Estudiantes

¿Empieza la erupción?

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La escasez creciente de alimentos, la inflación, el crimen, la corrupción, la mediocridad en el manejo de los recursos del estado y, sobre todo, la sensación de que Venezuela está desbarrancándose han formado un polvorín que el miércoles mostró su gravedad con enfrentamientos violentos que han llevado la tensión en el vecino país a niveles extremos. Al escribir estas líneas (medianoche del jueves) Venezuela estaba rumbo a un desenlace cuya orientación final era todavía una incógnita mayúscula.

Un endurecimiento del gobierno de Nicolás Maduro no mejorará los términos de la ecuación planteada en ese país dividido en dos mitades.  Ambas son formidables y una salida por la fuerza no luce atractiva para nadie, aunque las opciones democráticas parezcan cada vez más débiles.

La chispa que llevó al fuego muy cerca del polvorín fue la protesta de estudiantes por las detenciones de colegas en ciudades occidentales. El gobierno, cercado por su inhabilidad para lidiar con momentos de apreturas económicas, acusó a dirigentes opositores de buscar su derrocamiento violento. Tres personas  murieron y  hay decenas de detenidos. ¿Es sólo una vuelta dentro de una espiral sin final previsible? Los problemas siguen siendo los mismos y nada hace pensar que la represión vaya a llenar los escaparates. La escasez afecta al 28% de los productos que ordinariamente consume el venezolano. Hace dos meses era el 22%.

Para Bolivia es fundamental seguir de cerca lo que ocurre en el país bolivariano. Nunca  los vínculos entre los dos países fueron tan fuertes. Venezuela es el pivote del ALBA, la alianza de naciones bajo una plataforma neosocialista que se contrapone al libre mercado y busca reanimar bajo matices y énfasis diferentes al marxismo leninismo que se hundió en Europa. (Cuba dejó de entusiasmar hace mucho y nadie habla de seguir su modelo.) De esa alianza es parte Bolivia, junto a un puñado de otras naciones. Económicamente, Venezuela  abrió sin reparos la billetera en los primeros años del gobierno del presidente Morales y la deuda hacia ese país no es insignificante. La embajada de Venezuela entregaba cheques a los beneficiarios de programas del gobierno (hay una  lista de obras inconclusas)  y Hugo Chávez apoyó sin reticencias (el socialdemócrata Carlos Andrés Pérez también lo hizo) la demanda marítima boliviana.

Eran tiempos en los que la riqueza petrolera que el vecino aún recibe a torrentes, cubría todo, incluso las deficiencias de gestión. Esos tiempos acabaron.  Tensiones sociales y políticas con escasez de alimentos, inflación (la más alta del mundo), el apagón inaudito de los medios impresos ahora sin papel,  y otras miserias atizan el fuego que se aproxima al polvorín.

Nota al amanecer de este lunes:

Acabé de escribir la entrada anterior a la medianoche del jueves para su publicación en El Deber el lunes. Pero el viernes y en la madrugada del lunes era más denso y fluido  el clima de revuelta contra la carestía de la vida la inseguridad, y la falta de libertades. El sábado y domingo hubo grupos callejeros  en las principales ciudades venezolanas que protestaron contra nuevos apresamientos de estudiantes.  Empezaba a perfilarse una marcha contra el Ministerio del Interior convocada por Leopoldo López, un  nuevo líder en el firmamento venezolano, una medida atrevida pues de ese ministerio ha salido la orden para detener a Leopoldo López. “Doy a cara”, dijo el  joven dirigente, cuya actitud eleva en unos grados la temperatura política.

La marcha está prevista para el martes 18, coincidentemente el aniversario de la quiebra venezolana de 1983 que acabó con el tipo de cambio que había permanecido intocado durante lustros. Maduro acusaba a una difusa “derecha fascista” de conspirar para derrocarlo. Acusaba al ex presidente colombiano Álvaro Uribe estar a la cabeza de esa supuesta conspiración. Parecía  evidente que al apuntar a Uribe, trataba forjar un “enemigo externo”.  Entrevistado  por CNN, el líder colombiano dijo que había recolectado un millón de firmas de colombianos solidarios con Venezuela y contra “la dictadura castro-chavista” instalada, dijo,  en el vecino país. Los dos países son rivales geopolíticos, con viejas discrepancias marítimas sin resolver.  Para el domingo, la insatisfacción con Maduro había cuajado otra vez en varias ciudades.

El complicado ingreso a Mercosur: Agenda pendiente

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Una visión desde Brasil. El diario financiero Valor, publica hoy lunes una nota de su editor internacional Sergio Leo sobre el ingreso boliviano a Mercosur. La que sigue es una transcripción parcial de ese trabajo.
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Negócios en Bolívia, qué desea Mercosur

Las negociaciones para el ingreso de Bolivia al Mercosur, a iniciarse oficialmente con la reunión del bloque esta semana, ocurren en un momento de los más delicados en la relación del país andino con Brasil. Mientras avanza la coperacion bilateral en el combate a las drogas y los crímenes transfronterizos, los brasileños en Bolivia reclaman apoyo de Brasilia para defender los intereses de empresas perjudicadas en sus negocios, de ciudadanos brasileños victimados por un poder judicial “kafkiano”, de productores rurales con tierras invadidas sin amparo de la policia y de la justicia local, y de los dueños de vehículos cuyas movilidades fueron robadas y recuperadas pero hasta ahora no devueltas.
El gobierno de Evo Morales tiene prisa para entrar al Mercosur, donde espera tener apoyo económico, y está en medio de un escándalo del tipo que de vez en cuando asedia a los países de la región. Altos funcionarios del gobierno están presos al ser desbaratada una red que incluía la extorsión sobre opositores presos, amenazas a jueces y documentos fraguados para la prisión o libertad de individuos.
La cuadrilla fue descubierta con intervención del FBI, con el que el gobierno boliviano ha pasado a cooperar luego de gestiones del gobierno americano y hasta de un pedido personal al presidente Evo Morales del actor Sean Penn, amigo de una víctima de los bandidos.
El ingreso al bloque debería presionar al gobierno boliviano
La prisión de la cuadrilla fue causada por el caso dantesco de un americano detenido “preventivamente” hace 18 meses, cuyos bienes fueron incautados y vendidos por los bandidos, aprovechando la máquina del gobierno. Nada parecido ha ocurrido con los ciudadanos brasileños, pero estudiantes brasileños (en Bolivia) se quejan de acoso de la policía, que les reclama documentos cuya entrega es inexplicablemente demorada por la burocracia boliviana.
La misma demora ocurre con la regularización de títulos de tierras, que expone a los agricultores a actos arbitrarios. También sin explicación está el atraso para devolver centenas de automóviles brasileños robados o incautados en territorio boliviano, donde se aherrojan a la intemperie.
De la situación de empresas brasileñas atraídas a Bolivia un caso notable es el de D’Andrea Agrimport, contratada para suministrar máquinas y montar una fábrica estatal de papel. El gobierno boliviano debía garantizar las obras de ingeniería y la entrega de gas, agua y electricidad, servicios contratados (y aún no entregados) con una empresa boliviana dirigida por el hermano de un bien contectado viceministro del gobierno.
El director de la empresa brasileña tuvo su contrato rescindido por la acusación de incumplimiento de plazos y las autoridades bolivianas lo acusan, sin pruebas, de entregar maquinarias viejas. Su intención de recurrir a un arbitraje fue rechazada por presión del gobierno, según afirma, y sólo el pasado viernes, casi un año después de conocido el caso, tuvo oportunidad de ser escuchado en un proceso.
El riesgo de intervenciones indebidas también pende sobe la OAS, que, amenazada por multas cuestionables,se prepara para salir del país, luego de ver atascadas por conflictos políticos la construcción de carreteras contratadas por el gobierno.
Hace un año que la Votorantim procura viabilizar la inversión privada más grande en el país, una fábrica de cemento, de $US180 millones. La obra ya fue aprobada por el gobierno boliviano que, sin embargo, no garantiza la entrega de gas. Las autoridades locales alegan que no hay estudios que garanticen que los suministros no afectarán  las entregas del contrato mayor de venta de gas a Brasil o al medio ambiente.
La empresa ya envió esas garantías, pero el que los socios brasilenos no fuesen del grupo alineado con el gobierno es visto como posible motivo de las dificultades.

No todas las historias tienen a Brasil como víctima y a Bolivia como villano. Con la huelga de las aduanas brasileñas, una operación de la cementera de la Votorantim en el Mato Grosso, con materia prima de los socios bolivianos, sufre con retenciones arbirarias de los fiscales en Brasil, lo que causa días de retraso en el pasode camiones. En Bolivia escasea el cemento y Brasil tiene parte de la culpa. Igualmente, los productores de soya se quejan que el Ministerio de Agricultura hubiera necesitado de un año para expedir la autorización de venta en el mercado brasileño de los excedentes del grano boliviano. Los bolivianos también se quejan del atraso en la entrega de $US 700 millones prometidos por Brasil por los componentes nobles del gas que importa de Bolivia. La falta de diálogo en temas como estos no es lo que se espera de un líder regional. Es aún menos aceptable que, por temor de parecer una especie de subpotencia imperialista, Brasil deje de exigir del gobierno boliviano la revisión de las decisiones oficiales que injustamente perjudican a los brasileños  en Bolivia –como hace Estados unidos en el caso del americano preso arbitrariamente.

NR: Editada este martes 4 de diciembre.

La primera jornada

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Primer día de paro. La Paz y otras ciudades bolivianas vivieron este miércoles una jornada de violencia, típica de otras ya vividas por el país en la inminencia de acontecimientos políticos mayores. Nadie lee el futuro, de modo que sólo en el tiempo se podrá medir el significado final de esta primera jornada del paro nacional de 72 horas decretado por la Central Obrera Boliviana.
La Paz, Cochabamba, Tarija, Santa Cruz y Potosí fueron centros de confrontación que, por los informes de esta noche, han dejado cuando menos siete heridos.
En La Paz, las escaramuzas (piedras vs. gases) se prolongaron por más de una hora en las proximidades de la Plaza Murillo, a la que jóvenes vistiendo mandiles blancos pugnaban por ingresar. La policía logró contenerlos en medio de nubes de gases. Coincidentemente, mientras ocurrían los disturbios, se encontraba en el Palacio de Gobierno el ministro español para la cooperación internacional Jesús García-Gargallo, quien vino a Bolivia dentro de una gira ya programada que ocurre a pocos días de la nacionalización de una empresa española. No había detalles sobre lo discutido, pero al español debe haberle llamado la atención el estruendo de las explosiones de gas y de cartuchos de dinamita.
En Cochabamba se apostaron miles de cocaleros, los que ahora parecen la vanguardia más clara de apoyo que tiene el gobierno. Quién paga por esta movilización aún no está claro. La masiva presencia de los plantadores/cosechadores de coca del Chapare -que previsiblemente respaldan la construcción de la carretera por el TIPNIS- trajo a la memoria las jornadas violentas de enero de 2007. Las agrupaciones cocaleras realizaron un cabildo en el que resolvieron dar apoyo pleno al gobierno, declararse en “movilización permanente” y rechazar una “intención golpista”de  una “derecha” que no explicaron. Quienes hablaron, pintaron  una película diferente de la que muchos en el país ven desde hace más de un mes. Dijeron que el paro médico es extremadamente parcial y sólo es obedecido por un 20% de galenos. La presencia cocalera masiva derivó en el aplazamiento para el jueves de una marcha de la Central Obrera Departamental.
En Tarija y Potosí los gases lacrimógenos combinados con las piedras de los manifestantes en varias zonas de esas ciudades alborotaron los vecindarios fue fueron escenario de la batahola. En Santa Cruz hubo bloqueos en las afueras de la ciudad y sobre sus carreteras de acceso. Las versiones que recibí de transportistas que venían de la periferia referían que médicos y estudiantes de medicina habían cerrado el paso a todos los vehículos.
Fue una jornada tensa. Ella puso un sello a la ruptura entre el gobierno y la matriz laboral boliviana, que rechaza el aumento del 8% sobre el salario mínimo anunciado por el presidente Morales el 1 de mayo, y apoya la exigencia de los médicos (más de un mes en paro) para derogar el decreto 1126 que les impuso una jornada diaria de ocho horas. Los médicos dicen que si se les impone esa carga horaria, deben ser incorporados a la Ley General del Trabajo.
La de hoy fue una larga jornada de una larga semana, una de las más tensas ocurridas en Bolivia en los últimos años. Ni de lejos ha sido un día como los que se esperaba que viviría Bolivia bajo el gobierno del presidente Morales.

Pedrea sobre sedes cocaleras

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La pedrea que realizaron estudiantes universitarios de Cochabamba esta tarde, que tuvieron entre sus blancos a la Federación del Trópico, los cocaleros, marcó otro punto de inflexión en las relaciones del gobierno con algunos sectores de la sociedad. Es la primera vez, que se recuerde, que las sedes de los cocaleros son apedreadas, al menos en los últimos años. Eso revela también una creciente animosidad hacia los cocaleros, el principal sostén del gobierno, de parte de grupos estudiantiles.
No creo que una sociedad deba resolver sus diferencias a pedradas. Lo ocurido en Cochabamba, sin embargo, aumenta en varios grados las tensiones que Bolivia vive estos días. Los cocaleros, por lo que vi en TV, han prometido represalias. El Presidente Morales lamentó lo ocurrido y dijo:
¿Qué enseñan los rectores y docentes? Enseñan a agredir a los campesinos ¿Eso estudian en las universidades con la plata del pueblo? La autonomía es para hacer golpear a los campesinos y apedrear sedes sindicales. No puedo entender, por eso estoy muy feliz y muy contento de no haber ido a la universidad”, sostuvo el gobernante en su alocución en el acto de presentación de proyectos dentro el programa gubernamental “Mi agua II” en Sucre.
Fue citado por Erbol, que también transcribió las recriminaciones del Primer Mandatario por la quema de banderas de la embajada de Cuba, y sus acusaciones a los estudiantes que protagonizaron esos hechos: ser partidarios del capitalismo. (Me parece que ha sido la primera vez que símbolos cubanos son quemados p’blicamente en actos de protesta en Bolivia.) También dijo que la autonomía universitaria no era para cometer actos así. El texto de la agencia noticiosa que congrega a unas 300 emisoras rurales está aquí.