Chavez

El volcán venezolano

Posted on Actualizado enn

Las multitudes que el pasado fin de semana vaciaron los escaparates de electro-domésticos en Venezuela semejan heraldos de la agonía que parece rodear a un gobierno y un sistema hasta ahora incapaces de conducir al país petrolero más rico de América Latina por la ruta de bienestar y progreso que lo elude desde hace décadas. No se ve luz al final del túnel. En los días que vienen la situación de ese país puede empeorar y llegar a una violencia mayor que nadie racionalmente desea.

El otorgamiento de poderes extraordinarios al presidente Nicolás Maduro aprobado por el Poder Legislativo es un elemento irritante adicional. Poderes semejantes fueron concedidos al fallecido Hugo Chávez y no sirvieron para detener la crisis que ahora amenaza al gobierno bolivariano. El regocijo con la repartija que estalló a partir del grito de Maduro para “vaciar los anaqueles” deberá acabar pronto, cuando no quede nada por liquidar. Para entonces es posible que muchos perciban que se comieron la gallina de los huevos de oro. Tendrán nuevos bienes pero sobre la mesa faltará el pan. En ese cuadro, no es improbable un ajuste de cuentas con los responsables de la decepción por haber creído que los bienes adquiridos a precio de costo, o tal vez aún por menos, eran un bono que en nada agravaría la rutina de la ya difícil vida diaria.

Las nubes que oscurecen el cielo bolivariano han crispado los nervios de las cancillerías de la región, particularmente las del ALBA, que incluye a Bolivia, que apuestan a revivir el socialismo que sucumbió con la caída del Muro de Berlín hace más de 20 años.

La crisis venezolana es aleccionadora y vuelve pertinente una pregunta: ¿Puede una sociedad crecer con cierta armonía y resolver al mismo tiempo sus problemas mayores (educación, empleo digno, salud, vivienda, infraestructura) sin provocar estallidos por la impaciencia de los de la base de la pirámide que quieren avanzar más rápido? La clave, dicen sociólogos y economistas, está en robustecer la clase media, pero curiosamente no es fácil hacerlo sin provocar las reacciones disparadas por la impaciencia de la base que, a medida que el desarrollo cobra impulso, la vuelve más consciente de su propia marginalidad y a menudo se vuelca a las calles. Los disturbios en Chile, primero, y en Brasil, después, parecen un ejemplo a tomar en cuenta.

En la segunda mitad del siglo pasado, Venezuela parecía encaminada raudamente a convertirse en un país efectivamente rico. Entre los primeros productores mundiales de petróleo, en la punta del norte sudamericano, sobre el Caribe, con Europa al frente y Estados Unidos y México al costado, Venezuela parecía contar con todo para ser feliz. Los economistas y críticos de la conducción de Venezuela dicen que el declive acelerado se dio con el gasto público a manos llenas que imprimió Carlos Andrés Pérez a su primer gobierno (1974-79). Ese modelo colapsó pocos años después con la caída de precios del petróleo, la que detonó una crisis que, dos intentonas golpistas mediante, acabó catapultando la elección de Hugo Chávez.

Con una inflación de un 50% rumbo a batir el récord mundial al son del circulante que traen las “utilidades” (aguinaldo), sumada a una escasez creciente de alimentos y de divisas que ha multiplicado por diez el valor del dólar en el mercado negro, no son muchos los que apuestan que los que vienen seránmeses de tranquilidad.

Posiblemente consciente de la necesidad de calmar la tormenta que provocó su llamado, Maduro ha exhortado a los comerciantes minoristas (“yo les pago”) a que vendan barato (no especificó cuánto es barato). De hecho, no ha habido mayores tumultos esta semana. Con elecciones municipales con sabor plebiscitario el 8 de diciembre, nadie está seguro (se lo percibe en los medios venezolanos) de que la aparente calma esté consolidada.

En un artículo en El Nacional, de Caracas, el jesuita Luis Ugalde, rector de la Universidad Católica Andrés Bello, resumía el pasado jueves el clima de incertidumbre que se vive en su país: “Vivimos un caos planificado para destruir el capitalismo y el éxito es tal que se va destruyendo la sociedad…”

No importa el color del gato

Posted on

El debate corrió por las ramas y perdió el rumbo, pero quedó ratificada una realidad: en estos tiempos Bolivia importa más diesel que nunca y los subsidios pronto pueden ser insoportables. De unos 1.100 millones de dólares que el país paga por los combustibles importados, cerca de 600 millones no tienen retorno. Corresponden a lo que el consumidor deja de pagar en el surtidor y que es cubierto por el Estado a través de YPFB. En el subsidio se va la mayor tajada de los ingresos por las ventas de gas a Brasil y Argentina. Es una forma de privarse de dinero para pagar y educar mejor, construir escuelas y hospitales o comprar equipos de bomberos para los aeropuertos Cuánto tiempo más durará esta Jauja, nadie se atreve a imaginar.
La novedad en estos días es que Venezuela no es más el suplidor casi único de diesel para Bolivia. Su lugar lo ocupa un abanico de empresas y países. Chile, un potencial comprador al que no se quiso exportar “ni una molécula” de gas natural, es el tránsito obligatorio para los suplidores. Ante la noticia de que Chile se había convertido en la principal fuente de abastecimiento boliviano de combustibles, el gobierno salió al paso para aclarar que no es así y que el vecino es sólo el país por el que pasa el diesel que nos llega. Como hace un quinquenio cesó la publicación del parte diario de YPFB que informaba sobre el estado de la industria, desde la importación/exportación hasta la producción de cada pozo, no es posible una cuantificación de las importaciones.
Cuánto costaba el diesel venezolano y exactamente por qué dejó de comprárselo son misterios por ser aclarados. Si lo que Bolivia paga a sus nuevos suplidores es menos que lo que pagaba a Venezuela, habrá que preguntar por qué no se cambió antes de suplidor. Si los vendedores actuales cobran más que Venezuela habrá también que saber el porqué. Atribuir la caída en picada de las compras de nuestro vecino a problemas técnicos suena extraño y como explicación luce insuficiente. El incidente en la principal refinería venezolana (Amuay, 650.000 barriles diarios) ocurrió en agosto de 2012 y la reducción acentuada de compras data de comienzos de este año, un período que coincide con la muerte de Hugo Chávez y la ascensión de Nicolás Maduro.
Es mejor un abanico de vendedores que incluye a empresas de países capitalistas que compran el combustible de barcos en altamar y lo venden a Bolivia. El Deber (6.09.2013) mencionó a empresas de Suiza, Argentina y de otros seis países. Estados Unidos y Perú, dijeron otros informes. Es plausible presumir que YPFB, comprando sin criterios políticos, ha optado por un viejo proverbio chino: “No importa de qué color es el gato, con tal que coma ratón.” Era uno de los dichos favoritos del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.

Un presente griego

Posted on Actualizado enn

Henrique Capriles y Nicolás Maduro están en campaña a toda máquina para presidir el país con las más grandes reservas petrolíferas del mundo y  al vencedor le aguarda un presente griego a punto de estallar. Es la herencia del comandante Hugo Chávez, cuya imagen puede languidecer ante la magnitud de los problemas que han colocado a la economía venezolana ante un pantano.

Presidente encargado y candidato, Maduro no podrá eludir las explicaciones que exige gran parte de la sociedad venezolana sobre el secretismo que rodeó la enfermedad del líder fallecido.  Una de las primeras preguntas probablemente será cómo fue que sólo días antes de morir el mandatario despachó durante 5 ½ horas (lo dijo Maduro el 2/23), discutió temas urgentes y estaba en recuperación acelerada, o por qué se fue a Cuba, donde la medicina puede ser solidaria pero insuficiente y sólo parapetó  electoralmente al  comandante. Chávez decidió morir en manos cubanas, pero queda por conocerse el trayecto de su enfermedad, por lo visto un calvario que llegó a su última estación en Caracas.

Que el ex chofer de buses hubiera sido ungido por Chávez en la última aparición pública del malogrado comandante, en diciembre, no disipa las dudas sobre la legalidad de su designación. Chávez no llegó a jurar al cargo para el que había sido re-electo (la Corte Suprema, en una decisión que generará debates durante mucho tiempo, decidió que el militar podía ignorar el detalle del juramento) y su salud le impidió ratificar a Maduro como su vicepresidente. Es imposible no citar a Mariano Melgarejo: ¡“Quien monta, manda, y cartuchera al cañón!”.

No son menores las tormentas económicas que nublan el horizonte inmediato. Una ya está en curso y se llama inflación, entre las más altas del mundo, que con más del 20% anual erosiona los ingresos de todos, especialmente de los más pobres. Al lado está el precio ridículo de la gasolina: 20 litros cuestan siete bolivianos.  Con las finanzas de Petróleos de Venezuela  insuficientes para la voracidad de los gastos públicos, no hay recursos para las enormes inversiones que necesita la industria. Un reajuste de precios luce inminente. ¿Notan algún parecido con otras latitudes?

Agregamos la escasez de alimentos y la violencia, una de las peores del mundo (más de 20.000 muertes por año, con lo que Santa Cruz sería un edén), y la combinación es explosiva.

Nadie sin una unanimidad gigante y compacta podrá asumir la herencia del comandante. Maduro también brama pero no es Chávez y es obvio preguntarse si la oposición que comanda Capriles podrá.

“…yo no quiero morir”

Posted on Actualizado enn

Complementa y substituye versión anterior
El presidente Hugo Chávez no quería morir, pero un violento infarto lo fulminó. La noticia, difundida por The Associated Press, recorrió el mundo el jueves y agregó más conmoción a los seguidores del desaparecido líder. “No podía hablar, pero lo dijo con los labios…yo no quiero morir. Por favor, no me dejen morir”, fueron sus palabras, apenas balbuceadas y leídas de sus labios, de acuerdo a la información de un militar de la guardia presidencial.
La agencia estadounidense se anotó una primicia mundial que exhibió dramáticamente en dos líneas el angustioso impulso humano de aferrarse a la vida.
La expresión ocurrió en los estertores de la prolongada agonía del comandante. El general venezolano José Ornella Ornella, quien le dijo la frase a la AP,  agregó que el líder bolivariano “sufrió mucho con esa enfermedad”. La versión del militar remata con otra frase que ha creado ansiedad entre rivales y  seguidores de Chávez: “La historia la escribiremos y algún día alguien escribirá”.
Historia contada con rigor es lo que ha faltado a lo largo del drama del comandante. Es posible que este anuncio rompa el dique de secretismo que contuvo las noticias sobre el verdadero estado de salud del presidente desaparecido y el proceso que llevó a su muerte. Ciertamente hay muchísimos detalles que pueden surgir a partir del propósito del general de la guardia presidencial.  Es de esperar que se haya desatado una dinámica capaz de vencer el hermetismo que rodeó los últimos meses del del desaparecido comandante.
La mayor parte de los diarios angloparlantes de Estados Unidos y de Europa utilizó el despacho de la agencia noticiosa norteamericana o la citaron en la elaboración de la historia de ese extraordinario momento. En América Latina, los grandes medios tomaron la información de AP, entre ellos El Deber de Santa Cruz y Los Tiempos, de Cochabamba. En España, El Mundo recurrió a La Nación de Buenos Aires, que no atribuyó a nadie en particular el origen de la información. (Ver el enlace al final).  De allí tomarían su propia información otros diarios, incluso algunos bolivianos. En cambio, el Huffingtonpost, en su versión  en español, sí citó la fuente.
Curiosa la fortuna de un sistema noticioso que ha registrado el alfa y el omega  de un personaje de talla de Chávez. Fue el primero en anunciar el advenimiento del líder populista con la revuelta fallida de 1992 y el primero en develar para el mundo sus últimas palabras, 21 años después.
Las escuelas de periodismo y las redacciones tendrán un tema más para debatir estos días.
 

“No quiero morir”

Posted on Actualizado enn

El presidente Hugo Chávez no quería morir, pero un violento infarto lo fulminó. La noticia, difundida por The Associated Press, recorrió el mundo este jueves y agregó más conmoción a los venezolanos y a los seguidores del desaparecido líder. “No podía hablar, pero lo dijo con los labios…yo no quiero morir. Por favor, no me dejen morir”, fueron sus últimas palabras, apenas balbuceadas y leídas de sus labios, de acuerdo a la información de un militar de la guardia presidencial.

La agencia estadounidense se anotó una primicia mundial, capaz de exhibir dramáticamente en menos de veinte palabras el extraordinario impulso humano de aferrarse a la vida.

No se conoce si Chávez había perdido casi toda su capacidad de hablar ya antes o si la expresión ocurrió en los estertores de su prolongada agonía. El general venezolano José Ornella Ornella, quien le dijo la frase a la AP,  agregó que el líder bolivariano “sufrió mucho con esa enfermedad”. La versión del militar remata con su propia frase que ha creado ansiedad en los cinco continentes: “La historia la escribiremos y algún día alguien escribirá”.

Historia contada con rigor es lo que ha faltado a lo largo de todo el drama del comandante venezolano.  Es posible que esta revelación rompa el dique de secretismo que contuvo las noticias sobre el verdadero estado de salud del presidente desaparecido y el proceso que llevó a su muerte. Probablemente hay cientos, miles de detalles que pueden empezar a dar la luz a partir del anuncio del general de la guardia presidencial.  Ese anuncio puede haber desatado una dinámica capaz de vencer a corto plazo el hermetismo infranqueable  que rodeó los últimos meses del líder venezolano.

Un suplemento extraordinario

Posted on Actualizado enn

Es el que registró este miércoles el diario caraqueño El Nacional, con artículos sobre la vida del comandante Hugo Chávez. Recomiendo la lectura del artículo de la periodista Cristina Marcano: La reinvención del caudillismo. A principios de la década pasada, la periodista encabezó un efuerzo editorial reporteril y escribió uno de los mejores ensayos que yo haya leido sobre el desaparecido comandante: Chávez sin uniforme. Sería interesante que las librerías bolivianas procuren ofrecerlo al público.

El vacío de Chávez y Bolivia

Posted on Actualizado enn

La muerte del Tcnl. Hugo Chávez Frías será sentida de múltiples maneras en Bolivia.  Su ausencia definitiva priva al presidente Evo Morales de un amigo con cuyo apoyo siempre contó. Chávez ha sido una referencia fundamental y su influencia y estímulo fueron indispensables en el proceso instalado en Bolivia desde 2006. Se incorporó a la causa marítima boliviana cuando declaró que le agradaría zambullirse en las aguas de una playa marítima de Bolivia y dio vida al programa “Bolivia cambia, Evo cumple”. Mientras pudo, mantuvo la billetera abierta para financiar proyectos que ayudaran a apuntalar al gobierno boliviano. Bolivia, según algunas cuentas, debería a su vecino alrededor de 500 millones de dólares.

Si el vacío que deja el comandante en el gobierno boliviano es de una magnitud difícil de estimar, es también irreal creer que el ambiente de luna de miel que regía entre La Paz y Caracas continuará intacto con los nuevos líderes, quien quiera que asuma el liderazgo que deja el comandante.  De Chávez venía no solamente una marcada inspiración política para el presidente Morales. De su país viene todo el diesel que consume Bolivia y que aquí es vendido a mitad del precio internacional.

Los discursos pronunciados la noche de este martes por el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, y el dirigente opositor Henrique Capriles cementaron la esperanza de que Venezuela logre atravesar en tranquilidad las aguas turbulentas que parecen amenazarla.

Capriles, en tono severo y compungido, que expresaba la angustia que se abatía sobre millones de compatriotas,   declaró: “Esta no es la hora de las diferencias” para subrayar que, con el desaparecido líder, “fuimos adversarios, nunca enemigos”. Pero también subrayó las expectativas del gran segmento de la sociedad venezolana  por él representado: que los líderes interinamente con la responsabilidad del país cumplan con el mandato de la constitución que el propio Chávez promulgó. Eso incluye que Cabello asuma la presidencia, algo que hasta la noche no había ocurrido, y que convoque a elecciones presidenciales en 30 días.

Cabello, por su parte, en una oración-mensaje ante sus colegas de la Asamblea Nacional, dibujó al nuevo ícono que se incorpora a la galería de los héroes venezolanos, al lado del propio Bolívar y el prócer independentista José Antonio Páez. Y advirtió que “la derecha” a través de sus medios de comunicación tratará de desdibujar la imagen de Chávez. Ni una palabra sobre su condición constitucional de presidente de Venezuela.

El tono y contenido del discurso leído por Capriles podría ser una mano tendida, la mano de un dirigente que cuenta con 6,2 millones de votos. Chávez obtuvo 7,4 millones en la contienda del 7 de octubre pasado, para la cual había dicho que estaba “sano como una uva”.

Es también irreal pensar que se mantendrá igual la estrecha relación con Cuba, que depende del petróleo venezolano para equilibrar sus finanzas y cubrir las brechas de su economía. En momentos en que la economía venezolana da claras señales de flaquear y medidas de austeridad tocan sus puertas,  es plausible creer que esa relación se encamina a una revisión.

Argentina tampoco estará inmune al vacío que deja el comandante, que también tendió generosamente la mano al gobierno de Néstor Kirchner, primero, y a Cristina Kirchner, después. La lista continúa con Nicaragua y todos los países de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA).

Chávez empeora

Posted on Actualizado enn

La salud del comandante recluido en el hospital militar de Caracas ha empeorado. En el más reciente parte leído por el Ministro de Informaciones de Venezuela, Ernesto Villegas, difundido la noche de este lunes, se lee: “Al día de hoy existe  un empeoramiento de la función respiratoria relacionado con el estado de inmunodepresión propio de su situación clínica. Actualmente presenta una nueva y severa infección”.

Es claro que el espacio vital de Hugo Chávez se ha reducido y que ese proceso continúa y vuelve probable un desenlace muy rápido. Es posible afirmar que el fin del comandante está tocando la puerta cada vez más fuerte. La semana pasada, un médico boliviano que residio muchos años en Venezuela, me dijo que estaba informado que al presidente venezolano se le estaba aplicando una “terapia de rescate”, que incluye la aplicación de medicamento todavía bajo exprimentación.  El Ministro de Informaciones venezolano habló de una terpia de “alto impacto”, la mis a descrita por el médico boliviano.

Pueden encontrar aquí, en la página de Tal Cual Digital, el texto completo de la declaración que leyó Villegas:

Laberinto en Venezuela

Posted on Actualizado enn

Los venezolanos solían notar con orgullo que en su país los militares estaban sujetos al poder político y que los ministros de defensa eran removidos del cargo anualmente sin ningún bullicio. En otras partes, el cambio, la designación del Ministro de la Defensa y los destinos de los oficiales solían estar acompañados de tensiones políticas. En la Venezuela democrática los militares respetaban la subordinación al poder civil.
Esa era la tradición. Cuando se reinstaló la democracia en 1958, derrocado el dictador Marcos Pérez Jiménez, “los hombres de Punto Fijo” (Rómulo Betancourt, Rafael Caldera, Jóvito Villalba y Luis Beltrán Prieto en primera línea) quisieron apartar a las fuerzas armadas del dominio político. Las mantuvieron como factor importante de poder, sin ejercicio político, salvo el Ministerio de Defensa, en el nombramiento de cuyo titular siempre tuvieron la primera y la última palabra. La fórmula persistió hasta el ascenso del Tcnl. Hugo Chávez, quien llegó al Palacio de Miraflores con un discurso reminiscente del que había postulado sin éxito el general peruano Juan Velasco Alvarado y que, según se lee en informes filtrados desde Venezuela, aún está latente.
Tras el fugaz golpe que lo apartó horas de la presidencia, Chávez buscó una inspiración más radical en Cuba, tradicionalmente un rival geopolítico venezolano en la estratégica región del Caribe. Desde entonces los destinos políticos de los dos países ensamblaron. La ostensible rivalidad de antaño puede pesar en la incomodidad de círculos militares venezolanos con la presencia influyente del gobierno cubano en el régimen chavista. Es sintomático que en los últimos meses hayan proliferado documentos atribuidos a grupos militares contrarios a Chávez en los que se critica el control decisivo que se atribuye a la inteligencia cubana sobre áreas estratégicas de Venezuela. Se especula que en ese descontento medra el nacionalismo de antaño.
Para mantener secretos los detalles importantes del cáncer que se le descubrió hace veinte meses, Chávez prefirió Cuba antes que otras opciones, incluso la propia Venezuela, que le sugerían galenos de prestigio mundial. La decisión fue políticamente correcta pues en Cuba Chávez estuvo como en una cripta como en Venezuela, aunque médicamente inapropiada para el tipo de cáncer que lo atacó. Un médico boliviano que vivió muchos años en Venezuela me dijo que colegas suyos le habían asegurado que, al retornar de Cuba, el comandante había perdido entre 32 y 35 kilos. Para un hombre como Chávez, que en apariencia pesaba unos 90 kilos, perder en dos meses un tercio de su peso reviste una gravedad extrema, quizá suficiente para que su personal médico y político trabara el paso a su colega del alma Evo Morales. Curiosa similitud con Bolívar, de quien algunos de los seguidores más fanáticos de Chávez dicen que es su reencarnación. El Libertador pesaba 47 kilos antes de morir en patria extranjera, en la localidad colombiana de San Pedro Alejandrino.
Ese impedimento ha dicho más que los partes oficiales sobre la salud del comandante. “Me pregunto por qué un presidente, de quien se dice que ha estado cinco horas dictando medidas, discutiendo y conversando con sus allegados más próximos, no hubiese podido dedicar un solo minuto al presidente Morales”, me escribió un amigo de la región de los Andes venezolanos.
Con la enfermedad sin remisión y en medio de rumores en todas las esquinas, es posible pensar que los venezolanos, incluso los del núcleo duro del chavismo, empiezan a preguntarse por qué se les mintió. “Estoy como una uva”, se ufanó el 10 de junio del año pasado, antes de inscribirse como candidato a la reelección. En cuestiones de la naturaleza, tarde o temprano los informes oficiales imprecisos o incorrectos enfrentan la realidad de la finitud humana. Y ahora muchos venezolanos empiezan cada jornada angustiados por el temor de que tal vez esa sea la última con el comandante.

Historia de un fiasco informativo

Minientrada Posted on Actualizado enn

“Si algo puede resultar equivocado, resultará equivocado”.  Es uno de los axiomas de las llamadas “Leyes de Murphy” sobre los traspiés del ser humano y sus instituciones. Este 24 de enero (2013)  quedará registrado entre los periodistas como el día de un gran fiasco. Será un día para reflexionar sobre cómo fallan los controles más rigurosos, incluso  en un medio de prestigio como El País, de Madrid, y cómo las precauciones resultan insuficientes para cubrir todos los riesgos.

Una fotografía que supuestamente mostraba al presidente Hugo Chávez entubado en un hospital de La Habana y que el periódico había registrado en su primera página impresa y digital de hoy resultó un engaño. Todo parecía coincidir: La fotografía y la imagen de un paciente en un hospital. Sólo que el paciente no era el teniente coronel Chávez ni el sujeto de la imagen estaba en un hospital cubano. Algo más: la imagen había sido extraida de un video de 2008 que se encontraba en la red, en el sistema de youtube.

La imagen llegó al periódico a través de una agencia de fotografías de reconocida seriedad. Los editores de fotografías hicieron las verificaciones habituales y dieron el paso…al abismo. A la media hora de estar en la edición digital, El País tuvo que retirarla,  recoger cuanto pudo de su edición en los puestos de venta y distribución, y reformar su página digital. Todo seguido de un extenso pedido de disculpas a su público y a las autoridades.  Nunca será posible estimar el grado en que la reputación de ese periódico, respetable a pesar del traspié, sufrió en esas horas, aciagas para todo periodista.

El video de donde fue extraída la imagen publicada por el diario español estaba disponible hasta anoche en algunos sitios de medios informativos, entre ellos El Universal, de Caracas. Esta mañana, el video habia sido retirado.  En Tal Cual Digital, también de Caracas, encontré la explicación de El País. Ese diario digital venezolano  estuvo entre los pocos que registraron  la explicación sin preocuparse por la extensión, uno de los dolores de cabeza de los periodistas en todo el mundo. La explicación es respetable pero no disipa la pregunta: ¿podía haberse evitado el papelón? El País siguió casi toda la cartilla de verificación. Pero reconoce que no consiguió confirmar la autenticidad de la fotografía tal como era descrita. ¿Entonces? Decidió publicarla, de todas maneras,.

Son conocidas las dificultades de verificar una noticia (o fotografía) de ese calibre con las  fuentes habituales. Este no era un caso habitual y quizá por eso era necesario ir más allá de todos los pasos convencionales. Por lo que leo un paso no seguido, probablemente entre los últimos en la cadena,  pudo ser  la comprobación suprema: Ir a las autoridades venezolanas o cubanas, presentar la imagen y pedir una confirmación o una negativa.  ¿Podía dar ese paso un periodista en La Habana sin riesgos para su propia seguridad? El temor es comprensible y lo conocen muchos de los que han trabajado bajo regímenes policíacos.

Otro punto a considerar: ¿Podía el diario arriesgar todas las verificaciones, incluso el paso supremo, sin atrasar su edición o perder una, hasta ese momento, supuesta primicia? Planteada así la pregunta, la respuesta es inequívoca: Sí. El tiempo, como en este caso, no es un factor a considerar. Por sobre todo, se encuentra el lector y la credibilidad que otorga al medio. Ante eso, hasta una buena fotografía puede esperar.

La cuestión presenta muchas otras facetas que seguramente los medios españoles habrán de escudriñar. Para las escuelas de periodismo y las redacciones de todo el mundo, el tema es  apasionante y especialmente delicado. Lo ocurrido es lamentable, pero el riesgo de resbalar es uno de los muchos avatares de la tarea fascinante de informar.

En El Deber, Santa Cruz, 3 de febrero de 2013

El paso que faltó

Grandes primicias que la realidad volvió fiascos suelen adornar  el camino al  infierno informativo. Lo prueban ejemplos clásicos como el “Dewey Defeats Truman” del Chicago Daily News, en 1948,cuando el ganador de la carrera presidencial de 1948  fue Harry Truman,  o aquel “Il Papa é Morto”, de un rotativo romano cuando Juan XXIII estaba en coma y sólo moriría días después; o el  “Sallustro ejecutado”, de  una agencia de noticias europea que en 1972  anunciaba la muerte de Oberdán Sallustro, un industrial argentino secuestrado por el Ejército Revolucionario del Pueblo que sería efectivamente ejecutado sólo semanas después.

Los medios han acentuado los controles antes de divulgar noticias extraordinarias  no confirmadas o de dudosa veracidad, pero son insuficientes para eliminar el virus del error, cobijado por la falibilidad humana y el impulso, a menudo irracional, de divulgar una  primicia y gozar la gloria de la exclusividad.  Como dicen las “leyes de Murphy”, cuando algo puede resultar equivocado, resultará equivocado. Eso ocurrió con El País, el respetable diario español, uno de los mejores de lengua hispana.
La fotografía que las instancias decisivas del periódico supusieron que mostraba al presidente Hugo Chávez entubado en un hospital cubano era falsa.  El paciente no era Chávez, la imagen había sido extraída de un video que databa de 2008 y se encontraba en You Tube.
Los editores vivieron horas frenéticas de consultas. Quince mil euros mediante y una hora y catorce minutos después de la orden de publicación, vendría la contraorden: retiren la página web y suspendan la impresión. La foto es falsa. Son palabras fatales en cualquier redacción.
Los editores cumplieron casi todos los pasos de la receta anti-fraude. Fueron tras la agencia que proporcionó la foto, averiguaron sus orígenes (la hermana de una enfermera de La Habana, en la versión que creían, había recibido la foto); escudriñaron la imagen. El “casi” fue  insuficiente para evitar el papelón. En el propio pie de la foto el diario reconoció que no había conseguido verificar con fuentes independientes la autenticidad de la foto. Sin embargo, la publicó.
Son conocidas las dificultades de verificar la autenticidad de una foto de ese calibre mediante las fuentes habituales. Este no era un caso habitual. Cualquier duda era mayúscula y  merecía el paso supremo, aun a riesgo de perder la exclusividad: consultar directamente a las autoridades cubanas o venezolanas. La magnitud del riesgo que se corría hacia imperativo el paso. Es preferible abortar una primicia si  no hay certeza plena de su veracidad. El País no lo hizo y ha pagado con un descrédito incuantificable ante sus lectores. Una lección adicional: la precipitación es uno de los peores  enemigos del periodista.