Morales

Por ahora…Maduro

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Escrito tras la posesión de Maduro, ayer al mediodía. Habrá actualización. La situación en Venezuela se ha vuelto fluida.

Era previsible que Nicolás Maduro y los militares que lo sustentan recibirían de los poderes bajo su control, un nuevo mandato de seis años para gobernar Venezuela hasta 2025.  Pero de lo que nadie estaba seguro era cuánto podrán aguantar. Lo que siguía siendo claro el fin de semana que pasó era que completar ese mandato representaba una apuesta que ni Maduro ni los jefes militares, se atrevían a articular, pues desde hace por lo menos dos años el gobierno venezolano vive al día, aguardando completar la jornada incólume.  Lo mismo ocurre con la economía pues una gran parte de la población  hace esfuerzos para llegar al fin del día habiendo comido tres veces.

Maduro tomó posesión en un acto que no tiene paralelo en la historia hemisférica reciente, por la cantidad de países que desairaron la osadía de asumir el mando con pretensiones democráticas por parte de quien es equiparado a los tiranos más notables de la región. El mayor aporte para esa distinción abyecta lo representan millones de emigrantes que han abandonado el país desde que el Socialismo del Siglo XXI empezó a gobernar, a fines del siglo pasado.

El presidente Evo Morales fue a dar un abrazo y ofrecer apoyo a uno de los personajes más resistidos en el mundo, pero líderes de oposición rápidamente descalificaron ese gesto y lo definieron como individual. El candidato presidencial de Demócratas Oscar Ortiz dijo que ese apoyo ¨implica complicidad con una dictadura y mancha el nombre de Bolivia¨. Adelantó que si llegase a ganar la elección presidencial de fines de año, Bolivia se retirará de ALBA y UNASUR, los organismos multinacionales creados bajo el  impulso de Hugo Chávez. Ambos organismos languidecen  con el advenimiento de gobiernos de sello adeverso en casi todo el continente.   Carlos Mesa, el candidato presidencial más aventajado en las encuestas, dijo que Morales podía creer en la ¨legitimidad¨ de Maduro pero no hablar a nombre de todos los bolivianos.

Cercado por todos sus vecinos, con una economía a pique, que se ha encogido en más de la mitad en los últimos cinco años, es muy poco  lo que Maduro podría hacer para revertir el cuadro. Encuestas privadas le asignan una aceptación del 10% de la  población venezolana y un porcentaje aún menor cree que bajo su mando la suerte de Venezuela podría cambiar. Gobernar en esas condiciones era como caminar descalzo sobre el fuego.

La controversia sobre cómo Maduro obtuvo un segundo mandato ha sido tan persistente que muchos observadores vieron en ella la causa del atropellamiento del Presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno, al tomar el juramento a Maduro.

El magistrado, un ex  policía con antecedentes criminales por los cuales estuvo en prisión, no alcanzó a leer de corrido la formula de juramentación y hacia el final se atascó.Tras segundos interminables en los que acudió al papel en el que tenia escrita la formula, concluyó la frase mientras Maduro aguardaba inmutable, envuelto en la atmósfera tensa que había invadido la sala del tribunal.

El ostracismo internacional del régimen empezó a volverse sofocante ese mismo momento, cuando los países del Grupo de Lima, conformado el año pasado para lograr la salida de Maduro y la democratización de Venezuela, decidieron desconocer al gobernante y reconocer como único poder electo el de la Asamblea Nacional, que preside Juan Guaidó. El mismo día, la AN había declarado a Maduro como un usurpador. Paraguay se adelantó a todos y en una reviravolta de una maniobra venezolana que cinco años atrrás lo había excluido de Mercosur, rompió relaciones con Caracas.

La ceremonia de juramentación solo agregó incertidumbre . El viernes,  un cabildo abierto frente a la sede de  las Naciones Unidas, dispuso que  Guaidó, asumiese a las competencias del gobierno, en un quiebre mayúsculo de poderes. Con el respaldo de gran parte de la comunidad, Guaidó se disponía el viernes a actuar bajo ese mandato. La edición digital del diario El Nacional anunció que el Secretario General de la OEA, Luis Almagro saludó al asambleísta como el nuevo presidente de Venezuela, una movida que se esperaba fuese seguida por países que condenan a Maduro.

Maduro y los jefes militares contaban con el apoyo verbal de Nicaragua, Bolivia y Cuba. El margen de Maduro sería escaso: Resistir podría conducir a una matanza y a la corta o a  la larga perdería, pues otras naciones acabarían interviniendo. Abandonar el país, como lo hizo Marcos Pérez Jiménez en 1958, era un viaje sin destino: ¿A dónde? Quizá Cuba o Bolivia pero ¿por cuánto tiempo?

En una de sus primeras decisiones, Guaidó convocó a una concentración en el barrio histórico de 23 de enero, llamado así en memoria de la fuga de Pérez Jiménez. Qué ocurrirá hasta entonces era otra de las grandes incógnitas que han venido como avalancha este primer mes de 2019.

(https://haroldolmos.wordpress.com)

Ir o no ir

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Una pregunta cuelga en la sala de reuniones de las cancillerías  vecinas: ¿Irá el presidente Evo Morales a la ceremonia de posesión de Nicolás Maduro? La mayoría de los que ven la pregunta responde que sí, pues, bajo la lógica que prevalece en Bolivia,  no habría razón válida para que el mandatario nacional no asista a un acto repudiado de antemano. La mayoría de los gobiernos del continente ha dicho que No irá por considerar que Maduro es un dictador que ha usurpado la presidencia de Venezuela y que la ceremonia es una afrenta a la memoria de Bolívar y Sucre, reverenciada en los países ¨bolivarianos¨.

Estar en Caracas este jueves quizá sea un ¨desquite¨ del presidente Morales ante los desaires que recibió el 1 de enero en Brasilia, donde nadie le exhibió simpatía y debió retornar a Bolivia sin siquiera la fotografía que otros mandatarios se tomaron con el flamante presidente.  

Tal vez no ha sido suficientemente evaluada la idea de asistir a las ceremonias en Caracas este jueves. Uno de los primeros elementos a tomar en cuenta es que Bolivia sería el único  país sudamericano presente con su presidente. Casi todos pertenecen al Grupo de Lima que el viernes acordó repudiar a Maduro y reclamarle que se aleje de las riendas del gobierno venezolano. Las autoridades en Caracas ni siquiera consideran la idea. Temen que de  inmediato empiecen a caer sobre ellos los juicios que aguardan al régimen por violación a los derechos humanos y  por la pésima administración de miles de millones de dólares que ha hundido la economía del que un tiempo fue un país rico encaminado a superar el subdesarrollo en mejores condiciones que todos sus vecinos.  

La presencia del presidente boliviano en Venezuela sería una manifestación costosa de solidaridad con Maduro, ahora totalmente aislado en el continente. Remaría contra corriente respecto a Argentina, Perú y Brasil, con los que la sintonía de las relaciones exteriores bolivianas es fundamental.

En estos momentos, puede ser importante no introducir elementos irritantes en las relaciones con Brasil cuando sobre el tablero de la relación bilateral hay tantas cuestiones importantes, entre ellas la búsqueda de un nuevo contrato para venderle  gas natural. Mostrarse sonriente y dar un abrazo a Maduro en una toma de mando  repudiada continentalmente puede no ser buena idea de la cancillería boliviana, pero sí un estímulo para acrecentar su propio aislamiento.

Fechas para anotar

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En poco más de dos semanas ocurrirán dos momentos marcantes para América Latina. El 1 de enero, en pleno Año Nuevo, asumirá el Cap. Jair Bolsonaro como presidente de Brasil, ungido por todas las condiciones de un líder democrático. Con 63  años, llega al timón de la nación más grande, más poblada y económicamente más fuerte de la región  con un respaldo macizo de más del 55% de la votación de la segunda vuelta, once puntos porcentuales de ventaja sobre su rival Fernando Haddad. El ciclo de gobiernos de izquierda representado por el Partido dos Trabalhadores queda marginado del poder y su historia de comando de la nación retorna a fojas cero. Para la mayoría de los analistas, el encumbramiento de Bolsonaro, del pequeño Partido Conservador Social Liberal con el que llegó al congreso en 1990,  parece destinado a dividir la historia de la región en antes y después de Bolsonaro. Nadie disputaría la idea de que, con el peso descomunal de Brasil sobre la región, el 1 de enero empieza una etapa en la que los regímenes del Socialismo del Siglo XXI (Nicaragua, Venezuela, Bolivia y Cuba) deberán desplazarse con el  máximo cuidado para evitar ser avasallados por la corriente dominante que ahora recorre la región.  

Venezuela fue excluída de la invitación a las ceremonias de inauguración del nuevo gobernante, un gesto que anuncia mayores apreturas para el régimen de Nicolás Maduro. El gobierno boliviano, aliado carnal del de Maduro, estará presente, dispuesto a soportar la soledad que lo aguardaría pero sin posibilidad de rehusar la oportunidad de pasar el Año Nuevo en Brasilia pues es demasiado grande lo que está en juego. Brasil es el principal mercado para el gas natural de Bolivia desde hace un cuarto de siglo y aún cuando el país ahora tenga que negociar nuevos contratos con los estados e industrias consumidoras en vez de hacerlo con un solo interlocutor (Petrobrás no es más monopolio),  mantener satisfechos a los clientes es vital, aunque contrario a la lógica que hasta hace poco prevalecía entre los líderes bolivianos. Al rayar el nuevo año empezará una nueva forma de jugar en la diplomacia de los dos países, que comparten más de 3.400 kilómetros de frontera. Las preferencias del nuevo gobernante respecto a sus vecinos del hemisferio estaban claras a pocos días de su posesión: ¨desinvitó¨a Maduro, excluyó a Cuba y canceló la invitación al nicaraguense Daniel Ortega. El Socialismo del Siglo XXI tenía a Evo Morales como único representante en las ceremonias de posesión. (Ver la entrada siguiente).

El 10 de enero marca otra fecha crítica en las relaciones interamericanas. Ese día expira el mando que tomó Maduro y, con gran  parte de la opinión internacional adversa, pretende haber ganado las elecciones hace solo unos meses para una Asamblea Constituyente en las que participó solamente una fracción opositora, la liderizada por Henri Falcón, de tendencia social-cristiana. La abstención bordeó el 60%, una de las más altas de la historia venezolana. Maduro, de dudosa legitimidad pues fue designado a dedo por el comandante Chávez cuando el líder venezolano agonizaba bajo un cancer que no consiguió contener, buscaba su reelección. La elección constituyente, en contraste con la que se celebraron días antes para designar a un nuevo Poder Legislativo, tuvo una participación esmirriada, visible por la limitada afluencia ciudadana a los centros de votación. Los centros electorales debieron cerrar temprano a causa de la poca concurrencia. En cambio, los electores para renovar el Poder Legislativo pocos días antes concurrieron en masa y los centros de votación cerraron tarde.

No obstante, Maduro entorpeció cuanto pudo las funciones de la nueva legislatura y magnificó los poderes de la ANC pero tampoco logró avances significativos en sus metas de neutralizar a la oposición. Al contrario, irritó  aún más a los críticos de su gobierno que, en el exterior, ganaron una vanguardia poderosa con el Grupo de Lima, que le planteó jaques sucesivos y sin matiz de ningún tipo ahora lo designa  ¨dictador¨. Ninguno de los 12 países que conforman ese grupo asistirá a las ceremonias del 10 de enero y sus cancillerías estarán atentas a los desplazamientos de los escasos países amigos de Maduro. El grupo ostenta una simpatía ostensible de países de la Unión Europea y de Estados Unidos, que no disimulan su desagrado con Maduro. Ese desagrado tiende a ser cada vez menos tenue con los amigos del dictador.

Nicaragua también ¨desinvitada¨

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Este domingo, el presidente electo de Brasil Jair Bolsonaro, quien jurará al cargo el 1 de enero, decidió ¨desinvitar¨ a las ceremonias de inauguración en Brasilia al presidente de Nicaragua Daniel Ortega. La decisión configura una secuencia de ¨desinvitaciones¨ que afecta también a Cuba y Venezuela, y reafirma la alianza estrecha del nuevo presidente brasileño con los Estados Unidos y su presidente Donald Trump.

Las ¨desinvitaciones¨ (retiro de la invitación ya cursada) subrayan  la política exterior que seguirá Bolsonaro, equidistante de la que abrazan los países ¨desinvitados¨, que militan en el Socialismo del Siglo XXI  que, con apoyo  cubano, puso en marcha el fallecido comandante Hugo Chávez Frías a comienzos de siglo.

La noticia circulaba profusamente en las cancillerías de la región y en las redes, que subrayaron la declaración del futuro canciller Ernesto Araujo en su cuenta twitter, en la que anunciaba el marginamiento de Nicaragua de las ceremonias de posesión.  El diario nicaraguense La Prensa, anunció que Ortega  no será recibido por la nueva autoridad brasileña debido a las violaciones a los derechos humanos cometidas por régimen nicaraguense contra sus ciudadanos.

Los tres países excluidos forman, junto a Bolivia, el bloque socialista Siglo XXI del continente.

La cancillería brasileña cursó, inicialmente, invitaciones a todos los países con los que mantiene relaciones diplomáticas. Pero, a pedido de las autoridades entrantes, retiró las invitaciones a Venezuela y Cuba. Este domingo amplió el retiro a las autoridades de Nicaragua.

Una elección no elección

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El TSE se encamina a presidir una elección en la que no habrá elección. Esta extraña figura costará a los bolsillos de los contribuyentes la bicoca de casi 27 millones de bolivianos, suma es equivalente al costo de cinco hospitales equipados, capaces de attender las necesidades de salud de otras tantas áreas rurales y urbanas. Contra el gasto ha tomado cuerpo un movimiento de resistencia que demanda la cancelación de esa elección, pues luce como una manera escondida de dar legitimidad a la candidatura del presidente Evo Morales y de su vicepresidente Álvaro García, vetada por el referendum del 21 de febrero de 2016.

A la voluntad de ese referendum, que cerró la posibilidad legal de que Morales se candidatee por cuarta vez, el partido del gobierno interpuso un fallo del Tribunal Constitucional, que declaró válida la re-re-re candidatura en base al argumento de que prohibir las candidaturas repetidas sería atentar contra un original derecho humano de esas autoridades a reelegirse indefinidamente. El argumento es visto por como una mofa cruel que curiosamente coincide con el 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos este 10 de diciembre.

Al cerrarse las inscripciones el miércoles, las organizaciones registradas (nueve) tenían solo un binomio con lo cual las primarias quedaron en entredicho. ¨Por definición, con una sola formula no hay elección pues al elector no se le presentan opciones¨, dijo José Antonio Quiroga, politólogo y dirigente en el frente Comunidad Ciudadana que postula al ex presidente Carlos Mesa.  ¨Para  poder elegir debe dársele al elector siquiera dos opciones¨.

Dar curso a esa noción equivale a aceptar el sistema que aún rige en Cuba y en los que presidía la ex Unión Soviética. ¿Hay elecciones genuinamente pluralistas en Cuba, con más de una opción, o las hubo en la difunta URSS?

Freddy Terrazas, Jefe Nacional de Acción Democrática Nacionalista (ADN) es más radical: ¨Esta elección (prevista para el 27 de enero) debe abortar, pues no tiene ninguna razón de ser¨.

No hay opiniones discrepantes en las filas opositoras que,pese a prepararse a desgano para concurrir a ratificar al único binomio que tienen inscrito, ven la elección con sospecha. ¨El referendum del 21 de febrero fue un mandato supremo que no debe ser siquiera discutido¨, agregó Terrazas.Ese referendum rechazó la posibilidad de modificar el artículo 168 de la constitución actual que prohibe las re-re-re consecutivas que pretende el partido de gobierno.

Los estudiosos recalcan que ofrecer siquiera dos opciones expresa un principio de la libertad humana que, para manifestarse, requiere de cuando menos dos posibilidades. Una elección sin opciones anunciaría una abstención masiva de la ciudadanía.

El Tribunal Supremo Electoral, sin embargo, decidió el viernes ignorar presiones y reiteró que las primarias tendrán lugar y asumió la responsabilidad por la participación del binomio gubernamental Morales-García en las primarias de enero. Los que concurran a esas primarias irán a sancionar la designación de candidatos previamente escogidos en una versión actualizada del  ¨se le mete nomás¨, el mantra del  presidente.

Con los regímenes que militan en el Socialismo del Siglo XXI (Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia) en declinación,  perder una elección representa un peligro existencial para todo el bloque. La pérdida de elecciones en Argentina, Paraguay, Chile,Ecuador y Brasil, lo ha restringido a la mínima expresión. Eso, para muchos analistas, explica la resistencia que ofrecen los regímenes sobrevivientes para ceder cualquier nuevo espacio a sus adversarios.

La perspectiva inmediata es de tensión progresiva del ambiente político.

El naufragio de Unasur

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Menos de tres semanas después de su inauguración oficial, el moderno complejo de oficinas destinado a cobijar a Unasur, inció actividades albergando un congreso de las seis federaciones del trópico de Cochabamba, cuyos afiliados producen gran parte de la coca en Bolivia.

El acto oficial, presidido por el Primer Mandatario de la Nación, representó mensajes importantes para los participantes. En primer lugar estuvo la trascendencia de ese grupo de federaciones en la vida política, sindical y también económica de Bolivia.  Las seis federaciones fueron las primeras oficialmente alojadas en el moderno complejo que costó más de 62 millones de dólares, uno de los mayores y más costosos emprendimientos de la industria boliviana de la construcción.

Hasta días antes de que las llaves del lugar fuesen entregadas al XIV Congreso Ordinario de las seis federaciones, el monumento estaba acechado por dudas sobre su funcionamiento. El gobierno decidió designarlo como la Casa de la Integración Sudamericana y al asignarle la sede del congreso de las federaciones subrayó la importancia e influencia del grupo, que el propio presidente encabeza.

En el discurso inaugural, el mandatario envió un mensaje a los participantes: Ojalá aprendieran a hablar inglés para poder ir al Africa y divulgar el proceso politico boliviano. Parecía un buen deseo que, sin embargo, subestimaba que en ese continente se habla francés, árabe, swahili, yoruba, y muchas otras lenguas poco conocidas en Bolivia, en número igual o superior al de los que pueden expresarse de manera fluida en inglés.

Los africanos que conocieron el discurso del presidente pueden haber quedado sorprendidos con el propósito linguístico desde el que se postula como el principal foro integracionista sudamericano.

Los festejos de la inauguración no disiparon el escepticismo que ofusca el futuro de la unión integracionista.

Las riendas del proceso fueron asumidas por Bolivia a mediados de año, en medio del retiro simultáneo del grupo de seis socios mayores: Argentina, Brasil, Perú, Colombia, Chile y Paraguay. Este mes, Colombia, que había subrayado como causa matriz de su divorcio la ostensible influencia de Venezuela sobre las decisiones del grupo, ratificó que su alejamiento es definitivo. Y hasta ahora nada  se sabe sobre las responsabilidades de los gastos administrativos asumidos por Bolivia.

Informes no oficiales subrayaban la incertidumbre que habría cundido en la planta administrativa. La ocupación  temporal por el congreso de un sector ligado al gobierno tampoco traía gran tranquilidad a los administradores.  El rédito que representaría para el moderno complejo, ubicado en el municipio de San Benito, a menos de 50 kilómetros de Cochabamba, parecía mínimo o cuando menos cuestionable.

El ejecutivo Andrónico Rodríguez, de la Federación Mamoré-Bulo Bulo, dijo que la cancillería había cedido gratis el edificio y que las federaciones solo se harían cargo de la limpieza y de los gastos de agua y luz, sin ofrecer cifras sobre el monto de tales obligaciones.

En una frase ampliamente citada por los medios nacionales, el dirigente dijo: ¨Hemos coordinado con la Cancillería. Esto está al mando del Ministerio de Relaciones Exteriores. Nos ha cedido (ese ministerio), por supuesto vamos a cubrir pequeños gastos que tenemos en cuanto al agua, por ejemplo, a la energía, pero después está bajo nuestra responsabilidad el tema de higiene y la limpieza¨.

Rodríguez no detalló en qué había consistido la cesión, pero dijo que había ocurrido ¨con mucha facilidad. No estamos pagando alquiler ni nada¨.

Parecía el epitafio, cuando menos de su sede, de un organismo que nació con el  pregón de la unidad continental y que ahora  inaugura su principal edificio ofreciéndolo gratuitamente a las federaciones del trópico.

(*) https://haroldolmos.wordpress.com

Se llama opinión pública

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(Edita versión anterior. Crónica publicada en El Diario, 15 de julio)

Una premisa esencial de la propaganda es sintetizar las ideas en pocas palabras, en un proceso que culmina en una imagen o un símbolo capaz de representar de un solo vistazo todo el bagaje que le dio origen.

Un caso de estudio es el ¨Bolivia dijo No¨, que partió del resultado del referendum del 21 de febrero de 2016. La expresión se ha convertido en un dictamen que se esparce por doquier. Donde haya una comunidad fuerte de bolivianos, es probable que allí aparezcan esas tres palabras. Tras manifestarse en competencias deportivas, hace poco llegó hasta Roma, en un recorrido cada vez más amplio aún está en desarrollo.  Por haber ocurrido en la Santa Sede tuvo amplia resonancia y causó una incomodidad mayúscula entre todas las autoridades. Durante días fue plato noticioso favorito entre bolivianos y, sobre todo, en el mundo diplomático. En la red circularon fotografías con banderas en el estadio de fútbol de Moscú, donde se jugaba la final Francia-Croacia, que sostenían una bandera boliviana con el ¨Bolivia dijo no¨ a lo largo del emblema.

Es obvio que los diplomáticos bolivianos se sienten incómodos ante el surgimiento de banderas y poleras que llevan inscrito el trio de palabras. Aunque no  lleven ninguna explicación escrita, todo el mundo sabe que se refieren al gobierno y a sus autoridades empeñadas en contradecir el mandato popular  contra las reelecciones.  La expresión potencia su efecto emotivo y racional si la expresión ocurre en presencia de la primera autoridad del país, a quien van dirigidas las tres palabras y que ahora empieza a percibir la magnitud del fenómeno. Sus asesores inmediatos también y es comprensible que se inhiban de comentarlo, pues se dan cuenta de que intentar apaciaguarlo opera como combustible para avivarlo.

No recuerdo en la Bolivia de las últimas décadas que un movimiento se hubiese extendido tanto en las alas de tres palabras, detrás de las cuales yace una tendencia vigorosa en contra de las candidaturas presidenciales sine die. El mensaje, que ya no require de explicaciones, recuerda que hubo un referendum, que las autoridades creyeron que ganarían con facilidad pero les resultó adverso. El resultado es que la tendencia vencedora del referendum sobre las reelecciones infinitas ahora quiere hacer valer su decision, que no pertenece a ningún grupo en particular sino a la ciudadanía.

Algunos equivalentes recientes que alcanzaron toda la magnitud del fenómeno podrían encontrarse en las guerras del agua y del gas o en la demanda por la apertura democrática de fines de la década de 1970.

El que se da en Bolivia es un típico fenómeno social con aristas políticas que ahora crecen con dinamismo propio, sustentadas por ideas, deseos, aspiraciones y sentimientos de arraigo profundo. Las lecciones de sicología social enseñan que una vez desencadenado, el fenómeno rara vez desaparece antes que sus metas sean satisfechas.

De dónde parten las raíces de estos movimientos y cuál es el momento exacto de su estallido es complejo precisarlo. Pero se da con una cadena de hechos, sucesos, eventos, accidentes, sentimientos y frustraciones que los van conformando hasta que en un momento que nadie podría determinar, se activan y convocan a la unanimidad y a la acción.

A favor o encontra, nadie se siente neutral. Los que se sienten parte del movimiento defienden que su causa es justa y victoriosa. Es como una marea, que puede comenzar con un oleaje suave para ir creciendo hasta convertirse en un tsunami. Sin duda, hechos remotos y recientes alimentan el caudal, que se retroalimenta constantemente.

Es de suponer que las escuelas nacionales de comunicación están saturadas de iniciativas para estudiar y debatir el tema. Si no fuera así, habría que urgirlas a hacerlo. De lo contrario, sería como dejar pasar frente a las narices un fenómeno ilustrativo, mejor que mil lecciones, sin estudiarlo ni analizarlo.

En el genesis del fenómeno boliviano actual no sería difícil detectar episodios de fuerte impacto, desde la paliza que recibieron cientos de campesinos del Tipnis, la masacre del Hotel las Américas y la justicia, hasta el imponente palacio de gobierno a ser inaugurado en semanas más que alimenta ideas de despilfarro o de malas inversiones. Todas contribuyen a formar una ¨matriz de opinión¨ que yace latente hasta que ocurre algo que la activa y la impulsa a actuar. Reproducir las tres palabras en las formas más originales, se ha vuelto, de hecho, una competencia.

Movimientos así no encuentran antídotos con facilidad, salvo en otros equivalentes, en la mayoría de los casos improbables, que reorienten la atención pública y conlleven mayor fuerza y emotividad. Los investigadores dirán que es una competencia completamente desigual. Pocos dudarían en reconocer que hay una distancia abismal entre los postulados del ¨Bolivia dijo No¨ y el de ¨Bolivia dijo Sí¨ (este último pretendería demostrar que las reelecciones continuas son benéficas para las sociedades.) Se trata de una idea aún no corroborada empíricamente pues quienes lo intentaron fracasaron. Ejemplos abundan, inclusive a nuestro alrededor.

Enfrentar esas corrientes de opinion suele ser contraproducente y equivale a entrar en arena movediza en la que todo movimiento contribuye a hundir más lo que se quiere salvar. El tema es vasto y debería llamar la atención de los académicos.

 

Signos de los tiempos

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La tensión que estalló en Nicaragua hace dos semanas no se ha disipado y, con las esperanzas en un diálogo aún incierto intermediado por la Iglesia Católica, el país centroamericano busca reponerse del sacudón que liquidó la imagen que los dirigentes del Frente Sandinista de Liberación Nacional propalaban de un país tranquilo abocado a desarrollarse en el marco del Socialismo del Siglo XXI, el único bastión centroamericano de esa corriente. El estallido causante de decenas de muertes  ha sido visto como una confirmación de que el anochecer avanza para los países embarcados en el experimento de buscar un rostro renovado para el socialismo marxista en el continente.

Daniel Ortega fue elegido por tercera vez hace dos años, tras la implantación de la reelección indefinida por un congreso de legisladores dóciles a su partido, el Frente Sandinista de Liberación Nacional.  La estabilidad de su país parecía asegurada con un crecimiento estable de su economía (4.9% del PIB el año pasado, con una prevision del 4.4% para este año). Los nicaraguenses parecían aceptar las restricciones impuestas por el régimen, en particular a la libertad de prensa y de expresión, a cambio de una economía sin grandes sobresaltos. La apariencia de esa tranquilidad se hizo astillas cuando, urgido por recursos para cubrir los gastos fiscales, apretó el cinturón en los gastos sociales y, entre otas medidas, dispuso una reducción de las pensiones jubilatorias. Fue la gota que rompió las apariencias de tranquilidad. Al día siguiente, miles de jóvenes estaban en las calles y al cabo de una semana de protestas, con barricadas e incendios en edificios públicos, los medios contabilizaban entre 40 y más de 60 muertos, un balance desconocido desde los tiempos de las luchas contra la dictadura de Anastasio Somoza.

Dicen los observadores que la mecha estaba encendida desde hacía al menos dos años, cuando sectores importantes de la economía comenzaron encogerse y las arcas del estado vieron restringida la ayuda venezolana que llegaba a través del petróleo subsidiado. Se acababa la época de la gran bonanza de precios y comenzaba una de vacas flacas.

La furia de las protestas hizo retroceder a Ortega, quien por primera vez se vio ante multitudes que reclamaban no solo contra los reajustes sino contra sí mismo y contra su esposa, la Vicepresidente Rosario Murillo. Le pedían que se fueran. Hizo lo único que razonablemente  podía y abrogó el decreto. En estos días todos aguardan saber qué propondrá, pues las apreturas financieras que causaron las medidas no han desaparecido.

Las tribulaciones nicaraguenses son seguidas con aprehensión por Venezuela, donde cualquier nueva baja en las filas del Socialismo del Siglo XXI sería una amputación  mayúscula en el campo externo, en el que carece de aliados, excepto Bolivia y Cuba, además de la propia Nicaragua. Ya visto a su alrededor sin atenuantes como un dictador implacable, Nicolás Maduro ha contemplado impotente el torbellino que amenaza al régimen Sandinista. Sin nada práctico para ofrecerle, el presidente Evo Morales viajó de Lima a Caracas para saludarlo cuando aún retumbaba el eco de las condenas que había recibido Maduro en la Cumbre de Las Américas en Lima. Con ese gesto pareció poner un candado a su propio aislamiento en el continente. En términos tangibles, carecía de efecto cualquier expresión de solidaridad que hubiese tenido hacia el líder nicaraguense. Además, debía concentrar la atención en UNASUR, inerte tras el abandono de Brasil, Argentina, Chile, Paraguay, Perú y Colombia justo cuando Bolivia asumía su conducción.

No estaba aún claro del todo si la salida de esos países, que deja a la intemperie financiera al organismo continental, tenía relación directa con la defensa solitaria que el presidente Morales hizo de Maduro ante sus colegas en Lima. UNASUR nació en 2004, con el continente urgido de un foro sudamericano, como los países caribeños y centroamericanos tienen el CORICOM, donde plantear y discutir estrategias y temas propios de la región.  Pero cobró vida  institucional mucho después,  con un informe sobre los sucesos en Pando cuatro años más tarde. Exoneró de toda culpa al gobierno y responsabilizó a quienes se le oponían.

Diez años después, Bolivia se encuentra ante la misión gigante de reanimar al organismo sudamericano o de prepararse para pronunciar el responso para el mayor emprendimiento institucional sudamericano.  Como está el cuadro continental estos días, la segunda opción luce más probable que la primera.

A la espera de las pruebas

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¨Si tenemos que volver a refrescar la memoria colectiva para recurrir a los instrumentos contundentes probatorios de la existencia de esos hechos, lo vamos a hacer nuevamente ante quien sea”. La frase del Ministro de Gobierno Carlos Romero fue dicha hace dos semanas  y, desde entonces, una buena parte del país aguarda con expectativa esos instrumentos probatorios que no llegaron a ser tales durante  más de cinco años de juicio oral  y de nueve que se cumplen hoy  del suceso brutal que le dio origen.   Es uno de los procesos más dilatados del mundo y nada anuncia su pronta conclusión.

Justo un día como  hoy en 2009, el presidente Evo Morales llegaba a Venezuela y denunciaba ante sus colegas del hemisferio, inclusive ante Barack Obama horas después, que habían querido matarlo y que él había ordenado atacar el hotel donde estaban los supuestos insurrectos. Recibió expresiones solidarias casi de todos, excepto del mandatario estadounidense apenas juramentado quien le dijo que su país rechazaba ese tipo de acciones y robusteció en el lenguaje oficial boliviano la identificación despectiva con ¨el imperio¨ en toda alusión a la potencia del norte.

Solo horas más tarde, el Comandante Nacional de la Policía dijo que  los supuestos conjurados, que dormían en el Hotel Las Américas, habían disparado sobre la unidad policial que invadía el hotel y ¨nos vimos obligados a responder…Esta es la versión de lo ocurrido y hay que creerla.¨

Hasta hoy no hay explicación  sobre el hecho de que los alojados en el hotel estaban en cueros cuando supuestamente  atacaron a la unidad policial. Era una condición que ni Freud podría interpretar. Esa condición de atacar piluchos a policías fuertemente armados haría de lo ocurrido un episodio  único en la historia de los enfrentamientos bélicos y ya estaría registrada entre las rarezas de Ripley. (Más detalles en ¨Labrado en la Memoria¨, 729 páginas, Plural, que presenté en la Feria del Libro de Santa Cruz el año pasado.)

Un testigo contundente habría sido el ex fiscal Marcelo Soza, ahora en el exilio, refugiado en Brasil e identificado con el ropaje de aquellos a  los que acusaba, pero luce improbable que las autoridades, inclusive el tribunal del que fue parte, se interesen en extraditar al locuaz ex magistrado para que declare.   Todo apunta a que el refrescamiento anunciado por el Ministro Romero no  tendrá una manifestación inmediata y que el Juicio del Siglo persistirá acumulando récords en tiempo y contenido hasta que el péndulo marque, como en Brasil, un cambio de dirección.

La educación ante un espejo

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La preparación deficiente de muchos niños en los ciclos primario y secundario es patente y podría servir como vara para medir otras áreas del estado de la sociedad boliviana. Esa precariedad refleja el empeño que prodigan los gobiernos a la educación.

Que adolescentes desconozcan quién fue Víctor Paz Estenssoro o Jaime Paz Zamora, como mostró un programa televisivo nocturno desde Santa Cruz, exhibe un fenómeno frecuente en sociedades donde la educación es incipiente. En nuestro país es más grave porque vemos ese atraso a diario en el comportamiento y discursos de los líderes nacionales. Paz Zamora, quien asistía al programa que presentaba las respuestas de los jóvenes, escandalizado y con amor propio diagnosticó que presenciaba el ¨estado lamentable¨ de la educación.

Ya no parece novedad que el presidente Morales asegure que los pueblos indígenas lucharon contra todos los imperios, incluso el romano. Es notable que muchos a su alrededor no le hagan notar el tamaño del error y lo nocivo que haga afirmaciones equivocadas pues la audiencia que le cree a pies juntillas las puede repetir. Al cabo de 12 años de ejercicio del gobierno, no hay cómo tolerar errores tan crasos, pues ya pasó el tiempo del aprendizaje.  Tampoco se pueden tolerar bromas sin gracia a costa de las mujeres ni dejar de asombrarse porque las aludidas dejen pasar ofensas sin oponer un gesto ni decir una sola palabra. También aquí hay un ejemplo negativo de sumisión. Las descomposturas dan un pésimo ejemplo.

Es igual de mal gusto haber dicho que un periodista parecía ¨un agente chileno¨ por preguntar lo que Bolivia planea para después del actual capítulo de la causa marítima. Es proverbial aquel dictamen de que las preguntas de un periodista no son impertinentes, pero las respuestas suelen serlo.

Como las sociedades son un tejido, extrapolar las deficiencias de la educación y el comportamiento a otras áreas podría mostrar un panorama insoportable.

Dice el académico de la lengua Jorge Órdenes, uno de los escasos impulsores de una cruzada para crear facultades de historia y literatura en las universidades, que la culpa de que los niños desconozcan informaciones tan elementales de historia no es de ellos ni solo de sus maestros sino de la idiosincrasia de los bolivianos, que son demasiado indulgentes con la precariedad de la enseñanza. ¨La toleran, me dijo, pues muchos la desconocen, y no les preocupa mejorarla¨.