Guerrilla

¿Oportunidad para un foro histórico?

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El presidente Evo Morales volvió estos días a cuestionar la única victoria decisiva del ejército boliviano en todo el Siglo XX: la capitulación de Che Guevara y la derrota de la guerrilla de 1967. El presidente dijo el sábado, durante una inauguración en Vallegrande,  que las instrucciones para la ejecución del guerrillero argentino-cubano las dio el mismo militar que comandó la unidad ante la que éste se rindió hace 49 años, el entonces capitán y ahora general retirado Gary Prado Salmón.

En julio, la versión del presidente había sido diferente.  Al negar el pedido de amnistía que le hicieron dos figuras prominentes de la izquierda boliviana, el ex rector y ex embajador en Brasil Jerjes Justiniano, y Osvaldo ¨Chato¨ Peredo, el comandante de la guerrilla de Teoponte, dijo que Prado Salmón era ¨asesino del Che y separatista¨.

Esta nueva version incorpora elementos nuevos para la trama que describe el mandatario. El capítulo referido por Presidente tiene por eslabón principal a la CIA, de la que el militar recibe la instrucción y ordena  la ejecución. Ambas están a contramano de todas las  informaciones históricas de lo ocurrido entonces.

El mandatario basó su nueva aseveración en documentos del ¨historiador Gustavo Rodríguez Ostria¨, cuya obra es poco conocida en Santa Cruz. Representa a Bolivia como embajador en Perú.

En una cita textual de las palabras del presidente, mencionadas traída por El Deber, Morales dijo: ¨Según su  investigación (de Rodríguez Ostria) y documentos demostrados, la CIA ha instruido asesinar al Che mediante el general Gary Prado y éste recibió la instrucción de asesinar al Che y ha dado la tarea a otra persona para su ejecución correspondiente¨.

Se desconoce si la información atribuida al historiador incluye documentación probatoria, o si ha sido corroborada por los archivos históricos de las Fuerzas Armadas o verificada con algunos de los sobrevivientes de la campaña de  1967.

La nueva aseveración presidencial tuvo, esta vez, una respuesta rotunda de uno de los hijos del general, el abogado Gary Prado Arauz. En su muro de facebook, Prado Araúz historió lo ocurrido el 8 y 9 de octubre tras la rendición del comandante guerrillero y advirtió que Morales ¨cree que será presidente eternamente y que tiene una lengua impune. No es así. Volverá a ser ciudadano y entonces se las verá conmigo¨.

Uno de los seis párrafos de la declaración del abogado dice:

“El general Gary Augusto Prado Salmón no fue el único oficial boliviano que condujo operaciones exitosas, también estuvieron el entonces Cap. Mario Vargas Salinas, en Vado del Yeso o el entonces Sbtte. Fernando Galindo en Higuera, entre otros. Esas victorias militares diezmaron la guerrilla. En el Churo el ejército combatió y venció. El jefe guerrillero perdió y se rindió. Ningún patria o muerte.  Así que los bolivianos, los militares de ayer y de hoy, con excepción de los que se acomodan en el Alto Mando, sentimos orgullo y admiración por los que combatieron contra la guerrilla y honramos la memoria de los que dieron la vida por defender nuestra heredad.”

Muchos se han preguntado si no es oportuno convocar a un foro de historiadores y de militares, pasivos  y en  ejercicio. Sería una rara oportunidad para recapitular y discutir la historia nacional reciente, en la que algunos de los voceros oficiales, quizá el propio presidente, estarían entre los ponentes.  Y, claro,el historiador del que el presidente hace eco.

En otras latitudes, y aseguuraría que también  en los medios bolivianos de otros tiempos, la afirmación presidencial habría merecido  una verificación de datos.  Estos días, cada afirmación que hacen los candidatos presidenciales  en Estados Unidos es sometidas a un escrutinio riguroso. La  verificación informativa debería ser tarea rutinaria, pues es parte del trabajo de los  informadores.

 

Evocaciones de aquella noche

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Camisa blanca y pantalón oscuro, los veteranos del ejército que la mañana del 8 de octubre asistieron a una misa en la catedral de Santa Cruz observaron gran devoción. El acto era un rito de victoria, pero sin la algarabía ni festejos de otros años. Tras saludarse e intercambiar algunas palabras en el atrio, cada uno retornó a su domicilio de un modo tan discreto como llegó. El gran ausente de esa ceremonia fue quien 48 años atrás había comandado a gran parte de ellos para lograr la mayor victoria del ejército boliviano en el siglo 20 y la segunda de su vida independiente. Gary Prado Salmón, ex embajador en México e Inglaterra, ahora general retirado y declarado Héroe Nacional por el Congreso, asistía esa mañana al Juicio del Siglo, donde se lo acusa de conspirar para desmembrar Bolivia.

No se supo de otras ceremonias. Las conmemoraciones de esa victoria han sido avasalladas por la onda que sostiene que la guerrilla de 1967 no fue una victoria del ejército boliviano sino de la CIA y la Misión Militar de Estados Unidos y que los héroes a los que se debe rendir honores son los que perdieron.

¨Yo no vi ni un solo agente extranjero en la selva ni por las quebradas¨, recordó con ironía Prado Salmón. ¨Quienes invadieron el país fueron engullidos por la naturaleza de los parajes selváticos y montañosos que escogieron, que fue un factor importante en su derrota. Para nosotros, el problema no era tanto combatir como encontrarlos¨.

Nadie precisó si entre los asistentes a la misa estuvo el personaje más silencioso de las decenas que ese día conmemoraban la jornada final: el hombre que ejecutó a Ernesto Ché Guevara. Era probable que no hubiera estado, en virtud de la decisión que Mario Terán tomó tras cumplir esa misión y que lo ha mantenido hasta hoy en la oscuridad. Todas las versiones conocidas coinciden en que vive en Santa Cruz, pero que se sepa de manera irrefutable, nadie ha conseguido un contacto periodístico personal con él, salvo una fotografía casual que le tomó una periodista francesa hace muchos años.

Las noticias esporádicas que aparecen en los medios pueden ser solo referencias pero ninguna basada en un encuentro directo, dicen algunos que lo conocen. ¨Le aconsejé evitar a la prensa y apartarse de la publicidad si quería tranquilidad para sus días. Me hizo caso¨, dijo Prado Salmón al evocar la vez que hace casi cinco décadas ambos hablaron con cierto detalle sobre lo que había pasado en La Higuera y la misión para la que se ofreció como voluntario.

La conmemoración fue instituida a partir del 8 de octubre de 1968 por el general René Barrientos Ortuño, y una plaza de Santa Cruz fue designada para recordar la fecha y evocar la campaña militar y a los soldados que actuaron. Pero hace algunos años, bajo el gobierno actual, se le cambió el nombre alusivo a los combatientes de la campaña de Ñancahuazú por otro genérico, y con fecha diferente en septiembre, de modo que los ex luchadores optaron por la misa en la Catedral.

¨Ahí nos sentimos más unidos y mejor representados¨, dijo el general (r) Mario Oxa, cuya compañía fue parte de las operaciones finales que liquidaron la tentativa de proyectar a Bolivia como foco guerrillero continental.

También estuvieron presentes parientes y amigos de los deudos de los 51 luchadores bolivianos que cayeron durante la campaña. (¨Ellos perdieron un poco menos, pero la proporción nos favorece, pues debía ser 10 bajas para nosotros para cada una de ellos¨, subrayó Prado Salmón). Casi todos los presentes en la misa eran de Santa Cruz y de localidades próximas.

Los excombatientes con los que fue posible hablar de manera abierta exhibieron orgullo por la victoria. ¨No ha habido ninguna otra en nuestra historia¨, dijo Oxa, y citó otras marcas históricas, incluso la de Ingavi, para atribuirles brillo menor que la registrada en Ñancahuzú.

Prado Salmón cree que no se ha abordado con la amplitud necesaria el sentimiento de victoria que prevalecía en la tropa y sus oficiales tras vencer a la fuerza guerrillera de 1967.¨El sentimiento de victoria y de euforia que nos entró a todos la noche del 8 de octubre era total.¨ Había hecho venir a todos los hombres de su compañía (160) y a los que estaban próximos de otras. ¨Esa noche, los oficiales y los soldados venían y nos abrazábamos todos con la alegría de haber llevado un triunfo al ejército nacional, de haber derrotado a esa guerrilla. Era el fin, estaba clarísimo, con el Ché ahí (prisionero), no había más, se acababa la historia.¨

El general retirado dijo que el júbilo con el triunfo era mayor porque tenía dos características: era político y militar. ¨Un ejército muy pequeño, con poco entrenamiento, con muchos soldados que antes de combatir sembraban caña, había  conseguido revertir una situación  muy peligrosa. Y en solo ocho meses acabamos el problema.¨

El entrenamiento a la unidad de Prado Salmón comenzó en mayo de 1967, bajo un programa suscrito nueve años antes con Estados Unidos, que equipaba a los participantes con armas de la Segunda Guerra Mundial (¨modernísimo, pues nuestros equipos correspondían a la guerra del Chaco¨). Con el ingreso de tropas entrenadas al área de combate, el eclipse de la guerrilla fue irreversible. Herido y con su grupo en retirada, el comandante guerrillero capituló ante el capitán Prado Salmón que comandaba la compañía que decretó el final de la insurgencia.

A los críticos de la victoria sobre esa guerrilla, Prado Salmón, en silla de ruedas desde hace 34 años, reiteró que la conciencia de victoria ¨está viva¨ entre todos los que lucharon contra la insurgencia de 1967. ¨Eso no se va a disipar¨.

Los combatientes fueron declarados Beneméritos de la Patria, sin pensión, poco antes que el presidente Morales llegara al gobierno.  La orientación del mandatario ha sido clara en gestos y palabras. Ha homenajeado a Ché Guevara y afirmado que los que combatieron al movimiento guerrillero que dirigió estaban equivocados.

¨Eso –dijo- lastima el honor, el orgullo¨ (de los soldados) por las jornadas de 1967.)

Ché creyó que iba a ser juzgado

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Lo dice el general ® Gary Prado, en sus “Memorias virtuales”

Ernesto Ché Guevara creía que iba a ser juzgado por un tribunal militar en Santa Cruz, cuya octava división del ejército lo había capturado en los parajes selváticos de Ñancahuazú donde se había entregado. Estaba animado y unas horas antes había tenido una última, si bien fugaz, conversación con el capitán ante cuya compañía se rindió tras alertar a gritos quién era y que tendría valor más vivo que muerto. Algunos detalles de los últimos momentos del legendario guerrillero argentino-cubano han sido expuestos al público internauta en una extensa deposición en un canal de historia del Instituto Prisma, que lo ha colocado a disposición de su audiencia desde abril pasado.

El segmento inaugural de Videoteca Virtual  con deposiciones sobre la historia contemporánea de Bolivia trae, entre 16 personas entrevistadas, más de tres horas de testimonios del entonces capitán y ahora general retirado Gary Prado Salmón,  quien, en octubre de 1967,  selló la derrota de la insurgencia con la que el Ché quería crear “uno, dos, tres, muchos Vietnam” en América Latina.

El comandante guerrillero fue llevado prisionero a un cuarto de la escuela de La Higuera, donde estaba instalada la unidad del ejército que combatía a la guerrilla. Prado Salmón, -en la silla de ruedas que lo dejó un episodio cuando, años más tarde, dirigía una operación en Santa Cruz- afirma que en la noche del 8 al 9 de octubre fue con frecuencia a ver a su detenido, a quién le preguntaba cómo se encontraba, qué necesitaba;  le llevaba cigarros, café y alguna comida. Eso creó ambiente para alguna conversación que el general retirado describe lacónicamente, dentro de lo que puede haber sido un diálogo del prisionero con su captor.

¿“No supo Ud. que ya tuvimos una revolución aquí, que ya hicimos la reforma agraria?” (Para la nota completa ir a Páginas, aquí)