Brasilia

Brasil en su hora suprema

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Las cartas políticas de Brasil están expuestas y millones de brasileños han permanecido la semana que pasó atentos a las decisiones de sus legisladores para enjuiciar a Dilma Rousseff, la primera mujer encumbrada en la más alta  magistratura del país.

Brasilia, la capital inaugurada hace 56 años este día 21 por Juscelino Kubitschek, escenifica el epílogo de una agonía manifiesta desde la posesión de la líder para un segundo mandato al rayar el año pasado. Los analistas ven parte de sus tribulaciones en su reelección en segunda vuelta con solo el 51,64% de la votación válida, el margen más estrecho de Brasil democrático.

La diferencia exigua desnudó la fragilidad electoral del PT, el partido de gobierno acunado en las esperanzas de desarrollar las potencialidades del país más grande y más rico del continente.

Luiz Inacio Lula da Silva cumplió su promesa de apartar a millones de compatriotas de la pesadilla de acostarse cada noche con hambre y redujo la pobreza extrema. Logró la hazaña en un período de bonanza para la agroindustria, extendida sobre gran parte del primer gobierno de su sucesora. Pero ésta se encontró con demasiados compromisos, una insoportable planilla de burócratas, muchas cuentas por pagar y la inevitabilidad de ajustar cinturones. A eso se agregó el escándalo de Petrobras, la bandera industrial brasileña que había  dirigido como ministra de Lula y cuyo apoyo habría favorecido su reelección. Decenas de líderes oficialistas y empresarios están presos por corrupción.

Las tensiones tienen como caja de resonancia a Brasilia, hace dos siglos prevista en un sueño profético por uno de los mayores santos católicos, San Juan Bosco. En memoria de esa visión existe en Brasilia una ermita erigida en el mismo punto geográfico donde el santo predijo que sería fundada Brasilia.

Es curioso, pero la capital fue también erigida para mantener a los gobernantes lejos de los tumultos políticos de la costa, en Río de Janeiro, San Paulo, Salvador y otras urbes del gigante sudamericano.  Lo absurdo de esa pretensión surgió al poco tiempo cuando Brasilia se volvió epicentro de eventos políticos sísmicos como el que está en curso. En 1992 Fernando Collor fue enjuiciado y dejó la presidencia privado de derechos políticos por ocho años. Quiso desatar años de inmovilismo y protección a la economía y acabó envuelto en escándalos de corrupción que el pueblo brasileño no aguantó.

Dilma Rousseff, ex guerrillera que sufrió las mazmorras de la dictadura militar,  representó una esperanza para conducir al estado con firmeza ética. No parece que hubiera sido así. Sus detractores aseguran que antes de ser presidente tuvo responsabilidad en actos dolosos en la industria petrolera que ayudaron a su reelección.

Toc-toc-toc

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El embajador de Bolivia en Brasilia, Jerjes Justiniano,  está en apuros. Se le endilga inconsecuencia con las normas diplomáticas al continuar presente en Brasilia como cabeza de la representación diplomática boliviana más importante del continente.

El embajador brasileño Marcel Biato estaba de vacaciones, fuera de Bolivia, cuando a fines de agosto ocurrió la fuga del senador Roger Pinto, apoyado en la logística que le brindó un funcionario de esa representación, hastiado con la demora y reticencias bolivianas de otorgar salvoconducto al legislador. La embajada del vecino país quedó sin un titular desde entonces. La cancillería boliviana ignoró el vacío y pretendió que la situación entre ambas  naciones es normal,  como la que ocurre cuando uno de los cónyuges decide vivir fuera de casa y el otro dice a la familia y a los amigos: todo está normal. No estamos viviendo juntos pero todo está normal.

El colega Humberto Vacaflor alude esta anomalía en su columna de hoy lunes, en El Deber. Subraya Vacaflor: “La permanencia en Brasilia del embajador Jerjes Justiniano no revela la existencia de una relación normal; revela la ignorancia del gobierno boliviano sobre las normas diplomáticas”.

Unas noches atrás, el diplomático había dicho, en el programa No Mentirás, que la relación bilateral era muy buena y atribuía la falta de su equivalente brasileño en La Paz sólo a cuestiones políticas internas de Brasil.   Cierto. Todo país tiene agendas internas con las que debe lidiar y eso puede perjudicar cuestiones diplomáticas menores. Pero no durante ocho meses. No con el vecino con el que comparte la frontera terrestre más extensa ni con el que es su principal proveedor de gas natural.

Esta actitud puede revelar la costumbre de atribuir normalidad a situaciones que están lejos de serlo. Como la del avestruz, que esconde la cabeza en la arena pretendiendo que nada lo amenaza.

Una actitud parecida de desconocer el mundo y las normas de comportamiento se manifiesta cuando “sectores sociales” piden que se congele el diálogo con Chile (El Deber, 17-03-2014, Pág. 14).  Esos sectores creen que el “congelamiento” debe extenderse hasta que la Corte Internacional de Justicia de La Haya  diga su parecer respecto al pleito con Chile por una salida soberana al Pacífico. Es como si un adolescente le dijese a otro: Vamos a pelear. Si yo gano, no hay nada que discutir y tú pagas la apuesta. Si yo pierdo, entonces sí discutimos cómo pagar la cuenta. Es como querer asegurarse la partida de antemano pretendiendo que nadie se da cuenta. Toc-toc-toc. ¿Estás con fiebre?

Algo desacostumbrado apareció hoy en el mismo diario. En media página salió publicada la carta “al pueblo de Bolivia” del ex fiscal Marcelo Soza. Fue  una nota solicitada. “Por los familiares de perseguidos y detenidos políticos” firma el abogado Gary Prado Arauz. Hay una ironía: la carta del ex fiscal, ahora en busca de refugio político en Brasil, fue difundida profusamente. Pero para que no quede duda de lo que la ex autoridad judicial declara, el abogado, hijo de uno de los acusados principales en la proposición del ex fiscal, la ha hecho pública in extenso. Entre varias otras cosas, el ex fiscal denuncia que efectivamente fue grabado por funcionarios del gobierno (lo que daría fe al audio que circuló el año pasado en el que se hablaba de las extorsiones y Soza aseguraba a un interlocutor cuya identidad aún no ha sido revelada, que si caía el caso terrorismo caía el presidente Morales.)  En el audio, el ex fiscal también menciona a algunas autoridades y parientes de funcionarios en ejercicio y dice que autoridades del gobierno lo presionaban para que involucrase en el supuesto plan sedicioso a personalidades de Santa Cruz. ¿“Es éste el pago que recibo? Usarme vilmente para sus intereses políticos…”

El abogado Prado Araúz ha atendido a su padre a lo largo de todo el proceso en Santa Cruz. En el diseño de la acusación preparada por el ex fiscal, el general retirado Gary Prado Salmón era el “cerebro militar” de una sedición en la que son acusadas 39 personas. Los cabecillas de la supuesta asonada que derrotaría al ejército boliviano tienen graves problemas de salud, desde la parálisis que sufre el general Prado hasta cirugías cardiovasculares que cuestionan la habilidad física que tendrían para semejante hazaña.