Jorge Órdenes

La educación ante un espejo

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La preparación deficiente de muchos niños en los ciclos primario y secundario es patente y podría servir como vara para medir otras áreas del estado de la sociedad boliviana. Esa precariedad refleja el empeño que prodigan los gobiernos a la educación.

Que adolescentes desconozcan quién fue Víctor Paz Estenssoro o Jaime Paz Zamora, como mostró un programa televisivo nocturno desde Santa Cruz, exhibe un fenómeno frecuente en sociedades donde la educación es incipiente. En nuestro país es más grave porque vemos ese atraso a diario en el comportamiento y discursos de los líderes nacionales. Paz Zamora, quien asistía al programa que presentaba las respuestas de los jóvenes, escandalizado y con amor propio diagnosticó que presenciaba el ¨estado lamentable¨ de la educación.

Ya no parece novedad que el presidente Morales asegure que los pueblos indígenas lucharon contra todos los imperios, incluso el romano. Es notable que muchos a su alrededor no le hagan notar el tamaño del error y lo nocivo que haga afirmaciones equivocadas pues la audiencia que le cree a pies juntillas las puede repetir. Al cabo de 12 años de ejercicio del gobierno, no hay cómo tolerar errores tan crasos, pues ya pasó el tiempo del aprendizaje.  Tampoco se pueden tolerar bromas sin gracia a costa de las mujeres ni dejar de asombrarse porque las aludidas dejen pasar ofensas sin oponer un gesto ni decir una sola palabra. También aquí hay un ejemplo negativo de sumisión. Las descomposturas dan un pésimo ejemplo.

Es igual de mal gusto haber dicho que un periodista parecía ¨un agente chileno¨ por preguntar lo que Bolivia planea para después del actual capítulo de la causa marítima. Es proverbial aquel dictamen de que las preguntas de un periodista no son impertinentes, pero las respuestas suelen serlo.

Como las sociedades son un tejido, extrapolar las deficiencias de la educación y el comportamiento a otras áreas podría mostrar un panorama insoportable.

Dice el académico de la lengua Jorge Órdenes, uno de los escasos impulsores de una cruzada para crear facultades de historia y literatura en las universidades, que la culpa de que los niños desconozcan informaciones tan elementales de historia no es de ellos ni solo de sus maestros sino de la idiosincrasia de los bolivianos, que son demasiado indulgentes con la precariedad de la enseñanza. ¨La toleran, me dijo, pues muchos la desconocen, y no les preocupa mejorarla¨.

 

Historia y literatura ausentes

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Tras leer ¨La Guerrilla que contamos¨, escrita por tres periodistas que trabajaron en el diario ¨Presencia¨ durante la guerrilla de Ernesto Guevara en 1967 y, días después, ¨La Guerrilla Inmolada¨, del general (r) Gary Prado Salmón, meditaba sobre la necesidad de estudiar la historia boliviana con mayor detalle. Esa guerrilla ha sido uno de los mayores episodios bélicos desde el surgimiento de la república, pero 50 años después del episodio no existe un relato oficial conocido por el público, salvo los ensayos que después escribieron algunos protagonistas, o algunas aproximaciones anecdóticas no exhaustivas alrededor del tema.

Divagaba sobre la idea y tropecé con una realidad gigante: en el país no existe una facultad que enseñe historia y literatura bolivianas como carreras  universitarias. ¨No hay licenciatura, mucho menos maestría. Quienes quieren estudiar nuestra historia o nuestra literatura con todo rigor deben irse al exterior, si tienen los medios para costearse la carrera¨, me dijo Jorge Órdenes, miembro de la Academia Boliviana de la Lengua y uno de los académicos que postula la creación de una facultad con todos sus kilates para esas disciplinas.

Se debe suponer que el episodio guerrillero figura en las clases de historia de la educación media y la pregunta inmediata es en base a qué se cuenta a los alumnos esa historia. La pregunta podría extenderse a muchos otros episodios de la historia nacional. Es legítimo sospechar que las respuestas resultarían limitadas por la ausencia de la carrera que defienden Órdenes y otros académicos.

La divagación llevó a otra verificación. ¨Presencia¨ es un hito trascendental del periodismo boliviano pero pocas personas conocen su historia. Muchos de los que forjaron esa historia ya fallecieron. Por los relatos parciales que se conocen, esa epopeya periodística ha tenido capítulos heroicos que carecen de un registro formal. ¿Será que ese pedazo de historia es enseñado en las aulas de ¨comunicación¨, nombre genérico en el que se involucra al periodismo? Y ¿en base a qué?

Ahora que llegan fechas que evocan eventos de hace medio siglo, se debe recordar que fue ¨Presencia¨ el primer periódico del mundo en publicar sin recargo y en una sola edición todo el diario de campaña de Che Guevara. Los cerca de 130.000 ejemplares son record boliviano, ahora imbatible con la tendencia de los medios escritos a ceder espacio a sus áreas digitales.