Cocaleros

El naufragio de Unasur

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Menos de tres semanas después de su inauguración oficial, el moderno complejo de oficinas destinado a cobijar a Unasur, inció actividades albergando un congreso de las seis federaciones del trópico de Cochabamba, cuyos afiliados producen gran parte de la coca en Bolivia.

El acto oficial, presidido por el Primer Mandatario de la Nación, representó mensajes importantes para los participantes. En primer lugar estuvo la trascendencia de ese grupo de federaciones en la vida política, sindical y también económica de Bolivia.  Las seis federaciones fueron las primeras oficialmente alojadas en el moderno complejo que costó más de 62 millones de dólares, uno de los mayores y más costosos emprendimientos de la industria boliviana de la construcción.

Hasta días antes de que las llaves del lugar fuesen entregadas al XIV Congreso Ordinario de las seis federaciones, el monumento estaba acechado por dudas sobre su funcionamiento. El gobierno decidió designarlo como la Casa de la Integración Sudamericana y al asignarle la sede del congreso de las federaciones subrayó la importancia e influencia del grupo, que el propio presidente encabeza.

En el discurso inaugural, el mandatario envió un mensaje a los participantes: Ojalá aprendieran a hablar inglés para poder ir al Africa y divulgar el proceso politico boliviano. Parecía un buen deseo que, sin embargo, subestimaba que en ese continente se habla francés, árabe, swahili, yoruba, y muchas otras lenguas poco conocidas en Bolivia, en número igual o superior al de los que pueden expresarse de manera fluida en inglés.

Los africanos que conocieron el discurso del presidente pueden haber quedado sorprendidos con el propósito linguístico desde el que se postula como el principal foro integracionista sudamericano.

Los festejos de la inauguración no disiparon el escepticismo que ofusca el futuro de la unión integracionista.

Las riendas del proceso fueron asumidas por Bolivia a mediados de año, en medio del retiro simultáneo del grupo de seis socios mayores: Argentina, Brasil, Perú, Colombia, Chile y Paraguay. Este mes, Colombia, que había subrayado como causa matriz de su divorcio la ostensible influencia de Venezuela sobre las decisiones del grupo, ratificó que su alejamiento es definitivo. Y hasta ahora nada  se sabe sobre las responsabilidades de los gastos administrativos asumidos por Bolivia.

Informes no oficiales subrayaban la incertidumbre que habría cundido en la planta administrativa. La ocupación  temporal por el congreso de un sector ligado al gobierno tampoco traía gran tranquilidad a los administradores.  El rédito que representaría para el moderno complejo, ubicado en el municipio de San Benito, a menos de 50 kilómetros de Cochabamba, parecía mínimo o cuando menos cuestionable.

El ejecutivo Andrónico Rodríguez, de la Federación Mamoré-Bulo Bulo, dijo que la cancillería había cedido gratis el edificio y que las federaciones solo se harían cargo de la limpieza y de los gastos de agua y luz, sin ofrecer cifras sobre el monto de tales obligaciones.

En una frase ampliamente citada por los medios nacionales, el dirigente dijo: ¨Hemos coordinado con la Cancillería. Esto está al mando del Ministerio de Relaciones Exteriores. Nos ha cedido (ese ministerio), por supuesto vamos a cubrir pequeños gastos que tenemos en cuanto al agua, por ejemplo, a la energía, pero después está bajo nuestra responsabilidad el tema de higiene y la limpieza¨.

Rodríguez no detalló en qué había consistido la cesión, pero dijo que había ocurrido ¨con mucha facilidad. No estamos pagando alquiler ni nada¨.

Parecía el epitafio, cuando menos de su sede, de un organismo que nació con el  pregón de la unidad continental y que ahora  inaugura su principal edificio ofreciéndolo gratuitamente a las federaciones del trópico.

(*) https://haroldolmos.wordpress.com

Las redes y un ultimátum

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El descontento del gobierno con la condena reiterada de la Iglesia Católica a la expansión del tráfico de cocaína, las vinculaciones del narcotráfico con el poder y la amenaza que representa para la sociedad boliviana ha tenido estos días otro capítulo, a pocos días de un encuentro entre el Presidente Morales y el Papa Francisco. En el más reciente eslabón de la disconformidad gubernamental, el Vicepresidente Álvaro García Linera, quien está en el cargo hace 10 años, igual que el presidente, criticó que no ocurra renovación de los pastores de la Iglesia como sucede en la sociedad civil.

El nerviosismo que causó la carta de los obispos sobre un tema que preocupa cada vez más a la sociedad boliviana, sigue al desconcierto de las principales autoridades por la derrota del 21 de febrero a la tentativa de asegurarles la postulación para cinco años adicionales a la cabeza del gobierno.

Tras los titubeos respecto a los resultados del referéndum, el presidente ha dado un sello de confirmación a la derrota al atribuirla a una docena de ¨twitteadores¨ de Colombia y Costa Rica, enviados desde Estados Unidos, aseguró, para socavar su campaña re-reeleccionista. Es decir, fue derrotado y la culpable sería esa docena sucia y sus mandantes. Ninguno ha sido identificado.

Quienes observan el curso político de Bolivia han visto en esa afirmación algunos elementos extraños. El primero es si el presidente y otras autoridades tienen claro qué son las llamadas ¨redes sociales¨, conformadas por grupos de personas que se vinculan con mensajes electrónicas y hacen circular ideas, imágenes y ¨memes¨ a veces burlescos o satíricos pero con frecuencia con información de interés colectivo. Los mensajes sobre acontecimientos y tendencias pueden pasar de grupo en grupo y en segundos alcanzar a multitudes enormes. Eso ocurre en todas partes. Se trata de una reacción natural ante acontecimientos de impacto. Durante siglos la gente se reunía en las plazas para comentar cuestiones de interés. Ahora se reúne sobre las pantallas de sus celulares. (Un reportaje en El Deber este domingo subraya que en promedio cada boliviano pasa 2,2 horas diarias en su celular).

El nuevo fenómeno  ha encontrado en la orfandad a los medios de comunicación, que tienen una competencia fenomenal para la cual el mejor antídoto es la calidad y credibilidad de su información. Entre los más sorprendidos, por lo que vemos, están los políticos menos enterados y más refractarios a los nuevos recursos tecnológicos.

Pueden también ser una ayuda extraordinaria. Ejemplo: Substituyen al fax, hasta hace poco apoyo imprescindible. Por teléfonos celulares no solamente circulan fotografías, artículos, dirección de sitios, y hasta voz (por supuesto) y películas También son de gran utilidad en muchos afanes. El otro día, envié al teléfono de mi médico seis páginas con los resultados de unos exámenes de laboratorio y un mensaje hablado. Antes tendría que haber ido hasta su consultorio. En verdad, sólo decir esto es embarazoso porque se trata de algo tan común.

Hasta hace unos años, la comunicación interpersonal solía partir de un teléfono a otro, con solo dos participantes. Los textos pueden ahora llegar al mismo tiempo a miles y multiplicarse de manera asombrosa. Es raro que los asesores del presidente no le hubieran informado sobre el fenómeno, que a estas alturas del Siglo 21 es una verdad de Perogrullo y hablar de él es tan tedioso como hablar del tiempo.

Un segundo elemento que subrayan los expertos: es redundante y descabellado para cualquier grupo de interesados en dañar a alguna figura política desplazar a una docena ¨twitteadora¨ para lanzar mensajes. Pregunten a cualquier joven de El Alto, del Plan 3000 o de Equipetrol si, por ejemplo, para despachar mensajes y diseños sobre algún líder involucrado en los PP (Papeles Panameños) tendría que ir hasta Madrid, Moscú o Buenos Aires. Puede enviarlos desde su dormitorio inspirado en un Vivaldi o un Bach sin otra molestia que servirse un café.

El sentido común también enseña que es irrelevante desde dónde se envía un twitter, si desde una oficina, desde el ómnibus o el automóvil o de un bar. Lo importante es el qué y el interés del mensaje para el grupo destinatario.

Con todo esto, es comprensible la curiosidad creciente por el proyecto regulatorio de las redes que se ha dicho que prepararán sectores cocaleros. Muchos están impacientes por conocer sus alcances y detalles que calibrarán el conocimiento de esos sectores sobre la punta más destacada de la comunicación moderna.

La Carta de los Obispos derivó en un ¨ultimátum¨ para que los pastores de la Iglesia identificaran a quienes en el gobierno estarían involucrados en el narcotráfico. La jerarquía eclesiástica ignoró el ultimátum y pidió, más bien, unidad para combatirlo.

Algunas personas a las que consulté respondieron, para no entrar en detalles, que les dijera si las autoridades alguna vez identificaron con nombres y apellidos ¨a la derecha¨, a ¨los neoliberales¨, a ¨los separatistas¨ o a ¨los oligarcas¨. O siquiera a la docena sucia que el presidente dice que determinó su derrota.

Otra vez el Tipnis

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En una decisión que reactiva la alarma de los ambientalistas, el gobierno ha dicho que se propone retomar este año la construcción de una carretera por el Tipnis, la obra más controvertida de la historia nacional.

Al tenor de noticias recientes, ejecuta los trabajos una Fuerza Binacional de Ingeniería Social Bolivia Venezuela de la que poco se ha hablado y que este año deberá construir 1.500 kilómetros de carreteras asfaltadas en Beni y Pando. Es una extensión respetable, sin precedentes para solo un año, aun de vías sencillas doble carril. Unos 60 kilómetros de la carretera hacia San Ignacio de Mojos traen un costo ambiental inaceptable para muchos bolivianos. Incluyen el tramo destinado a atravesar el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro-Sécure que un millar de indígenas originarios encumbró en la conciencia ecológica del mundo como trinchera de la defensa de las reservas naturales.

Paralizado desde hace tres años, al arreciar las simpatías hacia los habitantes originarios del Tipnis y la furia por la represión sobre quienes marcharon en 2011 para defenderlo (aún no está muy clara la ruptura de la “cadena de mando” que desencadenó la brutal paliza), el presidente ha anunciado el reinicio del emprendimiento, dormido por las campañas electorales recientes.

Apoyados en una consulta posterior (previa, dispone la ley) los colonizadores de un quinto de los 12.000 Km2 del Tipnis, ahora se movilizan por la construcción, en tanto que nativos originarios han dicho que preparan  otra marcha para llegar hasta la sede de la comisión interamericana de derechos humanos, en Washington.

La controversia en torno a la obra que irritaba a ambientalistas por doquier   inviabilizó un financiamiento de 332 millones de dólares acordado por Brasil mediante su Banco de Desarrollo. El gobierno boliviano dispuso entonces cubrir todos los costos con recursos propios. La controversia está atizada por la presencia de sembradores de coca entre los colonos y el temor de que la carretera aumente sembradíos y materia prima para las drogas. Dirigentes del lugar contrarios a la obra han dicho que legiones de cocaleros ingresarán al Tipnis apenas esté expedita la ruta, que aseguran les prometió el presidente Morales en la campaña para su primera elección.

La agitación derivada del proyecto reconfirma una realidad que algunos preferirían ignorar: un tema que marcará huella en el registro positivo o negativo de la historia será la actitud de los dirigentes del gobierno ante el Tipnis. Por lo que se lee, datos fundamentales para esa historia están siendo escritos estos días.

Pedrea sobre sedes cocaleras

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La pedrea que realizaron estudiantes universitarios de Cochabamba esta tarde, que tuvieron entre sus blancos a la Federación del Trópico, los cocaleros, marcó otro punto de inflexión en las relaciones del gobierno con algunos sectores de la sociedad. Es la primera vez, que se recuerde, que las sedes de los cocaleros son apedreadas, al menos en los últimos años. Eso revela también una creciente animosidad hacia los cocaleros, el principal sostén del gobierno, de parte de grupos estudiantiles.
No creo que una sociedad deba resolver sus diferencias a pedradas. Lo ocurido en Cochabamba, sin embargo, aumenta en varios grados las tensiones que Bolivia vive estos días. Los cocaleros, por lo que vi en TV, han prometido represalias. El Presidente Morales lamentó lo ocurrido y dijo:
¿Qué enseñan los rectores y docentes? Enseñan a agredir a los campesinos ¿Eso estudian en las universidades con la plata del pueblo? La autonomía es para hacer golpear a los campesinos y apedrear sedes sindicales. No puedo entender, por eso estoy muy feliz y muy contento de no haber ido a la universidad”, sostuvo el gobernante en su alocución en el acto de presentación de proyectos dentro el programa gubernamental “Mi agua II” en Sucre.
Fue citado por Erbol, que también transcribió las recriminaciones del Primer Mandatario por la quema de banderas de la embajada de Cuba, y sus acusaciones a los estudiantes que protagonizaron esos hechos: ser partidarios del capitalismo. (Me parece que ha sido la primera vez que símbolos cubanos son quemados p’blicamente en actos de protesta en Bolivia.) También dijo que la autonomía universitaria no era para cometer actos así. El texto de la agencia noticiosa que congrega a unas 300 emisoras rurales está aquí.