Controversia

Otra vez el Tipnis

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En una decisión que reactiva la alarma de los ambientalistas, el gobierno ha dicho que se propone retomar este año la construcción de una carretera por el Tipnis, la obra más controvertida de la historia nacional.

Al tenor de noticias recientes, ejecuta los trabajos una Fuerza Binacional de Ingeniería Social Bolivia Venezuela de la que poco se ha hablado y que este año deberá construir 1.500 kilómetros de carreteras asfaltadas en Beni y Pando. Es una extensión respetable, sin precedentes para solo un año, aun de vías sencillas doble carril. Unos 60 kilómetros de la carretera hacia San Ignacio de Mojos traen un costo ambiental inaceptable para muchos bolivianos. Incluyen el tramo destinado a atravesar el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro-Sécure que un millar de indígenas originarios encumbró en la conciencia ecológica del mundo como trinchera de la defensa de las reservas naturales.

Paralizado desde hace tres años, al arreciar las simpatías hacia los habitantes originarios del Tipnis y la furia por la represión sobre quienes marcharon en 2011 para defenderlo (aún no está muy clara la ruptura de la “cadena de mando” que desencadenó la brutal paliza), el presidente ha anunciado el reinicio del emprendimiento, dormido por las campañas electorales recientes.

Apoyados en una consulta posterior (previa, dispone la ley) los colonizadores de un quinto de los 12.000 Km2 del Tipnis, ahora se movilizan por la construcción, en tanto que nativos originarios han dicho que preparan  otra marcha para llegar hasta la sede de la comisión interamericana de derechos humanos, en Washington.

La controversia en torno a la obra que irritaba a ambientalistas por doquier   inviabilizó un financiamiento de 332 millones de dólares acordado por Brasil mediante su Banco de Desarrollo. El gobierno boliviano dispuso entonces cubrir todos los costos con recursos propios. La controversia está atizada por la presencia de sembradores de coca entre los colonos y el temor de que la carretera aumente sembradíos y materia prima para las drogas. Dirigentes del lugar contrarios a la obra han dicho que legiones de cocaleros ingresarán al Tipnis apenas esté expedita la ruta, que aseguran les prometió el presidente Morales en la campaña para su primera elección.

La agitación derivada del proyecto reconfirma una realidad que algunos preferirían ignorar: un tema que marcará huella en el registro positivo o negativo de la historia será la actitud de los dirigentes del gobierno ante el Tipnis. Por lo que se lee, datos fundamentales para esa historia están siendo escritos estos días.

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Analogías equivocadas

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El Ministro de Hacienda Luis Arce Catacora ha expresado conceptos controvertidos que merecen algunos apuntes. El relacionado con a la fortaleza financiera de Bolivia ante la tormenta que se abate en todo el mundo sobre los hidrocarburos es relativo y explicable solo si el ministro ha tratado de defender la estabilidad monetaria. El precio de esa defensa equivale a poner en entredicho su credibilidad y puede sustentarse mientras la caída no se agrave. La actitud es comprensible. Un ministro de Hacienda inglés juraba a los periodistas que no habría devaluación de la libra esterlina (Inglaterra aún no era parte  del euro), mientras caminaba rumbo a su despacho para firmar, solo minutos después, una decisión que iba a afectar la moneda.

Los expertos dirán que no es correcto comparar los ingresos que Bolivia recibe de sus exportaciones de gas natural a Brasil y Argentina con la reducción de los precios de los carburantes que importa (diesel y gasolina). Si de todas maneras se quiere hacer la comparación, debe hacerse una cuantificación mínima: Calculamos recibir X por nuestras exportaciones de gas natural en 2015 y calculamos gastar X en nuestras importaciones de carburantes. La diferencia entre ambos es X. ¿Dónde está la tajada más grande? (Traten de imaginar de dónde saldrá la diferencia y a cuenta de quién.)

En defensa de la tesis de “aquí-no-pasará-nada” el ministro también recordó que a principios de 2008 el petróleo descendió a 30 dólares y pico el barril y que la economía  boliviana no sufrió. Ahora Bolivia estaría en mejores condiciones de capear una tormenta mayor, pues produce más gas nunca. Es cierto. Hace seis años, producíamos alrededor de 40 millones de metros cúbicos y exportábamos casi todo. Ahora producimos alrededor de 62 millones de metros cúbicos y también exportamos casi todo, salvo un sexto que se queda para el consumo interno, que también ha crecido, lo mismo que todas las importaciones.

No entran en la ecuación ni El Mutún ni la petroquímica. Por todo  lo que se puede prever, la petroquímica que venga en uno o dos años tendría que salir de los volúmenes que actualmente se producen. Como no habido grandes descubrimientos, no está muy claro cómo será reajustada la distribución actual. ¿Se exportará menos a Argentina o a Brasil?

De una siderurgia en escala asentada en el Mutún no se  podrá hablar en un buen tiempo, si es que el tema vuelve en los próximos años. Sábalo, Margarita y San Alberto representaban el 70% de las exportaciones hacia mediados de 2014 y no hay nada que indique que a ese grupo con el que Bolivia sacó la lotería vayan  a sumarse nuevos campos gigantes.

Lo liviano de afirmar que financieramente a Bolivia sólo salpicaría el derrumbe de precios se observa en que para junio, los ingresos que había percibido el país sumaban alrededor de 3.000 millones de dólares, de acuerdo a la contabilidad de YPFB. Fue a partir de junio que comenzó a notarse el descenso persistente de los precios. No es aventurado suponer que los ingresos pueden haber mermado en un 20% al 30% respecto a lo calculado para el segundo semestre. Es decir entre US$600 millones y $US 900 millones menos en el semestre que acaba. Nadie diría que esa cantidad es liviana. De mantenerse la tendencia, el ajuste de los cinturones presupuestarios será muy fuerte. Se estaría hablando de mucho más dinero. Asegurar que Bolivia saldrá indemne de la tendencia en curso contribuye a crear expectativas irreales en la población.

Otra afirmación que debe ser vista con cuidado es que la demanda interna es el motor que mueve la economía boliviana.  En mayor o menor grado eso ocurre en todos los países, más en aquellos que tienen una producción diversificada y donde gran parte de la mano de obra está empleada por la industria. Ese no es el caso boliviano donde la mayor parte del empleo formal (que no es mucho) radica en el estado y su burocracia. En la estabilidad financiera del estado pesan decisivamente los ingresos por las exportaciones, de las cuales el gas natural es el rey. Es irreal pretender que, en el peor de los casos, la contracción de precios solo salpicaría al país.   El tema es abultado y el debate que conlleva probablemente nos acompañará a lo largo del año que está por comenzar.

Una propuesta inviable

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Reproduzco para Uds. un artículo del diplomático y ex vicecanciller Marcelo Ostria Trigo, sobre el oleaje producido por el roce verbal entre los presidentes de Bolivia y Chile hace unos días. Bajo el título de “Gas por mar: Por ahora una propuesta inviable entre Bolivia y Chile”, el artículo fue divulgado por el sitio de América Economía, con base en Santiago.

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La propuesta llamada “gas por mar” presentada por el presidente de Bolivia, Evo Morales, en la Cumbre de la Celac-UE para solucionar el problema de le mediterraneidad de Bolivia, y la tajante negativa del presidente de Chile, Sebastián Piñera, han causado enorme revuelo en los dos países. En verdad, no sorprendió que nuevamente Evo Morales se refiera a la mediterraneidad de  Bolivia en una cumbre de países con distintos propósitos a los de ventilar diferendos o controversias.

El presidente boliviano no fue claro en su proposición. Esto dio lugar a que se interprete que había propuesto a Chile que ceda a Bolivia una salida soberana al mar, a cambio de la provisión de gas, presumiblemente como compensación. Pero, muy pronto la confusa propuesta del mandatario boliviano fue “aclarada” por funcionarios de su gobierno y, sorpresivamente, por el ex presidente Carlos Mesa,en sentido de que no se trataría de compensar a Chile con gas por la eventual cesión a Bolivia de una salida soberana al mar, sino de una oferta de venderlo -es decir, como proveedor seguro- a Chile, luego de que se concrete dicha solución de acceso al mar a Bolivia. Por su parte, el ministro boliviano de Gobierno, Carlos Romero, también aseguró que el presidente Evo Morales fue malinterpretado y que en ningún momento ofreció a Chile gas a cambio de una salida marítima para Bolivia. Según este funcionario, lo que realmente dijo el presidente Morales fue que, una vez concretada la cesión de una salida al mar a Bolivia, “se podía pensar” en conversar sobre la exportación gasífera a Chile.

Carlos Mesa, fue el vicepresidente que asumió el mando de la nación en octubre de 2002, cuando fue derrocado el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada por el “pecado” de intentar la exportación de gas a mercados del norte, a través de un puerto chileno.Mesa, entonces, adoptó la llamada “Agenda de Octubre”, impuesta por los revoltosos, en la que se “prohibía” exportar gas boliviano a Chile, o a cualquier otro país a través de los puertos de país vecino. Pronto, Mesa varió su posición y estableció, a través de un plebiscito, la política de su gobierno. La pregunta fue: “¿Está usted de acuerdo con la política del presidente Carlos Mesa de utilizar el gas como recurso estratégico para el logro de una salida útil y soberana al océano pacífico?”. Nótese que se trata de un texto difuso, pues no se explicó el alcance de eso de “utilizar el gas como recurso estratégico”. Por lo demás, Mesa no propuso una política de Estado, sino “su” política.

Naturalmente, el ex presidente Mesa ahora aprovecha la ocasión para recuperar vigencia. Esta vez de la mano de Evo Morales. Y dice: el presidente Evo Morales nunca ofreció “gas por mar” y, apela a una acusación:“ese (la proposición de gas por mar) es un ‘paquete’ que fue ‘vendido’ por los medios de comunicación chilenos y en el que lastimosamente cayeron muchos periodistas bolivianos”.

¿Qué gas ofrece Evo Morales vender, o dar como compensación por una salida soberana al mar eventualmente cedida por Chile? Por lo que se sabe,con el actual ritmo de inversiones para el descubrimiento de nuevos yacimientos de  gas, solo será posible cumplir con los compromisos de venta a Brasil y Argentina y satisfacer la creciente demanda interna. Es que no parece haber variado sustancialmente la situación que se presentaba a fines de 2010, cuando Bolivia pasó, de tener reservas probadas de 28,7 TCF’s el año 2005, a 8,86 TCF’s el año 2010. Entonces, ya fue claro que las reservas no alcanzarían para proveer adicionalmente gas a la proyectada acería en los yacimientos de hierro del cerro Mutún en el Oriente boliviano, cuya explotación  estuvo a cargo de la compañía hindú Jindal Steel Co., que finalmente abandonó el proyecto.

Las últimas estimaciones sobre las reservas de gas de Bolivia alcanzarían a 9,91 TCF’s y, pese al gran potencial gasífero de su territorio, un posible aumento de las  mismas resultaría en excedentes de gas sólo dentro de ocho años, si se invierte lo requerido para el descubrimiento de nuevos yacimientos. Esto, naturalmente lo sabe el presidente Morales. Probablemente, el solícito ex presidente Mesa lo ignora.

Pero, además de la inviabilidad de la proposición del presidente Morales, su presentación fue, por lo menos, imprudente. Sorpresas como ésta no son propias de un buen manejo diplomático. La trascendencia de un asunto como la solución de la mediterraneidad de Bolivia exige preparación, consultas previas y, por supuesto, negociaciones. Sólo así se evita rechazos públicos que son difíciles de revertir; más aún si las respuestas, como la del presidente Piñera, son torpes y cierran posibilidades de entendimientos futuros.

Una vez más, el presidente Piñera, justificó su cerrada negativa en la “santidad” de los tratados de límites, sosteniendo que Chile no está -alguna vez dijo que nunca estuvo- en disposición de ceder a Bolivia una salida soberana al mar. Esta inexactitud la repite constantemente. Pero la historia muestra los contrario: en 1950 Chile declaró oficialmente que estaba “llano a entrar formalmente en una negociación directa destinada a buscar una fórmula que pueda hacer posible dar a Bolivia una salida propia y soberana al Océano Pacífico” (nota del canciller chileno Horacio Walker Larraín al  embajador de Bolivia en Santiago, de 20 de junio de 1950). Luego, transcurridos 25 años, también se llegó a negociar –luego de la reunión de Charaña– una fórmula concreta para la salida soberana de Bolivia al mar como solución de la mediterraneidad de Bolivia. En ambos casos, no se habló de revisión, modificación o nulidad del Tratado de 1904. En verdad, no es justo ni prudente torcer la verdad.

Pero en lo que tiene razón el presidente Piñera es que ambas partes están empeñadas en un “diálogo de sordos”. Claro que él, en esto, también tiene su parte.

Los rescoldos no pueden ser más decepcionantes: los adjetivos y las agresiones verbales ya provienen de los dos lados, llegando a las descalificaciones personales.

Ir a tribunales de ética, recomienda UNIR

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Fundación UNIR, una de las instancias más respetadas de observación y vigilancia del comportamiento de los medios de comunicación en Bolivia, recomendó este martes al gobierno que considere presentar un reclamo formal ante el Tribunal de Ética Periodística de la ANP y el Consejo Nacional de Ética Periodística para zanjar la controversia en torno al discurso del Presidente Morales sobre las condiciones climáticas, el flojo y la flojera.
También recomienda a los medios ejercitar una supervisión ética y técnica más rigurosa en el tratamiento de las noticias.
La recomendación de UNIR coincide con planteamientos de organizaciones periodísticas y, por venir de la institución que fundó y dirigió la periodista Ana María Campero, fallecida hace dos años, puede representar una salida para el conflicto que enfrenta al gobierno, que quiere abrir un juicio contra ANF, El Diario y Página Siete.

El gobierno argumenta que esos medios distorsionaron un discurso que el presidente improvisó en Tiahuanacu hace dos semanas cuando, entre otras cosas, dijo: “En el oriente boliviano, donde todo el año se produce, yo digo solamente por falta de voluntad podemos ser tan pobres o no poder tener alimento, mientras en el altiplano es diferente, si hay helada, si no hay lluvia, si hay granizada, no hay alimento. Es una verdad eso. Pero en el oriente, sólo por flojos podemos hambrear”. Los medos sindicados sostienen que no realizaron ninguna tergiversación y que se limitaron a reproducir las palabras del presidente.

La sugerencia de UNIR viene tras la Carta a la Nación que el domingo publicaron 14 periodistas, todos Premio Nacional de Periodismo o dirigentes de la Asociación de Periodistas de La Paz y la Asociación Nacional de Periodistas que plantearon al gobierno que retire la denuncia contra esos medios.

UNIR dice en los párrafos finales de la vivisección que ha realizado de la controversia:

“El gobierno debe reconocer que ni la penalización de la interpretación periodística de los hechos ni el reiterado estímulo de un enfrentamiento con los medios informativos son una vía adecuada para lograr que la democracia y el pluralismo se fortalezcan o para
que la ciudadanía acceda a información necesaria, responsable y de calidad. A su vez, los responsables de los medios noticiosos y de los gremios periodísticos, además de defender y promover el Derecho a la Información y la Comunicación (DIC) establecido y garantizado por la Constitución Política del Estado, debieran ejercitar una supervisión ética y técnica más rigurosa sobre el tratamiento de las noticias, las opiniones y los análisis referidos a temas, instituciones y personas con repercusión pública. Sin embargo, las autoridades de los distintos ámbitos y niveles del Estado debieran considerar siempre el alcance que pueden llegar a tener sus actos y declaraciones en el espacio mediático. Y la ciudadanía debiera estar permanentemente vigilante y ser exigente respecto de la vigencia del DIC en el país.”

El análisis de UNIR es un trabajo de cuidado meticuloso y sus sugerencias lucen atinadas. Es difícil que el gobierno no las escuche.  Revive paso a paso el proceso de la información, a partir de los boletines emitidos por Agencia de Noticias Fides,  su crónica final  y la publicación que, en base a ella, hicieron El Diario y Página Siete. Pese a provenir  de la noticia de ANF, el titular y primer párrafo de la versión que reprodujeron los dos diarios son diferentes y quizá el  origen de toda la controversia que se desató. En ningún caso, sin embargo, hubo una tergiversación ni una incitación racista. Las autoridades inicialmente echaron toda la responsabilidad sobre ANF y después incorporaron en la cuestión a los dos diarios paceños.

Tal vez la semana concluya con la tensión  gobierno-prensa-periodistas disipada.

¿Y si los discursos fueran reproducidos intactos?

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Creo que una solución para la controversia que ha desatado el gobierno por la transcripción de las palabras del presidente Morales durante un discurso la semana pasada sería reproducir tal cual sus palabras de aquí en adelante. Sin ningún trabajo de edición y sólo con acentos, puntos, comas y puntos y coma. Creo que el gobierno no se quejaría. Los transcriptores no podrían ser acusados de “manipular conciencias” y quizá el público agradezca leer en crudo las expresiones de las autoridades.