Estados Unidos

Tropezones en el vecindario

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Actualiza con luz verde para el avión de Maduro

La presidente argentina Cristina Kirchner sufrió hace unas semanas la peor derrota electoral de su partido durante la década que lleva gobernando, en un revés considerado como anticipación de las elecciones legislativas dentro de un mes que podrían sepultar sus aspiraciones para una nueva reelección en 2015. No estuvo sola en el purgatorio astral que sobrevino con la sensación de que la brújula argentina empieza a señalar nuevos horizontes.
El problema en el otro extremo sudamericano, en Venezuela, es más persistente y angustioso: la escasez de artículos esenciales llegaba esta semana del 20% al 30% de las necesidades del consumo y el presidente Nicolás Maduro sentía el agobio de una economía que no consigue ponerse de pie. Ante otros actores y otra geografía, el jueves se vio en una situación ya vivida por el presidente Morales hace poco: se le prohibió volar sobre territorio norteamericano en el viaje que programaba hacia China horas después. Furioso, informó que el veto no frenaría su viaje y que daría una vuelta gigante. Horas después, el entripado fue aclarado y el avión recibió luz verde: el pasaje por el espacio aéreo estadounidense debía haber sido pedido con tres días de antecedencia, no con sólo uno. Además, el avión no era venezolano, sino de Cuba.
En Bolivia, la fuga a Brasil del senador Roger Pinto ayudado por un anfitrión audaz, no lucía reversible como pretendía el gobierno. Con el diplomático que lo llevó hasta Brasil repuesto en sus funciones, y con el Senado vecino reacio a considerar la designación de un nuevo embajador en Bolivia, las relaciones bilaterales persistían en niveles inusualmente bajos. Y ahora, en la más reciente onda de dificultades políticas brasileñas, la presidente Dilma Rousseff, con una aprobación popular lejos de la que tuvo al comenzar a gobernar hace tres años, es centro de una controversia por su decisión de aplazar una visita oficial a Washington a causa de un espionaje norteamericano sobre Petrobras, el sol de la economía brasileña, y sobre el Palacio de Planto, desde donde gobierna la dirigente. La luz que alumbraba el camino de esos gobiernos parece gastada y no hay señales de una recomposición tranquila.
En los medios informativos brasileños hay una tendencia a considerar que Estados Unidos manejó inadecuadamente las denuncias de espionaje, y que al no ofrecer satisfacciones que requería la mayor economía latinoamericana, la mandataria no tuvo otro camino que posponer su viaje. Algunos analistas creen que el episodio es una llamada de atención sobre la necesidad brasileña de potenciar su sistema de seguridad y que ahora habrá un compromiso mayor de Brasil con sus propios mecanismos de inteligencia y con la protección a sus máximas autoridades e instituciones. En cuanto a Petrobras, es poco probable que el espionaje hubiera representado algo imposible de alcanzar, tarde o temprano, por las empresas petroleras mayores, una de cuyas habilidades más notorias es averiguar secretos de sus competidores.
El incidente también habría abierto una oportunidad para que los dos países reafirmen sus propios papeles en el mundo post-guerra fría, con Estados Unidos más cuidadoso respecto a sus vecinos del sur y Brasil con la mirada más atenta a lo que ocurre en su vecindario, especialmente en los países gobernados por regímenes en constante confrontación con Washington.
La estabilidad de Maduro es todavía una apuesta incierta. Se vienen las elecciones legislativas de diciembre, que de nuevo traen un significado plebiscitario que pondrá de manifiesto el grado de satisfacción o desaprobación de los venezolanos con el sucesor de Hugo Chávez. Los analistas opinan que si el nuevo mandatario creyó que para gobernar con menos del 2% de diferencia oficial en votos sobre su rival le bastaría intentar parecerse al fundador del movimiento bolivariano, las angustias diarias de sus compatriotas por encontrar productos de la canasta familiar deben haberle mostrado su error.
El horizonte externo venezolano quedó ensombrecido el jueves cuando Maduro denunció que el avión en que debía llevarlo a China no podría cruzar espacio aéreo norteamericano. Molesto, afirmó que Washington actuó nervioso. Como remache, anunció medidas drásticas (¿expropiaciones? ¿ruptura de relaciones diplomáticas?) si a algún funcionario de su gobierno se le negare ingreso a Estados Unidos para asistir a la Asamblea General de la ONU, en Nueva York. Aún superada, la situación no agradó a los países con vínculos fuertes con la Venezuela que presidía Chávez, cuya ausencia está lejos de ser cubierta por el sucesor.
Para Bolivia, estos episodios no son de importancia menor. Le recuerdan su propia vulnerabilidad cuando sus relaciones con Estados Unidos son gélidas y con Brasilia continúan agitadas. No es una isla y tarde o temprano puede ser afectada por lo que ocurre en su vecindario.

Reclamo desprestigiado

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El gobierno se hizo el desentendido con la creencia de que esquivando los problemas se los resolvía. Después comprobó  que el mundo real no funciona de esa manera y que nada se logra con querer esconder la realidad que, tarde o temprano, aparecerá. Ante la evidencia de  la declaración del Ministerio de Defensa de Brasil,  no le quedó otra opción sino reconocer que sí hubo aviones brasileños que Bolivia inspeccionó, al menos uno de ellos sin el consentimiento del vecino país. Hoy, el resultado es que la exigencia boliviana de satisfacciones y explicaciones por el incidente que tuvo por escenario los cielos de cuatro países europeos está desprestigiada. Con todos  los  elementos que ya son públicos, habría que preguntarse  qué harían las autoridades nacionales si mañana se realizara la reunión (disminuida) de UNASUR que se solidarizó con  Bolivia y condenó al grupo de países europeos con profusas alusiones a Estados Unidos por una supuesta o presumida responsabilidad principal en todo el incidente. ¿Habría el mismo resultado?

Nada es más dañino en las relaciones entre estados y entre personas que la sospecha de una  mentira o de verdades incompletas admitidas a regañadientes. Bolivia se quejaba de  lo que antes había hecho ella misma y nadie se lo había reprochado públicamente. En ese marco, el reclamo lucía como una actitud con olor a hipocresía. En tesis, Brasil tuvo la poco agradable tarea de decir al gobierno: Ustedes inspeccionaron tres aviones de la Fuerza Aérea Brasileña pero en aras de  las buenas relaciones colocamos paños fríos sobre la cadena de incidentes.  Ahora  nos toca decir basta.

Brasil fue uno de los cuatro países que no tuvieron a sus presidentes en la reunión de UNASUR. Perú Colombia y Chile encontraron razones para ausentarse de la cita convocada con prisa con el eco de la protesta boliviana por  el trato humillante dispensado a su máximo representante.  Pero para el gobierno no fueron  suficientes los pedidos de disculpas, y sus exigencias crecieron hasta abarcar una  investigación que traiga la afiliación completa de todos  los involucrados. Era aparente que se apuntaba a Estados Unidos con propósitos ni objetivos claros. Algunos países puede haberse preguntado: ¿A dónde se quiere llegar?

Las relaciones de Bolivia con Brasil han sido con frecuencia difíciles en los años del gobierno actual. Deberían haber sido idílicas. Brasil es el  mayor comprador de gas natural de Bolivia, suficiente para procurar un empeño sostenido por elevarlas al mejor nivel. No ha sido así.

En2006, en  una reunión de Mercosur en Paraguay , en la que estaba presente Bolivia como país observador, hubo  un encuentro tenso entre los presidentes Morales y Luiz Inacio Lula da Silva. En la narración que hizo ante  el congreso brasileño el entonces canciller y actual Ministro de la Defensa, Celso Amorím, el brasileño le reprochó al boliviano haber ejecutado la nacionalización de  los campos que operaba Petrobrás con el despliegue militar que ocurrió. “Eso no se hace con un país amigo”, le dijo airadamente Lula a Evo.  Para Lula resultaba más  incomprensible el hecho de que la  medida hubiese venido de un gobierno con el que sentía cierta afinidad. Del relato que hizo Amorím, se deduce que el ahora fallecido presidente Hugo Chávez  (testimoniaba el encuentro) intervino para ayudar al acosado presidente boliviano. Brasil absorbió el golpe, pues tampoco podía asumir una actitud que critica a las grandes potencias por su comportamiento con naciones menores. Pero los planes que tenía para elevar las relaciones comerciales con Bolivia fueron archivados, entre ellos plantas petroquímicas y termoeléctricas en base al gas natural. Es también plausible suponer que las autoridades vecinas optaron por mantener las inversiones de Petrobras sólo en un nivel suficiente para garantizar el contrato de suministros que acaba en 2019.

Maduro con el Papa

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Nicolás Maduro esuvo este lunes 20 minutos con el Papa Francisco, en un encuentro de grandes significados. Con su legitimidad cuestionada, el presidente venezolano ha querido dejar claro que no tiene todas las puertas cerradas y que está decidido a dejar abierta la de la Iglesia, reiteradamente cerrada por la irreprimible locuacidad e intolerancia de su mentor, el fallecido Hugo Chávez. Es una puerta muy importante y aquella a la que tiene acceso una mayoría de venezolanos (más de dos tercios bautizados en la fe católica).
En busca de fortalecer todo lazo que se le ofrezca y así tener a flote la imagen de un gobierno en actividad, Maduro aceptó un premio de la FAO en Roma y aprovechó el viaje para buscar un encuentro con el Pontífice, que aceptó recibirlo en audiencia –al igual que había aceptado recibir a la presidente argentina. Recibió el premio del brasileño José Graziano, el presidente del organismo mundial y miembro destacado del Partido dos Trabalhadores. Irónicamente, el premio por la lucha contr el hambre en Venezuela llega al mandatario venezolano cuando su país atraviesa por una severa crisis de desabastecimiento de alimentos que no tiene signos de aminorar.
Al buscar el encuentro con el Pontífice, Maduro se distanció de la actitud belicosa de su antecesor. El paso puede haber provocado cuando menos perplejidad en el gobierno boliviano, cuyas relaciones con la Iglesia Católica y sus autoridades han sido en el mejor de los casos inestables.

El escueto comunicado de la oficina de prensa de la Santa Sede dice que la reunón fue cordial y que en ella se habló de la criminlidad, pobreza y drogas, de acuerdo a la reseña que trae El Nacional.

Henrique Capriles, quien sostiene que él ganó la elección del 14 de abril, envió una carta al Papa pidiéndole su intercesión para que el mandatario venezolano abra una puerta herméticamente cerrada en su país: la del diálogo. Como es habitual, la nota oficial del encuentro no describió ninguna situación en particular.
El encuentro con el Papa sigue a otra medida vital: restablecer plenamente las relaciones con Estados Unidos. No hacerlo podría haber sido para Maduro enfrentar un jaque peligroso en sus relaciones con Colombia, que este mes deberá suscribir un acuerdo de cooperación con la OTAN, el bloque militar más poderoso de la tierra. Ese acuerdo explica la rapidez con la que Caracas y Washington acordaron llevar las relaciones bilaterales a la normalidad. Para Venezuela, dejar descubierto su frente con Estados Unidos, el eje de la OTAN, habría sido peligroso.
Todo esto ocurre ante las narices de Bolivia, cuyas relaciones con Estados Unidos están suspendidas, en el nivel más bajo de su historia y sin perspectivas de mejorar. Con Chile estamos en uno de los peores momentos después de la Guerra del Pacífico; con Brasil, la anunciada salida del actual embajador Marcel Biato no augura nada bueno para las relaciones bilaterales. Nada podemos festejar con nuestros vecinos, pero quizá algo se pueda aprender.

Sí, nos importa

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La semana ha sido pródiga para comentaristas que hablaron sobre la elección del martes en Estados Unidos. Algunos sostuvieron que esa elección no representaba nada para Bolivia y que cualquiera que hubiese sido el resultado, ningún cambio ocurriría en las maltrechas relaciones bilaterales. Es cierto que América Latina estuvo casi totalmente ausente de la campaña. Pero una cosa es no tener mayor significación para la superpotencia que ocupa gran parte del hemisferio norte. Otra cosa es negar que los actos de nuestro vecino en el barrio también nos puedan afectar. Sólo por un instante imaginemos como real una hipótesis absurda: que los norteamericanos decidan no tomar café. Las exportaciones de Brasil se verían golpeadas y nuestro vecino, con menos ingresos, se vería forzado a comprar menos gas de Bolivia. Es fácil ver la bola de nieve que se formaría. No estamos ubicados ni en la Luna ni en Marte. La buena relación que Estados Unidos tiene con Chile, Paraguay, Perú, Colombia y Brasil proyecta, por vía de comparación, la mala relación que existe con nosotros. Eso ya es un efecto que no debemos ignorar. No podemos jactarnos de carecer de un buen relacionamiento con la principal potencia económica y militar del planeta. Mucho menos de que ese relacionamiento sea malo, en el peor nivel de la historia bilateral.
Una victoria de Mitt Romney habría privado a Barack Obama de alcanzar lo que dos predecesores notables de su partido lograron: Franklin D. Roosevelt (electo cuatro veces) y Bill Clinton. La economía estuvo en la cabeza de los votantes como cuestión prioritaria. Los 57,6 millones que votaron por el candidato perdedor quieren que la economía sea reactivada más rápida y más sólidamente. Quieren lo mismo los 60,5 millones que votaron por Obama, pero no a costa de reducir impuestos a los más ricos o con una política exterior agresiva a la que atribuyen gran parte de los problemas económicos que se han abatido sobre la única superpotencia y que afectan a todo el mundo.
Es natural suponer que los movimientos de la política externa de Obama persistirán en el énfasis sobre China (por razones económicas), en Irán (por su programa nuclear) y Corea del Norte (por razones de seguridad). La lista de interés mantendrá en la cima a los aliados tradicionales de Estados Unidos en Asia, África, Europa y el Oriente Medio y a los países de América Latina con los que mantiene una relación fuerte, política y comercialmente (México, Brasil, Chile, Perú y Colombia, entre otros). Con Cuba no se deben esperar variaciones significativas, salvo cambios internos en la isla. Como están las cosas, es improbable un cambio en la relación con Venezuela, menos con Bolivia (persiste el desagrado con la afirmación de que las relaciones con Estados Unidos son “una c…”, agregada a una cadena de declaraciones inamistosas o disparatadas, incluso la más reciente: Quienes eligen son los empresarios, concepto también utilizado por Mahmoud Ahmadinejad, de Irán.)
La victoria de Obama tiene algunas lecciones adicionales sobre las que los analistas aconsejan reflexionar. Una es que el llamado “voto latino” no es el que algunos comentaristas se regodeaban en destacar como factor que apuntalaría una victoria del candidato republicano. Fue al revés. Es un grupo importante, con cerca de 20 millones de votantes, más de ocho veces la magnitud de hace sólo unos años y representa el 11% del electorado, sólo un par de puntos porcentuales debajo de los afro-americanos, la primera minoría. Pero dos de cada tres latinos votaron por el demócrata Obama y pusieron en jaque a los grupos conservadores de origen latino que viven en Florida, estado que acabó en la bolsa del lado victorioso. Esta elección también subraya que una mayoría de latinos votó con la mirada puesta en asuntos internos inmediatos (inmigración, salud, desempleo) más que en la patria distante.

Razones de disgusto presidencial

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Uno de los orígenes del disgusto del presidente Morales con Estados Unidos está en las restricciones que reciben los funcionarios bolivianos, dijo el propio mandatario, para viajar a Estados Unidos. A él le otorgan visa con validez entre cuatro y seis días solamente. Explicó que por eso había planteado que la Organización de las Naciones Unidas cambiase de sede. Dijo que el vicepresidente Álvaro García había sido obligado a descender de un avión bajo la presunción de que pertenecería a una organización terrorista.
El sistema de noticias de ERBOL lo citó textualmente diciendo: “Imagínense esa humillación todavía cuando estábamos de gobierno de Presidente. A mí máximo me dan visa para que llegue a la reunión de Naciones Unidas, para cuatro, cinco, seis días, no tengo más visa a EEUU. Por eso pedí que las oficinas de la ONU se cambie a ogro país donde no haya restricción ni amedrentamiento”.
El Presidente, quien también acusó a Estados Unidos de conspirar contra su gobierno y de no tener ihterés en alentar el progreso económico y social de Bolivia, habló en Santa Cruz este sábado durante la graduación de un grupo de médicos formados en Cuba. Toda la versión que trajo ERBOL se encuentra aquí.

La lengua es el castigo del cuerpo – VI-

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Εs un tema ya trillado, y lo he abordado varias veces. Cada vez que se presenta, trae novedades.  Juzguen ustedes,  lectores. Muchos coincidirán en que esto no es diplomacia, menos aún “diplomacia de los pueblos” sino muestra de un lenguaje cuyo uso corresponde a otros escenarios mejor no describir. Repetidas por los principales canales de TV, las expresiones del Presidente Morales denotan desesperación. Deseo de llamar la atención, diría un sicólogo. La desesperación no es buena consejera. La presentadora de No Mentirás (PAT) vaciló unas fracciones de segundo antes de pronunciarla. Luego la dijo y la reiteró.  Lo propio ocurrió en los demás canales no oficiales (de éstos últimos, ingoro si dieron la información).  Lean la noticia (y si desean podrán escuchar la frase) como la trajo Erbol, el mayor conglomerado radial boliviano.

La explicación que vino del norte

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Durante días estuve procurando información oficial sobre la nota con la que Estados Unidos rechaza el pedido de extraditar al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. El gobierno no la dio y los medios que leí no la ofrecieron. El problema es más simple y a la vez más complejo. Jack Tapper, columnista de ABC News, trajo el 10 de septiembre una explicación que puede insinuar el contenido de la nota misteriosa. Una fuente informó al columnista que, para ser exitoso, un pedido de extradición debe tener dos pilares: el delito debe ser tal en las jurisdicciones de los dos países y debe existir un convencimiento razonable de que la persona efectivamente lo cometió. Pero la petición boliviana no tenía esos pilares. Como cuestión técnica, en la legislación americana no cabe la acusación de genocidio en la forma en la presentada en la solicitud boliviana. Habría sido mejor “presentar acusaciones de asesinato o de conspiración para cometer asesinato”, dice el columnista, citando una fuente informativa. La misma fuente agrega que “la acusación es de genocidio pero no trajo pruebas” que demostrasen que el ex presidente hubiese ordenado la muerte de nadie, dice el columnista.
“En la solicitud no había evidencias”, dijo la fuente, tras agregar que el gobierno boliviano tiene la costumbre de enviar a menudo “peticiones muy defectuosas” al gobierno de Estados Unidos .
Dicho localmente, la redacción de la petición boliviana puede haber sido inconsistente, con la frecuente redacción de calidad pobre que se nota en algunos documentos (no sólo en documentos) oficiales. Todo esto explicaría porqué la nota oficial de Estados Unidos aún está protegida contra la divulgación. Adolecía, de acuerdo al columnista, de “graves fallas técnicas”.

Tras el texto de un rechazo

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Hace más de una semana que los bolivianos nos enteramos que Estados Unidos había rechazado el pedido boliviano para la extradición del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Han pasado ocho días y el país ignora el contenido de la nota oficial de rechazo. Hemos leído y escuchado especulaciones sobre lo que se cree que contiene la nota. Nadie puede discutir el interés en ese documento. Es sólo natural que los bolivianos quieran conocer la respuesta completa de Estados Unidos al pedido de extradición. Habría sido importante que los medios hicieran todos los esfuerzos para difundirla. La niebla y la imprecisión que cubrieron la información fueron patentes desde el principio.
Veamos los encabezamientos de la noticia en algunos medios:
El Día. El presidente Evo Morales rechazó rotundamente el viernes la negativa del gobierno de Estados Unidos de extraditar al ex mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-03) para que responda al juicio por genocidio que se le sigue en Bolivia, y consideró que el país del norte se convierte en “refugio de delincuentes y el paraíso de la impunidad”. Primera observación. No se rechaza una negativa. El verbo está mal aplicado. Se la puede condenar, criticar, censurar, expresar malestar. El siguiente párrafo dice que las autoridades han recibido una nota del gobierno de Estados Unidos en la que se justifica la negativa porque “la sociedad civil no puede ser responsable de las acciones militares”. Luego cita una frase del presidente Morales: “Rechazo rotundamente, no comparto ese término y con ese pretexto tratan de cómo Estados Unidos se convierta en refugio de delincuentes, que Estados Unidos sea el paraíso de la impunidad”. La frase es muy pobre y confusa. Podía haber sido mejorada de no mediar el juicio en curso contra ANF, Página Siete y El Diario. La nota asegura que existe una nota oficial de Estados Unidos, pero no explica si los reporteros trataron de conseguirla ni las razones para que las autoridades la hubieran vedado al público.
El Mundo. Estados Unidos rechazó la solicitud de extradición del ex presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada, según pudo confirmar el periódico digital Oxígeno en diversas fuentes. Mientras tanto, la Cancillería del Estado Plurinacional aún no emite el comunicado en el que dará a conocer su posición sobre esta versión informativa.
Comento: 1) No es profesional respaldar una información tan importante en “diversas fuentes” mencionadas por una publicación digital poco conocida. 2) El lector queda aguardando que le digan por qué, según “la fuente gubernamental consultada por el periódico digital Oxígeno”, la cancillería “no emite el comunicado en el que dará a conocer su posición sobre esta versión informativa”. ¿Por qué tanto sigilo? Uno grita por explicaciones. Luego, el lector se entera que es sólo una versión. Pregunto: ¿Habría otras versiones?
La Razón (digital): Evo morales condena el rechazo de EE.UU. a la extradición de Goni y ve “imposible” que ese país entregue a la ex autoridad. El uso del verbo es correcto. Luego vienen párrafos importantes: El presidente Evo Morales confirmó que Estados Unidos informó al gobierno, mediante una nota, que rechazó la solicitud de extradición del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Cuestionó la decisión y consideró que, a partir de esta posición, será “imposible” que el país del norte entregue “a estos delincuentes que cometieron delitos de lesa humanidad”. Comento: El párrafo es trepidante. Debía decir: El presidente Evo Morales confirmó que Estados Unidos ha rechazado, etc. Luego, si el presidente de un país afirma que aquellos cuya extradición es solicitada son “delincuentes que cometieron delitos de lesa humanidad” hay escasas posibilidades de que esas personas reciban un juicio imparcial. Especialmente cuando se sospecha de la dependencia del Poder Judicial en Bolivia respecto al Ejecutivo. El siguiente párrafo requiere de precisión: “El Estado boliviano solicitó la extradición del ex mandatario para que responda por los sucesos de octubre de 2003, que concluyó (¿sí?) con la muerte de 67 personas. Es decir: Los sucesos concluyó…Norma básica es que el sujeto (los sucesos) guarde correspondencia con el verbo.
Página Siete tiene un titular apropiado: “Morales condena rechazo de EEUU a extradición de Goni”. Los dos párrafos siguientes, sin embargo, deben llevar muletas para sostenerse: …y consideró que el país del norte se convierte en “refugio de delincuentes…” Más preciso sería: Con esa decisión tiende a convertirse, etc. Todas las crónicas hablan de un presidente ‘visiblemente molesto”. Pegunto: ¿Podía ser invisible la molestia? Sus palabras ya expresan su molestia. El adverbio es innecesario.
El Deber. Estados Unidos rechazó la solicitud boliviana de extradición del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, según confirmaron fuentes gubernamentales. La Cancillería anunció un comunicado oficial sobre el tema, pero hasta anoche no dio a conocer ningún reporte. Observación: El “según” es innecesario. “Pero hasta anoche no dio…Mejor: no había dado. Sigue la pregunta: ¿Por qué no intentar una explicación del sigilo en torno a la nota oficial? Por ejemplo: Eran desconocidas las razones por las cuales la Cancillería no difundió de inmediato el texto de la nota estadounidense. Las agencias informativas internacionales que sirven a El Deber tampoco trajeron información o el texto de la decisión.
El Diario. Tuvo mayor fluidez: “Estados Unidos negó la solicitud de extradición del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, quien se encuentra en Miami desde octubre de 2003 y a quien se acusa como principal responsable de la masacre de octubre de ese año. Aunque no se dieron a conocer los pormenores de la decisión adoptada por el país del Norte, las fuentes que lograron contactarse con los medios, etc.
Hoy Bolivia.com. Comentario previo: Los medios no están obligados a transcribir disparates que, por definición, son desechables. El siguiente párrafo viene al caso: El Diputado del Movimiento al Socialismo Galo Bonifaz informó que su partido pedirá al gobierno de Evo Morales que encabece una campaña para que las sedes de la ONU y la OEA se trasladen a países defensores de los derechos humanos. Comento: El proponente ignora la magnitud de esa proposición. Ni cuando estaba viva la URSS hubo un planteamiento semejante. Habría que ver qué países apoyarían la sugerencia. Y cuáles los candidatos donde los derechos humanos sean respetados plenamente. Quizá en Marte, ahora que Curiosity se desplaza por ese planeta. Qué trabajo le pidieron al Presidente Morales!

Evo y la OEA: “O muere al servicio del imperio o se refunda…”

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El presidente Evo Morales abrió este domingo la 42 asamblea ordinaria de la OEA con una descarga de fusilería verbal contra Estados Unidos, contra la actual estructura y funcionamiento del organismo hemisférico, especialmente su comisión de derechos humanos, por la nacionalización de los recursos naturales en todo el mundo y con la reiteración del reclamo boliviano de una salida propia al océano Pacífico.

La OEA tiene sólo dos caminos, dijo. “O muere al servicio del imperio o renace para servir a los pueblos de América.” Ese renacer o “refundación” tendría como componentes la eliminación del TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), el desmantelamiento de todas las bases militares que Estados Unidos en el continente, y extensión de las labores de vigilancia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con foco especial en Estados Unidos.
El discurso fue cerrado con el Himno al Mar, entonado por gran parte de los asistentes, entre ellos militares, dirigentes de los llamados movimientos sociales y delegaciones.

(Comento: Es probable que los reproches del presidente Evo Morales hayan dejado un sentimiento de “dejá vu” en los asistentes y que las reacciones a su discurso puedan  verse pronto, dentro y fuera de Bolivia.)

El Secretario General de la organización, el chileno José Miguel Insulza, el único orador antes del presidente Morales, había delineado algunas de las funciones de la institución y su papel en el hemisferio como factor de paz y de promoción de la democracia y del desarrollo. Había señalado también que existe un informe que debatirán los cancilleres que incluye instituciones como la Corte Interamericana de Derechos Humanos en cuyas resoluciones se tomaría en cuenta el punto de vista de los gobiernos involucrados. Como anticipando la andanada que escucharía después, dijo: “Mientras algunos hablan de acabar con la OEA, son cada vez más los que acuden a ella, sabiendo que aquí encontrarán un espacio de diálogo.”

Insulza había llamado a examinar con cuidado el fortalecimiento del sistema interamericano, uno de los temas contenidos en el informe que debatirán los cancilleres hasta el martes, antes de llegar a la Declaración de Cochabamba. El funcionario expresó cuatro propósitos relacionados con la espinosa cuestión: 1) Un sistema “integral y universal” del que formen parte  los integrantes de la OEA. Es decir, que en la corte interamericana estén representados todos los países miembros. 2) Que los países respeten y acaten sus decisiones. 3) Mayores recursos para cumplir con más eficiencia sus funciones. 4) Plena autonomía en la adopción de decisiones.

Los cuatro puntos no estuvieron muy claros en el discurso de Insulza y un primer esclarecimiento sería si con la incorporación de todos los países de la organización en su corte de justicia no se estará creando una burocracia que volvería extremadamente lenta su labor, especialmente en casos, como los de defensa de los derechos humanos, que requieren de decisiones rápidas. Luego, si la actual conformación y actuación de la corte tiene a Venezuela como uno de sus disidentes más destacados, qué garantías habría del cumplimiento de decisiones bajo una corte ampliada. Y, finalmente, cómo compatibilizar la autonomía efectiva que el funcionario propugna para la corte con las disidencias actuales, de las que luego, en su discurso, sería también portavoz el presidente Morales.

Los países del hemisferio, dijo Insulza, necesitan de una corte “autónoma y fuerte” que también tome en cuenta “los puntos de vista de los gobiernos democráticos”. Me llamó la atención que el funcionario repitiera el concepto de “gobiernos democráticos” cuando la propia carta interamericana sostiene que ser miembro de la organización implica el respeto pleno a las normas de la democracia. ¿Cuáles serían los países con gobiernos no democráticos o democráticos a medias?   El propio Secretario General recalcó que la Carta Democrática es un pilar fundamental del sistema hemisférico. En ese concepto reside la dificultad del retorno de Cuba al sistema interamericano subrayada por varios países de la región.

Insulza subrayó que la fortaleza de la OEA radicaba en el diálogo y la tolerancia antes que en la confrontación. “La OEA sigue siendo una institución indispensable”, afirmó.

La organización ha sido pocas veces escenario de un discurso duro como el del presidente Morales. “Por disposiciones externas”, dijo, al recordar que la vez anterior que Bolivia fue sede de una asamblea ordinaria de la OEA, los cancilleres  habían partido de Bolivia en medio de tanques desplazados en las calles por un golpe militar, en la madrugada del 1 de noviembre de 1979.

Repasó sumariamente las condiciones macro-económicas actuales de Bolivia para afirmar que el país ha pasado “del estado colonial mendigo al estado plurinacional digno”. La experiencia en sus seis y medio años de gobierno, dijo,  lo llevaba a sugerir “a los países de América Latina y el mundo a recuperar los recursos naturales”.

Se mostró complacido con que la OEA hubiera aceptado debatir la “seguridad alimentaria con soberanía”. A partir de ahí atacó a Estados Unidos. Tras informar que su gobierno había rechazado las donaciones de grano proveniente de ese país a través de la Ley 480, afirmó que Estados Unidos “nunca permitió que los bolivianos pudiéramos producir trigo para el país”. La cooperación en alimentos que Bolivia recibía, dijo, era “una forma de dominación”. El país ahora produce ahora el 50% de sus necesidades, versus sólo el 20% cuando recibía apoyo estadeounidense, dijo.

Dirigéndose al canciller David Choquehuanca dijo que la promoción a la agricultura también favorecía a la papalisa, el tubérculo que hace unos meses fue motivo de atención cuando el canciller le atribuyó virtudes afrodisíacas al hablar ante sus colegas del consejo permanente de la OEA y les recomendó que lo comieran en Cochabamba. No he sabido si ha aumentado la demanda por papalisa estos días en esa ciudad. “Estamos apoyando, compañero David, el cultivo de papalisa,” dijo.

Las expresiones de calibre mayor surgieron cuando habló de la historia de la OEA y dijo que había surgido en plena guerra fría. “La OEA nació como un Ministerio de Colonias de Estados Unidos”, dijo y parafraseó el lema de “América para los americanos” con “América Latina y el Caribe para los Estados Unidos. Para eso ha nacido la OEA”. (Lástima que las cámaras de la TV estatal no hubiesen mostrado a la delegación de Estados Unidos o la imagen del propio Insulza y de otros delegados.)

Después afirmó que la cooperación estadounidense ha sido “en su mayor parte” para encubrir dictaduras, “hasta para impulsarlas”; “para reprimir y escarmentar a los movimientos sociales…pero fundamentalmente para combatir al socialismo…”

Bajo la OEA, según su visión, se creó el TIAR como “instrumento de dominación”. Dijo que si hubiera sido de asistencia recíproca, se habría actuado conjuntamente a favor de Argentina en la guerra de las Malvinas. Entonces habló de la demanda marítima boliviana. “Bolivia nació con mar…Jamás renunció al mar con soberanía…las invasiones no otorgan derechos”. (El canciller chileno Afredo Moreno mp estaba presente. Legisladores del vecino país calificaron el acto como una “encerrona” y celebraron la ausencia de su canciller.)

Dijo también que la Corte Interamericana de Derechos Humanos era un “instrumento de dominación y sometimiento…se ocupa solamente de ver (vigilar) donde el presidente no comparte las políticas del gobierno de Estados Unidos. ¿Por qué no se preocupa también de los derechos humanos en Estados Unidos? Si no quiere cuidar de los derechos humanos en Estados Unidos, mejor que desaparezca”.

Aquí no pasó nada

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Luego del tiroteo verbal sobre Estados Unidos a lo largo de casi toda la semana, las aguas retomaron un curso menos tumultuoso cuando el canciller David Choquehuanca anunció este jueves que el presidente Evo Morales había promulgado el Acuerdo Marco entre Washington y La Paz. El presidente Morales había abierto el pasado fin de semana la nueva temporada al amenazar con cerrar la embajada de ese país. La tensión llegó cerca del punto de ebullición con la detención en Trinidad de un vehículo con placa diplomática de esa representación en la que había unas escopetas y municiones. La embajada aclaró que había un acuerdo con la policía, pues las armas estaban destinadas a la seguridad de sus bienes y sus portadores serían oficiales de la policía y, en virtud de un acuerdo, había informado oportunamente sobre el traslado de esas escopetas y municiones. Pero los ministros Ramón Quintana y Carlos Romero salieron al paso con una precisión: el acuerdo no había sido suscrito con el nivel gubernamental apropiado y, además, estaba vencido desde el 31 de diciembre. Quintana dijo que la embajada había incumplido las normas previstas en la Convención de Viena, sobre las legaciones diplomáticas y para decirlo sin pelos en la lengua convocó al cuerpo diplomático a la cancillería (oficiaba de canciller interino). Pero el titular Choquehuanca  retornó de Brasil para de inmediato descargar baldadas de agua sobre el incendio y, aparentemente,  lo apagó.

Al anunciar la promulgación del acuerdo,  el canciller dijo que Bolivia espera ahora “una actitud más transparente, más respetuosa, más sincera y más honesta”. Más, dijo que pese a las “experiencias amargas” con Estados Unidos, el gobierno quería dar una muestra de buena fe. Llamó a superar “viejas prácticas” y a trabajar por  una relación más positiva.

Conclusión: Aquí no pasó nada y hemos vuelto a un día antes que el presidente Morales amenazara cerrar la legación estadounidense. Es decir, un día antes del congreso del MAS en Cochabamba.