Jorge Quiroga

Estertores del Juicio del Siglo

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El mayor juicio penal de la historia boliviana está rumbo a quedarse sin acusados encarcelados, tras la decisión de una corte de La Paz de otorgar detención domiciliaria a Svonko Matkovic Ribera, el joven cruceño cuyo registro en el celular de Eduardo Rózsa Flores para confirmar un pernocte campestre disparó las sospechas del ex fiscal Marcelo Soza que le costaron ocho años de cárcel y extorsiones sucesivas por 90.000 dólares a su padre Svonko Matkovic Fleig. La salida inminente de la prisión de Palmasola por parte de Matkovic, dejará en las celdas del penal solamente a dos de los 39 que figuraron inicialmente en la lista de acusados del ex fiscal Marcelo Soza con la que el ex magistrado mantuvo en vilo e incertidumbre a cientos de personas y familias en Santa Cruz y Beni.

Al retornar a Santa Cruz el miércoles por la noche tras la audiencia que determinó su salida del penal de Palmasola, el joven Matkovic celebró que nunca se doblegó a las presiones para someterse a un ¨juicio abreviado¨ que habría significado admitir culpas en la trama que sostiene el gobierno, y que salía de la prisión sin haber negociado su nueva condición. Vicepresidente del Comité pro Santa Cruz, Matkovic pasa en Palmasola los primeros días bajo su nuevo estado, contando las horas para concluir los trámites y trasladarse a casa de sus padres. Se anticipa que será foco de atención nacional el lunes, al reiniciarse las audiencias del Juicio del Siglo radicado en Santa Cruz desde hace seis años.

Cuando Matkovic deje Palmasola, en el penal solo quedarán los ex dirigentes de la Unión Juvenil Cruceñista Juan Carlos Guedes y Alcides Mendoza Masavi.

El juicio se reabrirá en medio de especulaciones sobre qué llevó a la sala penal de La Paz a dictar detención domiciliaria Para Matkovic, después de que ese beneficio fuera negado en 20 ocasiones a lo largo de los años que el dirigente cívico ha estado preso. En un ambiente de desconfianza sobre la imparcialidad e independencia de la justicia en Bolivia, la pregunta parece pertinente. El mismo joven Matkovic explicó que su salud sufría un fuerte deterioro, con una hernia de disco y una cirugía en la rodilla que amenazaban con privarlo de caminar. Citando esos malestares había planteado una nueva petición de amparo a principios de enero que fue negada por el juez del Tribunal Primero de Sentencia Sixto Fernández, la juez técnica Julia Elena Gemio y las ciudadanas Sonia Mamani y Anastasia Callisaya, todos de La Paz.

Abogados defensores y analistas trataban de descifrar estos días qué determinó el cambio de posición. En un marco mayor, una referencia sería la necesidad de aliviar la carga que lleva el gobierno, en particular el presidente Morales, de acusaciones que lo presentan como irrespetuoso de los derechos humanos, y de someter a la justicia. En ese plano, sería importante subrayar la imagen exterior que ofrece el gobierno, ahora distante de la que ostentaba en los albores de su administración, como representante desguarnecido de un sector indígena mayoritario negligido y abusado. Nadie negaría que en la imagen actual del presidente ahora están instaladas violaciones a los derechos humanos, desde Chaparina y el Hotel Las Américas, y casos notables de corrupción. Al lado de ese cuadro se dibuja la quiebra del Socialismo del Siglo XXI, con el que sintoniza el gobierno boliviano y que languidece con el naufragio de Venezuela. Nicolás Maduro, identificado con raras excepciones como un dictador de quien los líderes democráticos se alejan, fue ¨desinvitado¨ a la Cumbre de las Américas a mediados de abril en Perú y estará ausente de la posesión de Sebastián Piñera dentro de pocos días en Santiago. En todo este panorama, el aflojamiento de la prisión de Svonko Matkovic Ribera sería un paso para mostrar una imagen diferente del presidente Morales que ayude a restituir la que tenia hace una década.

Otros politicos y analistas creen que tal apreciación sería tardía y exigua. ¨Ha sido solo un pequeño paso. No es justicia. Debería estar libre¨, dijo el expresidente Jorge Quiroga en tanto que el senador Demócrata Social Oscar Ortiz dijo que todo el juicio debería ser anulado. El ex prefecto de Santa Cruz, Francisco Aróstegui, disparó más municiones. ¨Entre la justicia y la apariencia hay mucha diferencia. Podrán decir muy sueltos de cuerpo, como nos quieren acostumbrar, que dar libertad a un ciudadano después de ocho años de prisión es justicia. Si dar libertad para cambiar la autoritaria imagen del presidente, es un frío cálculo que deja maltrecha a la justicia… la usa para mostrar un fingido rostro humano¨.  Al llegar a Cumaná, en el oriente venezolano, el presidente declaró que él impartió la orden para la toma del hotel.

Tras la salida de Matkovic Ribera de Palmasola, ¨como quise, sin negociar y sin echarme la culpa¨, quedan aún presos los ex dirigentes de la Unión Juvenil Cruceñista, Juan Carlos Guedes y Alcides Mendoza Masavi, los primeros en ser arrestados tras el asalto al hotel. Sobre Guedes pesa la acusación de ser comerciante de armas encargado de proveerlas al supuesto movimiento separatista que el gobierno atribuye a Eduardo Rózsa Flores. La única evidencia para sostener la acusación, que coloca a Guedes entre los grandes traficantes de armas, es una vieja pistola sin cacerinas que vendió a Rózsa con la que éste iba a capitanear la rendición del ejército boliviano. A Mendoza se le atribuye un papel central en la trama por su condición de dirigente juvenil y contactos que tuvo como tal. Aún guarda las secuelas de las golpizas que recibió, tiene dificultades para caminar y lo hace apoyado en un bastón.

Desde sus inicios en Santa Cruz el panorama del juicio ha cambiado. El fiscal acusador, Marcelo Soza, huyó del país y está refugiado en Brasil. Y la unidad policial que tomó el hotel por asalto, fue disuelta.

Matkovic Ribera abogó por la libertad de sus compañeros, que han recurrrido a organizaciones de derechos humanos. Con ellos también fuera del penal, el mayor proceso penal de la historia boliviana perdería sostén. Resultaría extraño hablar de un complot separatista y planes terroristas en Bolivia con ningún acusado preso en la cárcel. Los demás están defendiéndose en libertad y bajo arresto domiciliario o sentenciados pero ya libres, pues pasaron tanto tiempo en la cárcel que, a esas alturas, gran parte de la condena que recibieron ya estaba cumplida.

(*) https://haroldolmos.wordpress.com

Crónica de un No

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El No de Carlos Mesa a la pretensión del Movimiento al Socialismo de volver a reelegir al presidente y al vicepresidente levantó esta semana un oleaje capaz de afectar al estado mayor de la demanda marítima cuando Bolivia acaba de avanzar un paso mayúsculo en la histórica disputa con Chile.

En horas, el presidente del senado José Alberto Gonzáles pasó de encomiar al vocero de la demanda a indicarle de manera críptica ¨ya sabe qué hacer¨, que para muchos pareció una invitación a dejar el cargo. En las horas siguientes tampoco la explicó. La titular del Ministerio de Comunicación Marianela Paco fue más explícita y dijo que el ex presidente era antipatriota, privatizador y neoliberal. ¨No quiso la modificación de la ley de hidrocarburos¨, precisó en un programa TV. Marca registrada del gobierno contra sus opositores más visibles, la autoridad colocó los mismos calificativos sobre los ex presidentes Jorge Quiroga y Jaime Paz.

Pocas veces lucieron tan claras las distancias gobierno-líderes opositores durante uno de los momentos estelares de la diplomacia boliviana. Superarlas o inocularlas no luce tarea fácil y este fin de semana el oleaje continuaba.

La pretensión del MAS y de las cabezas del gobierno fue sacudida el jueves cuando el expresidente, que venía de consolidar su posición como el embanderado mejor articulado de la demanda boliviana, reiteró su pensamiento contrario a la controvertida reelección. Al retornar de Chile, tras ser entrevistado por la televisión de ese país, respondió a los periodistas nacionales la pregunta que en el país vecino había rehusado abordar: su opinión sobre la nueva candidatura del presidente Morales. ¨No soy partidario de una reelección indefinida ni de más períodos del presidente Evo Morales…Lo expreso con todo respeto¨.

Las palabras de quien estos días es visto como el personaje más popular y de mayor respeto en Bolivia tras su intervención en el sistema televisivo oficial chileno, hicieron sonar a rebato las campanas del partido oficial.

El presidente del Senado percibió la magnitud de la posición de Mesa y la calificó como el primer No para el referendo de febrero y le sugirió la medicina oficial favorita: ¨Ya cantó su voto (en el referendum), ya sabe lo que tiene que hacer¨, en la que fue vista como invitación a abandonar la representación que ostenta, ahora con respaldo unánime nacional. Tuvo una frase que sonó admonitoria: ¨Lo vamos a tomar en cuenta.¨  Más diplomático y cauteloso que el senador oficialista, el jueves por la noche en un programa de TV Mesa evitó abundar en lo dicho por Gonzáles.

Como periodista e historiador, Mesa conoce los riesgos de buscar o imponer una candidatura, o de insistir en una presidencia en medio de un esfuerzo nacional mayúsculo.

El caso provocó una desorientación visible en las filas del gobierno. Sólo horas antes, el mismo senador Gonzáles había encomiado el desempeño de Mesa en Chile y subrayado que había contribuido a despejar ¨mitos¨ respecto a Bolivia en el país vecino.

Este fin de semana parecía claro que el No de Mesa tocó un nervio oficialista muy sensible que los defensores de las reelecciones no podrán ignorar. Es difundida la opinión de que el desempeño que tuvo en la TV de Chile ha contribuido a blindarlo de modo que cualquier acción en su contra podría ser interpretada como acción contra la mayor aspiración boliviana. Queriéndolo o no, el portavoz está en un pedestal que el gobierno y sus líderes estos días miraban de abajo hacia arriba. El centro de atención nacional mudó hacia él y de repente los dirigentes oficiales se encuentran ante un personaje agigantado.

Bolivia hacia 2014: El partido ha comenzado

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Nota:
El siguiente arículo fue publicado esta semana por la revista digital Nueva Crónica y Buen Gobierno, del Instituto Prisma, de La Paz. Lo comparto con Uds.
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Si es un juego ya preparado o si los dados están cargados, es otra cosa. Para efectos de contabilidad, la pelota ha entrado al campo de juego y, sin pitazo de árbitro alguno, ha comenzado el partido en el que se juega el destino boliviano en los próximos años. La mayoría de los jugadores titulares ha dado puntapiés a la pelota y pese a estar sólo en sus inicios, el partido, más que emocionante, se anuncia rudo.
En plenos prolegómenos, el presidente Evo Morales realizó una jugada abucheada por gran parte del público, al inaugurar una estatua en homenaje a Hugo Chávez mientras la población de Riberalta vestía luto riguroso por la tragedia que días antes había causado la muerte de ocho personas cuando un avión de Aerocon se estrelló a segundos de aterrizar. Objetivamente, dado el estado de ánimo que el país compartía con los riberalteños, la ceremonia habría sido sin gracia en cualquier lugar del mundo. Los traspiés y gafes del presidente ya no parecen gozar más de las indulgencias que recibían hasta no hace mucho. El sentimiento que prevalecía en la urbe beniana era tan elocuente que las autoridades ordenaron que efectivos militares custodiasen noche y día la flamante estatua que se suponía que iba a ser reverenciada.
El Movimiento Sin Miedo ingresó a la cancha con una jugada peligrosa. Juan del Granado recibió tarjeta amarilla cuando sugirió reabrir el debate que hace cinco años colocó a gran parte del país en una ruta de confrontación en torno a la condición de capital de la República que ostenta Sucre. Los chuquisaqueños y quienes los apoyaban durante la Asamblea Constituyente no consiguieron avanzar entonces en la meta de lograr la “capitalía plena”, que habría mutilado fuentes de poder bajo La Paz desde hace más de un siglo. Tampoco lo lograron esta vez. La reacción paceña fue casi instantánea: No, eso ya fue resuelto, dijeron las autoridades que responden al MAS, para de inmediato declarar a del Granado persona no grata.
Samuel Doria Medina reafirmó una estrategia que vigila cada paso del gobierno. Apoyado en frecuentes denuncias sobre las deficiencias administrativas del aparato estatal y los daños que los sobrecostos (eufemismo por corrupción) causan al estado, ha logrado sobresalir y avanzar con un dominio de la pelota que obliga al equipo adversario a utilizar sus mejores defensas para evitar desastres. Como jugador que ha estudiado con cuidado las flaquezas administrativas del adversario, Doria Medina es experto en los pases de largo alcance y efecto calculado que irritan a los contrincantes.
Jorge “Tuto” Quiroga protagonizó otra jugada de profundidad al llevar personalmente ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos la demanda en la que refriega al presidente Morales su compromiso de no volver a candidatear en 2014 a cambio de que la oposición en el congreso apruebe la Carta Magna. Ese compromiso, alega, fue roto con la decisión del mandatario de ser otra vez candidato, pues su mandato en curso es el segundo, el límite autorizado por la CPE. Quiroga subraya que la única razón para incluir una cláusula transitoria en la CPE era para evitar la tentación de una tercera vez. La nueva candidatura del presidente Morales fue avalada por el Tribunal Constitucional, con la disidencia notoria del Magistrado Gualberto Cusi, quien dijo que el tercer mandato es ilegal. Solo con la bola en cancha adversaria, Quiroga puede causar estragos en la defensa e impresionar a los extranjeros que presencian el partido, en vivo o desde el estadio. Buen expositor, Quiroga no se ha amilanado ante los jueces de línea que le previenen sobre los riesgos de seguir avanzando.
En el mediocampo está el Gobernador Rubén Costas, ariete del Movimiento Democrático Social, quien se presenta ante el país con trofeos de su gestión, principalmente por llevar agua, energía y caminos a los rincones más lejanos del departamento más grande de Bolivia. Convencido de que la gestión eficiente de los recursos públicos puede extenderse a todo el país, se ha vuelto una carta temible para sus adversarios. Costas hace doblete con un joven emergente: Ernesto Suárez, el ex gobernador del Beni, quien puede ser uno de los mejores recursos del naciente movimiento político oriental. De ese movimiento puede decirse que hacia donde se incline, también se inclinará el grueso de la oposición al gobierno del presidente Morales. Suárez Sattori podría ser el ensamble con el MSM, llámese Juan del Granado o Luis Revilla, para articular una fuerza política considerable en oriente y occidente. Costas quedaría en la reserva para otro campeonato. Si en esa articulación se logra insertar a la corriente que representa Doria Medina, su fuerza asumirá un papel predominante; a ella acabarían sumándose otras que empiezan a actuar, con perspectivas de protagonizar un cambio en la dirección de Bolivia.
En esa línea de aleros están la ADN, representante de una corriente manifiesta en Santa Cruz y en las parcelas moderado-conservadoras de todo el país. La misma vertiente es compartida por el infaltable MNR, que ensaya pre-calentamiento muscular antes de ingresar al campo. Que el presidente Morales tiene por lo menos celos del MNR fue patente cuando, el 31 de octubre, negó que ese partido hubiese nacionalizado las minas.
El MIR es todavía una incógnita. Si aún tiene ímpetu, ¿cuál es su verdadera fuerza? En los últimos meses ha habido desplazamientos de líderes y los ataques contra Jaime Paz lanzados por el presidente (lo corresponsabilizó de las muertes de 2003) dejan clara la idea de que el MIR puede ingresar al campo de juego en cualquier momento.
Los intentos de forjar un frente unitario ante la renovada candidatura del presidente Morales han sido frecuentes, hasta ahora con resultados magros. El camino por recorrer es todavía largo, pero lo que ocurra en las próximas semanas puede ser un catalizador. Para gran parte de los observadores, el recorrido ha sido más dilatado por la aparente incapacidad de la clase política de visualizar lo que se juega si no entiende la necesidad de avanzar unida hacia un modelo político más evolucionado, capaz de restaurar en su integridad las libertades individuales y colectivas. Aún no hay asomo de la que sería una agenda común.
Cerca del cierre de 2013, es incontestable que el presidente Morales y su partido han marcado huellas profundas en la sociedad boliviana y capitalizan un núcleo duro que engloba al menos un tercio del electorado. Eso ha hecho de Evo Morales el líder más popular de Bolivia en las últimas décadas. Pero, destacan los observadores, gran parte de ese núcleo es el que menos forma opinión pública y se asemeja al que en su tiempo tuvieron muchos de los que gobernaron en los últimos 60 años. El presidente Morales y el MAS están ante la necesidad de probar que ese núcleo duro se extiende más allá.
En el juego participa un factor básico que todos deben tomar en cuenta: las competencias en curso en otras latitudes. No es indiferente para Bolivia el partido electoral que perdió la presidenta Cristina Kirchner en Argentina, en octubre, ni el que se jugará el domingo en Chile. Aún más importante es la elección del 8 de diciembre en Venezuela. Por su impacto sicológico, para Bolivia luce como una elección nacional. El encuentro venezolano puede conferir a la bola un efecto inesperado y generar la sensación de que el juego, apenas comenzado, avanza raudo a un desenlace.