Enfermera

Enfermera reafirma que fue torturada

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La enfermera Leonor Boyan, detenida hace ocho días en una de las jornadas de mayor intensidad de la lucha de médicos, salubristas y la Central Obrera Boliviana a raíz de un episodio que al Viceministro de Gobierno Jorge Pérez le costó un hematoma o una  herida superficial en la cabeza,  ha dicho que sí fue torturada a puñetazos y puntapiés por los policías y agentes vestidos de civil que la detuvieron aquel día.  Boyan había desaparecido de los noticieros nacionales y resurgió esta noche en las páginas electrónicas de Erbol que trajo una versión del informe del Instituto de Terapia e Investigación sobre las Secuelas de la tortura y la violencia Estatal encomendado por la Defensoría del Pueblo para determinar si la funcionaria no regular del Instituto del Tórax, de La Paz, sufrió malos tratos durante su cautiverio. El informe, dice la noticia de Erbol, determina que “las afrentas propiciadas por los efectivos de la Policía Boliviana sí son catalogables como tortura”.

La información (que puede ser leída aquí) no trae ningún comentario de la policía ni del Ministerio de Gobierno, así como tampoco de la fiscalía que investiga el caso.

Erbol dice que el director del área socio terapéutica de la Defensoría del Pueblo, Andrés Gautier, se entrevistó con la enfermera de acuerdo a las normas del Protocolo de Estambul. La versión no precisa el lugar de la entrevista, si fue en el propio Hospital del Tórax o si la enfermera ya estaría en libertad. Ese protocolo, adoptado por las Naciones Unidas en 1999, fue redactado por decenas de expertos en leyes, salud y derechos humanos a lo largo de más de tres años de trabajo con la participación de unas cuarenta organizaciones y es considerado primordial en las investigaciones en torno a personas que alegan haber sufrido torturas y malos tratos.

Santo Tomás en La Paz

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No es rima. Es la noticia que se origina en una entrevista que la periodista Amalia Pando, de Erbol, le hizo esta mañana al representante departamental del Defensor del Pueblo, Álvaro Flores. El defensor le dijo a la periodista que no había evidenciado los golpes que denunció la enfermera Leonor Boyan. Para la audiencia, quedó como un Santo Tomás: no había visto con sus propios ojos ni los hematomas ni las complicaciones renales de las que sufre la enfermera tras una paliza que asegura que le dieron los policías y agentes civiles que la detuvieron el jueves en La Paz y que la colocaron bajo terapia intensiva. Se puede concluir que los médicos del Hospital del Tórax ordenan terapia intensiva para cualquier minucia, pues el defensor no creyó -o no vio- y ha pedido un informe forense. Citando al defensor, la nota de Erbol en su página web dice: “La enfermera indica que varios policías la detuvieron, que la insultaron, que la trataron mal; ella dice que la golpearon, no pudimos evidenciar esos golpes, pero tampoco somos la instancia que va a determinar eso; por eso se hizo la gestión (de solicitud de informe a la Policía, Fiscalía y el Instituto de Investigaciones Forenses)”. Las autoridades, desde la policía al Ministerio de Gobierno, han negado la versión de la enfermera.
A la incredulidad del defensor se suma el casi olvido de los medios para hablar de su salud, cuándo sería dada de alta y, sobre todo, qué nuevos aportes ha hecho sobre la supuesta paliza. Se trata, sin embargo, de un caso que debe ser investigado hasta aclararlo pues de por medio está la vigencia de los derechos humanos., con los cuales no se debe jugar. Tal vez la enfermera deba, con testigos, tomarse fotografías de las hematomas o de la radiografía indicativa de problemas renales, y mostrarlas al defensor.

La enfermera y los policías

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Leonor Boyan (parece que se escribe así) ha denunciado que fue golpeada a patadas y puñetazos por muchos policías que la insultaron y la arrastraron de los cabellos en recintos de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (FECLCC). De ahí fue llevada al hospital, donde tiene pronóstico reservado. Se encuentra en condición de detenida y una guardia especial de la policía la vigila. Esta entrada se basa en las múltiples informaciones registradas por Erbol, El Diario, Página Siete y Agencia de Noticias Fides..
Es sospechosa de haber sido quien, en La Paz, lanzó un trozo de loza que golpeó superficialmente la parte posterior de la cabeza Viceministro de Régimen Interior Jorge Pérez, después del mediodía del jueves, la jornada más violenta del paro de 72 horas convocado por la central Obrera Boliviana (COB). La acusada ha negado cualquier vinculación con el episodio que causó un hematoma al Viceministro. Paulina Zambrana, una de sus amigas, aseguró la noche del viernes en el programa A todo Pulmón, de Cadena A, que estuvo a su lado cuando ocurrió el incidente y que Boyan nada tuvo que ver con lo que se le acusa.
No está formalmente acusada ni se habla de evidencias para comprobar la acusación. Pero la enfermera fue golpeada en la cabeza, el rostro, en el tórax y en el abdomen. Su amiga Zambrana, que ayudó a llevarla hasta el Hospital del Tórax, dijo que la enfermera había logrado contarle que no conseguiría identificar a los torturadores porque fue tomada de los cabellos por la espalda y que, además, los agresores tenían cubierto el rostro.
El trato que recibió la enfermera de los policías podría ser un ejemplo de la brutalidad con la que se trata a quienes para el gobierno son enemigos. El incidente ha sido una reminiscencia de la brutalidad que sufrieron los marchistas del TIPNIS en Chaparina, en septiembre pasado. De ese episodio traumático aún no hay ninguna versión convincentemente clara. El Presidente Morales está fuera de la investigación y el Ministro de Gobierno de entonces, Sacha Llorenti, ha dicho que “se rompió la cadena de mando”. El subordinado de Llorenti, Marcos Farfán, está imputado. Tenía el mismo cargo ahora asignado a Jorge Pérez.
¿Puede una sociedad regida por las leyes que garantizan los derechos de las personas tolerar estos episodios?
Acompañado de un fiscal, el Viceministro Pérez visitó a la enfermera, que hasta este sábado por la tarde continuaba en terapia intensiva. En palabras de la maltratada enfermera, el Viceministro le instruyó (es la caracterización más liviana que se puede utilizar) que no magnificara lo acontecido ni cree problemas. El Viceministro también negó la versión de la enfermera sobre la paliza y la describió como “un forcejeo”.
Una comisión de la Asamblea de los Derechos Humanos visitó a la enfermera y recibió declaraciones que podrían ayudar a reconstruir más claramente todo el episodio.

La enfermera no es empleada registrada del Hospital del Tórax, donde presta servicios. La razón: Falta de ítems. Su situación es ilustrativa de los reclamos que hacen los médicos en huelga desde hace 45 días por incrementos en las asignaciones presupuestarias para la salud.

Una enfermera en terapia intensiva

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Incorpora versiones de Erbol

Una enfermera fue, presuntamente, la persona que el jueves lanzó un trozo de loza al Viceministro de Gobierno Jorge Pérez. La enfermera, con signos de tortura, se encuentra bajo custodia policial, en terapia intensiva y con diagnóstico reservado en una unidad médica de La Paz. Divulgada inicialmente por el informativo nocturno de televisión Cadena A, el viernes, Los Tiempos trae la información este sábado. La enfermera, identificada como Leonord Boyand (no tengo certeza de que el nombre se escriba así), estaba con una multitud de colegas que protestaban aquel día, el más violento de las tres jornadas del paro de 72 horas ordenado por la Central Obrera Boliviana.

El Viceministro Pérez, quien, al lado de un fiscal, visitó a la enfermera a las 01:30 de la madrugada del sábado,  ha abierto un proceso judicial contra la enfermera, que es atendida especialistas, informa Erbol, el sistema radial con más de 300 emisoras asociadas. El viceministro le dijo a la enfermera que no magnificara lo ocurrido. Amigos y colegas de la enfermera procuraban asistencia profesional para brindarle amparo. La primera versión de Erbol esta mañana puede ser leída aquí.

Este sábado, la enfermera pudo hablar con los periodistas en el hospital. Dijo que fue llevada al Comando de la Policía Departamental de La Paz por los agentes de inteligencia y policías uniformados que la detuvieron.  Erbol la citaba este mediodía:  “Los policías (…) me trataron muy mal. Estaba como una media hora con los dolores (tan intensos) que me estaba retorciendo. stuve casi dos horas en (el) lugar; luego me trajeron al hospital de clínicas porque les dije que quiero ir al médico. Luego me internaron”. La enfermera dijo que había tenido que decir que estaba embarazada para que dejaran de golpearla. “Estaba totalmente traumatizada y no podía entender lo que estaba pasando y no pude identificar (a los policías) porque todos parecían iguales”, dijo, de acuerdo con Erbol.

El calvario de la enfermera está descfrito en otra crónica de Erbol, que sugiero leer.

La enfermera, de acuerdo al relato de una de sus compañeras, ha dicho que agentes que la detuvieron querían hacerle decir que había sido ella quien lanzó una piedra contra el Viceministro. (De acuerdo con Erbol, sufrió un hematoma.) En uno de los párrafos (Los Tiempos) que relata el testimonio de una de las compañeras de la enfermera se lee:

“Señaló (la testigo) que cuando pudo hablar con Boyand, ella le contó que hasta ese momento (18:00 aproximadamente) estuvo detenida y la habían llevado de un lugar a otro en una camioneta, queriéndole hacerle decir que ella había lanzado la piedra contra el Viceministro.  Dijo que también le relató que le habían arrastrado del cabello y dado de patadas en el estómago.”

La nota periodística agrega: “Según la evaluación médica, Boyand presenta varios hematomas y los golpes que sufrió le dañaron varios tejidos y el sistema renal, razón por la cual fue transferida a Terapia Intensiva. La galena del Hospital del Tórax, Heidy Pinilla, quien está a cargo de la paciente, informó a Erbol que tiene politraumatismo con trauma abdominal, torácico y facial; además, sufre de insuficiencia renal por los golpes recibidos en su cuerpo.”

Lo ocurrido con la enfermera -que hoy celebra el dia dedicado a su profesión- puede ser un ejemplo del trato que los detenidos reciben de la policía. Casi apostaría que se ha de formar “una comisión” para investigar lo ocurrido y cuyo informe, si llegare, se perderá en el tiempo.

La información del diario cochabambino se encuentra aquí. Es posible que la información sobre la enfermera desencadene una carrera informativa  para conseguir mayores detalles sobre cómo acabó en el Hospital del Tórax, custodiada por  policías, y hacer un seguimiento respecto a la evolución de su estado.  Quizá estamos ante una de las glorias -y pruebas-  que frecuentemente confirman el valor de la prensa independiente en una sociedad.