Magistrado

“La droga durmió en un cuartel”

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Ocurrió en Venezuela, de acuerdo a declaraciones de un ex funcionario de la justicia y hasta hace pocas semanas uno de los magistrados militantes del Chavismo, formuladas a un canal  de TV (SolTV) antes de entregarse a las autoridades estadounidenses esta semana. El episodio está sacudiendo al  vecino país bolivariano. El ex magistrado Eladio Aponte Aponte, del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, ha afirmado que en su país no existe una verdadera justicia; que las decisiones son manipuladas –y confiesa que él mismo cedió a presiones para manipular fallos. En su caso, y muchos de los que conoció, las presiones provenían desde el más alto nivel político de Venezuela: la presidencia de la República. El propósito era orientar las decisiones judiciales de manera que favorecieran al gobierno. “En Venezuela no se da puntada si no lo aprueba el presidente …”, dijo Aponte Aponte en una extensa entrevista que esta madrugada era reproducida en las páginas digitales de los principales diarios venezolanos. “La autonomía del Poder Judicial (en Venezuela) es una falacia”, dijo.
Hasta aquí, no hay nada excepcionalmente diferente de lo que ocurre en otras latitudes.
La diferencia está en la alegada participación de jefes militares en el negocio ilícito de la droga. Aponte Aponte era señalado como socio de Walid Makled, un conocido hombre de negocios –y también, al parecer, de negocios turbios- a quien procuraba la justicia de Estados Unidos, donde se lo acusa de narcotráfico. Preso en Colombia, había dicho que sólo ante la justicia estadounidense haría declaraciones que, al parecer, implicarían en narcotráfico a personas del gobierno del presidente Chávez. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, prefirió enviarlo a Venezuela bajo el argumento de que Caracas lo había requerido antes que Estados Unidos. Cuando ocurrió la extradición, llegó a decirse que al entregarlo a Venezuela se perdía una oportunidad para exponer los negocios oscuros de la droga en círculos de poder en Venezuela. Hasta hoy se desconoce qué revelaciones habría hecho ante sus compatriotas de la justicia venezolana. El juicio se lleva a cabo a puertas cerradas.
Pero la rendición de Aponte Aponte ante Estados Unidos ha abierto un dique de especulaciones y ahora existe una expectativa creciente por lo que pueda decir ante las autoridades norteamericanas.
El magistrado, destituído en marzo por la Asamblea Nacional venezolana, dijo que en un “solo” caso había favorecido al narcotráfico: cuando un teniente subordinado a un comandante de apellido Magin fue interceptado con cargamento de cocaína (no precisa el volumen) que había sido descargada en un cuartel del Ejército.
“Nunca”, fue su primera respuesta a la pregunta sobre si había favorecido al narcotráfico. Pero enseguida complementó: “Solamente en un caso que me acuerdo ahorita. De un comandante Magino…Un teniente…no me recuerdo muy bien…que fue detenido en Carora (centro-oeste venezolano) con un cargamento de cocaína. Era subalterno del comandante Magino…se le descubrió la droga. Por Magino me llamó a mí, desde la Presidencia de la República para abajo, para que lo favoreciera…”
Vino la pregunta de rigor:
“¿Y quién es ese señor Magino?”
“Un comandante (al) que luego lo ascendieron a general, coronel o general, no sé. Y lo mandaron como agregado militar a Brasil”
“Y ¿estaría involucrado con el narcotráfico ese señor?”
“Bueno, el teniente llevaba las drogas al batallón donde estaba Magino”
“Y ¿cuál fue su participación en este caso? ¿Cómo lo favoreció?”
“Lo favoreció (el magistrado) dándole una medida cautelar, más no se (lo) dejó en libertad”.
“¿Quién le mandó a usted a que hiciera eso? ¿O fue algo propio?
“No. A mí me llamaron desde la Presidencia para abajo”
“Ajá…pero en este caso…”
“En este caso me llamaron desde la Presidencia de la República”
“¿Quién desde la Presidencia de la República?”
“Fue uno de los secretarios o allegados de la Presidencia de la República”
Viene luego una pregunta urticante:
“¿La droga durmió en un cuartel venezolano de la Guardia (Nacional, carabineros)?”
“Venezolano. Creo que del ejercito”
“Y ¿esto era un decomiso?”
“No era ningún decomiso. Venía.”
¿Sabían que tenía droga metida en el cuartel del ejército?
“Sí. ¿No lo iban a saber? Parece que este Magino fue edecán de la mamá del presidente, y había ese vínculo.”
Lo narrado por Aponte Aponte habría tenido lugar en 2007 o 2008.
Sus declaraciones, publicadas integralmente por los principales diarios venezolanos (El Universal y El Nacional, entre otros) atizaron la tensión que se vive en aquel país, ya marcada por la enfermedad del Presidente Hugo Chávez.
Quienes quieran leerlas en su totalidad, pueden encontrarlas aquí.  O también aquí.

Resonar del eco

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Para quienes todavía pudieran creer que fuera de Bolivia pasan desapercibidas las expresiones desacertadas de autoridades –y que frecuentemente se convierten en acciones, de resultado equivalente- vean lo que dice este domingo O Estado de S. Paulo, uno de los diarios más influyentes de Brasil y con una circulación de aproximadamente medio millón (sí, medio millón) al hablar del Dr. Cusi, el magistrado del Tribunal Constitucional consagrado por su confesión de que sus decisiones se guían por la lectura de hojas de coca.
“…gracias al candor de un juez boliviano, ahora sabemos que la coca también sirve como accesorio de jurisprudencia”, dice un artículo de Mac Margolis, corresponsal de Newsweek en Brasil y parte de los equipos investigadores de The Economist, la reverenciada revista británica.
La nota de Mac Margolis señala que algunos magistrados colegas del Dr. Cusi intentaron desmarcarse de su declaración. El presidente del Tribunal Constitucional recordó que todos los magistrados, incluso el Dr. Cusi, deben regirse por las leyes en la resolución de causas. El columnista recuerda también que Bolivia no es más una república unida sino un “Estado Plurinacional” cuyas naciones pautan las reglas de la vida del país. Por eso, dice, la designación de jueces fue modificada en 2009 para que fuesen electos por voto.
Hoy, agrega, “las sillas de los diversos tribunales son ocupadas por jueces elegidos por voto directo, entre ellos los del Tribunal Constitucional, cuya misión es interpretar las leyes de país.”
“Cusi lleva a cabo su mandato en serio. El más votado en el pleito electoral, luchó para ser presidente del tribunal. Ahora lucha para justificar lo injustificable. Sorprendido por la tempestad que creó, ensayó un desmentido diciendo que la frase no debería tener ‘esa trascendencia’. Pero no se retracto. “La coca para nosotros los aymaras es un símbolo de resistencia a la opresión, contra el imperialismo”, dijo. “Por medio de la coca nos comunicamos con la Pachamama”.
Hay mucho más y toda la nota puede ser encontrada en el sitio de ese diario brasileño aquí. El mundo de las comunicaciones corre más rápido que lo que muchos se imaginan.

Lectura rápida

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Estoy convencido que el magistrado del Tribunal Constitucional Gualberto Cusi fue sincero al revelar que, cuando se encuentra ante decisiones complejas, recurre a la lectura de la coca. Ese pensamiento es compartido por muchas de las autoridades que tienen a su cargo el Estado Plurinacional y se ensambla perfectamente en el concepto de dar marcha atrás el reloj quinientos años.
Lo interesante es que el magistrado ha exagerado un poco, pues ha colocado el reloj atrás el doble de lo que estaba programado. Nos ha transportado de golpe a mil años atrás, y estaríamos instalados en plena Edad Media, la época en la que predominaban las supersticiones, creencias esotéricas, el animismo y otras formas misteriosas que aún son churrasco de los amantes del suspenso.
Hay una nueva ciencia para explorar. Si se la combina con métodos de lectura rápida, todos los casos pendientes en la justicia podrían estar resueltos en pocos días.