Chile

Un No memorable

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Pasó desapercibido en nuestros medios el trigésimo aniversario de una fecha que en su tiempo sacudió las estructuras de  uno de los regímenes más repudiados y temidos  en el continente.  Augusto Pinochet, seguro de tener a su país en el puño y ansioso de conseguir legitimidad democrática, convocó a un plebiscito que resultó en uno de los más grandes reveses propinados a un régimen dictatorial.

El 5 de octubre de 1988 el pueblo chileno le dijo No al plan del dictador, que le habría permitido prorrogarse  hasta 1997. Sólo entonces el país se encarrilaría por una vía democrática diseñada a la medida del pensamiento autoritario que regía el país desde el golpe de 1973. Es decir, cuando el regimen militar habría alcanzado la edad de 24 años.

La ansiedad que prevalecía en todos los ambientes democráticos del continente casi igualaba a la que existía entre los demócratas chilenos. Se estaba ante la posibilidad de apartar sin grandes traumas y con solo con la fuerza del voto de la ciudadanía al dictador y a su régimen que habían asumido el destino chileno tras al golpe sangriento que depuso a Salvador Allende. Decirle Sí al plan de la dictadura habría sido darle credenciales para permanecer con las riendas del poder casi tres décadas antes de abrir rendijas para que el país exprese su voluntad soberana. Aquel 5 de octubre, 7,5 millones de chilenos fueron a los centros de votación a decidir su destino. El régimen había puesto todo su empeño para ganar, si bien solo atisbaba las consecuencias de perder sin imaginar  que estaba ante el principio de su fin.

Sistemática y pletórica de recursos, la maquinaria propagandística oficial  copaba espacios de los medios, de la forma en que lo hacen todos los autoritarismos. Amedrentada, la oposición confiaba en las fibras democráticas vitales de los chilenos. En las calles el sentimiento que más se manifestaba era el miedo a un triunfo del Sí a Pinochet y el temor de que eso prolongase aún más las violaciones a los derechos humanos  con su secuela de una justicia sometida a los dictámenes del poder. Confiados en la pulcritud del sistema de votación y en la honestidad de los árbitros, siete millones y medio de chilenos salieron a decidir su destino en los centros de votación.

Eran muchos los que no creían que el regimen sería capaz de perder así nomás y empezaba a tomar cuerpo el temor de que el regimen desconociera su derrota y volviera a aplicar su fuerza salvaje sobre la mayoría descontenta. Al acabar la votación y conocerse los primeros resultados boca urna,  gran parte del país no creía lo que escuchaba: el No había Ganado y en cuestión de horas los ánimos tenían un vuelco radical. Inclusive los  policías que antes reprimían, se abrazaban en las plazas públicas con la población jubilosa. Era un nuevo Chile el que emergía.

Los ánimos eran tales y el alborozo recorría latitudes globales con tal entusiasmo que el régimen no se atrevió a dar ningún paso en contra de la victoria que había alcanzado el No.  Aún hoy se especula sobre los alcances que habría tenido un Plan B para contrarrestar la derrota que nunca se aplicó. Consignados en la documentación secreta rescatada después, había  planes para lanzar al ejército a revertir la situación fundamentados en el 45% de votación que había obtenido el régimen, pero el alborozo general del pueblo chileno y la presión internacional desanimaron a los jefes militares.

Pinochet fue consciente de que había perdido la apuesta. Cumplió su palabra de apartarse del gobierno y se apartó para ingresar a un lento crepúsculo. Fue el comienzo de se alejamiento del poder que  había ostentado. Continuó a la cabeza de las Fuerzas Armadas pero eso también llegó a su fin.

La periodista Mary Helen Spooner tuvo un recuento vívido de  los últimos días de Pinochet (The general slow retire) University of California, 2012), hasta su arresto en Londres y su retorno a Chile donde esperaba que sus seguidores lo desagraviaran. Pero Chile ya había cambiado y su interés primordial era consolidar la democracia renaciente sin ocuparse mayormente de quien ahora era parte del pasado.

En su obra, la periodista hace sentir a sus lectores la cínica impunidad del regimen, las violaciones recurrentes de los derechos humanos  que exacerbaron a la ciudadanía que, por fin, de manera democrática, logró expulsar al regimen y abrió las amplias alamedas de la democracia por las que ahora transita.

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Un viaje relámpago

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Pocas veces el Presidente Morales lució tan solo como el domingo que pasó, en las ceremonias de toma del mando del presidente Sebastián Piñera. Al menos respecto a otros invitados, era previsible esa soledad, pero el Presidente no tenia otra opción sino ir. No haber asistido a la toma de mando de Piñera habría servido para subrayar el aislamiento internacional de su régimen. Ir requirió coraje pero la soledad quedó, de todas maneras, expuesta en las seis horas que estuvo en Chile, un récord para una visita presidencial a un país vecino. Antes había jugado fútbol con el ahora nuevo presidente chileno, pero ahora aquel parece un pasado idílico sin señales de que volverá. En la ceremonia estuvo ubicado al lado del Rey Juan Carlos y la esposa del ex presidente uruguayo José Mujica, compañías con las que tenia muy poco para compartir, quizá solo un educado asentir con la cabeza ante cualquier ocurrencia. Partió de vuelta a La Paz apenas ocurrió el juramento de Piñera y en el aeropuerto, con el micrófono en una mano y el papel que iba a leer en la otra, se despidió.

Mucho mejor para él. Sin Hugo Chávez ni Lula o Cristina Kirchner, y ni siquiera Humala, podía haber sido intolerable para el Presidente ver las atenciones prodigadas por Piñera a Macri y la desenvoltura del mandatario argentino en la capital chilena. Macri estuvo al lado del otra vez flamante mandatario durante gran parte de los actos protocolares que precedieron a su juramentación en el congreso. La empatía manifiesta que ambos exhibían, como firmes partidarios de la iniciativa privada, exteriorizaba una imagen de buena vecindad que entre Bolivia y Chile no existe. Los dos hablaron y rieron incluso de sus corbatas, prenda que el mandatario boliviano -así como muchos en Bolivia- ha excluido de su vestimenta por completo. Ver a su colega argentino brindando profusamente con champán, en medio de carcajadas con el anfitrión, tampoco habría entusiasmado al fugaz visitante.

En el aeropuerto lanzó una de las cartas más valiosas que llevaba en este viaje: un pedido de disculpas, probablemente a Chile, como país, por los medios ante los que hablaba (pues) ¨…nunca ha sido mi intención ofenderlo, agredirlo¨ para destacar enseguida que actuaba en defensa propia: ¨Aunque también recibo muchas ofensas por parte de algunos medios de comunicación, por redes sociales, algunos, seguramente son pocos hermanos chilenos, hasta me tratan de (…) indio sin pluma. Quiero decirles: no estoy resentido, no estoy molesto, entiendo perfectamente; somos tan diversos en América Latina; queremos que en esa diversidad haya gran unidad…¨

En ese contexto lanzó la mayor jugada de su viaje al reiterar una invitación ¨para cerrar una herida histórica¨ que permanece entre los dos países. ¨Vengo a extenderles y ofrecerles la mano de la fraternidad. Pongamos todo nuestro esfuerzo, no es imposible…Podemos vencer nuestras diferencias, escribamos juntos, con coraje y valentía, la página más significativa de la historia común de Bolivia y Chile¨.

Fue un cambio marcado en el lenguaje que ha tenido ante las autoridades chilenas, en especial ante las que ese domingo dejaban el gobierno junto con la Presidente Michele Bachelet. Para muchos observadores, era ¨la otra cara de Evo¨, la de los albores de su gobierno ahora con 12 años, con la que posiblemente espera convencer a sus interlocutores a ponerse a trabajar para resolver uno de los entuertos más antiguos del continente. Para la mayoría de los bolivianos, eso significa llegar al Pacífico con un acceso soberano; el adjetivo no ha tenido cabida en la diplomacia chilena. De inmediato, no hubo ninguna señal de que sus palabras fuesen a tener respuesta inmediata, menos ante la inminencia de los alegatos finales de la causa radicada en La Haya.

Nunca es tarde

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Muchos han celebrado una confesión reciente del presidente Morales cuando dijo hace unos días que entendió la importancia de la educación solo al llegar al gobierno, al cabo de más de una década de vida política intensa para alcanzar la presidencia. La declaración fue un abandono oficial de la idea, profunda en gran parte de sus allegados, de que el mejor aprendizaje lo imparten las arrugas de los abuelos. El daño causado por ese atavismo, romántico pero irreal, en especial entre niños campesinos, puede haber sido grande. Una cosa sería que algo así lo dijeran los mayores de los niños o sus padres. Pero venido de las más altas autoridades, ante quienes los niños tienen un respeto reverencial, equivalía a un mandato. Al subrayar, durante la entrega de premios a bachilleres sobresalientes, que ahora reconoce ¨la importancia de la educación¨, puede estar intentando reparar aquel daño, cuyos efectos nocivos nunca podrán ser cuantificados.
Otra sorpresa ocurrió cuando instó a los estudiantes a aprender inglés, la lengua global y oficial del imperio. Los especialistas coinciden en que el aprendizaje de una lengua esencial ensancha el horizonte de los jóvenes, pues obtienen una herramienta que les ayuda a percibir mejor el mundo moderno, aún más donde hay grandes segmentos de la población desprovistos de una noción esencial de modernidad.
Los pedagogos creen que aún más provechosa habría sido la recomendación presidencial si incluía hablar y escribir mejor el español antes de lanzarse a la aventura de aprender la lengua imprescindible del mundo globalizado. Países vecinos ya tienen al inglés entre las materias de vencimiento obligatorio. En la carrera diplomática, es imposible avanzar sin un dominio pleno de esa lengua y la cultura que la rodea.
Fue auspicioso que la declaración presidencial coincidiera con el anuncio del país ganador de las pruebas PISA (programa de evaluación internacional de estudiantes). Ganaron los estudiantes de Singapur, la pequeña isla-estado del sudeste asiático (5.4 millones de habitantes) independiente desde 1965. De esencia capitalista de la que no tiene intención de renegar, y uno de los países más ricos del mundo, el idioma oficial de Singapur es el inglés, junto al malayo, tamil y mandarin.
La evaluación es trianual entre adolescentes de 15 años en más de 70 países. De Sudamérica, Bolivia y Venezuela no participan. Hace un par de años Bolivia justificó su ausencia diciendo que eran pruebas ¨neoliberales. La evaluación mide el conocimiento en ciencias, matemáticas y lectura, disciplinas a las que no es fácil atribuir cualquier sesgo político. Las autoridades correspondientes tendrían que explicar dónde es neoliberal la trigonometría o el cálculo de la base de una pirámide. (¨La regla de cálculo no tiene ideología¨, me decía un viejo profesor.)
Una revelación de la pruebas este año fueron las mejorías de Colombia y Perú respecto a la anterior, cuando figuraron entre los peores. Esta vez ocuparon las posiciones 57 (67) y 64 (71), aún insuficientes para salir de la cola en que están los países latinoamericanos. El mejor desempeño latinoamericano fue el de Chile: del puesto 48 pasó al 44, entre 76 participantes.

Soledad boliviana

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Incorpora en tercer párrafo el congelamiento en las relaciones ordenado por Caracas.

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Cuando a las 13:34, hora de Brasilia, el senado de ese país votó 61-20 para alejar de la presidencia a Dilma Rousseff el Embajador boliviano en el vecino país, José Kinn Franco debe haberse sentido también fuera de sus tareas diplomáticas por tiempo indefinido.
Horas antes de la decisión del senado, el presidente Evo Morales había anunciado que convocaría a su embajador si ocurría el alejamiento de la primera mujer presidente en el vecino país. (Pese a la proximidad ideológica que el presidente Morales sentía hacia la mandataria, ésta nunca visitó Bolivia durante su ejercicio presidencial.)  No había información disponible sobre el retorno del embajador a Bolivia, cuando está a la vuelta de la esquina la negociación por un nuevo contrato de venta de gas natural a nuestro vecino.
La de las autoridades bolivianas era una actitud casisolitaria. En mayo, cuando la apertura para el enjuiciamiento de la presidente fue decidida, Venezuela y El Salvador retiraron a sus embajadores en Brasilia. Esa situación, ya cercana a la ruptura, se agravó la tarde de este miércoles cuando el gobierno de Nicolás Maduro anunció que las relaciones con el gigante que le compra importantes volúmenes de petróleo y le provee de artículos esenciales, quedaban congeladas de manera indefinida. Para la cancillería venezolana lo ocurrido hoy ha sido la consolidación de ¨un golpe parlamentario¨.

Para Bolivia, las relaciones con Brasil son fundamentales en extremo. Aún no se pueden determinar las consecuencias de las decisiones diplomáticas, en manos del presidente Morales. Pero es posible prever un enfriamiento glacial en las relaciones con el vecino que comparte las fronteras más extensas de América del Sur y con el que tiene la mayor tajada de su comercio exterior.
La decisión que deja colgando en el trapecio las relaciones bilaterales sigue a otras que en estos años han llevado a la diplomacia boliviana a un ostracismo asfixiante. De espaldas a Chile, las relaciones con todos los vecinos bolivianos están en la cuerda floja. A Perú, el presidente no viajó para a la posesión del nuevo mandatario, Pedro Pablo Kuscinsky. Jaime Paz Zamora le dijo que, de haber sido él, habría ido a Lima en camilla, dada la importancia de Perú, como hermano siamés de Bolivia, y en especial ahora, con la demanda marítima boliviana en La Haya y la necesidad de intensificar el uso del puerto libre que el país tiene en la costa peruana de Ilo. El Presidente Morales sí realizó viajes internos y a Cuba. Con Argentina bajo Mauricio Macri las relaciones nunca fueron buenas. En días pasados empeoraron con sus críticas a la política económica de nuestro vecino que en materia de comercio es el segundo en importancia. Con Paraguay tampoco son cordiales.
Los límites de la capacidad boliviana para aislarse son centro de la atención preocupada de los diplomáticos nacionales. No es especular demasiado decir que ahora deben preguntarse ansiosos cuál podrá ser el próximo paso en un momento en que las relaciones sudamericanas han alcanzado temperaturas pocas veces tan altas en su historia.

Breve historia del Lauca

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El diplomàtico e historiador Ramiro Prudencio Lizón ha escrito el siguiente artículo, publicado hoy por La Rzón, de La Paz. Lo reproduzco con autorización del autor.

El problema del rio Lauca
Ahora que el gobierno nacional ha determinado solicitar a Chile la reconstitución del sistema de consultas políticas que regía la relación bilateral, sería conveniente incluir en la nueva agenda, el problema del río Lauca; problema que deviene desde el año 1962 y que determinó la primera ruptura de relaciones diplomáticas.
El 14 de abril de 1962, el presidente chileno Jorge Alessandri ordenó la apertura de las esclusas de la obra de derivación, para que escurrieran las aguas del Lauca hacia el valle de Azapa, en Arica. Nuestro país respondió ante este acto con la ruptura de relaciones diplomáticas y con una queja a la OEA, destacando la existencia de una “amenaza de agresión a su integridad territorial por parte del Gobierno de Chile”.
El Consejo de la OEA aprobó la demanda y emitió una resolución, el 24 de mayo de 1962, donde se solicitaba a nuestro país que acudiese a alguno de los medios de solución pacífica de controversias contemplados en el Pacto de Bogotá.
Lo lógico hubiese sido que en forma conjunta, los dos países eligiesen uno de esos medios. Pero nuestra Cancillería, dirigida por un hombre muy temperamental, Fellman Velarde, decidió escoger en forma unilateral a un grupo de países del continente para que mediara en el asunto. Chile rechazó tal postura y en cambio propuso llevar la controversia a la Corte Internacional de Justica de La Haya. Como ninguno quiso ceder en su posición, nuestro gobierno consideró que la OEA había demostrado poca voluntad para solucionar el diferendo y optó por una inusitada determinación: suspender su asistencia al Consejo de la OEA y a los organismos de ese sistema.
Posteriormente, sucedió algo tragicómico. Cuando el presidente Kennedy planteó ante la OEA el grave problema originado por la instalación de misiles soviéticos en Cuba, en forma sorpresiva nuestro delegado, Emilio Sarmiento, se hizo presente en la reunión para aprobar la posición norteamericana. De este insólito modo, Bolivia retornó al seno de ese organismo interamericano.
Posiblemente, por influencia de EEUU, el nuevo Presidente del Consejo, don Gonzalo Facio, inició una gestión extraoficial para superar el problema suscitado por el Lauca y para que se reanudaran las relaciones diplomáticas entre Bolivia y Chile.
Pero Facio se llevó la sorpresa de que Bolivia no sólo pedía una solución satisfactoria respecto del desvío del Lauca sino que insistía en incluir en el conflicto, su exigencia de una salida soberana al mar. Lamentablemente Chile rechazó terminantemente dicho tema y con ello, la gestión de Facio terminó en fracaso. Y nuestro país, nuevamente se retiró de la OEA. Dos años después, Bolivia retornó a su seno, pero el problema del Lauca quedó archivado de la organización.
Posteriormente hubo algunas tímidas gestiones que se hicieron respecto a dicho río. Una ante el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva, y luego otra ante el de Allende. En ellas se vio la posibilidad de conformar una comisión mixta técnica para estudiar cuánta agua del Lauca era aprovechada por Chile. Además, durante el gobierno del general Pinochet, el tema del Lauca quedó incluido en la negociación iniciada en Charaña. Luego vino una nueva ruptura de relaciones diplomáticas, en marzo de 1978, y tanto el asunto marítimo como el del río Lauca quedaron sepultados.
Con posterioridad a la negociación de Charaña, Bolivia continuó insistiendo en negociar el problema marítimo, pero nunca más habló del Lauca. Entonces Chile consideró que ello le daba derecho a usar no sólo el porcentaje desviado inicialmente, sino mucho más. Posiblemente ahora aprovecha más del 90% de las aguas del Lauca.
Como ahora el Gobierno desea restablecer una agenda de negociaciones con Chile, es menester que se incluya en ella la actual situación del río Lauca, porque nuestro país no puede ni debe permitir que prosiga este irregular estado sin recibir una adecuada compensación.

Círculo cerrado

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El triunfo de Pedro Pablo Kuczynski sobre Keiko Fujimori certifica la caída de una pieza más en el dominó político que ahora se impone en el horizonte donde hace menos de un año predominaban el rojo y el rosado. Habría sido lo mismo si la victoria favorecía a Fujimori pues la izquierda había salido del juego electoral peruano en la primera vuelta el 10 de abril y el campo estaba copado por Kuczynski, centro-derecha, y Fujimori, derecha sin apellidos.

Con ambos quedó confirmada una premisa: en prosperidad, la gente suele deslizarse hacia la izquierda. En tiempos de recesión económica, lo hace hacia el pragmatismo de derecha. La economía peruana tuvo una fuerte desaceleración en 2014 y 2015, sin lograr salir del tobogán al que entraron los exportadores de materias primas con la caída de precios del petróleo. Comenzaba el tiempo de las vacas flacas.

Ambos candidatos no representaban ninguna perspectiva particular de mejoramiento de las relaciones con Bolivia, opacas bajo gobiernos que en teoría deberían haber tenido muchas semejanzas como el de Evo Morales y Ollanta Humala. La victoria de Kuczynski por el ancho de un pelo de ángel cuando escribía esta nota, representa tener al costado norte y oeste a un presidente alineado sin complejos con el capitalismo y el libre mercado, anatema para el gobierno que conduce Evo Morales. No sería mayor la diferencia si la triunfadora hubiese sido Keiko Fujimori. ¿Qué hacer cuando un círculo se cierra alrededor del país?

De inmediato, para la diplomacia boliviana la elección en Perú no provoca  entusiasmo. Cuando ambos pasaron a la segunda vuelta, para  los diplomáticos nacionales el cuadro era incómodo como encontrarse frente al yunque y al martillo. Kuczynski es una versión similar a la de Gonzalo Sánchez de Lozada. Fujimori no estaba muy lejos de su contendor.

La elección no ha sido fácil. En la región fronteriza de Puno, con apreciable presencia aymara, Kuczynski arrasó con cerca de dos tercios a su rival Fujimori. Ésta devolvió el revés y en la región de Madre de Dios, también fronteriza con Bolivia y con presencia indígena amazónica, triunfó con porcentajes similares a los que había perdido: 63% vs 37%.

Una muestra de lo que se viene con el nuevo gobernante surge en el plano externo: concuerda con aplicar la ¨cláusula democrática¨ a Venezuela, que podría llevar a la suspensión del régimen de Nicolás Maduro de la OEA.

Con las flechas verbales entre Chile y Bolivia cubriendo el sol, Brasil de espalda a los países bolivarianos, Argentina con controles crecientes sobre la frontera boliviana y Paraguay siempre receloso de Bolivia y ahora rumbo a estrechar relaciones como pocas veces con su vecino brasileño, el cuadro de aislamiento boliviano luce casi perfecto.

La fuerza de Aletheia

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En una operación judicial de amplio impacto político, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva fue llevado a la fuerza ante un juez el viernes para que aclare sospechas de enriquecimiento dentro de las denuncias de fraudes multi billonarios que conmueven al país más grande del continente.  Después de declarar durante más de tres horas, fue llevado de vuelta a su domicilio donde centenares de militantes lo desagraviaron al grito de ¨Lula guerrero, del pueblo brasilero¨.

De 70 años cumplidos en octubre, el ex presidente ganó la vuelta en momentos en que el tañido de las campanas también llegaba a la presidenta Dilma Rousseff, a cargo del Ministerio de Energía y Minas cuando, bajo Lula, ocurrieron los primeros desmanes en Petrobras, la bandera industrial brasileña que estaba bajo su responsabilidad. De allí, dicen los investigadores, partieron torrentes financieros que apoyaron la campaña de la presidente por la reelección en 2014.

La borrasca no ha amainado pues citadas para declarar están decenas de personas, entre ellas parientes directos del ex presidente. Quiere decir que la gran pelea está todavía en desarrollo.

Lo que sucede a nuestro lado es parte de una crisis sin precedentes en un cuarto de siglo en Brasil. Fernando Collor de Mello fue apartado de la presidencia en 1992, bajo una lluvia de acusaciones de corrupción. Una línea por la que se filtraron las acusaciones fue el tráfico de influencias.

El sacudón puede ser un timbre de alerta para los regímenes populistas latinoamericanos donde más les lastima: la honestidad.  El ex soldador mecánico de la periferia de Sao Paulo fue un campeón que movió a multitudes a las que arengó para no tener miedo de ser felices pues otro mundo mejor que el que les había tocado vivir era posible. Ese mundo puede no estar tan distante para millones que salieron de la pobreza extrema bajo su gobierno (2003-2011), pero hay muchos más que aguardan ansiosos su pedazo del pastel de la mayor economía de la región, ahora atribulada por la recesión y el desempleo. Y les causa desagrado que les digan que hay quienes se enriquecieron con el discurso de combate a la pobreza y la exclusión.

Al igual que otros líderes latinoamericanos, Lula tuvo la fortuna llegar al gobierno en medio de la mayor bonanza mundial de precios para las materias primas, ahora en reversión aguda.

Apoyados o bajo su influjo, se afirmaron los regímenes de Hugo Chávez (+), Cristina Kirchner (Argentina), Evo Morales (Bolivia), Rafael Correa (Ecuador), Daniel Ortega (Nicaragua), algunas islas del Caribe, incluso Cuba, con la que Brasil cerró millonarios negocios. Chile, arropado en una izquierda moderada y moderna, se deslizó por un curso autónomo. Hubo momentos en que todo el continente, a excepción de Colombia, vestía de rojo o de rosado.

Una pesadilla para los gobiernos populistas, de derecha o de izquierda, es alejarse del poder por la voluntad popular que aseguran representar. En Argentina, los peronistas de Cristina Kirchner salieron del gobierno por elecciones hace tres meses; en Bolivia el presidente Morales sufrió el revés plebiscitario del 21 de febrero; en Ecuador, Rafael Correa decidió apartarse de las carreras electorales; en Venezuela, Nicolás Maduro yace en terapia intensiva tras  perder las elecciones legislativas de diciembre; y Cuba, la progenitora de todos ellos, avanza rauda hacia un relacionamiento normal con Estados Unidos. Desde la caída del Muro de Berlín, el mundo no presenciaba un dominó de esta escala.

Tras meses de investigación, la Policía Federal brasileña decidió que tenía indicios suficientes para interrogar a Lula y a parte de su familia. Su retorno puede haber hecho madurar la idea que flota entre dirigentes de su partido, el de los Trabajadores (PT), que él fundó: candidatear de nuevo cuando expire el mandato de la actual presidente. ¨Volveremos a las calles¨, dijo a quienes lo recibieron de vuelta en su casa de San Bernardo do Campo.

El episodio del viernes parece solo una parada de un extenso recorrido al que se le asignó un nombre: Operación Aletheia, la palabra griega para la verdad. Para gran parte del público es más común el nombre de ¨lava-jato¨, lavar a chorro, que describiría con más propiedad los millones de dólares que los investigadores dicen que resultaron de los manejos ilegales de recursos de Petrobras.