Avión

En el combate

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En el combate anunciado por el presidente Evo Morales contra Estados Unidos por causa de la interdicción temporal del avión del presidente Nicolás Maduro hay cuatro anotados: él mismo y sus colegas de Venezuela, Argentina y Uruguay en el mmomento que le corresponda en la lista de oradores ante las Naciones Unidas. En el lado combatiente deberán también presentarse veteranos como Nicaragua y algunas de las islas caribeñas pertenecientes al ALBA.
Es improbable que las naciones europeas participen en ese combate. Lo mismo vale para Brasil, Colombia, Chile, México, Paraguay y Costa Rica que se prepararían a emitir una protesta contra lo ocurrido –con argumentos debilitados, dada la explicación estadounidense: la solicitud de paso para el “avión seguro” de Cubana de Aviación llegó a último momento, en una tradición particularmente latina de dejar las cosas para el último momento.
El cuadrilátero para ese combate será la Asamblea General del foro mundial, en Nueva York, y se descuenta que habrá platea llena…durante los primeros días, cuando le corresponde hablar a cada presidente. Venezuela encabezará el bando combatiente, en su condición de “parte afectada” por la decisión de las autoridades aeronáuticas estadounidenses de negar el paso por cielos de Puerto Rico al “avión seguro” de Cubana de Aviación en el que el presidente venezolano viajó a China.
Quizá aún perpleja con el incidente y sus secuelas, hasta el viernes por la noche aún China no había definido oficialmente su participación en el combate, menos aún el grado de apoyo de su artillería verbal a los combatientes anti-Estados Unidos.
De acuerdo a la versión oficial del Departamento de Estado, el paso del avión fue negado durante algunas horas porque la solicitud para el sobrevuelo llegó un día antes, y no tres, como estipulan las normas para el tráfico aéreo. Además, porque el avión no era una nave oficial venezolana, requisito para una petición formal de permiso, aclaró la embajada estadounidense en Caracas.
Entretanto, no había previsiones sobre los pedidos del presidente Morales para reuniones de urgencia de Unasur y del Cecla (todos los países latinos de la región sin Estados Unidos). Tampoco habían tenido un eco militante las proposiciones de retirar de Estados Unidos a todos los embajadores del ALBA o de ausentrse colectivamente de la asamblea general de la organización mundial. Que el pugilato verbal se vaya a realizar a partir de la semana que viene en la sede de la ONU indicaba que las propuestas no tuvieron mucho aliento. Solo hace poco Venezuela ha normalizado sus relaciones con su principal comprador de petróleo en el hemisferio y sus reacciones deben ser muy medidas: es immprobable que vaya másallá del vocinglerío. Bolivia tendría poco para aportar al retiro: no tiene embajador en Washington y no podría retirar sino a algún funcionario de bajo nivel.
En la propia Venezuela se ha levantado la pregunta de por qué su presidente utiliza un avión cubano y no los de la Fuerza Aérea Venezolana. La cuestión apenas empieza, pero parce desprovista de combustible para un largo viaje.

En un atolladero

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El gobierno boliviano estaba esta noche  en un atolladero. Brasil confirmó oficialmente,  con un pronunciamiento del Ministerio de Defensa, que a fines de noviembre de 2011 el avión en que viajaba el titular de esa cartera, Celso Amorín, fue inspeccionado por autoridades bolivianas sin autorización de Brasil. El acto generó en su momento una enérgica protesta brasileña y una severa admonición a Bolivia contra esa actitud “abusiva”.  La portavoz del gobierno  boliviano había dicho ayer lunes que era “una tomadura de pelo” la versión sobre esa inspección, originada en la versión de un blog y hoy ampliada por el  diario financiero Valor.  Una expresión parecida tuvo el canciller. Esta noche, a ninguno  se le escuchó hablar del tema. Daba la impresión de que el gobierno había sido sorprendido con los pantalones a la altura de las rodillas y enfocado con las luces de la versión oficial brasileña.

¿Por qué, entonces, tanta bulla con la intención de  un diplomático español de inspeccionar el avión presidencial en Viena, donde el 2 de julio el avión presidencial estaba varado?  España pidió oficialmente disculpas al gobierno, pero el canciller David Choquehuanca dijo este martes que el pedido era insuficiente y que el gobierno lo examinaría el miércoles, al igual que otros recibidos en torno a la interdicción al avión presidencial. El gobierno  quiere saber quién  impartió la orden del bloqueo del avión. Hay ansiedad por saber los resultados de ese  examen, que tiene hora marcada: a partir de las 05:00.

Con la información del Ministerio de la Defensa de Brasil tambalean los cimientos éticos del reclamo boliviano en la porción relativa a la intención de un diplomatico español que quería inspeccionar la principal aeronave nacional. ¿Por qué sería aceptable inspeccionar un avión  oficial brasileño y no así un boliviano?

El avión presidencial acabó aterrizando de  emergencia en Austria tras informar que experimentaba problemas con su sistema de control de combustible. Estuvo durante 13 horas en Viena y el mandatario  boliviano consiguió contornar la iniciativa del embajador español en Austria que quería personalmente ingresar al avión. No hubo inspección alguna. En el caso del avión del ministro brasileño sí la hubo, pero Brasil consiguió mantener el incidente en un ámbito  discreto.

Ese episodio ocurrido hace casi dos años parecía confinado al  olvido, hasta que dos diputados de Convergencia Nacional –Luis Felipe Dorado y Adrián Oliva- lo trajeron a la mesa de actualidades al divulgar en Bolivia la  versión que traía  un blog (Diario do Poder)  y después el diario financiero Valor. En su edición del martes, el periódico tituló: “Bolivia inspeccionó el avión de Amorím en busca de opositor”.

Horas después, el Ministerio de Defensa brasileño salió al paso de la versión y aclaró:

“Hubo, en el segundo semestre de 2011, acciones de autoridades bolivianas que configuraron violaciones a la inmunidad de aeronaves de la  Fuerza Aérea Brasileña, una de ellas involucrando al avión que trasladó al ministro de Defensa en viaje oficial a La Paz al fines de octubre de 2011”.

“El ministro brasileño de Defensa nunca autorizó esa inspección; los episodios ocurridos en 2011 fueron objeto de una nota de reclamación de la  Embajada de Brasil en La Paz a la cancillería boliviana; en el documento, la  embajada informó que la repetición de esos procedimientos abusivos llevaría a la  aplicación, por parte de Brasil, del  principio de la reciprocidad;  desde el envío  de esa nota, la Fuerza Aérea Brasileña no registró nuevos episodios de  inspecciones en sus aeronaves por parte de autoridades bolivianas”.

La actitud cautelosa de Brasil ante los episodios que culminaron con  la inspección del avión de su ministro en Santa Cruz podría ser explicada por el deseo de dar un arreglo diplomático al asunto y mantenerlo en un bajo perfil.  Amorím fue canciller bajo todo el  gobierno de Lula y sabe de las reglas del comportamiento para calmar el fuego cuando las llamas empiezan a quemar.

No solamente el gobierno boliviano está en un enredo. La nota compacta de Brasil puede reflejar impaciencia con actitudes de La Paz (su embajador fue acusado ser portavoz de la oposición boliviana por la aceptación del  pedido de asilo diplomático del senador Roger Pinto, y la cancillería brasileña de haber asumido una conducta imprudente). Es plausible pensar que la cuestión aún no está zanjada.

Nota: Edité esta entrada para separar la inspección del veto al avión presidencial por parte de Francia, Italia, España y Portugal. Son dos episodios en la historia grande. Hice también  ajustes en la redacción.