Conejos

La hora del conejo

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Sobre la cuerda floja de una impopularidad que la fuerza militar no ha logrado aplacar, el régimen de Nicolás Maduro ha lanzado un nuevo plan para paliar el hambre y la desnutrición que azotan a una gran porción de sus compatriotas. Ahora se propone impulsar la cría de conejos.

El ¨Plan Conejo¨ consiste en entregar una pareja de conejos a familias de sectores populares para generar parte de la proteína animal que han dejado de consumir debido al desabastecimiento que atenaza al país hasta hace poco entre los mejor alimentados del continente. La velocidad reproductiva de los prolíficos mamíferos, que en 75 días pueden generar entre ocho y doce crías, reza el discurso oficial, permitirá a una familia contar en pocas semanas con substitutos para la carne de vaca, pollo y cerdo y cocinar guisos sabrosos.

Maduro hizo gala de buen humor al asistir hace una semana a la entrega de algunas parejas de los pequeños mamíferos, ahora alentados, dijo, a ¨reproducirse como conejos¨.

Todo estriba, claro, en la acogida que reciba el conejo, que nunca fue parte de la dieta regular del venezolano. Su consumo fue siempre ocasional.

No es la primera vez que el régimen acude a experimentos insólitos para cubrir las necesidades alimenticias de los venezolanos. Hace años buscó estimular la producción de hortalizas en los balcones y todo lugar de un apartamento capaz de alojar una verdura. Se desconocen los resultados del experimento, pero la escasez continua siendo causa diaria de exasperación en los hogares del otrora rico país petrolero.

El novedoso ¨Plan Conejo¨ mal comenzaba y ya tenia su primer traspié, confesado por el propio titular de un ministerio de Agricultura Urbana. No mucho antes, el Ministro Freddy Bernal había entregado un lote de conejos y cuando volvió para observar el portento que esperaba, se encontró con que muchos animales, con lazos en el cuello, estaban convertidos en mascotas, el papel que los venezolanos suelen asignarles.

El experimento concita la atención de los pocos países aún alineados con el Socialismo del Siglo XXI. Con Ecuador en retirada, en América del Sur solo quedan Venezuela y Bolivia. Dada la relación estrecha del presidente Morales con Maduro, con sus gobiernos unidos en aquella escuela, muchas miradas bolivianas hacia el vecino del Caribe acarrean inquietud extrema, pues el fracaso venezolano puede ser la antesala de lo que aguarda a los que creen que ese socialismo es el futuro.