Disculpas

Un viaje relámpago

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Pocas veces el Presidente Morales lució tan solo como el domingo que pasó, en las ceremonias de toma del mando del presidente Sebastián Piñera. Al menos respecto a otros invitados, era previsible esa soledad, pero el Presidente no tenia otra opción sino ir. No haber asistido a la toma de mando de Piñera habría servido para subrayar el aislamiento internacional de su régimen. Ir requirió coraje pero la soledad quedó, de todas maneras, expuesta en las seis horas que estuvo en Chile, un récord para una visita presidencial a un país vecino. Antes había jugado fútbol con el ahora nuevo presidente chileno, pero ahora aquel parece un pasado idílico sin señales de que volverá. En la ceremonia estuvo ubicado al lado del Rey Juan Carlos y la esposa del ex presidente uruguayo José Mujica, compañías con las que tenia muy poco para compartir, quizá solo un educado asentir con la cabeza ante cualquier ocurrencia. Partió de vuelta a La Paz apenas ocurrió el juramento de Piñera y en el aeropuerto, con el micrófono en una mano y el papel que iba a leer en la otra, se despidió.

Mucho mejor para él. Sin Hugo Chávez ni Lula o Cristina Kirchner, y ni siquiera Humala, podía haber sido intolerable para el Presidente ver las atenciones prodigadas por Piñera a Macri y la desenvoltura del mandatario argentino en la capital chilena. Macri estuvo al lado del otra vez flamante mandatario durante gran parte de los actos protocolares que precedieron a su juramentación en el congreso. La empatía manifiesta que ambos exhibían, como firmes partidarios de la iniciativa privada, exteriorizaba una imagen de buena vecindad que entre Bolivia y Chile no existe. Los dos hablaron y rieron incluso de sus corbatas, prenda que el mandatario boliviano -así como muchos en Bolivia- ha excluido de su vestimenta por completo. Ver a su colega argentino brindando profusamente con champán, en medio de carcajadas con el anfitrión, tampoco habría entusiasmado al fugaz visitante.

En el aeropuerto lanzó una de las cartas más valiosas que llevaba en este viaje: un pedido de disculpas, probablemente a Chile, como país, por los medios ante los que hablaba (pues) ¨…nunca ha sido mi intención ofenderlo, agredirlo¨ para destacar enseguida que actuaba en defensa propia: ¨Aunque también recibo muchas ofensas por parte de algunos medios de comunicación, por redes sociales, algunos, seguramente son pocos hermanos chilenos, hasta me tratan de (…) indio sin pluma. Quiero decirles: no estoy resentido, no estoy molesto, entiendo perfectamente; somos tan diversos en América Latina; queremos que en esa diversidad haya gran unidad…¨

En ese contexto lanzó la mayor jugada de su viaje al reiterar una invitación ¨para cerrar una herida histórica¨ que permanece entre los dos países. ¨Vengo a extenderles y ofrecerles la mano de la fraternidad. Pongamos todo nuestro esfuerzo, no es imposible…Podemos vencer nuestras diferencias, escribamos juntos, con coraje y valentía, la página más significativa de la historia común de Bolivia y Chile¨.

Fue un cambio marcado en el lenguaje que ha tenido ante las autoridades chilenas, en especial ante las que ese domingo dejaban el gobierno junto con la Presidente Michele Bachelet. Para muchos observadores, era ¨la otra cara de Evo¨, la de los albores de su gobierno ahora con 12 años, con la que posiblemente espera convencer a sus interlocutores a ponerse a trabajar para resolver uno de los entuertos más antiguos del continente. Para la mayoría de los bolivianos, eso significa llegar al Pacífico con un acceso soberano; el adjetivo no ha tenido cabida en la diplomacia chilena. De inmediato, no hubo ninguna señal de que sus palabras fuesen a tener respuesta inmediata, menos ante la inminencia de los alegatos finales de la causa radicada en La Haya.

Entre el cordel de Cocarico y el corazón de Surco

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El gobernador de La Paz César Cocarico, del partido de gobierno, sugirió esta semana que los opositores opuestos al “proceso de cambio” sean colgados al estilo 21 de julio de 1946. El Senador oficialista Fidel Surco explicó la iniciativa de su compañero de ruta como resultado de “palabras salidas del corazón”. Es decir, que el colgamiento de los políticos de oposición es algo que está muy en el fondo del corazón de dirigentes como Cocarico y Surco. Las palabras de ambos no podían haber ocurrido en peor momento: empiezan a llegar funcionarios de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para asistir a la Asamblea General en Cochabamba, desde el domingo. Sus expresiones reflejan un nivel salvaje de concepción de la política. Para muchos funcionarios de la organización hemisférica las dos expresiones deben haber resultado novedosas.

El gobernador Cocarico profirió su llamado a favor del colgamiento ante  una multitud en su reducto de El Alto. La frase que desencadenó la convocatoria del gobernador provino de  Samuel Doria Medina; fue dicha a principios de mayo en Santa Cruz. Erbol la reprodujo en su información de este jueves por la noche noche.  Textual:  “En El Alto escuché criterios de la COR (Central Obrera Regional), de la Fejuve (Federación de Juntas Vecinales), UPEA (Universidad de El Alto)…que eran muy duros en sus calificativos con el gobierno; alguno incluso dijo que si seguía el gobierno así lo iban a colgar al presidente Morales, como a Villarroel”.

Es posible que el gobernador Cocarico haya recapacitado sobre sus expresiones pues este jueves por la noche los principales noticieros de la TV trajeron sus disculpas.    “Creo que fue  un lapsus lo del día de ayer y por eso a toda la población en general quiero pedir disculpas (…); yo por el contrario soy hombre de derecho,  creo en la democracia (…) por lo tanto de ninguna manera puedo estar soliviantando a los compañeros para que hagan justicia por propia mano”, dijo, citado por Erbol.

No se supo cuál fue la explicación “de corazón” que habría dado el senador Surco.

El bochorno de las dos expresiones se agregó al asilo del senador Roger Pinto, cuya actitud coloca al gobierno en una vitrina. Las reacciones de las autoridades respecto al refugio del legislador han sido tangenciales, sin abordar el tema central (intolerancia política) que originó su pedido al gobierno brasileño. El senador afirma ha sido amenazado en cada instancia de los 20 procesos que le siguen los fiscales por otras tantas denuncias que ha formulado sobre corrupción y narcotráfico. Su más reciente se refirió a las denuncias supuestamente provenientes del general René Sanabria, en una carta manuscrita salida de la prisión en Estados Unidos y de la que no se ha vuelto a hablar. El ex jefe policial, parte del círculo gubernamental más estrecho hasta su detención en Panamá hace poco más de un año, dijo en ese manuscrito que altas autoridades del gobierno conocen de las personas involucradas en negocios ilícitos de drogas y reclamó que fuesen identificadas.

El pedido de asilo del senador jefe de  la oposición en la Cámara Alta quedó dramatizado este jueves con una noticia que corrió por todos los medios: la policía descubrió en la jornada 154 laboratorios de elaboración de cocaína. El día anterior el número había sido de 91. Las dos cifras representan un total de 245 “fábricas” o laboratorios artesanales de producción de la droga ubicados en sólo dos días en el Chapare, el área de acopio de “materia prima” (hojas de coca) para elaborar el alcaloide. Los hallazgos son un récord de todos los tiempos y subrayan el crecimiento del fenómeno de la droga en Bolivia. La magnitud refuerza la crencia de que todo el Chapare, al lado del TIPNIS, es un descomunal  laboratorio de drogas. Eso dice volúmenes sobre la campaña de los colonos en el TIPNIS en favor de la carretera que rechazan los nativos.

El senador Pinto también reclama una amnistía para todos los bolivianos que han salido al exilio bajo el gobierno actual.

Lo ocurrido esta semana configura un menú desagradable para las autoridades que deben rozarse con la crema y nata de la diplomacia continental.