Ilo

En un aniversario

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El país conmemora estas  horas 140 años de la gesta heroica de Eduardo Abaroa, cuando está todavía por dilucidarse qué pasó  durante los cinco años que llevó la gestión encaminada por el presidente Evo Morales en busca de una solución para el enclaustramiento geográfico boliviano. La gestión zozobró en el 1 de octubre pasado, un hecho que pocos dudan en calificar como el mayor fracaso de la política exterior boliviana que el gobierno instauró bajo la que denominó ¨diplomacia de los pueblos¨.

Nadie duda, salvo el propio presidente y algunos de sus más cercanos colaboradores, que la gestión quedó sellada en esa fecha, cuando la Corte Internacional de Justicia decidió contra todos  los alegatos nacionales y dictaminó que Chile nunca adquirió el compromiso de negociar una salida al Pacífico para Bolivia. Los observadores concuerdan en que las consecuencias de esa derrota diplomática serán sentidas por muchos años y que será necesario contar con nuevos interlocutores antes de intentar cualquier nueva aproximación sobre el tema.

El aniversario de la gesta de Abaroa ocurre en el momento de mayor aislamiento político boliviano en América del Sur. Esto quedó manifiesto el viernes cuando Bolivia, país cuyos diplomáticos proclaman como  ¨país de contactos¨ por su posición geográfica en el centro de América del Sur, no estuvo al lado de  los  países que suscribieron el acta de creación de Prosur (todo el continente excepto Venezuela, Uruguay y Bolivia) con el que se pretende substituir a Unasur. Este ultimo organismo, ahora desfalleciente, fue creado a principios de la década bajo inspiración del comandante venezolano Hugo Chávez. El hecho de que el acta hubiese sido suscrita en Santiago y que su proponente principal fuera el presidente Sebastián Piñera, dice mucho para Bolivia y la línea política que sigue el gobierno del presidente Morales, equidistante de los que ahora forman Prosur.

En una región hasta hace poco dominada por el populismo de izquierda, el nuevo organismo obliga a sus integrantes a imponer la ¨plena vigencia de la democracia, de los respectivos ordenamientos constitucionales, el respeto del principio de separación de poderes del Estado, y la promoción y protección, respeto y garantía de  los derechos humanos y las libertades fundamentales¨. Los comentaristas subrayaban que la pastilla resultaría demasiado tóxica para los dirigentes alineados en el Socialismo del Siglo XXI, del que Venezuela y Bolivia son militantes solitarios en sudamérica.

A los siete países representados por sus presidentes, se sumó el Embajador de Guyana en Santiago, en un hecho que también fue un recado para Venezuela, que con Guyana tiene un viejo pleito pendiente por el territorio del Esequibo (dos tercios de Guyana).

El fracaso en la Corte Internacional de Justicia deberá obligar a Bolivia en redefinir sus líneas básicas de política exterior. La iniciativa de abrir debate la tomó esta semana el ex presidente Jaime Paz Zamora (1989-1993), al decidir viajar a Ilo, el puerto peruano sobre el Pacífico, donde Bolivia goza de un Puerto libre cedido bajo su gobierno, con seis kilómetros de longitud. Paz Zamora es candidato presidencial por el Partido Demócrata Cristiano y la decisión del ex presidente de conmemorar allí la gesta de Abaroa, y de inmediato viajar a Santa Cruz para sobrevolar los puertos fluviales de Puerto Busch y Puerto Aguirre,  subrayan el la intensidad que tendrá la política exterior en la campaña presidencial que empieza a aflorar.

(*) https://haroldolmos.wordpress.com

Crece la marea

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El ambiente politico boliviano empieza a agitarse de nuevo y anuncia un recrudecimiento de apuestas contra el propósito reeleccionista del presidente Morales y con la mirada puesta en los comicios generales dentro de dos años. A los pronunciamientos periódicos de organizaciones políticas se ha sumado estos días el del MIR, cuyo jefe nacional Jaime Paz Zamora vino a Santa Cruz y afiló las espadas para la lid. Entre las más aceradas figuran la justicia y la administración de los recursos del estado, con acento en las oportunidades ignoradas para una gestión que pudo haber dejado huellas perennes.

Con la recuperación de la identidad política de su partido ante el CNE en puertas, Paz Zamora cree que nada bueno saldrá de la confrontación verbal con Chile. Al reiterar que ¨La Haya no nos dará mar¨ dice que la fase tras el fallo del tribunal de justicia será la negociación. Al igual que muchos especialistas, cree que la mesa para trabajar está lejos de ofrecer condiciones indispensables para un diálogo de esa trascendencia.

Al presentar una obra con apuntes sobre la historia de su partido (¨La Hazaña de la Esperanza¨), escrita por Susana Seleme Antelo y Rolando Aróstegui, el ex presidente destacó dos vertientes con las que Bolivia rompería su dependencia de los puertos chilenos. Ilo, en el sur de Perú, que ya está empalmado por carretera hasta el Desaguadero, pero aún sin la infraestructura de un puerto marítimo, y Puerto Busch, la conexión atlántica que ofrece a Bolivia, con acuerdos de libre navegación suscritos hace un cuarto de siglo con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, la posibilidad de abrirse al comercio atlántico de manera soberana. ¨Con inversiones equivalentes a poco más de la mitad de lo gastado en el teleférico de La Paz, se podría haber construido una infraestructura portuaria moderna y una carretera asfaltada desde Puerto Suárez¨, dijo a su audiencia. El trasfondo es saber cómo fue administrada la bonanza histórica de los precios de las materias primas.

En otro punto, que repercutió como un desafío, planteó al presidente escoger a los cien mejores jurisconsultos nacionales y proponerlos al Legislativo para designar al Poder Judicial. ¨Él mismo los designaría, pero nosotros y todo el país estaríamos vigilantes a las designaciones¨. El guante que lanzó el 6 de junio no ha tenido respuesta todavía.