El paro

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Por la contundencia con la que se realizó, el paro de este martes puede  redibujar el mapa político boliviano, o cuando menos  reformar el actual. Independientemente de la magnitud que se le atribuya,  seis departamentos (siete, con Potosí como promotor libre con sus propios paros) expresaron sin medias palabras al gobierno del presidente Evo Morales su disconformidad con la forma en que conduce al país. (Autoridades del gobierrno dijeron que el paro había sido violento, pero el comandante de la policía en Santa Cruz, Miguel  Estremadoiro, las contradijo. Afirmó que, más bien, la violencia había sido mínima). A partir de ahora, insistir en el mismo camino puede ser más peligiroso. Los resultados del paro podrían sentirse siquiera en dos frentes:  en el  juicio a magistrados del Tribunal Constitucional y en la forma de votar en la Asamblea Constituyente y  su rumbo (en este último cabe la espinosa cuestión de la capitalidad). Los dos catalizadores del paro han sido el juicio contra los cuatro tribunos constitucionales y la decisión del Movimiento al Socialismo de dejar de lado la aprobación de la nueva carta por dos tercios de constituyentes  y procurar llevar adelante la redacción con la conformidad de sólo la mitad más uno.  Casualmente, dos tercios del país han levantado la mano y le dicen no. Ahora será difícil hablar de “grupos minoritarios” o de “oligarcas” como la fuente de oposición al presidente  Morales.

Además…

El movimiento de los seis departamentos tiende hacia una mayor coordinación dentro del grupo.  Sus principales dirigentes cívicos tienen previsto reunirse este jueves en Sucre. Sin dar detalles, ya habían anunciado que vendrían ”otras medidas” si el gobierno no daba curso a sus reclamos.  

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Horas tensas

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Seis departamentos (además de más huelgas de hecho en curso en Potosí, convulsionada desde hace días por enfrentamientos entre estudiantes y la policía) se encuentran hoy bajo un paro. Es  el jaque político más grave y de mayor magnitud para el gobierno social-indigenista de Evo Morales. En Santa Cruz, la jornada empezó tranquila, sin movimiento de tráfico, salvo vehículos  autorizados, en acatamiento  a la orden de su Comité Cívico. (Poco después se registraron algunos incidentes aislados, inicialmente sin mayor significación.) Le siguen en orden de participación: Chuquisaca, donde todavía hay piquetes en huelga de hambre en protesta por la exclusión de los debates de la Asamblea Constituyente (con labores temporalmente suspendidas) del reclamo por trasladar a Sucre todos los poderes del estado; Tarija, centro vital de producción de gas natural, cuyos pasosfronterizos hacia Argentina fueron cerrados; Beni, departamento ganadero y centro de suministro de carne vacuna para las regiones occidentales, especialmente La Paz; Pando, en cuya capital Cobija, también fueron cierrados dos puentes que comunican a la ciudad con Brasilea, en la frontera de Brasil; y  Cochabamba, epicentro de un violento choque a principios de año entre campesinos plantadores de coca y grupos de ciudadanos, especialmente jóvenes.  El reclamo de los departamentos en paro: Que el gobierno respete las normas constitucionales, que consideran gravemente quebrantadas con el juicio a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional que se opusieron a nombramientos de jueces por parte de Morales. El fondo del conflicto es la visión antagónica entre el gobierno y los departamentos en paro. El primero acusa a los segundos de estar dirigidos por “oligarcas” y de no querer “los cambios” que propugna para Bolivia. Los comités cívicos (formados por instituciones desde empresariales hasta  sindicales) de los seis departamentos, le responden diciendo que el gobierno no respeta la ley, quiere imponer una constitución unilateral y socializante y que intenta conducir a Bolivia por una senda autoritaria.  

Perplejidad

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Hay un grupo de inversionistas europeos (especialmente de Europa central) perplejos ante la imposibilidad de conversar seriamente con autoridades del gobierno en torno a proyectos de desarrollo para Beni y Pando.  El énfasis principal de los proyectos son la apertura y pavimentación de carreteras para vertebrar el noreste con oriente y occidente y la  construcción e instalación de servicios públicos.  Para estos días está prevista la firma de una carta de intenciones con algunos municipios benianos, con un compromiso de inversión de hasta 100  millones de dólares. De ahí para adelante, el camino se presenta más complicado.       

Siempre actual

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Mi querido y viejo país: Aquí estamos, una vez más, ante una dura prueba. (Charles de Gaulle)

Los perjuicios del juicio

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La riña salvaje del miércoles en la Cámara de Diputados era un incendio en plena gestación que iba a estallar en cualquier momento. Bastaba un fósforo para que tronase el ambiente electrizado por la disputa entre una fuerza mayoritaria dispuesta a poner en marcha el panzer de sus votos y una minoría con la munición verbal agotada. Los diputados pusieron en evidencia el pensamiento del estratega militar prusiano Karl Von Clausewitz: “La guerra no es sino la continuación de la política por otros medios”. Traduciéndolo a la cámara de diputados de Bolivia: Los puñetazos, los puntapiés, jaloneos de mechas y de órganos sensibles no son sino la continuación del diálogo a través de las manos y los pies. No he leído aún una crónica que detalle la gresca. ¿Quién espetó el primer golpe? ¿Quién dio el primer puntapié? ¿Quiénes fueron los envueltos en la riña? Contar lo ocurrido, con detalle, como se narra un pugilato, sería un servicio al país. Los involucrados tendrían que agregar a su hoja de vida su participación en el bochornoso episodio.

¿Y ahora? 

Con el paro este martes de los dos tercios de los departamentos del país -tres cuartos, territorialmente- Bolivia se coloca ante una situación muy próxima al desgobierno. Que seis departamentos decidan parar, aun cuando el paro no llegue a ser total, debe hacer meditar al gobierno.  Estamos a sólo veinte meses de su gestión. Al presidente Evo Morales le restan aún 40 meses ¿Puede un gobierno conducir al país en las condiciones que se han dado en este primer tercio de la vida que tiene constitucionalmente asignada? El paro multi-departamental (y ¿qué pasa en Potosí,donde había paros estudiantiles y universitarios?) será sólo ”la primera medida”. ¿Qué vendrá después? Aducir que los paros son organizados “por la oligarquía” es querer tapar el sol con un dedo. Hay un descontento que el gobierno no quiere admitir.  Para ayudar a desactivar el ambiente, una actitud sabia del oficialismo sería reconocer la resolución de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados que dejó sin efecto el juicio a los cuatro tribunos y pedir a la Iglesia Católica una intermediación para pacificar al país. Se crearían condiciones para un desarme y sería el primer paso que la Iglesia le ha pedido. Y si no es demás,  agregaría el cierre temporal de la Constituyente, en aras de la pacificación nacional. Cierre temporal es un pedido magnánimo, pues la extensión con la que ha sido agraciada hasta el 14 de diciembre (llegará?) es legalmente controvertida. La Asamblea Constituyente ha sido muy eficiente en exponer las entrañas del país. Así como estimuló esperanzas atizó rencores . Fue autorizada para buscar un tratamiento que sane a un enfermo. Pero temerariamente prefirió operar y ha provocado una metástasis que tiene al país con la respiración detenida. Restablecer un ambiente sano para el debate civilizado requiere de decisiones drásticas, rápidas y creíbles. Quien sabe más adelante será tarde.

Prueba de fuerza

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El Comité Cívico Pro Santa Cruz hizo sonar esta noche los clarines de batalla: anunció un paro cívico para el martes próximo (28 de agosto) , al que podrían unirse otros cinco departamentos. “Esperamos que el martes seamos seis….(departamentos en paro, de los nueve que tiene Bolivia.) Yo creo que esa es una demostración que debería hacer reflexionar al Presidente de la República de que no está haciendo bien las cosas,” dijo el presidente del Comité, Branco Marinkovic. Es una apuesta bien alta la del Comité y de las regiones que se plieguen al movimiento. 

Se viene, pues, otra semana caliente.  El paro tiene por antecedentes inmediatos la decisión de la Asamblea Constituyente, sin el apoyo de dos tercios de los asambleístas, de excluir de los debates la demanda de Sucre por lograr la capitalía plena de Bolivia (es sólo sede de la Corte Suprema),  y el juicio en el congreso contra cuatro magistrados del Tribunal Constitucional (que el martes degeneró en una batalla campal a puñetazos y puntapiés entre legisladores. No hubo distinción de género y todas y todos dieron y llevaron). Al paro del martes se ha sumado  Chuquisaca, cuya capital es Sucre. Allí hay centenas de huelgistas de hambre que reclaman una rectificación y que la Asamblea discuta el tema de la sede de gobierno.  En el mismo frente podrían estar también Beni, Pando, Tarija y Cochabamba. Es decir, dos tercios del país.  Es una formidable prueba de fuerza para el gobierno del presidente Evo Morales y para sus  opositores. (Ver Mas Tensión a la vista, Constituyente en Jaque y otras entradas relacionadas)

Evo y el mar

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23 de agosto, 2007 

Todos los gobiernos de los últimos 100 años, unos más que otros, han abordado  la cuestión de la mediterraneidad.  Muchos han creído estar a punto de una solución. Y todos se han desengañado.  Ahora le toca al de Evo Morales jugar la carta marítima y ya tiene una baja: el cónsul en Santiago, quien llegó a decir que Bolivia estaba ”cerca” de una solución. 

Cuando en febrero de 1975  los dictadores Hugo Bánzer y Augusto Pinochet decidieron reanudar relaciones diplomáticas  y encarar la cuestión tras abrazarse en Charaña, en el supuesto que los militares se entienden mejor, se afirmaba que éste le dijo a su colega: ”A Ud. lo colgarán en una plaza. A mí me harán un estatua”.  El vaticinio no se cumplió y ambos, con diferencias de intensidad, vivieron perseguidos por su pasado. Pinochet por los abusos y crueldades de su régimen en materia de derechos humanos y Banzer (reelecto democráticamente años después)  por lo mismo,  pero en escala boliviana, y por aquel infructífero abrazo.

Se decía entonces que el mar era para los presidentes bolivianos como una piedra al medio de una cachuela. En la ribera del frente había un tesoro tentador, pletórico de gloria. Pero para cruzar era necesario poner el  pie en la piedra. El problema era que  la piedra estaba cubierta de aceite.  Asentando bien el pie, se llegaba a la otra orilla y al tesoro. O se caía sin remedio.

La caída del Gral. Banzer comenzó por ahí. Junto al tema del mar empezaron a filtrarse críticas a su gobierno, porque los bolivianos podrían aguantar cualquier mordaza, menos que se les impida hablar del mar. Fue como un virus que infectó al régimen, de la misma manera que un virus infecta una computadora y la inutiliza. Tres años después, Banzer llamó a elecciones, su candidato ganó/perdió,  éste golpeó a su mentor y luego golpearon al golpeador.  

Evo Morales se dispone a poner el pie sobre la piedra resbalosa. Conviene que escuche lo que dicen  algunos “marólogos”  de primera clase. 

Subraya Javier Murillo, ex canciller, testigo de lujo en el Abrazo de Charaña, en el número más reciente de la revista Lazos de la fundación Unir:  ”…en el plano internacional los problemas no se resuelven  porque las causas sean justas o porque existan simpatías entre los pueblos y los gobiernos, o porque gocen del  apoyo, creemos sincero aunque declamatorio, de otros países. Es el realismo político el que prevalece”.  En otro párrafo dice: “El problema marítimo boliviano sólo podrá ser resuelto cuando concurran en el mismo momento político (¡!) la efectiva voluntad de Chile, el consentimiento del  Perú y la convergencia de criterios en Bolivia.”  Y algo para subrayar: “El enclaustramiento boliviano no ha sido parte importante, hasta el presente, de la agenda internacional de Chile. Su diplomacia optó por el statu quo. Esta situación puede cambiar en función del nuevo escenario externo (¿el pleito con Perú sobre los límites marinos?) y de los activos económicos (¿gas?) que puede desarrollar Bolivia.” 

Fernando Salazar Paredes, ex Embajador boliviano en la OEA,  ex ministro y profesor universitario trae un análisis fresco y detallado en su más reciente obra: “Bolivia y Chile: Desatando nudos”.   Su propuesta es novedosa en la maraña de muchas otras sobre el tema.  Sugiere el concepto de ”supremacía territorial” para una solución bilateral que consistiría en “la cesión por parte de la República de Chile a favor de la República de Bolivia de una costa marítima  útil, libre y con supremacía territorial conectada al territorio soberano de Bolivia mediante una franja igualmente útil y con supremacía territorial…”   Esta supremacía, se explica en la presentación de la obra, “no otorga al Estado que goza de la misma el derecho a disponer del respectivo territorio, sino sólo el derecho a ejercer algunas o varias competencias”.  Es decir, no hay soberanía, término-escollo en la mayoría de las propuestas. 

La propuesta de Salazar involucra unos 3.400 kilómetros cuadrados con 7,5 kms. de costa al extremo norte de Chile. Y como la fórmula no supone una cesión de soberanía, no sería necesario el consentimiento de Perú, dice. Además, nos explica que la idea tiene precedente en el propio Chile.

Genealógicamente, dice el autor, las primeras semillas habrían partido de Chile, con una visita a Bolivia en 1971 del ex canciller Gabriel Valdez Subercaseaux,  cuando era funcionario de las Naciones Unidas. El corazón de la propuesta consistía en “otorgar a Bolivia en usufructo un corredor a perpetuidad que sirviera para conectar su territorio con el mar, manteniendo la soberanía chilena sobre esa franja territorial”.

El tesoro está allí, en la otra ribera. Y la piedra resbalosa también. 

Harold Olmos