ALBA

Grietas en la arquitectura regional

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Brasil critica a Unasur. Venezuela retira a su embajador en Brasilia

En menos de dos días de gobierno de la administración post-PT, Brasil respondió a los países bolivarianos participantes de UNASUR, a los que acuso de difundir falsedades, Nicolás Maduro llamó de vuelta a su embajador en Brasilia y en pocas horas quedó convulsionada la atmósfera de las relaciones del continente. La fuerte ventisca alteraba también las relaciones de Brasil con Cuba y las islas del caribe asociadas al ALBA, el esquema de comercio e integración forjado por el fallecido comandante Hugo Chávez.

Tras la nota de Itamaraty ayer viernes, fue divulgada hoy otra en la que la diplomacia brasileña critica al Secretario General de UNASUR, el colombiano Ernesto Samper. Éste había mencionado la posibilidad que a Brasil se le aplicase la  ¨cláusula democrática¨ del organismo, que prevé el marginamiento de cualquiera de sus miembros que se aleje de las prácticas democráticas. ¨Esos juicios e interpretaciones del Secretario General son incompatibles con las funciones que ejerce y con el mandato que recibió¨, subrayó la segunda nota de Itamartaty, citada este sábado por Folha de S. Paulo. Las expresiones del funcionario fueron vistas, de acuerdo al diario, como expresión de ¨juicios infundados y de prejuicios¨ contra Brasil. Un parlamentario subrayó con molestia que causaba sorpresa que gobiernos como los de Venezuela o de Cuba pretendiesen impartir lecciones sobre democracia.

Horas después se supo que el gobierno venezolano había ordenado el retorno a Caracas de su embajador para consultas. En lenguaje diplomático ese equivale a momentos álgidos en las relaciones entre las naciones.

En la tarde de este sábado aún se desconocían las medidas que tomarían Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y las otras islas del Caribe del ALBA aludidas por Brasil.

La región presenciaba la mayor fisura del bloque constituido a mediados de la década pasada para conferir autonomía de decisiones a América del Sur sin la presencia México. No parecía fácil cerrarla, porque el organismo surgió cuando predominaban en el continente los movimientos de izquierda bajo la égida venezolana liderada por Chávez.  Los tiempos han cambiado. UNASUR (que se estrenó en Bolivia con un informe sobre los sucesos de Pando) exhibía fuerza mientras estaba apuntalado con la presencia militante de Brasil, el país capaz rivalizar con éxito con un México distante y equilibrar la influencia de Estados Unidos.  Con Argentina ahora lejos de la influencia bolivariana, la brújula política continental ahora marca un rumbo diferente.

También en geopolítica, qué diferencia puede hacer un solo día.

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En el combate

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En el combate anunciado por el presidente Evo Morales contra Estados Unidos por causa de la interdicción temporal del avión del presidente Nicolás Maduro hay cuatro anotados: él mismo y sus colegas de Venezuela, Argentina y Uruguay en el mmomento que le corresponda en la lista de oradores ante las Naciones Unidas. En el lado combatiente deberán también presentarse veteranos como Nicaragua y algunas de las islas caribeñas pertenecientes al ALBA.
Es improbable que las naciones europeas participen en ese combate. Lo mismo vale para Brasil, Colombia, Chile, México, Paraguay y Costa Rica que se prepararían a emitir una protesta contra lo ocurrido –con argumentos debilitados, dada la explicación estadounidense: la solicitud de paso para el “avión seguro” de Cubana de Aviación llegó a último momento, en una tradición particularmente latina de dejar las cosas para el último momento.
El cuadrilátero para ese combate será la Asamblea General del foro mundial, en Nueva York, y se descuenta que habrá platea llena…durante los primeros días, cuando le corresponde hablar a cada presidente. Venezuela encabezará el bando combatiente, en su condición de “parte afectada” por la decisión de las autoridades aeronáuticas estadounidenses de negar el paso por cielos de Puerto Rico al “avión seguro” de Cubana de Aviación en el que el presidente venezolano viajó a China.
Quizá aún perpleja con el incidente y sus secuelas, hasta el viernes por la noche aún China no había definido oficialmente su participación en el combate, menos aún el grado de apoyo de su artillería verbal a los combatientes anti-Estados Unidos.
De acuerdo a la versión oficial del Departamento de Estado, el paso del avión fue negado durante algunas horas porque la solicitud para el sobrevuelo llegó un día antes, y no tres, como estipulan las normas para el tráfico aéreo. Además, porque el avión no era una nave oficial venezolana, requisito para una petición formal de permiso, aclaró la embajada estadounidense en Caracas.
Entretanto, no había previsiones sobre los pedidos del presidente Morales para reuniones de urgencia de Unasur y del Cecla (todos los países latinos de la región sin Estados Unidos). Tampoco habían tenido un eco militante las proposiciones de retirar de Estados Unidos a todos los embajadores del ALBA o de ausentrse colectivamente de la asamblea general de la organización mundial. Que el pugilato verbal se vaya a realizar a partir de la semana que viene en la sede de la ONU indicaba que las propuestas no tuvieron mucho aliento. Solo hace poco Venezuela ha normalizado sus relaciones con su principal comprador de petróleo en el hemisferio y sus reacciones deben ser muy medidas: es immprobable que vaya másallá del vocinglerío. Bolivia tendría poco para aportar al retiro: no tiene embajador en Washington y no podría retirar sino a algún funcionario de bajo nivel.
En la propia Venezuela se ha levantado la pregunta de por qué su presidente utiliza un avión cubano y no los de la Fuerza Aérea Venezolana. La cuestión apenas empieza, pero parce desprovista de combustible para un largo viaje.

Olor a guerra fría

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Los países integrantes de ALBA estudian formar un bloque militar que evoca el Pacto de Varsovia, forjado por la disuelta Unión Soviética en uno de los momentos más tensos de la guerra fría. La propuesta de una alianza militar (una agresión a cualquier miembro del grupo es contra todos) partió hace unos días del presidente Morales durante un seminario sobre seguridad y defensa en Santa Cruz, al que le siguió una “cumbre anti-imperialista” en Cochabamba, con delegados de organizaciones de aquel grupo de naciones donde la iniciativa ha tenido eco. El presidente fue declarado líder mundial.

El Pacto de Varsovia fue el complemento armado del Comecon, el consejo de asistencia económica mutua que formaron los países de la órbita de la ex URSS para anteponerse a Europa Occidental, que empezaba el proceso de integración que llevaría al Mercado Común, la raíz de la actual Unión Europea. Ese pacto se proponía también anteponerse a Estados Unidos y sus aliados que formaron la OTAN, los que, por su lado, buscaban evitar ser engullidos por la marea que había cubierto a casi todo el vecindario ruso tras la II Guerra Mundial. Los comunistas que asumieron el poder en esos países sólo lo perdieron cuando cayó el Muro de Berlín y la Unión Soviética fue disuelta. Nunca hubo un choque directo entre los dos colosos militares, pero en el lado soviético los ejércitos fueron eficaces en ahogar tentativas libertarias dentro de su geografía. Una gran excepción fue Polonia, en 1989, donde Solidaridad, a la cabeza del católico Lech Walesa, arrasó con casi todos los escaños en la primera elección libre desde la ocupación rusa. La historia que vino después es de ayer.

El planteamiento de alianza militar tiene olor a tiempos de la guerra fría. Es difícil creer que haya una amenaza real de “intervención imperial” sobre los países del ALBA o que éstos tengan dinero e industrias para formar ejércitos equivalentes a los principales de la OTAN (el de Francia o Inglaterra, para no hablar de USA).

Más sensato y de efectivo valor “anti-imperialista” sería una alianza por la educación, y en vez de escuelas militares forjar una “doctrina de la educación” con escuelas normales que impartan mayor y mejor capacitación; con equipos, laboratorios y apoyo masivo a los sobresalientes de todos los colegios. Pero no es sensato proyectar alianzas militares entre naciones donde no son pocos los que todavía van a dormir con hambre.

¿La hora del bravo pueblo o la búsqueda de un Vildoso?

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Henrique Capriles podría alegrarse de no haber vencido. Admitamos que Nicolás Maduro ganó limpiamente la elección del 14 de abril. Ocurre que el candidato opositor se ha agigantado en un avispero económico y social del que es responsable el gobierno que representa Maduro y que éste (tampoco Capriles) parece capaz de controlar.  El líder opositor tiene a por lo menos la mitad de la población a su lado y ese número tenderá a crecer con el probable retorno a la rutina de la escasez y de los apagones, para los cuales no hay solución inmediata a la vista. Eso, en sí, vuelve difícil un gobierno de Maduro.

El precio promedio de los crudos venezolanos oscila estos días los 100 dólares el barril. Sería bonanza aún para un país que requiere de un precio de 90 dólares para mantener a su industria a flote, pero insuficiente para el crecimiento exponencial de los gastos públicos. Los precios han estado en declive en las últimas semanas debido a un crecimiento económico de China menor al previsto y a que Estados Unidos importa menos porque produce más. Después de Estados Unidos, China encabeza la lista de  compradores de petróleo venezolano, con más de 600.000 barriles diarios, de los cuales un tercio amortiza pagos anticipados. Una deuda púbica creciente, del Estado y de la empresa gana-pan PDVSA, agravan un círculo ceñido por la violencia responsable de unas 20.000 muertes el año pasado, uno de los peores índices del mundo.

La escasez de alimentos, la presión por divisas para importaciones, las expectativas de su propio electorado y la necesidad de restar fuerza a los reclamos de la oposición que encabeza Capriles apuntan hacia la única fuente capaz de incrementar los ingresos del estado de inmediato: el precio ridículo de la gasolina (20 litros equivalen a siete bolivianos). Tocar la gasolina puede resultar explosivo. Lo sabía Hugo Chávez, quien surgió a la vida pública al reprimir “el caracazo” de hace 24 años provocado por  una mínima alteración del precio. Los venezolanos pueden estar dispuestos a todo, menos a que le toquen el precio de algo que consideran que les debe ser gratuito, o casi.

Con una inflación que bordea el 30%, no es ninguna sorpresa que la previsión del crecimiento de la economía venezolana en 2013 que hacen organismos internacionales hubiese bajado drásticamente de 3,3% para 0,1%. (Para Bolivia la previsión es de 4,8%, menor que la de 5% de principios de año). La negativa de Consejo Nacional Electoral de aceptar un recuento total de votos y la precipitada proclamación de Maduro como vencedor puede basarse en un punto: ¿Qué hacer si se confirman las denuncias de irregularidades?

Una pregunta más angustiosa todavía es la actitud que puedan asumir los militares. Cuando en Bolivia se agotaron las opciones de las dictaduras, hubo un general que se atrevió a dar un paso que parecía imposible: asumió el mando y en poco más de dos meses completó la transferencia del gobierno a las fuerzas civiles y al ganador de las elecciones de 1980. La situación venezolana es muy diferente, pero en estos momentos pueden caber todas las hipótesis. Uno puede preguntarse si del “bravo pueblo” al que da glorias el himno nacional surgirá un general Guido Vildoso.

Internacionalmente, el cuadro venezolano es más complejo que el de Bolivia en 1982. La supervivencia del régimen boliviano no era vital para ninguno de sus vecinos.  La Venezuela de hoy encabeza el grupo de regímenes del ALBA y es pivote de UNASUR.  Cuba está muy presente en la vida del vecino país. Las misiones de decenas de miles médicos cubanos sustentan las obras sociales, por las cuales Venezuela paga con petróleo: entre 100.000 y 115.000 barriles diarios.

Ese intercambio, en el que el petróleo es entregado a precio menor al del mercado, es fundamental para la economía cubana. Una dirección diferente de la brújula política venezolana colocaría a Cuba al borde de otro “período especial” como el que sobrevino tras la caída de la ahora ex Unión Soviética. Venezuela está al norte de Sudamérica, pero las ramificaciones de la crisis en que se encuentra se extienden mucho más allá de su geografía: bajan hacia el sur y cubren gran parte del Caribe.

El vacío de Chávez y Bolivia

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La muerte del Tcnl. Hugo Chávez Frías será sentida de múltiples maneras en Bolivia.  Su ausencia definitiva priva al presidente Evo Morales de un amigo con cuyo apoyo siempre contó. Chávez ha sido una referencia fundamental y su influencia y estímulo fueron indispensables en el proceso instalado en Bolivia desde 2006. Se incorporó a la causa marítima boliviana cuando declaró que le agradaría zambullirse en las aguas de una playa marítima de Bolivia y dio vida al programa “Bolivia cambia, Evo cumple”. Mientras pudo, mantuvo la billetera abierta para financiar proyectos que ayudaran a apuntalar al gobierno boliviano. Bolivia, según algunas cuentas, debería a su vecino alrededor de 500 millones de dólares.

Si el vacío que deja el comandante en el gobierno boliviano es de una magnitud difícil de estimar, es también irreal creer que el ambiente de luna de miel que regía entre La Paz y Caracas continuará intacto con los nuevos líderes, quien quiera que asuma el liderazgo que deja el comandante.  De Chávez venía no solamente una marcada inspiración política para el presidente Morales. De su país viene todo el diesel que consume Bolivia y que aquí es vendido a mitad del precio internacional.

Los discursos pronunciados la noche de este martes por el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, y el dirigente opositor Henrique Capriles cementaron la esperanza de que Venezuela logre atravesar en tranquilidad las aguas turbulentas que parecen amenazarla.

Capriles, en tono severo y compungido, que expresaba la angustia que se abatía sobre millones de compatriotas,   declaró: “Esta no es la hora de las diferencias” para subrayar que, con el desaparecido líder, “fuimos adversarios, nunca enemigos”. Pero también subrayó las expectativas del gran segmento de la sociedad venezolana  por él representado: que los líderes interinamente con la responsabilidad del país cumplan con el mandato de la constitución que el propio Chávez promulgó. Eso incluye que Cabello asuma la presidencia, algo que hasta la noche no había ocurrido, y que convoque a elecciones presidenciales en 30 días.

Cabello, por su parte, en una oración-mensaje ante sus colegas de la Asamblea Nacional, dibujó al nuevo ícono que se incorpora a la galería de los héroes venezolanos, al lado del propio Bolívar y el prócer independentista José Antonio Páez. Y advirtió que “la derecha” a través de sus medios de comunicación tratará de desdibujar la imagen de Chávez. Ni una palabra sobre su condición constitucional de presidente de Venezuela.

El tono y contenido del discurso leído por Capriles podría ser una mano tendida, la mano de un dirigente que cuenta con 6,2 millones de votos. Chávez obtuvo 7,4 millones en la contienda del 7 de octubre pasado, para la cual había dicho que estaba “sano como una uva”.

Es también irreal pensar que se mantendrá igual la estrecha relación con Cuba, que depende del petróleo venezolano para equilibrar sus finanzas y cubrir las brechas de su economía. En momentos en que la economía venezolana da claras señales de flaquear y medidas de austeridad tocan sus puertas,  es plausible creer que esa relación se encamina a una revisión.

Argentina tampoco estará inmune al vacío que deja el comandante, que también tendió generosamente la mano al gobierno de Néstor Kirchner, primero, y a Cristina Kirchner, después. La lista continúa con Nicaragua y todos los países de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA).

Cometa Chávez

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Hugo Chávez ha sido como un cometa que hace veinte años cruzó el firmamento de Venezuela para representar una reencarnación de Bolívar. Desde entonces ha sido una constante en torno a la cual ha girado la vida del vecino país. Sobre el pedestal de una montaña asombrosa de dólares petroleros, el líder venezolano se propuso una hazaña continental desde la tierra donde el obstinado libertador caraqueño lanzó la epopeya que llevaría al surgimiento de cinco naciones en las que se desmembró el imperio español en América del Sur. Está lejos de esa hazaña pero su nombre, como el de los grandes personajes, inspira adhesión o rechazo y, en estas horas, confusión entre los venezolanos hastiados de vivir en una sociedad polarizada. La estela que deje el cometa dependerá de lo que ahora está ocurriendo en Caracas y La Habana.

La hazaña libertadora hizo de Bolívar una figura universal. Para los venezolanos, Bolívar es como un santo (“San Bolívar”, dicen algunos historiadores), el alfa y omega, y está más allá de toda discusión: Todo con Bolívar, nada sin él. Un ministro de informaciones fue destituido sumariamente porque omitió la cobertura por la TV oficial de los actos conmemorativos de un aniversario de la muerte del libertador. En Bolivia no hay un culto de esa profundidad. Quizá en la ausencia de una figura histórica de tal magnitud o en no exaltar suficientemente los lados buenos de nuestra historia radique gran parte de las penurias cívicas bolivianas.

Necesitado de afincar su propio abigarrado pensamiento político, Chávez ha hecho de Estados Unidos su polo opuesto. Creó la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), el último bloque de “viudas del Muro de Berlín”, que parecería feliz si los gulags y los confinamientos, las purgas y el estado policíaco reaparecieran en Rusia y otras naciones. A pesar del enorme apoyo interno que tiene, muchos creen probable que su gestión se eclipse, como la de otros caudillos, tan pronto como su figura desaparezca de los cielos del continente.

Ni en sueños Chávez habría imaginado este final de sus días, convertidos en un vaivén de retazos de versiones sobre su salud. Todas esas versiones buscaron disimular la verdad sobre su enfermedad y, dicen los críticos, comprar tiempo para sostener al “modelo chavista” y evitar su colapso. El propio Chávez escondió su enfermedad e hizo creer a sus electores que estaba libre del cáncer. El secreto y las divagaciones de los funcionarios oficiales hicieron el resto para sumergir a Venezuela en una de las neblinas más densas de su historia.
Con una economía marcada por el derroche y la ineficiencia, la tarea que empieza la nueva administración, cualquiera sea el nombre que reciba (continuidad o reconducción), será evitar el caos y el desorden. El mandatario debe recordar que fue con la convulsión social de 1989 que empezó a proyectarse cuando conducía batallones que reimpondrían a balazos el orden en Caracas.

Llegar al día 10 de enero, continuar en La Habana y no presentarse a jurar de nuevo al cargo, ha llevado a sus opositores a apuntar sobre el Tribunal Supremo de Justicia. Ya no son solamente militares retirados los que hacen notar los peligros que creen que están acechando al país bolivariano. También los jueces que han ejercido funciones destacadas han dicho a los tribunos: Uds. interpretan la CPE para adecuarla a las necesidades del partido de gobierno.

Los críticos subrayan un hecho irritante en toda democracia: al aplazar sin fecha la posesión formal del presidente Chávez, el TSJ también dio continuidad al vicepresidente Nicolás Maduro, designado por Chávez y no por mandato electoral. Este es uno de los puntos más álgidos de la controversia, pues Chávez pidió, antes de ser operado hace un mes, que sus partidarios voten por Maduro en la nueva elección presidencial que sobrevendría.

El drama que vive Venezuela se agiganta cuando se percibe la magnitud de los ingresos recibidos desde el inicio del período “chavista”: un billón de dólares (un millón de millones). Eso representa una decena de programas como el que apuntaló la reconstrucción de Europa destruida por la segunda guerra mundial, el Plan Marshall. Al cabo de una década, ya era visible por todo el viejo continente el resurgimiento de la economía. En contraste, después de 13 años de “chavismo”, los índices sociales de Venezuela (educación, salud, infraestructura) son aún del tercer mundo.

Norman Gall, director del Instituto de Economía Mundial Fernand Braudel, de Sao Paulo, en un extraordinario ensayo sobre Venezuela escrito hace un tiempo (Braudel Papers, 2006), parafraseaba a Shakespeare en Macbeth y decía que al acabar la “era Chávez” y vista con los lentes del tiempo ésta podría volverse “un relato lleno de estruendo y furia, contado por un idiota, sin ningún significado”.

Ante el 7 de octubre

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No es hacia el aniversario de los días violentos de octubre de un pasado reciente que Bolivia debe mirar. Es al día 7, ese número emblemático que en Venezuela representará una jornada que tendrá a muchos bolivianos pegados a sus pantallas electrónicas y a sus televisores. Y probablemente a muchos ciudadanos de los países del ALBA. Ese día, Hugo Chávez y su “proceso de cambio” estarán sometidos al juicio democrático. Un conocido columnista de Tal cual Digital, de Caracas, con fina ironía escribía sobre el simbolismo del siete: siete días de la semana, siete pecados capitales, siete sacramentos, siete notas musicales, siete colores del arco iris y hasta siete los enanos de Blanca Nieves. Recordaba que a partir del 7 de septiembre empezaba la cuenta regresiva de un mes “para una de las elecciones más esperadas y anheladas” de la historia política venezolana. Las filas oficialistas de Bolivia, Cuba, Nicaragua, Ecuador y otros países observarán con aprehensión lo que ocurra en ese país del norte sudamericano.
Nunca Bolivia estuvo tan atada como ahora a ese país que representa mucho en nuestra historia. De allí viene el diesel que ofrecen los surtidores en todo el país, por el que Bolivia paga el precio internacional (aproximadamente un dólar el litro) y lo vende a la mitad. No hay otro suplidor a la vista. Venezuela cubría de su bolsillo la cuenta de “Bolivia cambia” y nunca se supo exactamente a cuánto alcanzaron los cheques que entregaba la embajada de ese país. Chávez es fuente primordial de inspiración del presidente Morales y del Movimiento al Socialismo. Astutamente, la oposición que encabeza Henrique Capriles lo llama “el presidente saliente”. Capriles ha dicho claro y fuerte: Si gana se acabarán los préstamos generosos y las ayudas no reembolsables que han costado a los cofres venezolanos decenas de miles de millones de dólares.
Bajo el comandante Chávez, los ingresos venezolanos pueden haber superado un billón (doce ceros) de dólares, el doble de todas las exportaciones petroleras en más de 60 años hasta 1998. Con niveles de pobreza aún elevados y visibles en las enormes favelas de las ciudades y en la precariedad de los hospitales públicos y su red vial, la mayoría de los venezolanos se pregunta legítimamente: ¿dónde están esos reales?
Con los torrentes asombrosos de dinero generado por el petróleo, parecería cínico colocar a Venezuela entre las naciones en desarrollo. Sin embargo, la lista del desarrollo humano de 187 naciones la coloca en el número 73. Está debajo de nueve naciones de la región: Chile, Argentina, Uruguay, Cuba, México, Panamá, Trinidad y Tobago, Granada y Costa Rica. Bolivia está en el 108. Es natural percibir un sentimiento de frustración en los amigos venezolanos, como si hubieran perdido el cielo que parecía estar al alcance de sus manos.
La proverbial apatía venezolana hacia los acontecimientos políticos ha desaparecido y la que viene probablemente será la elección con mayor afluencia de su historia. Chávez, hasta hace pocos meses visiblemente afectado por un cáncer misterioso, luce pleno pero lejos del vigor de antaño. Desde que comenzó la campaña en julio, su rival no ha cesado su recorrido para visitar el mayor número posible de pueblos, ciudades y barrios de la geografía de su país. Hasta ahora lleva más de 200 visitas. Chávez ha asistido a unos 15 actos oficiales (hasta este jueves). La juventud de Capriles (40 años) y la enfermedad del presidente casi sesentón (58) pesan en la campaña.
Nunca una elección venezolana utilizó tanto los medios de comunicación, algo curioso en un país donde la prensa independiente está en jaque permanente (al igual que en latitudes que conocemos). Chávez detenta el uso exclusivo todos los medios del estado. Capriles le ha sacado amplia ventaja en el uso de medios electrónicos. La guerra de encuestas es intensa. Sondeos independientes muestran a Chávez, antes solitario en la cabeza de las preferencias, con Capriles en los talones y hasta superándolo.
La ansiedad de los venezolanos es compartida por Cuba, cuyas finanzas tienen en el petróleo venezolano un balón de oxígeno vital e insubstituible. En menor escala pero fundamental, la ansiedad también está presente en Ecuador y Nicaragua. La del domingo 7 de octubre será la madre de las batallas democráticas de la región.