Filemón Escóbar

La mentira del cartel

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Si es seguro que la experiencia ayuda a pronosticar, en poco tiempo más puede haber legiones de periodistas bolivianos en los distintivos de los grandes medios de comunicación del mundo. El gobierno plurinacional del Presidente Evo Morales está prestando una ayuda invalorable para que eso ocurra y que pronto el periodista boliviano sea considerado sinónimo de lucha denodada por la libertad de prensa.

La más reciente contribución ha venido del anuncio del trabajo asignado a un profesional argentino para producir un documental sobre ¨El Cartel de la Mentira¨. En la visión gubernamental se trata del siniestro émulo boliviano de una cosa nostra comunicacional especializada en promover la desestabilización de gobiernos electos.

En una controvertida decision que aumenta el cuestionamiento sobre el uso de fondos públicos para generar propaganda gubernamental, el Ministerio de la Presidencia ha dispuesto luz verde para el documental sobre el grupo de medios a los que endilga el papel de bandoleros que incumplen el noveno mandamiento.

La retórica gubernamental dice que la cofradía la forman la Agencia de Noticias Fides (Iglesia Católica), Erbol (unas 300 emisoras Rurales, incluso católicas) junto a los diarios Página Siete y El Deber.

En algún momento todavía difuso, la CNNE, la cadena televisiva internacional en español, ingresó al grupo selecto, pero no hay precisión en cuanto al porqué.

Tomados en conjunto, esos medios bolivianos emplean a cientos de profesionales de la comunicación. Como las autoridades no han identificado a las personas militantes de la organización conspirativa, se teme que todos estén bajo el  ojo acucioso de las investigadores oficiales de la conjura.

La denominación de Cartel de la Mentira  tiene la misma matriz ideológica y metodológica que llevó a Ronald Reagan a identificar a la ex URSS como el ¨imperio del mal¨.

En esa categoría ominosa como miembros del cartel se encuentran los periodistas Carlos Valverde (Sin letra Chica) y Humberto Vacaflor (carta semanal Siglo XXI y columnas en varios diarios nacionales.)

El primero se vio obligado a buscar refugio en Argentina, en una derivación de  la primicia que ofreció sobre los amores furtivos del presidente, el nacimiento de una criatura cuya existencia está en el limbo y sobre la madre que de la oscuridad subió al jet-set empresarial sino-boliviano y después cayó en picada a las mazmorras carcelarias para librar ahora una pugna sigilosa por su libertad.

Vacaflor, hace solo pocos días, fue forzado a retractarse de la version que dio de un informe sobre un macabro crimen de tiempos cocaleros. La version fue  corroborada por el ex dirigente sindical minero Filemón Escóbar, ex alter ego del presidente en su época en el Chapare.

A estas alturas, pocos querrían estar en los zapatos del productor, cuya criatura es desdeñada antes de siquiera nacer.

Siete asociaciones de periodistas (La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Potosí, Beni y Tarija y la Asociación Nacional) se unieron en una sola crítica para reclamar por el trabajo encomendado para ¨lanzar acusaciones y agravios contra periodistas de larga y reconocida trayectoria¨. La agrupación de asociaciones manifiesta sorpresa por el uso de fondos públicos con el fin de ¨justificar   acusaciones difamatorias con las que el gobierno ha enfrentado de manera continua a la prensa boliviana¨. Las asociaciones dicen también que el productor trabaja en un canal televisivo estatal financiado por Irán, con lo que agregaron  a la controversia una cuestión política delicada y también controvertida.

El uso de las pantallas grande y chica parece una necesidad constante bajo los regimenes socialistas de este siglo.  Estaba en su apogeo la  noticia del documental cuando los diarios venezolanos registraron una declaración del presidente Nicolás Maduro en la que sugería a la TV española producir una serie sobre la infancia de la Primera Dama venezolana, Cilia Flores. Nacida en un remoto pueblito del interior venezolano, su madre la llevo a Caracas junto con sus otros siete hijos. Allí creció y con el esfuerzo materno y personal consiguió estudiar y ahora es ¨la primera combatiente de la república¨, dijo Maduro ante una asamblea de partidarios. De la vida de la dirigente podría hacerse una novela ¨bien aleccionadora¨, dijo. No se sabe cuál ha sido la respuesta española.

Las aguas levantadas en el embate contra Vacaflor han llegado a playas distantes. En San Juan, Puerto Rico, el Foro Iberoamérica emitió una declaración de solidaridad con el periodista nacional y denunció que el asedio legal al que ha sido sometido  representa ¨una coacción y veto al ejercicio del  periodismo crítico e independiente como el que practica Vacaflor, que lo ha hecho merecedor del  Premio Libertad concedido por la Asociación Nacional de la Prensa¨.

La solidariidad con Vacaflor ¨es un compromisso  con el espíritu del foro de promover y defender la libertad de expresión y el derecho a la información¨.

La declaración, que circuló por todos los medios  del continente, provino de la comisión de organización del Foro. Entre sus firmantes figura Joao Roberto Marinho, alto ejecutivo de las Organizaciones O Globo que, entre otros conglomerados, incluye a la red televisiva brasileña O Globo.

Con el impacto que producen las imágenes cinematográficas, es possible que Vacaflor y todos los que sean mencionados en el documental, tengan asegurado un Segundo Aguinaldo de notoriedad no solicitada.

¿Qué dijo Filemón Escóbar?

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La red trae reiteradas informaciones en torno a declaraciones que Filemón Escóbar habría formulado el 1 de mayo y que las habría difundido un canal de TV, o quizá más de uno.

“El gobierno busca multar al medio que difundió discurso de Filemón Escobar contra Evo Morales”, dice uno de los titulares. Otro titular: “Diputados piden sanciones contra Filemón Escobar por racista”. Uno más: “El MAS quiere enjuiciar a Filemón Escobar por insultar al Presidente”.
Ninguna de estas informaciones dice en qué consistieron esos insultos. Los editores ni siquiera declaran que se inhiben de incluirlos porque hay una ley –rechazada por medios y gremios bolivianos- que les prohíbe hacerlo. En este caso, si los medios –por ahora sólo los electrónicos- no pueden, por cuenta de esa norma o por razones de buen gusto, informar al lector sobre lo que ha dicho Filemón Escóbar, ex alter ego, ex compañero de ruta y ex maestro de muchos notables del partido de gobierno, mejor ignorar la información. Es como anunciar comercialmente un producto que lava bien, pero sin decir de qué se trata: si es un aditivo para el agua, si es un nuevo tipo de jabón, si es alguna vitamina para quien hace el trabajo, etc.
Observé ayer una situación semejante, en la que funcionarios oficiales, inclusive legisladores, declaraban solidaridad con una autoridad del servicio de caminos. Pero ningún medio informó, menos aún precisó, cuál había sido el motivo de la solidaridad.
Entretanto, seguirá el misterio sobre qué salió de la boca de Filemón Escóbar.

NA. En la noche, el noticiero estelar de PAT mostró al controvertido ex dirigente minero diciendo que la posición del gobierno frente al problema de la salud era criminal, y que ningún gobierno anterior, ni los regímenes militares, habían actuado de la manera en que actuaba el actual. Exhortó a los médicos y trabajadores del sector salud a continuar el movimiento huelguístico en que se encuentran desde hace más de un mes.