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Comparaciones: Santa Cruz-Evo Morales

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José Antonio Quiroga, director de Editora Plural, una de las casas editoriales más reconocidas de Bolivia, escribió este domingo una comparación entre Evo Morales y Andrés de Santa Cruz. El artículo es oportuno cuando el presidente actual se aproxima a los nueve años de gestión continua en el gobierno y a romper el récord del mariscal, más recordado por el hombre común por su intento de restaurar el bloque continental que habrían representado Bolivia y Perú reunificados que por la organización administrativa y legal del país. Lo registró Página Siete y se lo encuentra aquí:

http://paginasiete.bo/ideas/2015/10/11/andres-santa-cruz-morales-72985.html

Jaime no va, Evo no debate

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Las conjeturas que desde comienzos de año circularon sobre un retorno de Jaime Paz Zamora a la palestra política pública no se han verificado y para estos días se espera un pronunciamiento del jefe nacional del MIR o de alguno de sus dirigentes nacionales. Desprovisto de personería jurídica, agobiado por el virus que ha llevado a los partidos políticos tradicionales al borde de la extinción, Paz Zamora no tendría nada para ganar lanzando su nombre al cuadrilátero político que se ha levantado con la vista en las elecciones del 12 de octubre. En momentos en que hay una desconfianza extendida hacia la capacidad de los partidos de aglutinarse y forjar un programa que entusiasme al país, un ingreso del ex presidente (1989-93) a aguas cuya turbulencia empieza a prevalecer, sólo daría la imagen de una mayor división, opinan quienes están cerca del ex caudillo del partido que buscaba representar un puente generacional hacia bien dentro del Siglo XXI.
El quiebre de la alianza que representaba el Frente Amplio puso límites a ese movimiento, ahora básicamente circunscrito a la Unidad Nacional (UN) del candidato Samuel Doria Medina y al Movimiento Democrático Social (MDS) de Rubén Costas. La salida de José Antonio Quiroga y Loyola Guzmán del FA ha restringido el acceso hacia las corrientes de izquierda. Si la incorporación del ex gobernador beniano Ernesto Suárez Sattori, una estrella emergente de la constelación política boliviana, fue como un dinamo  para el FA, el alejamiento de Quiroga y Loyola mutiló su salida hacia las corrientes de izquierda moderna que yacen en el país.
El retorno de Jorge (Tuto) Quiroga al escenario permite a la oposición mostrar brillo, pero el hecho de que el ex presidente sea uno de los pocos líderes políticos nacionales verdaderamente articulados (puede decir una oración sin atropellarse ni ofuscarse, subraya Humberto Vacaflor) no aumenta el peso específico electoral que debe ser puesto al frente del presidente candidato Evo Morales.
La negativa obstinada del presidente Morales al debate le hace más daño que discutir abiertamente con cualquiera de sus opositores. No será con frases (¡Que vaya a debatir con su abuela!) que convencerá a ese numeroso segmento de bolivianos que piensa y reflexiona. Quizá no podría, de momento, hacer otra cosa. No querer confrontar planes e ideas utilizando un argumento trillado y sin racionalidad (es neoliberal o es de derecha) habría dejado fuera de las elecciones a muchos candidatos en otras partes del mundo. Imaginen si en España, Francia, Portugal o Alemania se dijese lo mismo. No habría elecciones. Pero, con el mismo a argumento, ¿podría el presidente negarse a debatir con Juan del Granado? En el ámbito especulativo, uno se pregunta si Carlos Mesa, con garantía de exclusión del tema marítimo, ingresaría a un debate, así fuera como moderador.
El ambiente pre-electoral empieza a calentarse y ciertamente habrá mucho más que los escarceos de “debate-no-debate” que ahora predominan entre algunos elegibles.

Preguntas incómodas

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El diario paulista O Estado de S. Paulo trae este domingo un artículo con el título de arriba. El autor, Sergio Fausto, pertenece a un instituto de estudios internacionales que dirige el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso. Es importante que el público boliviano sepa lo que se piensa de su gobierno y sobre temas de nuestro interés en un país tan próximo y tan importante para América del Sur. Escrito en portugués, lean a continuación algunos párrafos del trabajo (la traducción es del blog):
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¿Por qué la destitución del presidente Fernando Lugo mereció una respuesta tan contundente de los países de la región cuando agresiones a la ley, o al menos al espíritu de convivencia democrática, fueron recibidas con el silencio de quienes hoy se levantan contra “el golpe de las élites paraguayas»?

Sería el enjuiciamiento de Lugo más grave que el irrespeto de Hugo Chávez a los resultados del referéndum de diciembre de 2007? ¿Se olvidaron de que al ano siguiente el presidente venezolano aplicó por decreto parte de los cambios rechazados por la mayoría del electorado de ese país en la que Chávez consideró “una victoria de m…” de la oposición a su gobierno?
¿Sería más grave el rito sumario que marcó la destitución de Lugo que la aprobación de la nueva Constitución de Bolivia, en noviembre de 2007, en un cuartel militar cercado por tropas y militares fieles a Evo Morales, sin presencia de los asambleístas de la oposición?

¿Sería el acto del congreso paraguayo más grave que la decisión de Rafael Correa al comenzar su mandato permitiendo a la Asamblea Constituyente, donde estaba seguro de tener mayoría, disolver el parlamento recién elegido donde se encontraba den minoría?
¿Por qué tanta prisa en condenar a Paraguay, cuando hace anos se asiste sin protesta alguna a la sistemática deformación de las instituciones democráticas en Venezuela bajo la aplanadora de Chávez, proceso replicado en mayor o menor medida en Bolivia y Ecuador? ¿Qué representa amenaza mayor a la democracia en la región, un episodio confinado a las fronteras del país más pobre de América del Sur o la vocación expansiva de la “revolución bolivariana”, cuyo epicentro es un país con una de las mayores reservas petrolíferas del mundo y un líder con recursos y disposición para pisotear el principio de no intervención en los asuntos internos de otros países?
Para justificar tan sorprendente celo con la pureza del espíritu democrático se elaboró de prisa la teoría de que la destitución de Lugo representaría el ensayo local de una nueva modalidad de las élites de la región para librarse de gobiernos nacional-populistas. La idea de que el “neo golpismo” es una hiedra de cabeza múltiple, se adecúa a los intereses mayores de Chávez, Correa y Evo. Se presta a legitimar el acoso al que someten a sus adversarios internos, tratados como enemigos del pueblo y lacayos de la élite, cuando no de fantoches del “imperio”. Nada como fabricar o inflar amenazas para justificar arbitrariedades. ¿No fue para defenderse de supuestos planes de invasión norteamericana que Chávez formó una milicia popular sobre su mando, con la distribución de miles de fusiles, sin que esa aberración mereciera siquiera una observación de los celosos demócratas de hoy?
También en Argentina se ve la captura del estado por un grupo político que se atribuye el papel de redentor del pueblo y de la nación, confrontando adversarios como quien combate enemigos. Común a todos esos redentores es la utilización de un discurso maniqueo, pueblo versus élites, lo que no les impide ser, o pretender ser, además de héroes del pueblo, jefes de una nueva élite que se va irguiendo políticamente y enriqueciendo financieramente bajo las alas de sus gobiernos.