Argentina

Tiempos de cambio

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Libre de las obstrucciones que solía representar Venezuela, ahora suspendida del Mercosur, el bloque integracionista se dispone a retomar con ímpetu el diálogo con la Unión Europea, en un proceso llamado a dinamizar el comercio entre los dos bloques en momentos de desconcierto ante el proteccionismo de la administración de Donald Trump y la salida británica de la UE. Las expresiones de afecto entre los dos bloques llevan más de 20 años pero nunca como estos días parecen tan promisorias empujadas por el sentimiento común de que es imperativo oponer el libre comercio a la tendencia aislacionista estadounidense y a la ruptura británica con el continente europeo. Una alianza entre ambos puede estar más cerca que nunca.
Representantes del núcleo fundador del mayor bloque comercial del mundo en desarrollo se reúnen estos dias en Buenos Aires para definir pasos a seguir en un encuentro con la UE el mes venidero, demostrativo de la dinámica que empiezan a adquirir las relaciones entre países de la region. Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay están reunidos en Buenos Aires para discutir la agenda de Mercosur ante el bloque europeo, inclusive fórmulas para acelerar las negociaciones agrícolas donde el proteccionismo del viejo continente es mayor.
Excluidos de los desplazamientos de la diplomacia regional parecen los países del Socialismo del Siglo XXI, atados por ideologías que les impiden sumarse a las corrientes que se mueven en el hemisferio. Venezuela dejó de contar en el bloque sudamericano desde su apartamiento bochornoso en diciembre, al expirar su presidencia semestral. Fue un resultado ¨colateral¨ de los cambios de dirección política ocurridos en Brasil y Argentina. Bolivia era candidata a ingresar al grupo de manera plena, pero ahora que la brújula ideológica del continente ha dejado de apuntar a la izquierda, es incierto si todavía tiene interés en acoplarse. Ecuador dejará de ser una incógnita el 2 de abril, con la segunda ronda electoral.
Hace pocos días, asumió el mando de la política exterior brasileña el legislador Aloysio Nunes, como substituto de José Serra, quien en pocos meses trazó nuevas líneas a la política exterior de su país, distante de las del Socialismo Siglo XXI. Nunes acentuó esas líneas y acaba de declarar que Venezuela ha desbordado la normalidad democrática y es una dictadura indisimulada. Más aún, designó como jefe de su gabinete a Eduardo Saboia.
¿Recuerdan el nombre? Vale la pena tomar nota. Fue el diplomático que hace tres años condujo al senador boliviano Roger Pinto en una travesía épica por carretera La Paz-Corumbá, tras la negativa pertinaz de la cancillería de otorgarle salvoconducto. Llevaba 14 meses refugiado en la embajada brasileña.

Ante el desenlace

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América Latina parece estar al fin en un ciclo democrático firme al cabo de décadas de divagar entre autoritarismos y tentativas de perfeccionar sus niveles precarios de progreso y convivencia. Este  año quedó instalada la convicción de que meses más o meses menos, irán desapareciendo bajo el oleaje democrático los gobiernos que adoptaron, con mayor o menor intensidad, el sistema que hace un cuarto de siglo emergió del Foro de Sao Paulo. Este foro fue el techo de los remanentes del socialismo real que durante casi todo el siglo pasado aplicó su voluntad con fusiles, prisiones, torturas  y campos de concentración  en la vasta geografía donde se había impuesto Rusia durante  la II Guerra Mundial.  Muchos eran viudos del Muro de Berlin, que tuvieron cobija y medraron en media docena de países del continente apuntalados por un hambre de cambio que no había tenido respuesta adecuada.

El socialismo real latinoamericano entró en una agonía acelerada cuando Argentina decidió desembarazarse del Kirchnerismo. Fue un paso de coraje, apoyado  en la madurez y realismo de líderes del movimiento peronista que percibieron que su país estaba en un callejón sin salida y dieron fuerza a la opción más inmediata de derrotar al candidato oficialista en las elecciones generales de hace un año.  Mauricio Macri transita hoy un camino minado en todos los frentes.

Muchos ven el cambio operado en Argentina como resultado de la probidad de una porción importante del Poder Judicial que ha permanecido independiente al cabo del decenio kirchnerista. Controlar a jueces y fiscales ha sido fundamental para los regimenes socialistas ¨light¨. Las limitaciones al uso de la policía política característica de los regímenes comunistas fue en parte compensada por la obsecuencia de los operadores de la justicia con los intereses del gobierno.   El rompecabezas económico es más difícil. Hasta ahora, sin embargo, ha conseguido prevalecer el sentido común ante formas de administración dispendiosas, posibles en tiempos de bonanza de precios que multiplicaban el valor de las exportaciones. Como ese momento único para los exportadores de materias primas se acabó, el gobierno argentino ahora camina por un sendero de austeridad que no tiene alternativa.

Brasil  demostró también que puede ocurrir un cambio de ruta sin acabar con la institucionalidad democrática.  El enjuiciamiento de la ahora ex mandataria Dilma Rousseff y la salida del PT del gobierno ha sido el golpe más duro para las izquierdas latinoamericanas desde la disolución de la Unión Soviética. Las críticas frecuentes contra el gobierno de Michel Temer recalcan que la salida de la presidente fue un desconocimiento de la voluntad de los 54 millones de brasileños que votaron por ella hace dos años. No es tan simple, pero  los que basan sus críticas en ese argumento olvidan que esa misma cantidad de votos correspondió también a Temer, que fue electo como vicepresidente.

Con poder y decisiones equivalentes a las de un Primer Ministro, José Serra, considerado como el  más izquierdista  de la socialdemocracia brasileña, ha asumido la política exterior del gigante latinoamericano con una determinación pocas veces vista. Sus decisiones han dejado claro que Itamaraty  no es el mismo y que ha acabado el tiempo de las complacencias de Brasil con sus vecinos vocingleros. No ha necesitado ser persuasivo para actuar al lado de sus socios en Mercosur y darle la voz de alto a Venezuela, ahora al borde de su exclusion del grupo del que tanto quiso ser parte, por razones geopolíticas más que económicas. Horizontes económicos fueron el origen de  Mercosur.  Chávez pretendía convertir al bloque en una plataforma política que apuntalase su proyecto continental socializante, antagónico a Estados Unidos y con puentes hacia Cuba.

Aturdido ante el ultimatum, Maduro dijo a sus simpatizantes en Caracas que si Mecosur  cerrase la puerta a Venezuela, ésta entraría por la ventana. Tiene plazo hasta el 1 de diciembre para cumplir todas las normas comerciales del grupo y convencerlo que respeta los derechos humanos, lo que equivale a  la libertad de decenas de presos politicos, entre ellos sus enemigos politicos más destacados.  Nada hace prever que los desplantes de Maduro vayan a causar temor en el bloque, lo que lleva a  afirmar que Venezuela está a nueve semanas de ser expulsada.

La lucha de los venezolanos por rescatar todas sus libertades es vista por como un capítulo heroico que puede figurar entre las mejores contiendas democráticas de la historia continental.  Sin más espacio para moverse en el continente, es una incógnita saber cuál será la actitud de Bolivia y Ecuador en cuanto Maduro y su partido salgan del escenario.

Con José Serra al timón de la política externa brasileña y con el gobierno boliviano empeñado en distanciarse de quien no debería, los analistas creen que está en riesgo de pasar al archivo una de las líneas sobre las que pudo haber trabajado con mayor esmero la diplomacia nacional. Por su condición de vecino y líder continental, Brasil es el único con capacidad real para impulsar la marcha boliviana hacia la modernidad.  Pelearse con él es distanciarse de la unica carta valiosa que Bolivia tendría a su alcance en el juego difícil del desarrollo.

(*) https://haroldolmos.wordpress.com

 

 

 

 

 

Tormenta venezolana

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Desde el 1 de septiembre, cuando los venezolanos se volcaron a las calles de Caracas para reclamar en paz su derecho a votar y decidir un cambio de gobierno, el país vecino está envuelto en una amenaza de tormenta de la que alejarse sin descargar tensiones luce como una hazaña sin paralelo en el hemisferio. El campo de maniobra para evitar un cataclismo tiende a encogerse cada día a medida que crecen las penurias de toda índole que agobian a la mayoría de los venezolanos, un tiempo considerados entre los pueblos más felices de América Latina.
A pesar de que el gobierno del Socialismo del Siglo XXI ganó casi todas las elecciones de los últimos tres lustros, el presidente Nicolás Maduro ostenta ahora una desaprobación que abarca a siete de cada 10 venezolanos. Cuánto tiempo más pueda durar esta anomalía es una apuesta de todos los días en el mundo diplomático continental.
Maduro no creyó que sus opositores, congregados en la Mesa de Unidad Democrática, serían capaces de atraer a un millón de venezolanos de todos los rincones de su país y plantearle un reto que no pueden ignorar ni él ni los que lo apoyan. Cuesta arriba, en franco desafío al poder del régimen (las purgas en cargos públicos son cada vez más frecuentes) los observadores independientes señalan que la de aquel día fue la mayor marcha callejera de la historia venezolana reciente.
Para el régimen nada mayúsculo parece haber ocurrido. La mayoría de los observadores coincide en que a menos que estén en curso movimientos de los que nadie parece tener noticia, Venezuela aún continúa en un callejón sin salida.
Perder las elecciones legislativas de diciembre pasado de la forma apabullante en que ocurrió podía haber hecho tambalear a cualquier régimen. La derrota legislativa de Maduro no ha disminuido de manera inmediata ni aparente el poder que ostenta. La Asamblea Legislativa tampoco ha logrado alterar la composición del Poder Judicial, al que las fuerzas opositoras identifican un pivote del régimen. El Tribunal Supremo de Justicia ha obstruido todas las medidas dictadas por los nuevos legisladores. Sin embargo, nadie dudaría en afirmar que la presencia de un Poder Legislativo con mayoría opositora abrumadora transformó el horizonte político del país y ha desgastado aún más al régimen obligándolo a redoblar esfuerzos para cuidarse en todos los flancos.
La pérdida de poder e influencia de Venezuela es visible en el campo internacional. Otrora indispensable en la arquitectura regional, el papel de Venezuela ha sufrido un eclipse progresivo. Su ingreso al Mercosur desde el norte sudamericano fue posible por las coincidencias ideológicas con la Argentina de Cristina Kirchner y el Brasil de Luiz Inacio Lula da Silva, a pesar de la oposición paraguaya. Con ambos ahora alejados del poder y con Dilma Rousseff, la sucesora de Lula, destituida por el congreso, Paraguay ahora parece devolver el golpe. Es el más férreo opositor a que Venezuela asuma la presidencia temporal del grupo (hasta diciembre). En una tentativa de reafirmarse, Venezuela asumió desde Caracas la presidencia del grupo, en un acto más simbólico que efectivo: Brasil y Argentina, los mayores del Mercosur, tienen la misma posición de Paraguay, pero sin estridencias. A juicio de un analista, es como querer dirigir un vehículo sin tener vehículo.
La disputa subraya también la decadencia del que se creyó que sería el eje integrador de las economías del continente y al que aspira sumarse Bolivia. (Se ignora si mantiene el interés, ahora que la brújula ideológica del grupo marca una dirección opuesta a la de la diplomacia boliviana.)
Incluso en el Caribe, donde durante gran parte del siglo pasado Venezuela ha buscado consolidar buenas relaciones para equilibrar la influencia de Guayana, con la que tiene una vieja disputa territorial, su presencia luce opacada por la declinación del factor petróleo.
Los astros que alumbraban a Nicolás Maduro se bambolean y nadie, incluso entre sus más fanáticos seguidores, cree que su régimen pueda escapar de la dinámica desatada el 1 de septiembre.

Soledad boliviana

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Incorpora en tercer párrafo el congelamiento en las relaciones ordenado por Caracas.

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Cuando a las 13:34, hora de Brasilia, el senado de ese país votó 61-20 para alejar de la presidencia a Dilma Rousseff el Embajador boliviano en el vecino país, José Kinn Franco debe haberse sentido también fuera de sus tareas diplomáticas por tiempo indefinido.
Horas antes de la decisión del senado, el presidente Evo Morales había anunciado que convocaría a su embajador si ocurría el alejamiento de la primera mujer presidente en el vecino país. (Pese a la proximidad ideológica que el presidente Morales sentía hacia la mandataria, ésta nunca visitó Bolivia durante su ejercicio presidencial.)  No había información disponible sobre el retorno del embajador a Bolivia, cuando está a la vuelta de la esquina la negociación por un nuevo contrato de venta de gas natural a nuestro vecino.
La de las autoridades bolivianas era una actitud casisolitaria. En mayo, cuando la apertura para el enjuiciamiento de la presidente fue decidida, Venezuela y El Salvador retiraron a sus embajadores en Brasilia. Esa situación, ya cercana a la ruptura, se agravó la tarde de este miércoles cuando el gobierno de Nicolás Maduro anunció que las relaciones con el gigante que le compra importantes volúmenes de petróleo y le provee de artículos esenciales, quedaban congeladas de manera indefinida. Para la cancillería venezolana lo ocurrido hoy ha sido la consolidación de ¨un golpe parlamentario¨.

Para Bolivia, las relaciones con Brasil son fundamentales en extremo. Aún no se pueden determinar las consecuencias de las decisiones diplomáticas, en manos del presidente Morales. Pero es posible prever un enfriamiento glacial en las relaciones con el vecino que comparte las fronteras más extensas de América del Sur y con el que tiene la mayor tajada de su comercio exterior.
La decisión que deja colgando en el trapecio las relaciones bilaterales sigue a otras que en estos años han llevado a la diplomacia boliviana a un ostracismo asfixiante. De espaldas a Chile, las relaciones con todos los vecinos bolivianos están en la cuerda floja. A Perú, el presidente no viajó para a la posesión del nuevo mandatario, Pedro Pablo Kuscinsky. Jaime Paz Zamora le dijo que, de haber sido él, habría ido a Lima en camilla, dada la importancia de Perú, como hermano siamés de Bolivia, y en especial ahora, con la demanda marítima boliviana en La Haya y la necesidad de intensificar el uso del puerto libre que el país tiene en la costa peruana de Ilo. El Presidente Morales sí realizó viajes internos y a Cuba. Con Argentina bajo Mauricio Macri las relaciones nunca fueron buenas. En días pasados empeoraron con sus críticas a la política económica de nuestro vecino que en materia de comercio es el segundo en importancia. Con Paraguay tampoco son cordiales.
Los límites de la capacidad boliviana para aislarse son centro de la atención preocupada de los diplomáticos nacionales. No es especular demasiado decir que ahora deben preguntarse ansiosos cuál podrá ser el próximo paso en un momento en que las relaciones sudamericanas han alcanzado temperaturas pocas veces tan altas en su historia.

Un torpedo sobre Mercosur

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La prisa atropellada del gobierno venezolano por asumir la conducción de Mercosur ha impactado como un torpedo sobre el grupo sudamericano de integración y ha derivado en la amenaza institucional más grave en sus 24 años de vida. En las pocas horas desde la decisión uruguaya de pasarle el mando pese al pedido de sus socios fundadores que no lo hiciera, la canciller Delcy Rodríguez anunció que su país asumía la conducción del grupo. Era un anuncio surreal pues decía tomar las riendas de un organismo cuya mayoría no quería dárselas.
El desagrado manifiesto de sus colegas de Paraguay, Brasil y Argentina –en ese orden- fue repudiado de inmediato por el presidente Nicolás Maduro. Desairado, llamó ¨narcotraficante¨ al presidente paraguayo Horacio Cartes, ridiculizó a Mauricio Macri (¨demacrado¨ le dijo, despectivamente) y apuntó a Michel Temer como impostor. Les dio el título de ¨triple alianza de torturadores¨. Días después, la canciller demandó ¨sensatez¨ a sus críticos en el bloque reacios a aceptar su dirección.
Las tensiones dentro del grupo llegaron a niveles jamás experimentados y entre el jueves y viernes las partes agraviadas intentaban resolver el entuerto en encuentros en Montevideo y Rio de Janeiro. No parecía visible una salida inmediata sino, tal vez, designar a otro país, posiblemente Argentina, o una troika para ejercer la presidencia por el tiempo que le habría correspondido a Venezuela. Entretanto, tendrían que decidir qué hacer con la membresía de un país cuyo presidente los denostó con un lenguaje que un diplomático europeo definió como ¨de cosaco rústico¨. Mercosur se había vuelto un organismo acéfalo.
Venezuela podría ser suspendida del grupo, en una repetición de lo ocurrido hace cuatro años cuando Paraguay fue suspendido por la destitución de Fernando Lugo dispuesta por el congreso paraguayo, que vetaba el ingreso Venezuela. (¿Recuerdan que militares paraguayos denunciaron que Maduro, entonces canciller del comandante Chávez, había sugerido un golpe para mantener a Lugo?) Sin Paraguay activo en Mercosur, Venezuela pudo ingresar rauda al grupo. Medios informados comentaban que no sancionar a Maduro sería invitarlo a que la próxima vez aluda a las mamás de los mandatarios. “¡A Venezuela se la respeta! ¡Somos presidentes de Mercosur y lo vamos a ejercer plenamente, señores de la triple alianza! (…)¨, exclamó el jueves. El problema era cuán grave podría ser la sanción.
Todos estos meses se veía venir una grave crisis en el grupo. Mientras hasta hace un año predominaba el Socialismo del Siglo XXI, sus miembros asimilaban diferencias económicas y estrategias comerciales sin afectar a todo el organismo. Eso fue hasta que en octubre el peronismo marca Kirchner fue derrotado en las urnas y el PT de Brasil avasallado por denuncias de corrupción que han alejado a la presidente Dilma Rousseff y mantienen en vilo el destino político de Luiz Inacio Lula da Silva. La falta de sincronía entre gobiernos de raíz ideológica disímil no pasa desapercibida y no demora en manifestarse.
La renuencia argentina, brasileña y paraguaya a entregar el comando a Venezuela, sumergida en una grave crisis interna desde hace tiempo, se ha agravado con el desgano de las autoridades hacia un referéndum que llevaría a apartar del gobierno a Nicolás Maduro y a su partido. Con destacados políticos opositores presos, crisis alimentaria, farmacias con los escaparates vacíos, hospitales sin insumos médicos, servicios públicos deficientes, criminalidad creciente y amenazas de cerrar la Asamblea Nacional, el régimen de Maduro no se destaca por el respeto a los derechos humanos. Es improbable que los gritos de protesta de Caracas tengan algún efecto en las otras capitales del bloque.
A partir del desdén de los socios venezolanos por el gobierno de Caracas, cada hora que pasaba caldeaba más el ambiente en este tenso fin de semana, decisiva para el grupo creado hace 24 años. A él aspira a ingresar Bolivia.

Círculo cerrado

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El triunfo de Pedro Pablo Kuczynski sobre Keiko Fujimori certifica la caída de una pieza más en el dominó político que ahora se impone en el horizonte donde hace menos de un año predominaban el rojo y el rosado. Habría sido lo mismo si la victoria favorecía a Fujimori pues la izquierda había salido del juego electoral peruano en la primera vuelta el 10 de abril y el campo estaba copado por Kuczynski, centro-derecha, y Fujimori, derecha sin apellidos.

Con ambos quedó confirmada una premisa: en prosperidad, la gente suele deslizarse hacia la izquierda. En tiempos de recesión económica, lo hace hacia el pragmatismo de derecha. La economía peruana tuvo una fuerte desaceleración en 2014 y 2015, sin lograr salir del tobogán al que entraron los exportadores de materias primas con la caída de precios del petróleo. Comenzaba el tiempo de las vacas flacas.

Ambos candidatos no representaban ninguna perspectiva particular de mejoramiento de las relaciones con Bolivia, opacas bajo gobiernos que en teoría deberían haber tenido muchas semejanzas como el de Evo Morales y Ollanta Humala. La victoria de Kuczynski por el ancho de un pelo de ángel cuando escribía esta nota, representa tener al costado norte y oeste a un presidente alineado sin complejos con el capitalismo y el libre mercado, anatema para el gobierno que conduce Evo Morales. No sería mayor la diferencia si la triunfadora hubiese sido Keiko Fujimori. ¿Qué hacer cuando un círculo se cierra alrededor del país?

De inmediato, para la diplomacia boliviana la elección en Perú no provoca  entusiasmo. Cuando ambos pasaron a la segunda vuelta, para  los diplomáticos nacionales el cuadro era incómodo como encontrarse frente al yunque y al martillo. Kuczynski es una versión similar a la de Gonzalo Sánchez de Lozada. Fujimori no estaba muy lejos de su contendor.

La elección no ha sido fácil. En la región fronteriza de Puno, con apreciable presencia aymara, Kuczynski arrasó con cerca de dos tercios a su rival Fujimori. Ésta devolvió el revés y en la región de Madre de Dios, también fronteriza con Bolivia y con presencia indígena amazónica, triunfó con porcentajes similares a los que había perdido: 63% vs 37%.

Una muestra de lo que se viene con el nuevo gobernante surge en el plano externo: concuerda con aplicar la ¨cláusula democrática¨ a Venezuela, que podría llevar a la suspensión del régimen de Nicolás Maduro de la OEA.

Con las flechas verbales entre Chile y Bolivia cubriendo el sol, Brasil de espalda a los países bolivarianos, Argentina con controles crecientes sobre la frontera boliviana y Paraguay siempre receloso de Bolivia y ahora rumbo a estrechar relaciones como pocas veces con su vecino brasileño, el cuadro de aislamiento boliviano luce casi perfecto.

Días que dejan rastro

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Entre las lecciones que trajo el 21 de febrero para el país está el reconocimiento oficial del poder de las redes sociales de comunicación electrónica para influir sobre corrientes y decisiones políticas. El gobierno boliviano ha sido quizá el último en percibir la fuerza de esos medios, cuya relevancia política alcanzó el cénit hace cuatro años, en la ¨Primavera Árabe¨, el movimiento que cundió en millones de jóvenes árabes que entendieron que desde sus teléfonos celulares podían intercambiar mensajes, convocarse y reorientar la brújula política de sus países. Una chispa al parecer insignificante incendió la conflagración: la brutalidad de la policía al desalojar a un vendedor ambulante de frutas que defendía su instrumento de trabajo quien, en protesta, se prendió fuego y murió días después. Poco tiempo después se despeñaban el gobierno de Túnez y de otros a su alrededor.
En el continente sudamericano, el descubrimiento de la capacidad de convocarse a través de los teléfonos celulares fue el gatillo para las manifestaciones masivas de 2014 en Brasil, antes del Mundial de Fútbol de ese año. Fueron la primera tarjeta amarilla al gobierno de Dilma Rousseff sobre el descontento en la sociedad brasileña con sus autoridades políticas. La extensión y la magnitud de las protestas sorprendieron al gobierno, sin capacidad efectiva para apaciguar los clamores populares.
Los medios sociales también contribuyeron de manera decisiva a que el oficialismo perdiera por goleada las elecciones del 6 de diciembre pasado en Venezuela. La sociedad venezolana se manifestó en masa, exasperada con la escasez, la inflación, el desempleo, la delincuencia y la represión, y otorgó a la oposición dos tercios de la Asamblea Nacional ahora empeñada en desalojar a Nicolás Maduro de la presidencia. En Argentina el papel de la comunicación electrónica no fue menor en la derrota del peronismo que personificaba Cristina Kirchner.
Al atribuir a las redes sociales en forma genérica al menos parte de su derrota en el referéndum de febrero, el gobierno anunció su propósito de incorporar el uso de la comunicación electrónica entre las materias de enseñanza en las escuelas, inclusive la preparación de mensajes y texto vía Twitter y Facebook. Las propuestas, que incluían un diseño legal preparado por las federaciones de productores de coca del Chapare, fueron recibidas con escepticismo por los especialistas. Sería como enseñar a encender la luz de un apartamento. A partir de ahí todo es posible, incluso encender la computadora o enseñar el ABC. Pero de ahí a escribir una carta o un poema hay un océano de distancia. Y quizás bastante más. Uno de los valores adicionales de ese esfuerzo podría ser el uso del lenguaje, aprender a escribir con gramática mínima, uso de la S y no de Z, de la C y no de la S, de la V y no de la B, todo bajo una redacción correcta, con sujeto, verbo y predicado en cada oración completa.
Lo ocurrido durante estas semanas ha sido una señal para detectar por dónde marcha la generación de informaciones en Bolivia. Una buena tajada está en los pequeños dispositivos de los que al menos dos tercios de la población boliviana son usuarios incondicionales. No es difícil imaginar el futuro. Es una carrera sin tregua y, a menos que los medios, en especial los escritos, refuercen la información y los programas que ofrecen al público, estarán en camino irreversible al ocaso. Los medios escritos no pueden limitarse a reproducir, a menudo con graves limitaciones, lo que ya dijo la TV o, aún antes, lo que ya se conoce por los mensajes que circulan en las redes. Están compelidos a ofrecer información más rigurosa, más amplia y con mayor profundidad y contexto.
Los grandes periódicos del mundo están en esa lucha hace más de una década y, a pesar de exponer con frecuencia lo mejor de sus capacidades, apenas logran controlar el oleaje causado por la era digital. Y eso que, cuando analizan los grandes debates en una sociedad, suelen ofrecer a los lectores análisis precisos, compactos, rigurosos y bien elaborados que muy pocos internautas serían capaces de producir bajo las limitaciones de tiempo y espacio de los medios escritos. Es difícil no reconocer que para los periodistas los retos de estos tiempos son de los más grandes en las últimas generaciones.

Perlas noticiosas en la noche

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Ensombrecida por la decisión del TCP que vetó las restricciones diseñadas por el Tribunal Electoral al tiempo de difusión de la entrega de obras públicas, fue poco divulgada por los medios escritos la entrevista de un programa televisivo al presidente Evo Morales hace una semana. Los temas abordados permitieron ver fortalezas y debilidades del Primer Mandatario quien, cuando aún le restan cuatro años en un gobierno consecutivo de 15, quiere asegurarse que podrá competir por otros cinco y llegar a 20, un período excepcional en la historia democrática moderna de muchos países. Hubo bastante más.
Ocurrieron dos singularidades, insólitas en cualquier entrevista: uno de los entrevistadores del programa de PAT, Julio César Caballero, fue invitado ¨en vivo¨ a presidir la embajada ante la Santa Sede y otro, Jorge Cuba, director de la Agencia Boliviana de Información, proclamó su postura por el Sí como proyecto reafirmador de la presencia del estado en todo el territorio nacional.
Los pasos formales para designar un embajador no ocurren así. Están precedidos por consultas amplias y sigilosas, de manera que ambos lados concuerden en la designación. Las realizadas con o desde Ciudad de Vaticano suelen ser lentas y herméticas y no se recuerda que alguien hubiese sido convidado en público a ejercer una representación, incluso en broma. Respecto a la segunda singularidad, es también inusual que un entrevistador declare que se quita la condición de periodista para sumarse al proyecto que representa a una de las posiciones de un referéndum.
Por primera vez en mucho tiempo el presidente Morales fue cuestionado ante las cámaras, en momentos en que defiende su liderazgo que será desafiado el 21 de febrero. De sintaxis compleja, habló de todo lo que le preguntó el trío de periodistas.
Hacia la mitad de las casi dos horas en el programa televisivo El Poder del Voto, de PAT, el presidente Morales dio la revelación de la noche. La noticia yace entre muchas otras en la grabación de esa entrevista que colgó en la red el sistema informativo EJU.
Cuando se preparaba la transmisión del mando tras la elección presidencial de 2005, el expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé, por lo general de expresiones mesuradas, le había dicho que si se quedaba solo un tiempo más Bolivia tendría resuelta su demanda marítima. Respondía a una pregunta sobre las relaciones boliviano-chilenas cuando contó la anécdota:
¨Rodríguez Veltzé, ya después de presidente electo, fue invitado para preparar la transmisión de mando. Estamos (en eso) y él decía, -lo recuerdan todos; también estaba el Vicepresidente en una delegación- si me quedaba un poco tiempo más este tema del mar (lo) dejaba resuelto. ¿Cómo es eso? Ya; les informamos… Bueno, ahí ya no creí.¨
¨En la residencia en la noche el Presidente dijo: Presidente, yo estoy muy cansado, quiero descansar; yo solo voy a estar hasta diciembre, y hasta diciembre voy a dejar a Bolivia con mar. Ese momento casi me rio; por respeto, me aguanté.¨
En los días que siguieron a la entrevista no hubo comentarios ni reacciones en torno a la anécdota. Además, la sensibilidad del tema conspiraba contra una verificación de su verosimilitud y de las circunstancias bajo las que habría ocurrido.
El presidente contó la anécdota mientras hablaba sobre las relaciones entre los dos países y sostenía que una constante chilena respecto a Bolivia había sido la de ¨dilatar y dilatar¨.
La entrevista comenzó con una consulta de José Pomacusi, sobre las figuras
más representativas en el referéndum en las filas del No y en el Sí, y al presidente le había molestado que el periodista no incluyera el ex Ministro de Gobierno Carlos Sánchez Berzaín entre las cabezas del No. La ex autoridad vive en Estados Unidos y el gobierno tramita su extradición. El roce llevó al periodista a calibrar sus palabras con extrema moderación en todas las preguntas que luego hizo.
Algunos episodios y conceptos de la entrevista:
Estados Unidos. ¨Sé que están maniobrando. Sé que están enviando plata.¨
Sin el acuerdo de preferencias ATPDA roto hace ocho años mejoraron las exportaciones bolivianas. ¨Antes nos chantajeaban¨. ¨Ahora no mandan los yanquis, mandan los indios¨. ¨No es necesario reunirse con Obama¨.
India. El embajador de la India, con sede en Lima, vino a Bolivia y le ofreció créditos a Bolivia al 1,5% de interés libres de Libor (la tasa adicional que cobran los bancos).
Argentina. La alianza entre el pueblo boliviano y el pueblo argentino (mar para Bolivia, Malvinas para Argentina) es permanente.
Sean Penn. ¨Algunos compañeros están arrepentidos por haberlo recomendado. Yo no lo conocía.¨
Nemesia Achacollo. ¨No sé si afecta¨, en la campaña para el referéndum. El gobierno decidió la intervención del fondo indígena por iniciativa propia. No me gustaba ese decreto (de un gobierno anterior) para crear el fondo. ¨Traté de modificar pero me dijeron que era derecho adquirido y procuré no forzar¨.
Justicia. ¨No hemos avanzado¨.
Salud. ¨Avanzamos bastante¨. El gobierno planea construir hospitales de cuarto nivel en todos los departamentos.
Papa Francisco. Su mensaje ¨me hace recuperar mi fe.¨ Cuando ocurrió la reunión con los movimientos sociales en Santa Cruz se sintió emocionado. No todos los obispos aplaudieron cuando dijo que le gustaba la expresión ¨proceso de cambio¨.
¨Me gustaría oír misa en áreas rurales¨.

Escaramuzas en ciernes

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Los precios de los hidrocarburos continuaron esta semana su ruta de descenso, un curso que al cabo de año y medio aún no parece llegar al piso para iniciar una curva de recuperación sostenida. En la semana que acabó quedó consolidada una banda entre 30 dólares y 40 dólares el barril, la mitad de la que ocurría hace un año.

Con la OPEP atenazada por divergencias internas, quedó claro que para los productores lo importante es preservar y ampliar sus mercados antes que reducir volúmenes de producción, como quieren Venezuela e Irán.

En este marco, sorprendió la noticia de que Bolivia amenazaba con  cortar el suministro de gas natural a Argentina, su segundo mayor comprador (16 millones de metros cúbicos diarios, casi la mitad de lo que compra Brasil).

El vecino debe dos facturas mensuales y adeudaría a su vendedor unos 300 millones de dólares. Estos días, el ministro de Finanzas, Carlos Arce, dijo que si se acumulase una tercera factura, Bolivia tendría que tomar una decisión ¨contundente¨ y cerrar las válvulas de suministro al país vecino. En sus cálculos, el daño que sufriría Argentina por no recibir el gas boliviano sería mayor que el que sufriría Bolivia por dejar de vender. No se conocen detalles, que se presume importantes, que llevaron a esta convicción.

Era como una advertencia entre duelistas que provocaba escalofríos: veamos quién cae primero. Es difícil no imaginar escaramuzas económicas en el horizonte de las relaciones bilaterales.

Muchas preguntas han emergido de la disputa en curso. Los analistas están de acuerdo en que acudir a los medios informativos para decir que Argentina está en mora con sus pagos no contribuye a la relación armoniosa que corresponde a dos vecinos con múltiples intereses. Esta situación se agrega al apoyo que el presidente Evo Morales dio al candidato que perdió las elecciones presidenciales del 22 de noviembre y a sus premoniciones de que habría dificultades con Mauricio Macri presidente. La regla de oro de la diplomacia es la discreción, con frecuencia ignorada por las autoridades.

Cuando el atraso argentino fue hecho público, quedaron interrogantes por aclarar, importantes para comprender el paso anunciado. Por ejemplo, si en la historia de las ventas de gas al vecino país ha habido otros atrasos, cuándo y por cuántos meses antes que los pagos fuesen regularizados.

Los acuerdos binacionales establecen un suministro de hasta 27 millones de metros cúbicos. A aquel volumen se llegaría siempre que Argentina complete un gasoducto en su región norte.

Ese tramo ha dejado de ser una prioridad y lo será menos si Bolivia no logra aumentar sus reservas, cuyo volumen real es todavía una incógnita. El periodista Humberto Vacaflor, uno de los que más conoce de la industria petrolera boliviana, sostiene que no habrá interés argentino mientras Bolivia no demuestre que cuenta con reservas suficientes para garantizar los nuevos suministros.

La caída de precios del petróleo, con los que se calcula el del gas natural, es una señal de alarma. Ante una turbulencia en los precios, no son muchos los que juzgarían oportuno amenazar en público con un corte de suministros capaz de alterar la relación bilateral.

Ningún informe oficial ha explicado si existen disponibles en el corto plazo mercados alternativos e infraestructura para el gas que se dejaría de vender. Chile habría sido una alternativa sobre la cual hoy ni vale la pena pensar. Uruguay podría ser una opción, pero se desconoce si hay estudios económicos y técnicos que la respalden.   

En tres y seis domingos

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Tres domingos más y será Argentina, seis domingos y será Venezuela. El mundo político del continente caminará sobre ascuas pues los resultados de las elecciones en esos países definirán cursos en la región. Un resultado final negativo para el oficialismo en Argentina el 22 de noviembre está llamado a repercutir con fuerza sobre Venezuela el 6 de diciembre.

Daniel Scioli, por default el candidato de la presidente saliente Cristina Kirchner, enfrentará a Mauricio Macri, que viene con el impulso que pisó los talones de su rival cuando todos lo creían al borde de perder la carrera en la primera vuelta. Se juega el Socialismo del Siglo XXI lanzado por Hugo Chávez que se benefició del mayor auge de precios para las materias primas y productos agrícolas de los últimos 50 años. Es improbable que el continente sudamericano mantenga el mismo rostro después de las dos elecciones.

En una declaración que ha encendido las alarmas de organizaciones y gobiernos democráticos en el mundo, Nicolás Maduro ha dicho que no aceptará un triunfo de la oposición, dispuesta a enjuiciarlo y llamaría a nuevas elecciones presidenciales. Esta semana dijo que ante una eventual derrota organizaría un gobierno de unión cívico-militar, en la amenaza concreta de desoír el veredicto de las urnas. De ganar la oposición, Venezuela ¨entraría en una de las más turbias y conmovedoras etapas de su vida política. Y nosotros defenderíamos la revolución. No entregaríamos la revolución y la revolución pasaría a una nueva etapa¨.

La oposición le reclama no solo por cuestiones de derechos humanos, libertades democráticas y penurias económicas, sino también sobre cómo se gastaron cientos de miles de millones de dólares en 10 años de bonanza petrolera.

Una encuesta informó este jueves que Maduro contaría con solo el 39% de apoyo ciudadano en la elección, que debe renovar la Asamblea Nacional. La oposición lo vencería con el 56%. Para algunos observadores,  Maduro enloquece ante la posibilidad de salir del gobierno y enfrentar juicios. Esta semana bromeó ante una audiencia en la ciudad central de Barquisimeto al decir que se quitaba un casco de protección porque ¨se me está fundiendo lo poco de cerebro que me queda¨. Si Scioli ganase, es poco del efecto que ese resultado podría tener sobre la magnitud de la crisis que abruma a Venezuela. Macri recibiría una herencia que aguantar y controlar demandará grandes esfuerzos.

Parece una paradoja, pero el cambio no lo representan las fuerzas que sostienen a  regímenes populistas, sino las que quieren mostrar a sus países una nueva forma de conducción, sin estridencias ni confrontaciones, con idoneidad y con independencia de poderes. La presidente argentina Cristina Kichner, considerada como gran perdedora de la primera vuelta del domingo, apeló emocionada a sus seguidores ante quienes hablaba, en mensaje al país, desde los balcones de la Casa Rosada: ¨Cuando me voy a casa no quiero que ver que se desmorone lo que nos costó años¨-

El no haber mencionado a Daniel Scioli, el candidato oficialista en su resurgencia tras el ostracismo en que se mantuvo luego del revés del domingo mostró la dificultad de evitar el desmoronamiento de un edificio que luce dividido. Scioli era un desafecto que se apartó de su gobierno. La presidente asegura que el verdadero candidato es el proyecto que ella representa, lo que significa que Scioli tendría un margen de independencia limitado si llegase a ganar.

En el escenario que media hasta el 22 de noviembre, Mauricio Macri se mueve con la misma soltura que exhibió cuando bailó celebrando haber entrado a la segunda vuelta. El tercer colocado en la disputa, Sergio Massa, está más cerca del Cambiemos de Macri que del Frente para la Victoria del que Scioli es abanderado. En escasas palabras mostro su tendencia: no quiere ningún continuismo. Por deducción, prefiere a Macri y quizá guardarse para ser candidato único peronista en una próxima contienda.

En tres y en seis domingos el continente puede encontrarse ante nuevas realidades.