Cabello

El sabor del retorno

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Los periodistas tuvieron el martes 5 un día de gloria, cuando volvieron al hemiciclo de la Asamblea Nacional de Venezuela del que un lustro atrás habían sido expulsados por Diosdado Cabello, quien ese día dejaba de ser presidente del cuerpo legislativo consolidado en los primeros años de gobierno de Hugo Chávez. El pueblo venezolano y la audiencia de muchos países pudieron aquilatar la diferencia entre el Poder Legislativo dócil bajo un régimen autoritario y otro independiente, espontáneo y autónomo elegido bajo normas democráticas.
Las imágenes de la primera sesión del Poder Legislativo salieron del hemiciclo gracias a emisoras privadas que lograron instalarse para sustituir la oficial, depredada la noche anterior por agentes de la legislatura saliente.
Cabello vaticinó una vida breve al cuadro que pocas semanas antes era sólo una nostalgia profesional. A los periodistas que el martes, con mayor soltura, le preguntaban su opinión sobre el reingreso de la prensa al edificio legislativo, declaró: ¨No durará mucho¨. Abandonaba la sesión inaugural junto a todo el grupo legislador oficialista que salió del recinto alegando que los reglamentos habían sido rotos por las flamantes autoridades que acaban de jurar. La escena reflejaba de manera dramática el carácter efímero de la fortuna política y su fragilidad.
Camarógrafos, fotógrafos y reporteros flanquearon a los nuevos legisladores que ingresaban al recinto, en una simbiosis entre el poder legislativo y los trabajadores de la información raras veces vista. En pocos minutos atiborraron las galerías, en medio del desorden acostumbrado entre periodistas que con mucho afán volvían al ambiente del que habían sido excluidos y que ahora otra vez se apretujaban por un espacio mínimo vital para su trabajo. Consulten a cualquier periodista con alguna experiencia y les dirá que, bajo un régimen legal y democrático, eso es normalidad. No en la ANV que presidía Diosdado Cabello. Esa fue una de las razones por las que los desalojó del lugar desde donde registraban la vida legislativa del país. El martes, los periodistas presenciaron toda la sesión, tensa y aguerrida, sin tener que pedir permiso. Debe haber sido sofocante, pero para muchos fue un retorno al Edén informativo.
El retiro de la bancada oficialista simbolizó un retroceso sin vuelta del partido que hasta las elecciones del 6 de diciembre pretendía ser hegemónico y representó un quiebre mayor del sistema que ha dominado la vida política de gran parte del continente. No es complicado adivinar los días que vendrán. Para los cruzados del flujo libre de la información fue una victoria estruendosa.

Una nueva realidad

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Venezuela dio el domingo un viraje gigantesco cuando una mayoría abrumadora de electores rechazó a los candidatos oficiales a la Asamblea Nacional y optó por dirigentes opositores. Por primera vez parece al alcance de la mano la posibilidad de corregir el rumbo del gobierno que instauró el comandante Hugo Chávez al cerrar el siglo pasado. Al acercarse el resultado final, la Mesa de Unidad Democrática había consolidado las condiciones legislativas para colocar una camisa de fuerza en uno de los regímenes que muy pocos dudarían en clasificar entre los más autoritarios del continente.

Las jornadas que han precedido a la debacle han sido las contiendas más crispadas de la vida democrática venezolana moderna,  parte esencial de una historia reciente de tensiones, violencia y de cambios en la composición política, económica y social de la nación petrolera.  Con un eco que retumba en todo el continente, los clarines tocan la retirada en la nación fundadora del Socialismo del Siglo XXI y surge con vigor la perspectiva de suprimir sus aspectos más crueles, liberar a los presos políticos y devolver credibilidad  a la justicia. El telón de fondo principal es la pregunta que angustia a la mayoría de los hogares: ¿Cómo aliviar a corto plazo las colas y normalizar el abastecimiento de alimentos esenciales?

La Mesa de Unidad Democrática ganó en todas las circunscripciones de Caracas, donde el oficialismo se presumía invencible. La victoria abarcó el centro donde había votado Nicolás Maduro, y ratificó el llamado del himno nacional venezolano: “ …seguid el ejemplo que Caracas dio¨. Los resultados del Consejo Nacional Electoral  muestran que los mayores centros agrícolas e industriales no necesitaron del llamado. El oficialismo fue noqueado en casi todos. Incluso el intemperante Diosdado Cabello quedó en segundo lugar en su propio distrito y accedió a un escaño por lista. Un dato dice mucho: La MUD logró el triple de legislaturas uninominales (candidaturas individuales) respecto al oficialismo.

A las 24 horas, en una reunión con dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela, Maduro anunció  el reaglutinamiento de las fuerzas oficiales para relanzar a su gobierno. El esfuerzo lucía como una autopsia para examinar las causas del deceso.  Las causas las habían dicho los electores que votaron hastiados de la escasez, la carestía de la vida, la represión, la inseguridad, el narcotráfico, la delincuencia, la incapacidad administrativa y la asombrosa corrupción. Y sobre todo, cansados de un lenguaje violento de confrontación reproducido sin retoques del socialismo real y sus similares fascista y nazista durante más de 15 años. Maduro simplificó la derrota en cinco palabras: ¨Circunstancialmente ha triunfado la contrarrevolución¨ y admitió el triunfo opositor. Para su desaliento y perplejidad, le llovieron felicitaciones de todos lados.

Es inevitable encontrar similitudes con la Polonia de hace algo más de un cuarto de siglo, cuando Solidaridad capitalizó el descontento con la  represión, los racionamientos y la extrema vida austera que los polacos debían soportar. En la primera oportunidad para expresarse en libertad votaron en aluviones contra el régimen y entregaron a la oposición que aquel movimiento representaba todos salvo un escaño del Sejm, la Cámara Baja. Lo mismo ocurrió en el senado, donde el régimen comunista consiguió conservar apenas una de 100 representaciones. Los aires rebeldes se esparcieron por los países comunistas y pronto abarcarían a toda la Unión Soviética, que acabó disuelta al cabo de 72 años de dominio. Los dirigentes polacos, y luego los rusos y todos los europeos del este del viejo continente, también se preguntaban por qué. La aspiración de igualdad de derechos había acabado instalando una clase en la que unos, los de la nomenklatura del partido, eran más iguales que el resto.

El propósito hacer de Venezuela otra Cuba nunca logró afincarse, pero estos años los dos países han sido carne y uña. No se vislumbra un alejamiento drástico entre ambos, aunque Cuba está en una ruta que contrasta con la fuerte retórica anti-norteamericana de Maduro.

La mayoría de los análisis coincide en que el triunfo de la MUD fue regido por la convicción  de que votar por los candidatos del gobierno era votar para seguir con lo mismo y acentuar la desesperanza que cunde en el país que durante gran parte del siglo XX había sido tierra de promisión, incluso para decenas de miles de exiliados de otras latitudes.  Es célebre la confesión de García Márquez que en Venezuela vivió ¨feliz e indocumentado¨ y que a veces se afeitaba utilizando agua mineral de Escocia.

La que dio el triunfo legislativo a la MUD fue la Venezuela de la inconformidad, que también había encumbrado a Chávez años antes descontenta con el destino de los torrentes de petrodólares que al país ingresaban sin alterar la división entre los que tenían y los que no tenían. Era obsceno y manifiesto el contraste entre los rancheríos que circundaban las grandes ciudades y sus segmentos modernos, Igual que ahora, después de tres lustros chavistas, con factores agravantes que irritan a todos: mayor criminalidad y escasez aguda de casi todo lo esencial.

En un mundo entrelazado como nunca, los fenómenos de un país repercuten sobre sus vecinos. Marcan una tendencia de las sociedades.  Pretender desconocerlo equivale a querer cubrir el sol con un dedo.

 

El retorno de Tal Cual

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Tras poco más de dos meses de repliegue uno de los periódicos más críticos del continente acaba de reaparecer en las calles venezolanas encarnado en semanario. Tal Cual se presentó con un formato novedoso en sus versiones digital e impresa y desafió: “Aquí nadie se rinde y aquí nadie se asusta. Seguiremos plantándole cara al autoritarismo. Estamos listos. Lo que viene es mejor”.

La reaparición del periódico ocurrió dos días después de la decisión de un tribunal que prohibió a 22 periodistas salir de Venezuela para responder a un juicio por reproducir la información de un diario español que alegaba que el Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, dirigía un cartel de narcotraficantes. El hombre fuerte venezolano los acusó de “difamación agravada continuada” y un juez les abrió causa. La misma información había sido difundida por The Miami Herald.

La prohibición ha sido criticada por organizaciones periodísticas en muchos países y se ha sumado a los temores cada vez mayores de un languidecimiento total de la libertad de expresión en uno de los países que más la defendió. (La cobertura informativa irrestricta durante el golpe que, en 2002, apartó del poder fugazmente al entonces presidente Hugo Chávez, es vista como la causa del fracaso de la asonada y la consiguiente consolidación del “chavismo”, que habría sido imposible en un ambiente como el que luego instaló el gobierno.)

Los medios en los que trabajan los periodistas prohibidos de salir de su país habían reproducido informaciones que citaban al jefe de la guardia presidencial venezolana bajo el fallecido comandante Chávez como el origen de las denuncias que involucraban a Cabello.

En los últimos tiempos ha sido frecuente acusar a periodistas por las informaciones que reciben, en una tendencia a condenar al mensajero y prescindir del mensaje.  En Bolivia se intentó, hace pocas semanas, levantar un juicio contra la periodista de Erbol Amalia Pando por expresiones del ex asesor jurídico de la Octava División, Cnl. Germán Cardona, sobre una autoridad del gobierno durante una entrevista radial. En este caso, el oficial que se declara perseguido político y procura refugio en España, había citado la frase de un subordinado. La autoridad aludida tuvo serenidad y cordura suficientes para descartar toda acción legal de su parte.

La nueva época de Tal Cual (www.talcualdigital.com) es vista como un punto destacado en el desempeño de la libre expresión en el continente bajo los regímenes del Socialismo del Siglo XXI.  La publicación explicó las razones para volver a circular: “El gobierno ha logrado crear, a punta de presiones y dinero, su tan anhelada hegemonía comunicacional. La censura se impone hoy en los medios tradicionales, un cerco que se debe romper”.

El lenguaje desembozado del fundador del periódico, Teodoro Petkoff, guerrillero combatiente de la década de 1960, reapareció en su primer comentario en la nueva versión: “Hola, Diosdado. Pues sí señor. Aquí estamos otra vez. No nos da la gana de desaparecer.” Y como blandiendo el índice: “Nos acusas por dar tratamiento a una noticia que de cualquier manera las redes sociales ya habían hecho de conocimiento general; por reproducir una información internacional en la que has resultado aludido; que perfectamente habrías podido aclarar, de haberlo deseado en realidad, en estas mismas páginas”.

El resurgimiento de la publicación parece llamado a probar hasta qué punto el régimen venezolano puede soportar una oposición con la calidad profesional y el calibre que representa Tal Cual.

La batalla de Petkoff

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Con este título fue publicada este miércoles una entrevista a Teodoro Petkoff, el líder izquierdista venezolano, fundador del Movimiento al Socialismo (MAS), el original, en 1971.Actual director de Tal Cual Digital, sus opiniones tienen un peso fundamental en la escindida sociedad venezolana. Recomiendo su lectura. Oprima aquí.