López

De Almagro a López (y a Maduro)

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El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, ha enfilado de nuevo sus baterías sobre Nicolás Maduro y su régimen, al que declara fuera de la democracia desde que, hace pocos días, el Tribunal Supremo de Justicia decidió ratificar la condena de casi 14 años de cárcel que una juez había dictado contra el dirigente opositor Leopoldo López. El documento de ocho páginas es un dominó cuyos efectos se extienden sobre todos los regímenes regidos por el Socialismo del Siglo XXI.
Esta noche, entrevistado por CNNE, Almagro se explayó con detalles sobre la carta que dirigió a López, el joven dirigente político a quien los jueces acusaron de haber enviado mensajes subliminales (Ud. ha leido bien) a las multitudes que manifestaban contra el régimen madurista hace dos años. Rosa Amelia Asuaje, la linguista que hizo el estudio sobre las palabras y tonalidades del discurso en el que el régimen apoyó la acusación, dijo que la juez parafraseó el informe y lo manipuló para adecuarlo a la condena.
La carta de Almagro contiene advertencias válidas para todos los países involucrados con esa corriente y anticipa nuevos movimientos diplomáticos contra el régimen de Maduro. El texto del documento, tomado del diario Panorama, de Maracaibo, se le puede leer aquí.

 

Historias convergentes

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El libreto es conocido en Bolivia, pero en Venezuela es una novedad cuyo desarrollo recién empieza y sus consecuencias no deberían demorar demasiado en manifestarse. Franklin Nieves huyó de su país el 20 de octubre y solo se conocen sus declaraciones a medios informativos desde Estados Unidos, donde busca refugio. El ahora ex fiscal asegura que el gobierno lo obligó a forjar las pruebas que una juez utilizó para condenar a uno de los líderes prominentes de la oposición venezolana. Leopoldo López es inocente, asegura el juez fugitivo. En el gobierno lo consideran delincuente y el fiscal teme por su seguridad. ¿Suena familiar?

Marcelo Soza fugó de Bolivia y emergió en Brasil a principios de marzo de 2014. Desde allí dijo que su seguridad peligraba e hizo conocer una ¨Carta al Pueblo de Bolivia¨. En ella dijo que el gobierno lo había presionado para inculpar a líderes de Santa Cruz y pedía a jueces y fiscales a cargo del ¨Juicio del Siglo¨ reconducir el proceso ¨por los fueros de la justicia, la verdad y la legalidad¨. Días después, declaró: ¨En Bolivia no existe justicia imparcial. Ésta se encuentra sometida a los caprichos del gobierno.¨

Soza hizo una travesía por tierra y por aire hasta llegar a Brasilia. Nieves se fue primero a Aruba y después a Miami. Allí dijo que ¨en Venezuela funciona la ley del miedo¨ y que las declaraciones que sirvieron para acusar a López fueron elaboradas por la fiscalía y entregadas a los testigos para que las firmaran. ¨Cuando hicimos la acusación, tergiversamos la información¨, dijo.

El caso bate fuerte en momentos en que Venezuela se aproxima a una prueba suprema el 6 de diciembre: las elecciones legislativas, para las que todas las encuestas conocidas asignan a los partidos opositores una ventaja mayúscula y mayoría parlamentaria. Una situación así es pesadilla para el gobierno de Nicolás Maduro y el ¨chavismo¨ que rige los destinos venezolanos desde hace 15 años.

El pedido de asilo que ha hecho Nieves no es fácil de resolver, pues involucra la confesión del delito de haber fabricado pruebas contra la persona que ahora él mismo asegura que es inocente.

Brasil otorgó refugio a Soza, primero por períodos de seis meses y luego por un año, hasta septiembre de 2016. Entre quienes lamentaron la decisión brasileña estuvieron los acusados por Soza en el Juicio del Siglo, del que ha dicho que las pruebas habían sido montadas bajo presión del gobierno.

Nadie espera que una definición del pedido de asilo de Nieves ocurra en breve, pero hay una certeza: cualquiera que sea la demora no estará cerca de los seis años y medio que lleva el Juicio del Siglo desde su gestación, el 16 de abril de 2009.

El juicio que condujo Soza tuvo en la semana que acabó capítulos surrealistas cuando una testigo de la acusación dejó la impresión de desorientar al Ministerio Público y a los abogados del gobierno con respuestas precisas acordes con su condición profesional.

La administradora del Hotel Las Américas, escenario del suceso sangriento de aquella fecha desconcertó a los fiscales que procuraban probar la tesis de que se gestaba un movimiento conspirativo gigante. La funcionaria dijo que las respuestas a algunos detalles sobre los que preguntaban los fiscales estaban en la documentación que el hotel había enviado a la fiscalía más de seis años atrás, poco después de los sucesos violentos en los que tres personas fueron abatidas.

Entre quienes observaban la sesión surgió la duda sobre si la funcionaria era testigo del Ministerio Público que la interrogaba o de la defensa. ¨No les agradó que decía solo la verdad, que es lo que la acusación no quiere¨, dijo uno de los abogados.

La defensa aplicó una táctica que ya había ensayado con el segundo testigo: renunció a contra-interrogar. Como el siguiente testigo, el entonces gerente del Hotel Las Américas, no estaba en ese momento presente para la audiencia, el juez Sixto Fernández tomó una decisión extraordinaria y ordenó su aprehensión para que compareciera al día siguiente, el viernes que pasó.

El testigo se presentó en el Palacio de Justicia a la hora dispuesta por el juez pero la policía dijo que la institución lo había aprehendido. La defensa aclaró que el testigo de la fiscalía había llegado sin intervención policial alguna.

Malestares certificados de uno de los acusados dieron pie a que el juez suspendiera la audiencia hasta el 16 de noviembre. Las historias
de Soza y Nieves convergen un punto dominante: la calidad de la justicia qiue impera en sus países y a la que ambos sirvieron.

Paralelos

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Franklin Nieves y Marcelo Soza viven en dos países distantes uno de otro pero sus destinos recorren caminos similares. Los dos están exiliados luego de escapar de sus países temerosos del sistema del que fueron un tiempo fieles representantes de una justicia en la que ahora declaran en público que no creen.
Una diferencia entre los dos personajes es el tiempo que les tomó una decisión que afectaría el resto de sus vidas. Nieves, el fiscal que organizó las acusaciones con las que se basó la juez que hace unas semanas condenó al dirigente opositor venezolano Leopoldo López, necesitó poco más de un año para concluir que no podía sobrellevar la que denunció como una mentira. ¨No conseguía dormir¨, dijo en una declaración que difundieron las redes sociales tras haber escapado de su país hace pocos días. Marcelo Soza requirió de casi cuatro.
Ambos sostuvieron que hubo intervención gubernamental para conseguir fines políticos y someter al adversario considerado como enemigo. Franklin Nieves dijo a un periódico norteamericano: “Leopoldo López es inocente, este fue un juicio totalmente político y debería ser anulado (…) Todos los derechos humanos de Leopoldo López fueron violados porque nunca se le permitió presentar ningún testigo, ni evidencia.¨
Sus palabras eran un eco de las que había dicho Marcelo Soza. En su ¨Carta al pueblo de Bolivia¨ el 11 de marzo del año pasado escribió: ¨Esas autoridades de gobierno que hoy callan, ayer me pedían que colaborara para sus fines políticos, para lograr ciertos resultados. Esas acciones fueron las que consiguieron que se desnaturalizara la investigación…¨
Al comenzar 2014, Soza estuvo desaparecido. Intentó renunciar, su renuncia fue rechazada y por fin, tras un ostracismo insoportable, fue apartado del caso. No pasaron muchos días antes de que apareciera en la capital brasileña declarándose perseguido político. El gobierno, a partir del presidente Evo Morales, dijo que el ex fiscal era un ¨delincuente confeso¨. La acusación que había elaborado y de la que decía que una buena parte fue producto de presiones del gobierno para inculpar a líderes de Santa Cruz, fue mantenida a ultranza por quienes lo substituyeron.
Nieves estuvo desaparecido por algunos días hasta que el fin de semana antepasado emergió en Miami, donde se encuentra tras haber fugado su familia. Allí dijo que los testigos que presentó la acusación habían sido preparados por los fiscales y ¨fueron obligados a declarar como nosotros queríamos.¨ La fiscal general ¨estaba perfectamente enterada de lo que ocurría¨, pues incluso la computadora de Nieves estaba intervenida, dijo, y convocó a sus colegas en el caso a que ¨escuchen y vean la verdad…Leopoldo es inocente¨ y está preso porque las autoridades venezolanas ¨temen a su liderazgo¨.
Como en Bolivia tras la divulgación de la carta de Soza y su confesión ante el Conare de Brasil, los reclamos de la defensa para anular las bases de la acusación y revertir la condena a López son constantes. También allí la reacción del gobierno ha sido descalificadora. Las autoridades argumentan que el ahora ex fiscal Nieves debía haber hecho la denuncia en Venezuela y dejar constancia escrita. Tarek William Saab, con el cargo de Defensor del Pueblo, ha mostrado una postura similar a la de los fiscales acusadores del Juicio del Siglo en Bolivia: por no estar registrada de manera legal, la denuncia de Nieves no afecta al caso de Leopoldo López. ¨Lo que no está dentro del expediente, simple y llanamente no existe¨, dijo.
En Bolivia, corresponde al juez y a su tribunal decidir si un elemento nuevo es incorporado al proceso.
El argumento de la autoridad venezolana es parecido al círculo vicioso que surgió en Bolivia cuando los defensores de los acusados en el Juicio del Siglo no lograron que la Embajada en Brasilia autenticara la carta del ex fiscal Soza porque la legación boliviana exigía que la legalización fuese hecha por Soza y en las oficinas de la Embajada, territorio boliviano donde el ex fiscal perdía su condición de asilado. La carta y la confesión más leídas de Bolivia fueron declaradas inexistentes por el tribunal que juzga el caso.

Un boomerang

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El veredicto leído la noche del jueves por la juez que condenó a Leopoldo López a casi 14 años de prisión nació destinado a catalizar los sentimientos democráticos venezolanos. Una consecuencia inmediata que detectaron institutos de pesquisas ha sido el afianzamiento de la determinación de muchos venezolanos de votar en las elecciones legislativas del 6 de diciembre y a partir de ahí empezar a arriar las banderas del régimen del Socialismo del Siglo XXI en sus expresiones más brutales: el envilecimiento de la justicia, y la corrupción.
El diagnóstico del líder socialista español Felpe González, entre los primeros en comentar la sentencia, fue categórico: “Ni dentro ni fuera de Venezuela, nadie puede llamarse a engaño. Venezuela se ha convertido en una dictadura de facto. El Presidente decide por el Parlamento y por la Justicia”.
El conteo de los días y las horas hasta la cita con las urnas mantendrá en vilo a toda la región, de manera especial a los regímenes afines al que ahora preside Nicolás Maduro. Es difícil no temer que la travesía de estos 70 días estará acechada por peligros derivados de un régimen que se da cuenta que se encuentra en estado terminal.
Las tensiones y nuevas situaciones surgidas estos meses han acentuado las preocupaciones de las cancillerías del continente por la paz de Venezuela con algunos vecinos. Hay sospechas de que las alteraciones ocurridas en estos últimos dos meses pueden ser movimientos entre cuyas razones estaba la de obtener apoyo interno que ayude al régimen venezolano a escudarse ante una eventual catástrofe electoral.
Las pocas mediciones confiables del estado de opinión de los venezolanos han mostrado una dirección desfavorable para Maduro. Más del 80% los encuestados en julio, tenía una opinión negativa respecto al gobierno. Poco después de divulgados esos resultados, sobrevino un reavivamiento de las tensiones con Guyana, por el territorio al oeste del rio Esequibo, y casi de inmediato estalló la crisis fronteriza con el cierre y militarización venezolana de gran parte de la línea divisoria con Colombia. Con miles de desplazados, denuncias de violaciones masivas de derechos humanos y con la Organización de los Estados Americanos renuente a tratar la cuestión, la crisis se mantiene explosiva. No se conocen resultados de pesquisas de los últimos días.
Las elecciones legislativas son decisivas para el Socialismo del Siglo XXI en la región, donde ha tenido el privilegio de gobernar inundado por recursos del mayor auge de precios de las materias primas en casi un siglo. Con esa bonanza ahora eclipsada, ha sobrevenido el cansancio con las formas autoritarias de gobierno amenazadas con colapsar.
El jueves, al asumir la última fase de su defensa, el dirigente de Voluntad Popular dijo a la juez Susana Barreriro que ella tendría más dificultades en leer su sentencia que él en asumirla. Abogados defensores del líder venezolano presentes en la audiencia dijeron que fue, en efecto, eso lo que ocurrió, en consonancia con la magnitud de lo que la juez estaba dictando. La juez, dijeron, no estaba tranquila y su voz trepidaba.
A López no le permitieron presentar a ninguno de sus 68 testigos y la fiscalía tampoco consiguió probar la acusación de que sus discursos eran llamados a la violencia. La reproducción de las imágenes con los discursos que se le atribuían a López comprobaba, más bien, que había convocado a la paz y a la no violencia. La defensa, en una audiencia donde no hubo periodistas, no consiguió que se le permitiese exhibirlas.
La sentencia contra el opositor venezolano luce como su consagración como líder principal de las luchas democráticas de su país. Se debe suponer que eso no era lo que esperaba el gobierno de Maduro. El episodio del jueves parece resultar en un boomerang cuyo retorno puede sacudir por completo las bases desde donde fue lanzado.

Jornada tensa

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La jornada de este martes en Venezuela se perfila como una de aquellas que hacen temblar. En pocas horas más deberá empezar a marchar hacia la sede del Ministerio del Interior en Caracas, Leopoldo López, el nuevo líder emergente que ha catalizado la atención en  un momento que luce decisivo para la historia del vecino país.

Con un título de economía en una universidad de Ohio y  una maestría en Harvard, su hoja de vida política impresiona.  Encabeza Voluntad Popular, un partido que fundó derivado de otro, Primero Justicia, bajo cuyas banderas llegó al municipio de Chacao (2000-2008), uno de los más grandes de Caracas. Su carrera fue interrumpida cuando, acusado de financiar su partido irregularmente, fue inhabilitado para concurrir  a cargos públicos por tres años hasta 2011. La Corte Interamericana de Derechos Humanos le dio la razón y declaró que el gobierno venezolano  había violado su derecho a ser elegido. Cumplirá 43 años el 29 de abril.

López proyecta entregarse a las autoridades que ordenaron su detención el miércoles, tras los enfrentamientos del miércoles que dejaron a su paso tres muertos, decenas de heridos y más de cien detenidos.

Lo que ha ocurrido sigue a una estela de dificultades en las que se encuentra Venezuela y que Nicolás Maduro ni su partido, el socialista Unificado de Venezuela, han sido capaces de paliar. La falta de recursos en un país con torrentes de ingresos ha puesto en evidencia las graves deficiencias administrativas del régimen “chavista”. Quince años en el gobierno debían haber sido suficientes para mostrar resultados. Pero lo que  la mayoría de los venezolanos se ve es escasez de mucho y abundancia represiva para quienes protestan por la inseguridad, la inflación y la incompetencia administrativa.

El grito de combate de Maduro, acusando a una “derecha fascista” que nadie personifica, no parece  eficaz. Se ha perdido en el vacío y no suplanta laspreocupaciones básicas que aquejan a los venezolanos.

A la marcha de López deberá sumarse enrique Capriles, el joven que el  año antepasado enfrentó a Hugo Chavez y obtuvo cerca de la mitad de los votantes. Muchos aseguran –sin poder demostrarlo- que medió un fraude gigante, que meses  más tarde se manifestaría a favor de Nicolás Maduro. Todo esto es casi historia que, sin embargo, en algún momento puede reaparecer en el escenario.

Este martes en la tarde, López se entregó y Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea  Legislativa y en  los hechos un copresidente tanto o más poderoso que el titular Maduro, lo trasladó personalmente en un vehículo negro hasta el Ministerio del Interior y Justicia. Antes de entregarse, López dijo que si su entrega y apresamiento era el precio para que la sociedad venezolana despertase, habría cumplido su misión.

Visto desde  la distancia, los presos  parecían Maduro y Cabello, en medio de una espiral de violencia y de protestas contra el régimen que empezaban a llegar a los centros de mayor apoyo al oficialismo: las zonas del oeste de Caracas, donde se anidan muchos de los  ranchos de pobreza, expresadas en cacerolazos y pitazos.

El país, con todo el pesar que podía conllevar estar visión, parecía encaminado a un epílogo violento y dejaba de ser descabellado pensar en una salida “pinochetiana”…en escala venezolana.