potosinos y explica por qué están movilizados y realizan vigilias en otras ciudades. La Paz, la caja de resonancia de los conflictos nacionales, estuvo tomada estos días por ciudadanos potosinos y mineros de las cooperativas seguidores activos del gobierno y que ahora marcharon cientos de kilómetros hasta llegar a la capital, con medidas muy similares a las que hicieron que el actual presidente adquiriese notoriedad y construyese su propia vía para llegar a la Primera Magistratura.  Una sensación de olvido prevalece en el departamento que durante tres siglos mantuvo a España y uno y medio adicional a la nación cuyo forjamiento arropó.

Carece de sentido afirmar que el movimiento potosino es político. No se trata de ninguna novedad. Por definición, el potosino es un movimiento de reclamo de ejecución de políticas públicas, un hospital, una presa hidroeléctrica y otras necesidades infraestructurales, incluso, salvar al cerro histórico de Potosí del colapso como una vieja cartuja.  Es comprensible que los potosinos hubiesen exigido negociar solo con el presidente, pues a él podrían reclamarle el cumplimiento de promesas electorales y de compromisos que tienen al menos un quinquenio. No creen en los hombres del gobierno. Ya lo hicieron antes y ahora reclaman de nuevo lo que reclamaban antes Creo que el propio gobierno se siente incómodo con aquella afirmación, que equivale a decir que el departamento entero es opositor.  Los potosinos piden una mediación efectiva con participación de la Iglesia y de organizaciones periodísticas, que sean garantes del cumplimiento de eventuales acuerdos. Una entrada que este blog registro en agosto de 2010 decía:

El conflicto de Potosí ha estado agravándose cada vez más. Este 11  de agosto, residentes potosinos se ubicaron en la Plaza 24 de Septiembre de Santa Cruz en el area de la brigada parlamentaria e iniciaron una huelga de hambre. Algo parecido ocurría en La Paz y otras ciudades. Lo que comenzó con un movimiento cívico de protesta por la desatención del departamento, el tercero de Bolivia en extensión después de Santa Cruz y Beni, se ha extendido por todas las fibras de la región, inclusive los ayllus. Uyuni, Uncía, Tupiza, también han suspendido labores y están en huelga indefinida.

Los dirigentes en ayuno en Santa Cruz gritaron por primera vez en la ciudad oriental el “Potosí Federal” que ahora resuena en todos los confines del departamentlo minero.

Eso era hace cinco años. El nuevo ciclo está en curso y su final es todavía impredecible.

Es el modelo

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El 23 de enero solía ser recibido con repique de campanas y en todas las escuelas del país había actos conmemorativos en los que las fuerzas armadas eran saludadas con respeto y admiración. Esa Venezuela cambió en los últimos 15 años y la fecha pasa ahora desapercibida, embotellada en la incertidumbre que abruma a una mayoría que todos los días forma filas interminables en los mercados, calladamente para evitar la acusación de subversión. El modelo socialista del siglo XXI generó en Venezuela una incompetencia agresiva hasta hundirse en el mayor aluvión de petrodólares de su historia y oscurecer el acontecimiento político que enrumbó al país por un camino moderno: el derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez al comenzar 1958. Ese suceso equivale al de 1952 en Bolivia: no se lo puede ignorar ni disminuir su importancia.

Con la mirada en situaciones más inmediatas, dos diarios influyentes y tradicionales venezolanos, El Universal y El Nacional, reflejaban este viernes la zozobra económica y las dificultades de la libre expresión, convertidas en fenómeno inseparable de los tiempos que vive la patria de Bolívar.

Los periodistas de El Universal, hasta no hace mucho un bastión conservador, declaraban su angustia ante el rumbo editorial del diario que, a menos de tres meses de cumplir 106 años, ven sesgado con el oficialismo y prevenido contra la oposición. Como evidencia ponían las restricciones para informar sobre una conferencia de prensa del dirigente opositor Henrique Capriles.

Con menos eco y un furor neutralizado tras el deshielo en curso entre Estados Unidos y Cuba, el gobierno atribuye las tribulaciones de la economía a una “guerra económica del imperio” contra Venezuela. “Es el modelo, estúpido” editorializó El Nacional, a contrapelo del exitismo que intentaba generar el presidente Nicolás Maduro sobre su gira por Asia, el Golfo Pérsico y Rusia. El editorial subrayaba una advertencia similar de la Iglesia Católica que, un par de días antes, había apuntado al sistema socialista que procura imponer el gobierno como responsable de la crisis de abastecimientos, en un país años atrás caracterizado por la abundancia. Sin matices, los obispos subrayaban que ese sistema “atenta contra la libertad y los derechos de las personas y ha conducido a la opresión y a la ruina a todos los países donde se ha aplicado”. Agregaban que el sistema vigente en Venezuela “es, a todas luces, ineficaz.”

Con una frase que para algunos analistas evocaba las gestiones del Primer Ministro inglés Neville Chamberlain con Alemania Nazi, que lograron solo aplazar por algunas semanas la guerra entre las dos potencias europeas, anunció desde Moscú: “He conseguido los recursos necesarios para que el país mantenga su ritmo de inversiones de importación, y la estabilidad económica”.
Acababa de reunirse con Vladimir Putin en las postrimerías de su gira en busca de ayuda para paliar el hundimiento de los precios del petróleo, garantes del 95% de las divisas que recibe el país. El impacto real inmediato del apoyo de Rusia, abrumada por sus propias dificultades financieras, y su efecto sobre el humor de los venezolanos descontentos con las penurias de su país, era este fin de semana algo por verse.
Aún está en desarrollo el llamado de los líderes opositores a acentuar un movimiento que lleve a Maduro a renunciar. “Maduro no llega ni al 30% de respaldo popular, el 60% del pueblo exige su inmediata renuncia, y 80% exige un cambio de gobierno”, declararon en un documento conjunto Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma. El primero es preso del gobierno, cuya libertad Maduro ha propuesto canjear con la de un dirigente independentista puertorriqueño preso en Estados Unidos. Machado es acusada de pretender matar al mandatario venezolano y Ledezma, cuyo partido, Acción Democrática fue uno de los gestores del derrocamiento de Pérez Jiménez, está acosado por juicios que les siguen las autoridades.
Los tres líderes anunciaron que han convergido en una visión unida para llegar a una salida democrática para su país. Propósitos igualmente claros para conseguir la salida de Maduro ha anunciado reiteradamente Capriles, quien en 2012 estuvo cerca de vencer en elecciones a Hugo Chávez.
Con las aristas antagónicas de la sociedad venezolana otra vez afiladas, la propuesta opositora contra el gobierno de Maduro evidenciaba la crispación bajo la que vive en vecino país.

Aún se busca

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Las rondas preparatorias para las elecciones departamentales y municipales de marzo han inyectado una dinámica renovada a la atmósfera política que parecía apaciguada tras las elecciones nacionales de octubre. La decisión que anunció el presidente Morales sobre quién será el candidato de su partido para la gobernación de Santa Cruz despejó una incógnita mayor pero me aseguran que todavía está incompleta la nómina de postulantes que representarán a la oposición al Movimiento al Socialismo  en el departamento más rico del país. La vendimia de candidaturas oficialistas continuó a lo largo de la semana con la revelación de otros representantes departamentales, en una reafirmación de que la palabra del mandatario es suprema dentro de su partido.

La selección del sindicalista petrolero Rolando Borda fue el adiós a la idea de articular una candidatura improbable que mostrase al mandatario migrando formalmente hacia el centro sin abandonar la esencia que lo ha caracterizado en más de ocho años con las riendas del país. Borda, líder de la Central Obrera Departamental, representa la imagen que describió el ex Ministro de Gobierno y ahora Viceministro para los movimientos sociales, Alfredo Rada, pues se ubica en el marco “anti-imperialista, anti-capitalista y anti-colonialista” que abraza el MAS, especialmente en política exterior y con referencia a Estados Unidos. Rada subrayó esas características al afinar la noción de candidatura independiente que días antes había anunciado el presidente Morales. El mandatario no pudo conseguir que un empresario cruceño se uniese abiertamente al proyecto del MAS para enfrentar al gobernador Rubén Costas y culminar el proceso de “enamorar a Santa Cruz” anunciado año y medio antes. Los empresarios consultados declinaron la oferta que el mandatario calculaba que no podían rechazar.

Personas escuchadas por este cronista en Santa Cruz dijeron que la designación de un “independiente” para representar al partido de gobierno generó desconcierto y descontento en el “núcleo duro” que se atribuye al presidente tener en el departamento más grande del país.

Un criterio unánime entre esas personas fue que designar a alguien de fuera del gobierno habría sido visto como traición a los segmentos más ortodoxos  del MAS y, simultáneamente, también como traición hacia los sectores de la sociedad cruceña, que el designado supuestamente habría incorporado al caudal político gubernamental. Habría sido golpeado desde todos los frentes y presidido una posible calamidad política para el gobierno.

Al renunciar a la idea de un “candidato no masista” para comandar Santa Cruz, el gobierno se habría asegurado al menos el núcleo de electores que forman su base en el departamento. Pero al optar por una opción partidista o “de clase”, marcó de nuevo distancias con el sector al que el presidente Morales ha dicho que quiere acercar. Parte del escenario en el que se libra la pugna regional corresponde a un segmento político de brumas en el que están quienes votaron por el presidente en algunas circunscripciones urbanas claves pero que, en el plano legislativo, desdeñaron a candidatos que vestían la camiseta del presidente y escogieron a otros de oposición, con linaje político más congruente con la Santa Cruz de siempre.

La opción opositora con mayores posibilidades contra el gobierno continúa estos días reflejada en el gobernador Costas.  Pero eso no significa que la distribución de cartas en el juego haya concluido. Por lo que he escuchado, no ha cesado la búsqueda de algún candidato con expresión opositora más contundente que la que podría ofrecer el actual gobernador. Es como un aviso clasificado en los periódicos: Se busca.  Personaje popular, con prestigio social sólido, cruceño de raíces, amigable y convincente Hablar aymara y/o quecha con acento camba, puede ayudar”. Bienvenidos a la búsqueda de un candidato opositor al MAS para la elección de gobernador en Santa Cruz.

Notas en dia de elección

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Toda elección supone barajar por lo menos entre dos opciones y escoger la que, en conciencia, representa mejor las convicciones y expectativas del votante. La de este domingo es una elección llamada a figurar con relevancia en los textos de historia. Pocas veces hubo tanto escepticismo sobre la posibilidad de un cambio en el mando del país o de una corrección sustantiva en el rumbo y estilo de gobierno de los últimos años a consecuencia de una elección.
Al igual que den otras ocasiones, es acentuada la creencia de que los resultados que empiecen a emerger esta noche no serán representativos de la voluntad soberana de muchos votantes. A esa creencia han contribuido los que, como en elecciones anteriores, propugnaron el “voto consigna” (por determinado partido) y amenazaron con castigar a los que combinasen el voto, desobedeciendo instrucciones para votar verticalmente por la misma fórmula, de presidente a legislador.
El rechazo más influyente a esa pretensión de dirigir el voto lo dio la Conferencia Episcopal Boliviana cuando hace un par de semanas dijo que era nociva a la libertad de pensamiento, la libre expresión y la estabilidad de cualquier sistema democrático.
Una certidumbre en esta elección es que la presión y campañas para un voto amarrado no han disminuido y condicionarán la decisión de un gran número de ciudadanos, especialmente los de lugares remotos donde, en muchos casos, el acto de votar no es secreto.
Otra característica de la elección de este domingo es la dispersión del voto opositor cuando fueron mayores los esfuerzos para forjar un solo frente. Tras la experiencia venezolana de institucionalizar un bloque opositor unitario, se creyó que la fórmula era repetible en Bolivia. No lo fue. El desánimo resultante en las filas de oposición se combinó con la sensación de que, económicamente, el país, acostumbrado solo a las buenas noticias macroeconómicas, ha entrado a un ciclo de “el cielo es el límite”. Esa sensación es incorrecta. Los indicadores son muy claros: nuestros vecinos y principal mercado del gas natural tienen sus economías estancadas y eso, en algún momento, puede afectar a nuestro país.
En la noche, cuando empiece el conteo, será también el momento de una rendición de cuentas. Los partidos opositores deberán demostrar a los electores si presentarse a la justa separadamente fue una decisión acertada o, si resultó en un desastre, qué hicieron para evitarlo El gobierno deberá alistarse para cumplir la agenda abultada que prometió. Cuando los años de vacas gordas parecen cerca del fin, la tarea luce cuesta arriba.

Cerca del precipicio

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A UNASUR, la organización creada hace seis años al fragor de la influencia de Venezuela en América del Sur, le ha tocado comprometerse con virtudes que muchos en el continente juzgan que en su breve existencia no ha creído. Tres de sus integrantes han sido designados para trabajar por un diálogo con el que el gobierno de Nicolás Maduro espera superar una tormenta que sólo ha arreciado en los últimos 45 días y  ha exhibido la faz feroz de las tensiones bajo el régimen instalado hace 15 años.

Brasil, Ecuador y Colombia tienen la misión de tender puentes para que Maduro y sus rivales en la oposición conversen y traten de mostrar sí existen fórmulas para una pacificación efectiva que incluyan la permanencia del régimen vigente.  A juzgar por la persistencia de las protestas y la dureza de los militares, esa posibilidad equivalía este fin de semana a buscar el círculo cuadrado.

La UNASUR tuvo una gestión que en Bolivia lució deplorable. Se inauguró con el informe de un súbdito argentino que echó toda la culpa de los sucesos sangrientos de Porvenir en 2008 sobre el entonces prefecto Leopoldo Fernández, las autoridades que gobernaban Pando y quienes se oponían al gobierno nacional.  Para UNASUR, que endosó el Informe Mattarollo sin reservas, lo que ocurrió en aquel remoto lugar del noroeste boliviano fue parte de una “ofensiva racista” promovida por una “oposición fascista”.   El informe colocaba al gobierno del presidente Morales como víctima. Su lista de víctimas fatales incluía a personas que estaban vivas.

UNASUR también se comprometió hace dos años a enviar a Venezuela una  “comisión de la verdad” que investigaría hechos violentos y tensiones que ocurrían en la patria de Bolívar. No se supo que la comisión se hubiese siquiera formado. Tampoco es mucho lo que se conoce de los trabajos y proyectos de la entidad.

Con la seriedad comprometida y la idea de que se trata de una organización formada al calor de gobiernos populistas de la región, UNASUR tiene otra dificultad: los líderes opositores han colocado al régimen de Maduro como una dictadura sostenida con la fuerza militar y una masiva presencia cubana. Esa identificación se extiende al aumentar el número víctimas fatales que ahora se cuenta en docenas. Este fin de semana, líderes opositores negaban idoneidad a la organización para buscar un diálogo genuino.

Los países del grupo sudamericano  tienen también que lidiar con “condiciones previas” que exige la oposición, entre ellas la desarticulación de las bandas paramilitares y la liberación inmediata de Leopoldo López, los alcaldes tachirenses Daniel Ceballos y Enzo Scarano y los estudiantes detenidos. No hay elementos que permitan creer que el régimen venezolano esté dispuesto a desarmarse y el presidente Maduro no acepta precondiciones. Tampoco se sabe con certeza si la ciudadanía que está en las calles estará de acuerdo con quienes asuman su representación.

Una pequeña pero combativa organización radical, Bandera Roja, que respaldaba al régimen en sus orígenes, emitió el jueves una declaración instando a persistir en las protestas callejeras. Con ellas, afirmó, “la careta que barnizaba al régimen como democrático, como defensor de  los pobres, como socialista o comunista, o por lo menos a favor de los derechos humanos y el progreso, ha rodado por el suelo”.  Se ignoraba si Bandera Roja estaria entre las organizaciones a ser convocadas por el trío de UNASUR.  

Con su génesis matriz bajo sospecha de obedecer más a un ferviente antinorteamericanismo que a una disputada (debatible) representación continental, la misión de UNASUR se encuentra ante la condición que se atribuía a la mujer de César: debe no sólo ser pura y casta sino también parecerlo. Puede poseer los dos primeros atributos; en cuanto al tercero, muchos creen que no se ha empeñado en  adquirirlo.

Nota: Una falla mia en la digitación hizo aparecer, en el párrafo anterior, la palabra indisputada cuando debía haber dicho disputada, o  más correctamente, debatible, como acabo de colocar entre paréntesis. Pido disculpas.

Las horas de Maduro

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Cada día de las últimas semanas ha sido como amanecer bajo un conteo regresivo para el gobierno de Nicolás Maduro. Venezuela puede estar a 5.000 kilómetros de Santa Cruz, pero con las comunicaciones modernas no hay más distancias y es fácil sucumbir al interés por determinar lo que ocurre en la tierra de Bolívar.  Uno despierta preguntándose si la jornada traerá un epílogo sólo para ver otra vez crecer la espiral. La sucesión de episodios no permite tomar distancia para ver con alguna claridad el cuadro que ofrece el vecino país y  auscultar el resultado por venir. Con el pasar de los  días (ya van casi 30 desde que se incendió la chispa de la actual onda de disturbios en  San Cristóbal) se afianza la sensación desalentadora, para ambos lados, de que la luz al final del túnel no está cercana.

Todo indica que las fuerzas militares venezolanas seguirán utilizando la fuerza indiscriminadamente y que seguirán en las calles y en sus barricadas las multitudes hastiadas con la escasez, la persistente inseguridad, la inflación y la ineptitud administrativa. Y que la espiral de víctimas seguirá en ascenso. Todo esto bajo el desdén de los burócratas de organismos internacionales y de los gobiernos que atesoran una actitud hipócrita ante la violación de los derechos humanos.

La ironía de esta situación es que los factores objetivos que le dieron origen continúan presentes, y que se agravan cada día.  La inflación no mengua y  la escasez persiste. La ruptura de relaciones diplomáticas con Panamá, anunciada  gritos  rompe-tímpanos por el presidente Maduro, tiende a agravar el desabastecimiento.

Desde la distancia, parecería que el gobierno venezolano está en la arena movediza: cada movimiento lo hunde y hace más difícil salir de ella. La impresión que hay es que en Venezuela ocurre, a paso  lento, un alzamiento cada vez más generalizado. El jueves circulaban informes sobre disturbios en 30 ciudades con  más de 100.000 habitantes. A ese  paso, el gobierno lucía en  riesgo de quedar solo con el apoyo de las bayonetas y de las milicias bolivarianas.

Culpar a otros por las deficiencias propias parece haber dejado de tener valor, incluso para los que creyeron esa argucia. Ya son pocos los que honestamente admiten  que todo o casi todo lo que ocurre es responsabilidad de una “derecha” inexplicablemente cada vez más extendida, de los Estados Unidos o del capitalismo. En algún momento habrá un cortocircuito y la rendición de cuentas puede ser inevitable. ¿Qué pasó con las montañas de dinero que recibió Venezuela en 15 (correcto) años de socialismo  del Siglo XXI?  Muchas preguntas aún ahora motivo de especulación  (¿cuándo, cómo y dónde murió el presidente Chávez?, ¿quiénes lo atendieron?, ¿habrá un diario de algún médico o enfermera que relate los días finales del comandante?,  ¿cuál es el papel de Cuba dentro de Venezuela?, ¿hubo manipulación  de los resultados de las últimas elecciones en ese país?) podrían encontrar respuestas más convincentes que las hasta ahora conocidas.

Tampoco quedará  inmune la inutilidad de la diplomacia ante la tozudez de gobiernos que han convertido en su meta principal la permanencia en el poder a cualquier costo. Las piezas del ajedrez de una sociedad no son estáticas. Cuando cambien posición, los que antes defendían los derechos humanos y ahora les dan la espalda para colocarse al lado de quienes los conculcan, tendrán mucha dificultad en volver a levantar la voz. Las horas y las actitudes de estos días, para personas, naciones e instituciones, serán el telón de fondo bajo el que podrán juzgados, quizá más temprano que tarde.