Bakovic

Escrito en la pared

Posted on Actualizado enn

Actualización: Substituyo meses por SEMANAS, en penúltimo párrafo. (*)
La muerte de José María Bakovic ha conmovido al país. Con 76 juicios esparcidos en siete de nueve departamentos a lo largo de todo el gobierno actual, este desenlace es una tragedia que exhibe el rostro maligno de la justicia en Bolivia. El final de este ingeniero, de carrera exitosa de tres décadas en el Banco Mundial, del que fue uno de sus funcionarios más prestigiados pero que había dejado “muchas dudas, muchas preocupaciones” en el presidente Morales antes de despedirlo, era un mensaje escrito en la pared.
La precariedad de su salud era una guillotina pronta a caerle al cuello que nadie podía ignorar, desde las autoridades del gobierno hasta los forenses, desde los jueces y fiscales hasta la propia administración de carreteras. Todo el capítulo es un mensaje cuyas implicaciones deberían leer también los magistrados empeñados en traer de vuelta a Bolivia al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Por su magnitud, es improbable que lo ocurrido pase desapercibido para quienes en Estados Unidos examinan el caso del ex mandatario y lo contrastan con la forma de justicia que impera en el país.
En la Bolivia de este tiempo, el episodio no es excepcional. A principios de año, todos los involucrados en el Juicio del Siglo (terrorismo, magnicidio, alzamiento armado y separatismo) tuvieron que hacer maletas y de Tarija trasladarse a Santa Cruz, pues uno de los acusados de participar en ese múltiple complot empezó a sangrar por la nariz y tuvo un infarto durante una pausa en la sala de sesiones. Ronald Castedo ingresó a terapia intensiva tras ser traído desde Tarija y permaneció hospitalizado durante dos semanas. Su organismo logró reponerse relativamente sólo para volver a las sesiones del mismo juicio, pero en Santa Cruz, pues era evidente que su corazón no aguantaría los 1.950 metros de altitud de Tarija, menos aún los 2.570 de Cochabamba, donde había sentido malestares.
No pasaron tres meses antes de que volviera a la misma sala. En mayo, las debilidades de su corazón, que bombea a un cuarto de capacidad, lo llevaron de nuevo a la Clínica Foianini, donde le colocaron un dispositivo adicional en una de las arterias para ayudarla a permanecer abierta y sin obstruir la circulación sanguínea. Fue el quinto insertado en sus canales sanguíneos, me dijo, en una cuenta que empezó en 2005 (dos, con un bypass) y seis años después otros dos.
De típico buen humor, hace pocos días, al celebrar en el Palacio de Justicia de Santa Cruz un nuevo cumpleaños (56, “el mismo día de Fidel”) con sus compañeros de proceso, tenía dificultades al caminar en la sala o para ir al baño, un piso más abajo. Al comenzar octubre lucía físicamente diferente respecto a un par de meses antes. Sus camisas y pantalones parecían tres números más grandes que los que vestía a principios de año. “En semanas he aumentado más de 12 kilos…y esto sigue”, me dijo bajando los brazos y abriendo las manos. Los médicos le han diagnosticado un edema cardiovascular. Su organismo retiene sal y líquidos en proporciones anormales. El manual médico simple explica la enfermedad y la gravedad progresiva que experimenta cuando el paciente es sujeto a un stress superior al que se tendría bajo una vida normal.
Castedo tampoco es una excepción en el caso, que se arrastra desde hace cuatro años y seis meses que le confieren una longevidad nada común en la jurisprudencia mundial. Expresa la regla de un sistema que en las audiencias de Tarija fue proclamado como “patria o muerte” por un fiscal, al responder a las protestas de los acusados por el estado de Castedo y el respeto al derecho a la vida que debe proteger a todas las personas. El fiscal sostuvo que, bajo el gobierno que rige Bolivia, el derecho a la vida es un valor inferior al de la patria.
En el proceso, un militar fue apartado hace tiempo porque su memoria no le responde y sus compañeros en el caso dicen que con frecuencia no logra coordinar ideas. “El Viejo” Ignacio Villa Vargas, testigo clave convertido en acusado clave, sufre frecuentes malestares, agravados por una diabetes mal controlada que a veces le registra 300 en los medidores digitales de glucosa. Los médicos internistas saben que la oscilación normal de glucosa es 70-110. Villa Vargas tiene las piernas hinchadas y debe desplazarse en silla de ruedas.
Alcides Mendoza, ex dirigente de la Unión Juvenil Cruceñista, ha tenido problemas de presión y taquicardia que han obligado al tribunal a suspender las sesiones un par de veces. Juan Carlos Guedes, el mecánico que dijo que había vendido una pistola mugrienta y sin cacerinas a Euardo Rózsa Flores, a quien se atribuye la comandancia del grupo que se proponía derrotar al ejército boliviano, estuvo aquejado por una laringitis aguda y denunció que no se le permitía una atención médica adecuada.
Entre los acusados está el general retirado Gary Prado Salmón, también en silla de ruedas pues tiene paralizada la mitad del cuerpo. No puede permanecer más de tres horas sentado y durante las audiencias debe recibir terapia asistido por su esposa y su hijo.
El espectáculo es extraño para un grupo que supuestamente trabajaba en un plan para someter al ejército y fundar una nueva nación sudamericana.
“La ley protege la vida”, dijo Herman Fries, uno de los defensores de Castedo durante una sesión hace tres semanas, en la que no consiguió que los jurados admitan que la salud de su defendido estaba amenazada. “La ley protege la vida” reiteró exasperado, “pero los fiscales quieren que mi cliente muera aquí mismo”.
La especialista del Instituto de Investigaciones Forenses había dictaminado que la condición de Castedo era crónica y no ameritaba declararlo incapacitado. Junto a otros dos colegas, la forense también examinó a Makovic y dio luz verde para que viajase a La Paz. Jueces y fiscales acuden a ese instituto para que evalúe la salud de los acusados. La tendencia de los informes forenses va generalmente de la mano de la de los fiscales. Tras examinar a Castedo, la forense Sheila Cádiz Gutiérrez decidió que estaba apto para continuar en el proceso. Uno de los fiscales se había apoyado en el informe de la forense para sostener que la condición crónica de Castedo determinaba que podía morir en cualquier momento, en la calle o en el patio de su casa, pero que eso no justificaba excluirlo del proceso.
Con ese razonamiento, habrá que rogar para que la tragedia que ha ocurrido no se vuelva recurrente.
(*) Este artículo figura en la más reciente edición de Nueva Crónica y Buen Gobierno, del INstituto Prisma (Nueva Crónica Nº 133.pdf).

Efecto Bakovic en el Juicio del Siglo

Posted on Actualizado enn

Actualización: Agrega la suspensión de la sesión.
La muerte de José María Bakovic, el destacado ingeniero que presidió el Servicio Nacional de Caminos hasta la llegada del gobierno del presidente Morales, tocó este martes fibras sensibles en el Juicio del Siglo (terrorismo, magnicidio, alzamiento armado y separatismo). Hay casos que ofrecen una peligrosa similitud con el del ingeniero Bakovic, quien murió hace pocos días de un infarto tras ser obligado por forenses de Sucre y fiscales a viajar a La Paz cuando sus condiciones de salud desaconsejaban hacerlo.
El abogado José Hoffman habló de su defendido, Ronald Castedo, quien en enero sufrió un infarto durante una de las sesiones que se realizaban en Tarija y obligó a trasladar el juicio a Santa Cruz. En mayo fue sometido a una cirugía y le practicaron un bypass (injerto de un segmento de vena propia para desviar la circulación de conductos obstruídos). Aquel traslado era resistido por el entonces fiscal Marcelo Soza y por los fiscales del Ministerio de Gobierno.
El juez Sixto Fernández dijo que el tribunal que preside era respetuoso del derecho a la vida de los acusados y que por ese respeto se había dispuesto el traslado del juicio a Santa Cruz. Enseguida, otros de los 39 acusados en el juicio expusieron sus condiciones de salud como advertencia de que la vida de ellos también estaba en riesgo.
La sesión continuó con la declaración de Ignacio Villa Vargas, quien fue testigo principal del ex fiscal Soza, luego convertido en acusado base de la tesis del gobierno. Villa Vargas, más conocido como «El Viejo», dijo que desde su arresto poco después del asalto policial al Hotel Las Américas (16-04-2009) hubo intención de matarlo.(«Este gobiernno no respeta la vida. Quiere exterminarla».) Hoy reclamó también porque, dijo, uno de sus hijos había sido asaltado el viernes tras visitarlo en el penal de Palmasola.
La muerte del respetado ingeniero cochabambino, sobre quien el gobierno lanzó un alud de decenas de procesos, tuvo las primeras repercusiones en el mayor juicio de la historia boliviana en lo que va del siglo. Jueces, abogados y acusados cruzaron los dedos para que ese trágico episodio no se repita.
La sesión del día fue suspendida hasta la jornada siguiente porque «El Viejo» alegó cansancio y fatiga. La acusación aceptó sin reparos el aplazamiento (a la jornada le restaba todavía una hora antes del término reglamentario) pues el declarante debía estar «tranquilo y relajado».

¡Lo consiguieron!

Posted on Actualizado enn

Con este mismo título recibí en la red un artículo del colega, ahora jubilado en Cochabamba, José Gramunt. José María Bakovic, acosado sin tregua por un sistema judicial desprovisto de toda credibilidad y por el que nadie quemaría una sola pestaña, murió este sábado, tras haber sido obligado a viajar a La Paz en contra de las indicaciones médicas que prohibían que se desplazase a las alturas de la capitl política del país. Su fallecimiento pesará gravemente sobre muchas conciencias. El artículo de Gramunt:

Por José Gramunt de Moragas, S.J.

¡Por fin, lo consiguieron! Lograron que el corazón de José María
Bakovic, honrado y competente presidente del Servicio Nacional de
Caminos Institucionalizado, destituido de ese cargo de confianza, por
medio de intrigas de gente de mala entraña, sin alma ni vergüenza
ciudadana, lograran terminar con el exhausto corazón de ese ilustre
boliviano.

Le encarcelaron sin que hubiese competido ni falta ni delito algunos.
Y sin sentencia justa. Le obligaron a ir y venir inútilmente por
diversos tribunales del país. No faltaron jueces, fiscales,
secretarios y médicos forenses, que instrumentalizaron a su gusto
los dúctiles y maleables procedimientos judiciales. Unas veces
convocaban inútilmente al acusado. otras veces le obligaban a
trasladarse de una ciudd a otra. Por último y pese al informe del
instituto médico judicial, que había comprobada la delicada salud de
Bakovic, se le obligó presentarse ante una corte de la ciudad de La
Paz, siendo así que los análisis y otros informe médicos, ya habían
advertido de los riesgos de ese viaje.

Estas vulneraciones de los derechos ciudadanos así como de otras
monstruosidades judiciales se cometieron aun a sabiendo de la edad
avanzada del perseguido, y de la debilidad de su corazón. Sumadas
estas dos circunstancias, era evidente que ponían en grave peligro la
vida de su víctima gratuita. Entre todos, incluyendo a políticos
conocidos, le hicieron pasar por el calvario de las intrincadas
gestiones judiciales, todavía más enturbiada por la mala intención de
los verdugos. Los prevaricadores tampoco tuvieron la menor
consideración a los daños económicos ocasionados a su víctima. Había
que rendir por agotamiento a ese hombre íntegro y valeroso.

Pero él no se rendía. Pudo haberse reunido con sus hijos en un país
menos maleado por la política perversa. Él se resistió: tenía que
demostrar al país donde había nacido y se había criado, la
incuestionable conducta profesional y ciudadana que fue ejemplo para
todos. Y que fue puesta en duda por gente de negra conciencia.

Pese a la sañuda persecución a la que fue sometido durante
largos y penosos años, él se había impuesto el deber de mantener su
honor muy alto, como el más valioso patrimonio que podía legar a sus
familiares. Y como ejemplo para todos los que hemos sido – y
seguiremos siendo – sus amigos entrañables. Su fe cristiana le dio
coraje y esperanza para enfrentar la injusticia y la maldad.

Hasta que el sábado pasado su corazón agotado y exhausto dejó de
acompañar a la nobleza y dignidad de su carácter. Rindió su alma a
Dios. Sólo a Dios, justo Juez. Pero nunca a unos jueces fariseos y
prevaricadores.

¿Es o no es verdad?