Moneda

Chivo que se devuelve

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Una gran parte de Venezuela transcurre el fin de año más triste y angustiado de su historia, con penurias económicas extremas y sus derechos democráticos embargados por un regimen que hace casi dos décadas asumió las riendas del país con la promesa de administrar mejor los recursos y convertir al país de Bolívar y Sucre en una Suiza sudamericana. La imagen que ofrece el país en esta Navidad es una caricatura cruel de esa promesa.
A sus gobernantes les llevó algún tiempo descubrir que la transformación de una sociedad requería de gran habilidad y honestidad, en particular de desterrar la idea salvaje de que la gente tiene que aprender a ser feliz sin derechos y a palos y calabozo. El regimen que instauró Hugo Chávez inspirado en Cuba se mostró inviable desde sus primeros años. En vez de substituir la dependencia del petróleo la acrecentó. El país naufragó a pesar de contar con todos los medios para superar el subdesarrollo. Ostentaba los mayores índices de felicidad en el continente pero nunca fue tan patética la capacidad de un régimen para hundir a una nación.
Cuando los lugares públicos se llenaban con la música de villancicos navideños el régimen asomó su mayor carta financiera: eliminó la denominación monetaria de 100 bolívares y retiró de la circulación legal el 40% del efectivo. El caos fue inmediato y los más afectados fueron los que tenían menos. Filas interminables de personas se instalaron alrededor de los bancos para cambiar su dinero y solo recibir un comprobante de depósito. La Conferencia Episcopal Venezolana reclamó contra la medida devastadora citando al profeta Jeremías: ¨Mi dolor no tiene remedio, mi corazón desfallece. Los ayes de mi pueblo se oyen por todo el país…Sufro con el sufrimiento de mi pueblo, la tristeza y el terror se han apoderado de mí¨.
Horas después Maduro dio vuelta atrás y amplió el plazo de vigencia de esos billetes (son la mayor denominación y cada uno compra tres centavos de dólar en el mercado paralelo). El daño ya había sido hecho. Era curioso pero Maduro decía que trataba de defender la moneda venezolana de ataques que pretendían destruirla. Como es habitual en regímenes de la misma arquitectura, acusó a ¨la derecha¨ y a Barack Obama quien, afanado en hacer maletas, no le prestó mayor atención.
Los economistas no vacilaron en describir la muerte y resurrección temporal de la moneda como una locura desconocida en los anales de la historia económica moderna. Es probable que entre los venezolanos haya surgido con vigor un dicho popular caribeño: ¨Chivo que se devuelve (regresa) se desnuca¨. Los observadores no descartaban que la sabiduría popular exhiba pronto una nueva manifestación ratificatoria de la veracidad de ese adagio.

Analogías equivocadas

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El Ministro de Hacienda Luis Arce Catacora ha expresado conceptos controvertidos que merecen algunos apuntes. El relacionado con a la fortaleza financiera de Bolivia ante la tormenta que se abate en todo el mundo sobre los hidrocarburos es relativo y explicable solo si el ministro ha tratado de defender la estabilidad monetaria. El precio de esa defensa equivale a poner en entredicho su credibilidad y puede sustentarse mientras la caída no se agrave. La actitud es comprensible. Un ministro de Hacienda inglés juraba a los periodistas que no habría devaluación de la libra esterlina (Inglaterra aún no era parte  del euro), mientras caminaba rumbo a su despacho para firmar, solo minutos después, una decisión que iba a afectar la moneda.

Los expertos dirán que no es correcto comparar los ingresos que Bolivia recibe de sus exportaciones de gas natural a Brasil y Argentina con la reducción de los precios de los carburantes que importa (diesel y gasolina). Si de todas maneras se quiere hacer la comparación, debe hacerse una cuantificación mínima: Calculamos recibir X por nuestras exportaciones de gas natural en 2015 y calculamos gastar X en nuestras importaciones de carburantes. La diferencia entre ambos es X. ¿Dónde está la tajada más grande? (Traten de imaginar de dónde saldrá la diferencia y a cuenta de quién.)

En defensa de la tesis de “aquí-no-pasará-nada” el ministro también recordó que a principios de 2008 el petróleo descendió a 30 dólares y pico el barril y que la economía  boliviana no sufrió. Ahora Bolivia estaría en mejores condiciones de capear una tormenta mayor, pues produce más gas nunca. Es cierto. Hace seis años, producíamos alrededor de 40 millones de metros cúbicos y exportábamos casi todo. Ahora producimos alrededor de 62 millones de metros cúbicos y también exportamos casi todo, salvo un sexto que se queda para el consumo interno, que también ha crecido, lo mismo que todas las importaciones.

No entran en la ecuación ni El Mutún ni la petroquímica. Por todo  lo que se puede prever, la petroquímica que venga en uno o dos años tendría que salir de los volúmenes que actualmente se producen. Como no habido grandes descubrimientos, no está muy claro cómo será reajustada la distribución actual. ¿Se exportará menos a Argentina o a Brasil?

De una siderurgia en escala asentada en el Mutún no se  podrá hablar en un buen tiempo, si es que el tema vuelve en los próximos años. Sábalo, Margarita y San Alberto representaban el 70% de las exportaciones hacia mediados de 2014 y no hay nada que indique que a ese grupo con el que Bolivia sacó la lotería vayan  a sumarse nuevos campos gigantes.

Lo liviano de afirmar que financieramente a Bolivia sólo salpicaría el derrumbe de precios se observa en que para junio, los ingresos que había percibido el país sumaban alrededor de 3.000 millones de dólares, de acuerdo a la contabilidad de YPFB. Fue a partir de junio que comenzó a notarse el descenso persistente de los precios. No es aventurado suponer que los ingresos pueden haber mermado en un 20% al 30% respecto a lo calculado para el segundo semestre. Es decir entre US$600 millones y $US 900 millones menos en el semestre que acaba. Nadie diría que esa cantidad es liviana. De mantenerse la tendencia, el ajuste de los cinturones presupuestarios será muy fuerte. Se estaría hablando de mucho más dinero. Asegurar que Bolivia saldrá indemne de la tendencia en curso contribuye a crear expectativas irreales en la población.

Otra afirmación que debe ser vista con cuidado es que la demanda interna es el motor que mueve la economía boliviana.  En mayor o menor grado eso ocurre en todos los países, más en aquellos que tienen una producción diversificada y donde gran parte de la mano de obra está empleada por la industria. Ese no es el caso boliviano donde la mayor parte del empleo formal (que no es mucho) radica en el estado y su burocracia. En la estabilidad financiera del estado pesan decisivamente los ingresos por las exportaciones, de las cuales el gas natural es el rey. Es irreal pretender que, en el peor de los casos, la contracción de precios solo salpicaría al país.   El tema es abultado y el debate que conlleva probablemente nos acompañará a lo largo del año que está por comenzar.

Mega devaluación

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Corrije y uniforma escritura de decimales: coma en vez de punto.

En el primer día de operaciones de un nuevo sistema de asignación de divisas el bolívar venezolano ha experimentado una depreciación del 87,85%. Si esta depreciación será constante, se habrá de ver con el correr de los días. De momento, si Ud. tenía 100 unidades monetarias en el banco, la noche del lunes,  al cerrar la jornada el valor real de lo que usted disponía era  de 12,15, un encogimiento brutal. En teoría, el decrecimiento del valor podría detenerse o incluso revertirse.

La tasa única de cambio oficial hasta la aplicación del nuevo sistema (SICAD) era de 6,30 por un dólar. Al cerrar las operaciones el lunes, los operadores habían pagado un promedio de 51,86 bolívares, 8,5 veces más que el valor oficial anterior.   Bajo cualquier óptica, el descenso del valor de la moneda venezolana causa vértigos. Hasta el domingo, teóricamente era posible comprar un bolívar con 16 centavos de dólar.  Al cerrar operaciones el lunes, bastaba un poquito menos de dos centavos para adquirir el mismo bolívar. Una ganga para el que tiene dólares. Un desastre para el que debe comprarlos.

El gobierno dice que las divisas que vende el Banco Central de Venezuela bajo el nuevo sistema representan sólo un siete u ocho por ciento del total del que dispone para sus transacciones y comercio exterior. El grueso de los movimientos de divisas, insiste el gobierno, cubre la importación de alimentos, medicinas y otros insumos fundamentales.  El problema es que la gente se guía por el valor más alto, en torno al cual todo el sistema de cambios suele converger.

¿Quién gana más con esta alteración hacia arriba? El gobierno, las arcas del tesoro, que dispone ahora de más bolívares para gastar, cuando menos ocho veces más respecto a ese siete u ocho por ciento que el gobierno dice que es buscado por los operadores particulares.

Se presenta una situación muy parecida a la que reinó hasta el 18 de febrero de 1983, y aun años después. El gobierno de entonces vio que no podía mantener la tasa de 4,30 bolívares por un dólar a causa del aumento descomunal de los gastos públicos. Tenía miedo a devaluar. La palabra causa escalofríos en todo el mundo y hace temblar a los políticos. Fue creado un sistema triple que mantenía la tasa de 4,30 X 1 y agregó otras dos. Una de seis bolívares por un dólar y otra de 7,50 por dólar.  Con la de 6 X 1 se podían importar hasta relojes Rolex. En poco más de un año, las tasas eran unificadas alrededor de la de mayor valor (7,50) y de ahí comenzaba una aventura en la que la moneda venezolana sólo caía en valor y el valor del dólar sólo subía. Eso ha seguido a lo largo de años. Hace poco, el gobierno hizo lo que otros gobiernos en otros países hicieron: una eliminación de ceros para su valor cambiario que dio la apariencia de que la moneda no estaba tan depreciada. El gobierno del Sr. Maduro pretende hacer creer a sus compatriotas que su moneda está protegida y que el siete u ocho por ciento será sofocado. Falso. No pasará mucho tiempo antes de que ese segmento prevalezca.

Una manera de compensar el crecimiento incontrolable del gasto público es aumentar los precios de los carburantes, que en Venezuela tienen un precio ridículo y son los más bajos del mundo, y diversificar la producción, con énfasis en la agroindustria. El gobierno de Nicolás Maduro es renuente a hacerlo, pero más temprano que tarde se enfrentará a esa decisión existencial. Los millones que han salido a las calles han apresurado el momento de esa decisión.

Nota: Sigue sin freno la forma de calcular una depreciación. Una respetable cadena británica de informaciones trae en su portal una noticia que sostiene que en Venezuela se ha dado una devaluación del 500%.

¡Caramba, el 100% habría sido suficiente para borrar la divisa venezolana del mapa por completo!

Más de la estrategia china

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Corrige nombre de publicación: Carta Capital, no diario Valor. Edición.

Es una tontería atacar a Beijing porque defiende sus intereses nacionales. Quizá valga la pena reparar que la gran guerra cambial la libran en este momento el euro y el dólar. Lo dice el gurú de la economía brasileña, un tiempo poderoso ministro de planitficación, Delfim Netto.
Porque interesa para un debate sobre la valorización de la moneda boliviana, reproduzco parcialmente su artículo esta semana en la revista Carta Capital, de Sao Paulo (la traducción es del blog):
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No tiene sentido criticar a China porque adoptó un dólar estándard para administrar milimétricamente las variaciones del cambio, manteniendo su moneda, el yuan, desvalorizada. Eso le ha dado un enorme empuje a su comercio exterior. Brasil hizo algo parecido hace cuatro décadas, cuando inició la divesificación de sus exportaciones, administrando un mecanismo “flexible”de cambio relativo a una cesta de monedas, que ayudó a su economía a crecer un 10% promedio en los siete o ocho años que precedieron a la maldición de la crisis del petróleo el último cuarto del del siglo XX.
Hace prácticamente tres décadas, China mantiene una inteligente política de desarrollo (al principio estimulada por Estados Unidos para aislarla de la URSS en tiempos de la guerra fria), apoyada en una consistente tasa de cambio fuertemente desvalorizada. Debemos felicitarla o envidiarla por cuidar tan bien de los intereses de su pueblo? ?Es correcto culparla por la génesis de la “guerra cambial” entre Estados Unidos, Eurlandia y la propia China?

Brasil fue muy criticado con el argumento de que, en esa época, “manipulaba” el tipo de cambio. Hoy podemos decir que mantener el cambio agudamente  desvalorizado y fingir que se siguen las reglas del “buen y honesto comercio” definido nor la Organización Mundial del Comercio es una manifestación hostil hacia los socios. En caso, por ejemplo, de la pérdida de competividad entre los productos de nuestra industrias y los productos chinos, es posible aceptar que la superdesvalorización del yuan, sumada a la supervalorización del real de Brasil, es una de las causas, pero no todas.Y entretanto es una tontería decir que esas pérdidas se deben a la incapacidad competitiva de la industria nacional.
La lucha entre los tres socios (China, EEUU y Brasil) es compleja. China lleva una gran ventaja. Adoptó sin complejos una especie de “dólar standard”, con el yuan controlado en un nivel prácticamente fijo en relación al dólar. La pelea de perro gigantes es entre América y Eurolandia. Estados Unidos se beneficia de ser una federación fiscal, con instrumentos redistribtivos, de tener una sola lengua, faclidades migratorias en su inmenso territorio de economía diversificada, y disponer de un banco central como prestamista de útima instancia.
Hay que recordar que el socorro al sector financiero que produjo la crisi de 2007-2009 fue un sismo para las finanzas de Estados Unidos y reveló las violaciones fiscales de los países de Eurolandia, cuya correccion exige reducir la demada pública. Para no disminuir la demanda global (y el crecimiento del PIB), es necesario, por tanto, aumentar la demanda del sector privado.
Es por eso que con sus políticas monetarias, la Reserva Federal y el Banco Centra Europeo están creando una desvalorización competitiva entre el dólar y el euro. Los emergentes (con excepción de China) ven sus tipos de cambio valorizarse y sus mercados depredados por el uso de la capacidad de producción ociosa de los tres gigantes.Para entenderlo mejor, miremos a Italia. No hay duda que sus finanzas nunca tuvieron buena calidad en las útimas décadas Pese a varios “planes de rescate” acumuló una deuda inmensa en relación a su PIB (130%); fue muy beneficiada por su ingreso a la zona del Euro, que unificó los intereses alrededor de la tasa alemana (mucho menor que la italiana), porque los mercados anticiparon que Alemania cumpliría las condiciones de Tratado de Maastricht (que dio origen al euro). Simultáneamente, la evolución de la política italiana y la falta de austeridad salarial valorizó “virtualmente” a la lira italiana, apenas nominalmente fijada con la convivencia de las “notas”de las agencias de riesgo, para los papeles italianos (que pagaban menos que lo que habrían pagado con sus tasas anteriores).
La solución más razonable para Italia y sus socios es la desvalorización del euro ante al dolar. No tendría ningún efecto sobre el comercio dentro de Eurolandia  (que recibe menos de la mitad de las exportaciones italianas), pero será equivalente a una desvalorización de sus monedas, aumentando las exportaciones y disminuyendo las importaciones de fuera de la zona del euro. El problema es que Estados Unidos también estimula la devalorización del dólar frente al euro, que ya ha provocado saldos visibles en su cuenta corriente, excluído el petróleo.