Llorenti

¿Quién aplaudió la “represión limpia y sin balas” en Chaparina?

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La pregunta fue hecha esta comienzo de semana por la ex Ministra de Defensa Cecilia Chacón al exponer insatisfacción con la designación de Sacha Llorenti como representante boliviano ante las Naciones Unidas. La ministra, con un sonoro “así no”, renunció al gobierno del presidente Morales hace casi un año como protesta por la represión policial sobre la marcha indígena en Chaparina, de la cual ninguna autoridad quiere responsabilizarse. La insatisfacción de la ex ministra, la única en dirigir la cartera de Defensa Nacional bajo del actual gobierno, es un hecho noticioso de  magnitud.
Cuenta de la carta de la ex ministra dio la Agencia de Noticias Fides (ANF), que colocó un resumen en su portal Noticias Fides y alertó a los medios sobre la actitud de quien durante algunos meses estuvo a la cabeza de las armas bolivianas.
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Senado confirma compromiso con DD.HH.

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El senado boliviano dio esta semana un paso de alta significación para la protección de  los derechos humanos al dar luz verde a la designación  del  ex Ministro de Gobierno Sacha Llorenti como embajador del país ante la Organización de las Naciones Unidas. Senadores que  endosaron la designación dijeron que el representante boliviano ante el organismo  mundial tendrá como tarea primordial mostrar ante el mundo que la defensa de los derechos de las personas es una norma respetada en Bolivia. Bajo el criterio de los legisladores, el ex ministro reune todas  las condiciones para exhibir las cualidades del gobierno boliviano como baluarte defensor de esos derechos.

La venia que dieron los senadores oficialistas a la designación fue la culminación de una estrategia que ignoró las acusaciones opositoras contra el ex ministro.

Se atribuye al ex Ministro responsabilidad en la orden, el 26 de septiembre de 2011,  para la brutal represión que sufrieron cientos de indígenas bolivianos que marchaban hacia La Paz para oponerse a la construcción de una carretera que los nativos creen que permitirá una expansión acelerada de los cultivos de coca, la materia prima de la cocaína.

El ex ministro tiene el “perfil perfecto” para poder asumir la representación boliviana, dictaminó Nélida Sifuentes, del partido de gobierno Movimiento al Socialismo, que acogió la designación y volcó todo el peso de sus senadores para darle curso. “Trabajará en los temas de derechos  humanos y  narcotráfico”, dijo.

El dirigente campesino Rafael Quispe, del Consejo de Ayllus y Markas del Qollasuyo (Conamaq), pronosticó que la designación derivará en “una vergüenza para el país… (será) funesto para el país que cuando esté ejerciendo sea llamado por la justicia”.

Tras la aprobación en el Comité de Política Exterior, el nombramiento pasó a la sala plena del Senado que no tuvo inconvenientes en darle paso con el voto mayoritario de los senadores del partido de gobierno. La aprobación abrumadora del senado es vista como un mensaje para exhibir el respeto impecable que en Bolivia se observa hacia los derechos de las personas, cuyo porta-estandarte  será quien estaba a la cabeza de los aparatos de seguridad del gobierno.

El flamante diplomático será ahora formalmente designado por el presidente Morales. El mandatario había tratado de preservar a Llorenti entre sus colaboradores más próximos,  pero tuvo que pedirle la  renuncia ante la presión política de los acontecimientos que surgieron con el asalto exitoso de la policía sobre la marcha de los indígenas. Los furibundos marchistas nada pudieron con sus cayados peligrosos ante la pacífica arremetida de la policía que sólo contaba con abundancia de gases lacrimógenos, sogas y mordazas, además de contactos  logísticos con La Paz, de donde partió la orden de ataque. La tranquila y estudiada arremetida contra los belicosos indígenas iba a tener un broche dorado con el traslado de los marchistas hacia otros lugares en camiones y aviones de la fuerza militar en Rurrenabque. Pero los marchistas, con el apoyo cómplice de las poblaciones de San Borja y Rurrenabaque, consiguieron  escapar.

El año pasado, al aceptar su renuncia y anunciar al sustituto, el actual ministro Carlos Romero, el presidente ensalzó las cualidades de Llorenti y dijo que esperaba tenerlo pronto de nuevo en la primera fila de su gobierno. El nombramiento otorgado a la ex autoridad es visto como un paso hacia la reincorporación plena del ex ministro injustamente apartado del círculo más estrecho de hombres del  gobierno.

El ex ministro se disponía a trasladarse en los próximos días a la nueva sede de sus funciones, en Nueva York, con el secreto sobre de dónde vino o quién dio expresamente la orden de ataque para frenar a los aguerridos  marchistas. Su aporte principal a las investigaciones sobre el suceso fue un dato esclarecedor: la “cadena de  mando” fue rota, sin que específicamente se sepa hasta ahora el nombre de la  persona que impartió la instrucción. Entre las declaraciones que persistieron tras el episodio de Chaparina figuran las de Justa Cabrera, la dirigente nativa oriental quien dijo que la orden había tenido  lugar en el Palacio de Gobierno. El vicepresidente Álvaro García había dicho, días después del episodio, que el gobierno sabía quién había dado la orden y que era cuestión que tuviesen un poco de paciencia los periodistas que le preguntaban sobre los orígenes de la exitosa intervención policial. La paciencia continúa.

La partida de Llorenti hacia sus funciones no será fácil. El dirigente Quispe, de Conamaq, dijo que presentará una solicitud de arraigo del ex ministro.

Sanabria (?) dispara desde la prisión

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Un manuscrito presuntamente originado en el general René Sanabria causó un revuelo informativo este martes. Por lo dicho en el manuscrito, el ex jefe policial rompia su silencio y desde la prisión en Estados Unidos decía que hay funcionarios del gobierno implicados en el narcotráfico y desafiaba al ex Ministro de Gobierno Sacha Llorenti, su superior cuando se desempeñaba como jefe policial, a dar la identidad de esos funcionarios. El manuscrito fue reproducido en Santa Cruz por el diario El Deber. La entrega del documento fue atribuida a la abogada del ex jerarca de la policía boliviana,  Sabrina Puglisi. El mismo documento también llegó a medios televisivos.

La autenticidad del manuscrito o de la declaración fue horas más tarde puesta en tela de juicio por el ex Ministro. En la noche, el tema del manuscrito era noticia relevante de los noticieros de televisión. El programa de red Uno “Que no me Pierda” trajo la voz del ex Ministro a quien  se le escucha decir que la supuesta nota era una “cortina de humo”. También reiteraba que “no se sabe” si el alegado documento era verídico.

El ex jefe policial cumple una condena de 14 años de presidio en Estados Unidos. El Deber dedicó una de las páginas centrales de su edición a informar sobre el documento, que trajo de vuelta las tertulias y especulaciones sobre los negocios turbios del tráfico de drogas.

El ex ministro Llorenti, que salió del gobierno a fines del año pasado como secuela de la represión brutal a los marchistas del TIPNIS, el 25 de septiembre anterior, dijo que si la carta manuscrita fuese real, se trataría de “una patraña”.  Esa apreciación se encontraba en un sitio Twitter con el nombre del ex ministro. Erbol reprodujo algunos párrafos,  uno de los cuales se decía:

“Si la carta es real, es una patraña. No se encubrió ni se encubrirá a nadie. Sería bueno que dé los nombres de los supuestos funcionarios”, se lee en el texto publicado por Llorenti hoy a las 18.11 en su cuenta de Twitter @SachaLlorenti.”

La más reciente actuación oficial conocida del ex ministro fue una representación boliviana en una reunión sobre derechos humanos en Ecuador.

En el texto manuscrito que se atribuye al ex ministro se lee: “Es un deber del ex ministro Sacha Llorenti dar a conocer la identidad de funcionarios públicos involucrados en delitos y actos de corrupción de narcotráfico, según indicios y pruebas acopiadas por las investigaciones del CIGEIN”, Centro de Inteligencia y generación de Información que estaba a su cargo cuando fue detenido y llevado a Estados Unidos.

En el manuscrito que se le atribuye, Sanabria niega que su esposa, actualmente prófuga, o su hijo, detenido por sospechas de corrupción, hubiesen estado involucrados en desaparición de documentos del que fue su despacho.  En su última declaración pública cuando era declarado culpable dijo: “Pido perdón. Mi familia me necesita”.

La versión de El Deber, a cuya edición electrónica era esta tarde difícil de accesar, fue reproducida en la página web de Erbol, la red de emisoras rurales.