Cívicos

Caminos peligrosos

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La huelga de hambre  lanzada el 4 diciembre por un grupo de jóvenes en Santa Cruz, movilizados para revertirla decisión del Tribunal Electoral que habilitó al binomio oficialista Evo Morales-Álvaro García, ha empezado  crecer y multiplicarse.  El jueves tuvo un repunte mayúsculo con la incorporación al movimiento de unos cuarenta dirigentes del Comité pro Santa Cruz, con lo que superó el medio centenar el número de participantes del movimiento en la capital oriental.  También había piquetes de ayuno en Montero, Cochabamba (en un templo religioso) y en Tarija, en un local cívico.  En La Paz grupos cívicos que la semana anterior habían presentado un ultimátum para que el gobierno enganche su candidature en retro, anunciaban que el lunes se sumarían al ayuno.  El movimiento tendía a crecer y planteaba este fin de semana uno de los mayores desafíos al gobierno del Movimiento al Socialismo.

Los analistas apuntan al 11 de diciembre como un momento decisivo en la cruzada anti-prorroguista. Ese día, una multitud atacó al piquete de jóvenes que se  habían instalado frente al edificio del Tribunal Departamental Electoral.

El ataque precipitó una onda solidaria que contribuyó a al crecimiento del movimiento. El edificio, que sospechosamente carecía de guardia cuando solo tres horas antes estaba fuertemente custodiado por decenas de policías, fue saqueado y parte sus instalaciones incendiadas por la turba quelo invadió.  Los huelguistas, que perdieron una de sus carpas y colchones, se fueron al atrio de la Catedral Metropolitana, donde mantenían más visible al movimiento, con música y arengas de protesta para avivar el movimiento.

Los cívicos, encabezados por el presidente del Comité pro Santa Cruz, Fernando Cuéllar, incluso una docena de mujeres del Comité Cívico Femenino, se incorporaron al ayuno en la noche del jueves, con lo cual la plaza central de la ciudad parecía territorio ganado por  huelguistas, rodeados por la simpatía y curiosidad de los que por centenas acuden regularmente al lugar.

Lo ocurrido evocó los intentos de las autoridades por desbaratar la marcha de pobladores del Tipnis hace cinco años, que consiguió llegar hasta La Paz en medio de una multitud que los aclamó.

Para el viernes crecía la expectativa por las cartas que podría jugar el gobierno para frenar el movimiento. Una opción podría ser no hacer nada y dejar que el fenómeno crezca y, con el correr de los días, se apague.

La opción no era tranquila, especialmente por sus riesgos  politicos y ante la posibilidad de que crezca la onda expansiva e involucre a un número  incontrolable de adherentes, como ocurrió en 1977. A fines de ese año y comienzos del siguiente, la huelga de hambre que habían iniciado cuatro mujeres instaladas en el edificio del Arzobispado de La Paz , se expandió y se volvió  insoportable para el gobierno militar, que intervino los locales de ayuno y sofocó momentáneamente el movimiento. A los pocos días alzó las manos y dictó la amnistía irrestricta que reclamaban los huelguistas y acabó convocando a elecciones generales. Después vino el resto de la historia ya conocida: un golpe militar derribó al régimen, y luego otro golpe que desembocó en elecciones libres que perdió el gobierno. Por ultimo, el golpe de la dupla militar García Meza y Arce Gómez, derribada menos de un año después por una insurrección democrática generalizada A partir de entonces el país se encarriló por la senda democrática que, con altibajos, el país transita.

La opción de desbaratar las huelgas era también peligrosa, con el crecimiento del fenómeno y las consecuencias ¨boomerang¨ que acarrearía, en momentos en que el gobierno pierde simpatías.

La declinación del Socialismo Siglo XXI, del que el gobierno nacional es parte, fue patente el jueves cuando ocurrió la ruptura entre el español Podemos, que encabeza Pablo Iglesias, y el régimen de Maduro.  El apoyo de Podemos era uno de los pocos nexos que le quedaban a Maduro con el socialismo europeo.  La ruptura sonó también como advertencia para los gobiernos de corte semejante al de maduro en América Latina.

Rebelión contra los resultados del censo

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Santa Cruz y otros cinco departamentos han desenterrado el hacha del conflicto (prefiero no hablar de guerra…). La chispa han sido los datos del censo que, sin una explicación que convenza, reposicionaron a La Paz como cabeza demográfica de Bolivia y relegaron a Santa Cruz, que había sido ungida en el primer lugar por el presidente Morales a principios de año.

La titular de la cartera de Planificación, Viviana Caro, juró en la TV (No Mentirás) que los datos anunciados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) son estrictamente correctos y que no han sido manipulados. Esta noche, su juramento (es figura retórica, pues no la vi levantar la mano ni hacer la señal de la cruz) no era creíble, al menos para la representante del MAS en Santa Cruz Margoli Guzmán, quien desde otra red televisiva (Que no me pierda) dijo que el departamento oriental debe actuar unido para defenderse ante la desventaja demográfica en la que ha sido colocado.

Era evidente que incluso el partido de gobierno estaba incómodo con el paso mágico que hizo desaparecer en el sombrero a 362.000 bolivianos (entre ellos 180.000 cochabambinos y 121.000 cruceños) que en enero estaban en el informe que presentó al país el presidente Morales. La Ministra Caro reconoció que el porcentaje era mayor al previsto pero que cabía en el cálculo estadístico para el censo: un margen máximo de error del 3%. Ese margen máximo es la diferencia entre los datos preliminares anunciados por el presidente en enero y los del INE anunciados en julio. Curiosa proximidad.

Así como para los lideres cruceños los nuevos resultados son un píldora díficil de pasar, para Cochabamba la cuestión es igualmente quisquillosa. Los datos del empadronamiento no sólo son la base para calcular las regalías departamentales. Un cuestión de importancia más irritante es que con ellos se define la composición de la Cámara de Diputados. A partir de ahí las especulaciones que escuché no eran un buen augurio de paz en la proximidad de las fiestas patrias.

En Santa Cruz, la jornada fue muy agitada a partir del anuncio oficial de los datos censales. El gobernador Rubén Costas lanzó un discurso encendido y no creyó en los datos. El Comité pro Santa Cruz calificó el anuncio como una provocación y anunció una reunión directiva para este jueves y buscar una consulta de alto nivel con los otros cinco departamentos que han perdido población entre los anuncios de enero y el de esta semana. Dispuso también exigir una explicación detallada del Ministerio de Planificación sobre la variación entre enero y julio. Además, habrá una “Asamblea de la Cruceñidad” que probablemente adoptará otras medidas aún no definidas.

Está reabierta una fase de tensión entre departamentos y el gobierno. Deficiencias e incidentes como los registros y boletas censales abandonadas en un galpón de la fuerza aérea en Santa Cruz, la ausencia de empadronadores (testimonié quejas en las afueras de Santa Cruz, carretera a Camiri) en muchos lugares, la determinación del gobierno de ignorar el término o categoría de «mestizo»  han resurgido con virulencia. Nadie parece creer en la limpieza de los resultados. El comentario prevalecientes es que los resultados, aún con las deficiencias en su tiempo señaladas,  han sido arreglados para llegar al resultado presentado este miércoles.

La controversia tiene para largo, y algunos temen que llegue a ensordecer el ambiente nacional respecto a otros temas en discusión, inclusive el que regula la información del estado. Una de las primeras bajas de lo que está ocurriendo es el deseo del partido oficial de «enamorar a Santa Cruz«. No creo que el pretendiente se atreva a presentarse ante la novia ni visitar la casa de sus padres. Correría el riesgo de un terrible desaire capaz de acabar con sus pretensiones.