Sucre

Cabildo sucrense repudia a semi alcaldesa masista

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Los sucrenses fueron a un cabildo abierto este martes para discutir la extraña situación que ha surgido la capital boliviana: Cómo un representante del  MAS, Verónica Berríos, cuyo partido perdió las elecciones, pudo reemplazar al sector vencedor representado por Jaime Barrón. Los sucrenses adoptaron un conjunto de resoluciones, entre las que se destaca el repudio de la ciudadanía a la alcaldesa Berríos y el desconocimiento de cualquier decisión que pudiere tomar. La situación sucrense está llegando a límites que cuestionan severamente la vigencia de democracia.

Entrevistado por el programa “No Mentirás” en PAT, el Concejal Nelson Guzmán, que apoya a Barrón, dijo que en su ciudad se había producido un “golpe de estado” de carácter municipal  pues la semi alcaldesa (no encuentro un nombre que exteriorice su condición) fue posesionada en una ceremonia de 10 segundos y bajo protección de la policía. Además, dijo el concejal, la resolución que dio base al juramento de la semi autoridad municipal coloca a quienes se opusieron a esa semi nominación como partidarios de ella. Una reserva puesta sobre la calidad del cabildo fue la escasa participación ciudadana comparada con las expectativas de los organizadores, que esperaban una multitud mucho mayor.

Al volcán en peligro de erupción en que se ha convertido Sucre estos días se le agregó un ingrediente más: el ex alcalde de La Paz, Juan del Granado, ex aliado del gobierno, dijo que efectivamente si hay una acusación formal contra una autoridad, ésta debe ser suspendida del cargo, pero –eso sí- se la debe substituir temporalmente por un representante de la agrupación ganadora.  Es decir, del partido de Barrón, no del MAS.

El gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas,  se jugó por Barrón, también convertido en semi alcalde, la nueva categoría política boliviana surgida estos días. El programa televisivo mostró declaraciones formuladas algunas horas antes por el mandatario regional en las que preguntó “quién puede probar” que fue Jaime Barrón quien envió a los grupos acusados de humillar a campesinos hace dos años en la plaza central de Sucre. “(La destitución de Barrón) es una violación de los derechos ciudadanos”.

La evolución de este conflicto es como caminar descalzo sobre vidrio roto. Su exposición a los ojos nacionales y observadores externos vuelve difícil creer que en Bolivia impera la normalidad democrática.

Ahora se le suma otro síntoma igualmente peligroso:  la marcha de los pueblos indígenas del oriente, que este miércoles ingresaba a su tercer día y que pretende recorrer 1.600 kilómetros y pasar por Santa Cruz y Cochabamba antes de llegar a La Paz. Desconozco el calendario, pero la caminata todavía tiene muchos días por delante.

Los marchistas colocan al gobierno entre la espada y la pared cuando le exigen autonomía y autodeterminación de los pueblos indígenas.  Los dirigentes indígenas –ya son 500 en la marcha- exigen al gobierno que cumpla los compromisos que llevaron a la aprobación de la CPE.

Uno no puede ignorar que Bolivia es la geografía para un experimento social que congrega a 1.600 ONGs (cálculo de la revista brasileña Veja, la tercera en circulación mundial). La marcha recuerda la que realizaron los mismos pueblos indígenas hace veinte años, una piedra angular en los acontecimientos políticos y sociales que se sucedieron en los años siguientes, inclusive los últimos cinco signados por el presidente Evo Morales.

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Sucre ante otra hora decisiva

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Para hoy está convocado un cabildo en Sucre, escenario de de una situación inverosímil al igual que otras que ocurren en Bolivia desde hace tiempo originadas en la escasa cultura democrática del país. El cabildo viene precedido de las jornadas violentas de la semana pasada, cuando ocurrió un vuelco político de campana y el alcalde electo por mayoría ciudadana, Jaime Barrón, fue defenestrado del cargo antes de haber calentado su sillón municipal. Fue depuesto  por el voto de concejales que colocaron interinamente en su lugar a Verónica Berríos, del partido de gobierno.  Los concejales del MAS se apoyaron en la ley electoral transitoria que establece que los funcionarios, aun cuando fuesen electos mayoritariamente, deberán renunciar a sus cargos mientras las denuncias que pudieren pesar contra ellos no fuesen debidamente esclarecidas.   Barrón, por el ritmo de tortuga con el que se conduce la justicia en Bolivia, puede esperar todo su mandato fuera del cargo. Una escena similar ha ocurrido en Quillacollo: el alcalde electo renunció ante las presiones de militantes del partido oficial.

El problema es que hasta ahora se trata de acusaciones, sin que exista aún una sentencia. Y la norma universal dice que todo acusado será inocente mientras no se le compruebe culpabilidad en un juicio justo e imparcial.

A Barrón se lo sindica como responsable de los incidentes que ocurrieron hace más de dos años cuando, en plena Asamblea Constituyente, una veintena de campesinos convocada para apoyar al presidente Morales fue vejada en la plaza principal de la capital boliviana: se les obligó a desnudarse hasta la cintura y a permanecer en silencio mientras eran abucheados, insultados y algunos recibían latigazos (los mismos puestos de moda con la mal llamada justicia comunitaria).  Los incidentes fueron un eslabón en una seguidilla de hechos violentos que tuvieron su clímax en La Calancha, con la muerte de dos personas que recibieron balas de alto calibre y unos trescientos heridos cuando protestaban contra el traslado de las reuniones constituyentes a un cuartel. Esos incidentes no han sido investigados debidamente ni se conoce a los culpables.

Las crónicas que he leído desde entonces nunca explicaron quiénes habían movilizado a ese grupo de campesinos hasta la capital. Nunca se supo quién o quiénes los llevaron hasta el lugar, quién costeó la movilización y su alojamiento.  Pues quienes lo hicieron son también responsables de lo ocurrido, aunque hasta ahora hayan conseguido eludir la cuota que les corresponde en los incidentes que tuvieron su culminación en la aprobación sin presencia opositora de una CPE que luego recibió apoyo mayoritario de la población (y que excluyó del debate la cuestión de la capital de Bolivia que Sucre, con el apoyo de otras regiones, quería que fuese considerado). Uno no lleva  sin la debida protección a las personas a una excursión: les garantiza el transporte, la comida, el alojamiento y hasta un seguro de vida.

Bolivia vive un período de transformaciones sobre todo sociales  que se extiende por todo el país en busca de la quimérica igualdad.  Poco se dice que las desigualdades no disminuirán a niveles civilizados mientras no aumente notablemente la educación, ni existan suficientes fuentes de trabajo para generar empleos dignos con salarios dignos.  Educación e inversión van de la mano. Muy pocos se arriesgan a invertir en un país con bajos niveles de educación.  Las inversiones en Bolivia llegan a cuentagotas y de puntillas. Esta valla gigante en el desarrollo no se la salta con las garrochas de los feriados. Ayer lunes, 21 de junio, el país entero estuvo detenido para conmemorar el año aymara. Las otras 33 etnias del país sentirán que tienen también derecho a reclamar su propio feriado. Así, Bolivia puede tener pronto 34 feriados étnicos, casi el 10%  de un año entero, sin contar vacaciones ni feriados cívicos ni religiosos. Un récord.

Tierra en trance

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Un jaque peligroso

Actualización: 19:20 y 20:45 horas.

En medio de los inquietantes acontecimientos de la jornada, la prefecta de Chuquisaca, Savina Cuéllar, ex firme partidaria de Morales, pidió en quechua la renuncia del mandatario antes del plebiscito del domingo 10 de agosto. El pedido podría tener una enorme connotación. Al dirigirse al presidente en su propia lengua, y en el  idioma autóctono más hablado en Bolivia,  la dignataria departamental introdujo un elemento inesperado de tensión. Le dijo que debería irse por haber traído la violencia a Bolivia. Su voz, de acuerdo a la descripción de Radio Fides, estaba acongojada por la pena que le causaban los enfrentamientos entre policías y mineros en la mañana, sobre la carretera Oruro-La Paz-Cochabamba. No hubo una reacción inmediata del presidente, que parecía aislado, tras no haber podido recibir a sus colegas de Argentina y Venezuela, y verse privado de presidir los actos de celebración del 183 aniversario nacional boliviano, que debían tener a Sucre como centro, por ser la capital constitucional boliviana. Al anochecer, estaba reunido con los principales funcionarios de su gobierno mientras se anunciaba que el miercoles al mediodia, desde los balcones del Palacio de gobierno, en La Paz, dirigiria al pais su informe anual. De inmediato, habia sigilosas pero intensas negociaciones para abrir un dialogo con la Central Obrera Boliviana (COB), en la que militaban los mineros mineros enfrentados con la policia, pues reclamaban una ley de pensiones diferente de la que el gobierno ha presentado al congreso.  

Las imágenes de batallas campales entre la policía y grupos de civiles, de jóvenes en su mayoría, exhibieron una violencia sólo vista en situaciones precursoras de desenlaces políticos de magnitud: reafirmación efimera del gobierno, cambios profundos en su estructura o el colapso final. Eso lo han visto y vivido Hugo Chavez, en 1989, con los acontecimientos que pavimentaron su llegada al gobierno, y el presidente Morales, que protagonizó acontecimientos que tambien acabaron catapultándolo al gobierno. Tal vez no transcurra mucho tiempo antes de saberse el epílogo de este episodio dolorosamente boliviano. En la noche, era evidente que el cumpleaños que Bolivia se dispone a celebrar será un aniversario dolorido, empañado por el furor descontrolado en que el país se hundió a lo largo de la jornada. Y que ese fantasma perseguirá al gobierno a lo largo de lo que le quede al mando del país.

 

 

 

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 La cumbre de tres presidentes sudamericanos en Tarija -Venezuela, Argentina y Bolivia- prevista para este martes 5 de agosto debió ser suspendida debido a la violencia que amenazaba con apoderarse del aeropuerto de aquella ciudad sureña de Bolivia. Una multitud de cientos de personas, en su mayoría jóvenes, colmó las instalaciones del aeropuerto donde debían llegar los presidentes Hugo Chávez, Cristina Kirchner y el anfitrión Evo Morales iban a reunirse para discutir y firmar acuerdos sobre energía. La cita fue cancelada por falta de seguridad.

En la mañana persistían los enfrentamientos entre mineros de Huanuni y la policía, y el saldo hasta ese momento era de dos muertos y cuando menos 40 heridos, reportaba Radio Fides. La violencia estalló cuando la policía intentó desbloquear una carretera que grupos de mineros habían tomado en la mañana del lunes. (Radio Fides dice que hasta ahora son 42 los fallecidos desde que Evo Morales asumió la presidencia en enero de 2006).

El movimiento de huelgas de hambre para que el gobierno devuelva a los departamentos los recursos del Impuesto Sobre los Hidrocarburos que les confiscó desde este año, empezaba a masificarse: se aproximaba al millar el número de huelguistas, con el Beni a la cabeza del movimiento. Beni contabilizaba hoy ochocientos huelguistas, la mayoría en Trinidad y Riberalta, a los que se sumaban 103 en Santa Cruz, donde el domingo comenzó el movimiento dispuesto por el Comité Cívico del departamento. Había otros 20 ayunadores en Pando y 10 en Tarija. La mayoria de los huelguistas cumple el ayuno en las plazas de sus ciudades.

En Sucre, la capital constitucional de Bolivia, los festejos por el Día Nacional (6 de agosto) se realizaban con una ausencia notable: la del presidente de la república. Las autoridades locales repudian al Primer Mandatario por su negativa a pedir excusas al departamento de Chuquisaca por los enfrentamientos ocurridos a fines de noviembre pasado (tres muertos y más de trescientos heridos a raíz de la aprobación de un proyecto de constitución del partido de gobierno que ignoró la demanda de Sucre para que se discuta su reclamo para volver a ser capital plena de Bolivia).

El lunes, partidarios del gobierno chocaron con personas afines al movimiento autonómico de Santa Cruz. No hubo registro de heridos de la refriega, conducida principalmente a palazos y golpes de puño y puntapiés. Las regiones a las que se privó de parte de esos recursos se quejan que la apropiación gubernamental contraría las leyes y les impide ejecutar proyectos. El gobierno utiliza parte de esos recursos para pagar bonos a los ancianos y a los niños.

Bolivia parece vivir una guerra civil de baja intensidad a solamente cinco días del referéndum que deberá decidir sobre la permanencia del presidente Morales y de ocho de los nueve prefectos (gobernadores) bolivianos. No hay bandos opuestos armados enfrentándose, pero desde la semana pasada los disturbios en uno u otro lugar del pais son frecuentes. Es como una tierra en trance, para copiar el título de una famosa película de los años de 1950 del cineasta brasileño Glauber Rocha.

El noveno departamento (Chuquisaca) tuvo elecciones a fines de junio, en las que la oposición le arrebató el gobierno departamental al partido del presidente, el Movimiento al Socialismo (MAS). Con esa victoria, el bloque de gobernadores opuestos al presidente subió a seis. Pero este domingo, un plebiscito legalmente controvertido deberá decidir sobre la permanencia de todos ellos. Las encuestas conocidas hasta este fin de semana daban como ratificado al presidente y su vicepresidente, y a los prefectos de Beni, Santa Cruz y Tarija. El resultado de Cochabamba, según las encuestas, era incierto, al igual que los de Oruro y Potosí (dirigidos por partidarios del gobierno). Pando se tambaleaba, con unb ligero margen a favor de revocar al prefecto. Se daba casi por cierta la revocatoria del prefecto de La Paz, debido a la barrera casi insuperable que presentan las reglas dictadas por el gobierno y aprobadas con la complicidad de la oposición. Según esas reglas, el prefecto de ese departamento, el más poblado de Bolivia, debería alcanzar cuando menos el 63% de los sufragios.

La distribución asimétrica de los resultados que deberá obtener cada prefecto y la clara ventaja que se autoasignó el gobierno (el presidente y su vicepresidente necesitarán sólo el 47% para su ratificación) ha ensombrecido la claridad del plebiscito revocatorio. Esta figura, por lo demás, no existe en la actual Constitución boliviana y su convocatoria es vista ampliamente como ilegal y una maniobra del gobierno para reoxigenarse.

Pero, por lo visto en los últimos días, Bolivia avanza hacia momentos cada vez más traumáticos y de desenlace imprevisible. La policía ha dicho que todos sus efectivos resguardarán el acto plebiscitario y las Fuerzas Armadas que estarán bajo alerta. Es decir, unos 50.000 o más hombres lo vigilarían: uno por cada cuarenta o cincuenta votantes, un despliegue nunca visto en una elección boliviana.

¿Habrá referéndum revocatorio?

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Es la pregunta que se hacen muchos bolivianos a sólo 13 días del plebiscito para decidir si el Presidente Evo Morales y su Vicepresidente Garcia Linera se quedan o se van, cuando acaban de cumplir la mitad del mandato para el que fueron electos a fines de 2005.

La duda empezó a cundir cuando la única integrante del Tribunal Constitucional, la magistrada Silvia Salame Farjat,  emitió una decisión ampliamente vista como un freno al referéndum. Paralelamente, la Corte Departamental Electoral de Chuquisaca planteó a la Corte Nacional la suspensión del plebiscito. Una actitud similar asumió este domingo la Corte Departamental de Beni. Y para la semana que empieza se cree que habrá un dominó de planteamientos anti-referéndum de otras cortes. A todo esto se suman la oposición de uno de los vocales de la CNE al revocatorio, el Vicepresidente Jerónimo Pinheiro,  (quedarian solamente dos: el presidente y un vocal) y el temor creciente expresado por dirigentes cívicos y de oposición de un aumento artificial del padrón electoral, que harían del presidente un candidato invencible.

En los días que nos separan del 10 de agosto los bolivianos volverán a estar en vilo… si es que en algún momento han dejado de estarlo en los últimos tiempos.

La frase de la magistrada que causó el terremoto de estos dias, al responder a un requerimiento de un diputado opositor, fue: “…existe un recurso incidental pendiente (ante la Corte Nacional Electoral) que suspende cualquier acción posterior de la entidad administrativa (referendum autonómico) hasta que el Tribunal Constitucional se pronuncie”. (Tomado de El Deber, 28-07-08) .

Riocentro

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El nombre probablemente signifique poco para los bolivianos. Riocentro es un extenso complejo cívico en el sudeste de Rio de Janeiro. La noche el 30 de abril de 1981 había unas 20 mil personas que asistían a un festival musical. Dos miembros del ejército, desde dentro de un automóvil, manipulaban un artefacto explosivo poderoso. Objetivo: hacerlo estallar y sembrar pánico entre los asistentes, ensangrentar el lugar con un sinnúmero de víctimas y responsabilizar del atentado a la oposición. Consecuencia? Marcha atrás en la política de apertura política iniciada por el cuarto gobierno militar consecutivo, que entonces presidía el general Joao Figueiredo.

Pero, como acontece con frecuencia, ocurrió lo imprevisto. Los ejecutores, escogidos por sus cualidades terroristas, fallaron. Hicieron una mala conexión y el artefacto estalló en las faldas de un sargento, quien murió instantáneamente tras perder toda la genitalia y vaciarse los intestinos. El capitán del ejército sentado a su lado perdió una pierna y no murió. Pero se convirtió en el testigo principal del atentado criminal en curso y en poner en evidencia a sus mandantes: el sistema de seguridad de ejército.

El gobierno intentó esconder la cara y acusó al “extremismo”. Sin mayor éxito, el general Figueiredo procuró cubrir a su gobierno que, a partir de ese momento, no tuvo más que seguir adelante con la cartilla de apertura democrática. Nunca más hubo atentados (el de Riocentro fue el último de una cadena de hechos misteriosos que habían conmovido a la sociedad brasileña y endurecido a quienes pretendían la dictadura perpetua.) Cuando dejó el gobierno al retornar la democracia, el general pidió ser olvidado. Y se le hizo caso. Murió rodeado del olvido de la mayoría de la sociedad brasileña.

El hecho viene a la memoria al ver los dos recientes atentados contra medios de comunicación, en Tarija, primero, y ahora en Sucre, en el que aparecen presuntamente oficiales vinculados a la seguridad del Palacio de Gobierno.

En ambos casos la motivación es la misma: afectar, puesto que frenarla es imposible, la onda expansiva que desplaza las ideas contrarias al centralismo. La onda crece: cuatro departamentos están en abierta oposición al régimen social-arqueológico que postula el gobierno con la idea del retorno al ayllu y al comunitarismo indígena, tan primitivo como impracticable en un mundo que permite la lectura de este trabajo desde cualquier lugar con conexiones a la internet. A la onda se une Chuquisaca, que se propone, según postulaba su ahora prefecta Savina Cuéllar, echar al viento su bandera autonomista en pocos meses. Después Cochabamba y quizá Potosí. Me pregunto si La Paz y Oruro se quedarán solos. (Como en aquel cuento pre caída del muro de Berlín: un guardia pregunta a otro. Si se cae el muro, qué harás? Y qué quieres?, responde. Que me quede solito?)

Una amiga me decía la semana pasada. “La Paz ya no está dormida. Empieza a reaccionar. Y verás que, al final, será la que precipite el desenlace”.

Es posible. Lo cierto es que aunque las cosas se den de esa manera, es muy improbable que vuelvan a estar como lo estuvieron en el punto de partida. La Paz difícilmente podrá recuperar la posición que ostentaba antes de la llegada de Evo Morales y el MAS al gobierno. Se han puesto de manifiesto otros liderazgos, entre ellos el ímpetu y la fortaleza de la vanguardia cruceña en el país, el ascenso de Tarija; los resurgimientos de Beni y Chuquisaca (que ahora probablemente repondrá su reclamo de capitalidad plena), la toma de conciencia de Pando como polo fronterizo y la afirmación de Cochabamba como centro territorial integrador, así como el renacer de la industria minera de Potosí y Oruro, al impulso de los altos precios de las materias primas en mercados internacionales.

Se redibuja el mapa político boliviano

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Actualizado el lunes 30, a las 11.00 AM

Savina Cuéllar, la candidata del Comité Inter-Institucional, propulsor de la autonomía para Chuquisaca que se constituyó en la barrera que cerró el paso al gobierno del presidente Evo Morales, sumó su departamento al lado opositor. Consiguió en las urnas batir al candidato oficial, Walter Valda, quien, según la proyección de Radio Fides, habría alcanzado sólo el 38% del total de votos válidos. El tercer caballo de la corrida, Felipe Cruz, habría logrado sólo el 10%. Otros medios, incluso cadenas de TV, daban a Savina porcentajes todavia más robustos.

Con el triunfo de Savina Cuéllar, las cosas se ponen aún más graves para el gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS). Ya se puede hablar con entera propiedad de una oposición territorialmente mayoritaria. La pregunta es, ¿se puede gobernar Bolivia con cinco de nueve departamentos en contra? Chuquisaca, Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija están formalmente en el lado opositor. Al bloque se suma Cochabamba, con su prefecto Manfred Reyes Villa, que amenaza con su unión formal a la Media Luna a traves de un posible referendum autonómico.

Savina Cuéllar es indígena, de 45 años y la primera en ocupar el cargo de Prefecto en una región que era hasta hace poco un bastión del presidente Morales. Y es de pollera, sombrero largo blanco, madre de siete hijos y ex ropavejera.  Habla quechua mejor que Morales. Había sido electa prefecta por un concurrido cabildo, en contraposicion al gobierno, que insistía en designar uno a dedo. En busca de frenar su avance, el gobierno le salió al frente con un reto: será prefecta cuando sea electa. Ahora ganó la prefectura y aumenta la incertidumbre sobre cómo saldrá  el presidente Morales de la elección del 10 de agosto, cuando está marcado el referéndum revocatorio.

Al lado del gobierno están firmes solamente El Alto, El Chapare, este último agradecido y de plácemes por la expulsión de USAID, que deja a los cocaleros como soberanos de la región,  y parte de La Paz (las áreas bajas están en contra, al igual que bolsones de Oruro y Potosí). Cochabamba puede ser el próximo departamento en buscar la autonomía. Numéricamente, el presidente parece haber perdido a Bolivia.

El gobierno, a través del Secretario de la Presidencia, Ramón Quintana, felicitó a la ganadora y subrayó que su elección ratificaba la voluntad democrática de Chuquisaca.

Para Quintana, el golpe electoral propinado por Savina Cuéllar no representa “ninguna complicación”. Su tono era muy diferente de cuando los sucrenses se batían en las calles en noviembre con las milicias sociales del MAS en protesta contra un proyecto de Asamblea Constituyente que decidió ignorar por completo la aspiración fundamental de Chuquisaca: recuperar su condición de capital plena de Bolivia. Hubo muchos heridos, intoxicados y milicianos humillados como saldo de las jornadas violentas mas recientes, precedidas por las de noviembre que marcaron indeleblemente el alma y el corazón chuquisaqueños.

En los referendos autonomistas el presidente habia sido el primero en salir ante las cámaras para descalificar la derrota. Hasta la semana pasada habia hecho campaña por su candidato. Ahora se mantuvo en silencio.

Chuqisaca fue uno de los baluartes del gobierno, hasta que tropezó con la piedra, gigante para los chuquisaqueños, de la capitalidad. La negativa oficial, a veces burlesca, de aceptar la demanda chuquisaquena para debatir el tema en la Asamblea Constituyente, cambió los animos del departamento. El prefecto masista David Sanchez, fue la primera baja notable del gobierno: renunció y volvió a renunciar.  Su situación se volvió insoportable cuando al desden y desprecio de la ciudadania sucrense se sumó el mismo sentimiento de parte del gobierno. Se asiló en Peru, donde aun está, desencantado con la politica boliviana. Habia ganado con más del 40% de los votos. Savina Cuéllar lo superó. Los efectos de esa victoria no demorarán en hacerse sentir.

Algunos datos:

Sanchez había sido electo con el 44% de votos. Valda obtuvo, segun las encuestas que le dan mayor numero, entre el 38% y el 42%. Es decir, el MAS habría perdido algunos puntos porcentuales. Lo notable es que no hubiese perdido más. Su fuerte estuvo en el campo, donde ganó en siete de las diez provincias del departamento. La abstención fue del 23%, mucho menor que en  los referendos autonómicos. Los datos oficiales de la totalidad de la votación serán conocidos sólo al final de la semana.

En el rastro de Sucre

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Una primera evaluación de los acontecimientos en  Sucre podrá exhibir los límites de la acción política del Presidente Evo Morales. Presidente indígena, no consiguió ir a uno de los departamentos con mayor población autóctona de Bolivia. Y el hecho que los campesinos que fueron llevados (desde dónde?) hasta alli (no se puede pensar que fueron espontáneamente, pues se encontraban en una casa albergue y alguien les costeaba el viaje y la estadía) hubiesen sido sorprendidos y sometidos con relativa facilidad, muestra la imprevisión de quienes los condujeron hasta Sucre. Nada pudieron hacer, ni siquiera con la acción preventiva de la policía y unidades militares, ante la avalancha de la ciudad, todavía  malherida por los acontecimientos de noviembre y diciembre. La falange principal del gobierno fue cercada, derrotada y humillada, sus integrantes obligados a quitarse la camisa, cantar el himno a Chuquisaca y a levantar las banderas del departamento: todo de rodillas. (Hubo individuos con el rostro cubierto por mascarillas que jugaron un papel decisivo en el sometimiento del grupo campesino), El Mundo, de Santa Cruz, colocó en su primera página del domingo la foto con los rostros llorosos de dos militares o policías militares, que tampoco pudieron frenar la avalancha citadina que los agobió.  Llevaba un sobre título: “La provocación de Evo tuvo como resultado que las FFAA sean derrotadas, hasta las lágrimas.”

El gobierno había pretendido ignorar lo ocurrido a fines de 2007  y ocultar la basura debajo de la alfombra. Dio olímpicamente espaldas al duelo y la rabia que prevalecían en Chuquisaca con sus más de 300 heridos y tres muertos y no le interesó el malestar con la impotencia del departamento al ver su proyecto de capital plena ser excluido de toda consideración de las sesiones de la Asamblea Constituyente.  Sembró vientos y cosechó tempestades.

El Comité Interinstitucional de Sucre, leo en El Deber este lunes, tuvo el gesto que le faltó al gobierno: pidió disculpas a los campesinos. Pero pudo ir más lejos y encontrar una manera de evitar el episodio de la humillación de los grupos “evistas”. Eso le habría conferido una mayor estatura ante el pais. (La Agencia Boliviana de Información dijo que el presidente Morales habia exhortado esta tarde a la Federación de Campesinos de Chuquisaca que descartasen “un posible cerco” a Sucre como protesta por los sucesos del sabado. Y en el programa nocturno Sin letra Chica, el presidente de ese comite dijo que pedía perdón a los campesinos por lo ocurrido, si bien subrayó que los acontecimientos estaban dentro de un contexto que los habia catapultado).

Las fuerzas policiales y militares ya han sido abrumadas por la multitud en tres ocasiones: hace poco, en Camiri, y ahora en Sucre, más antes en Viru Viru. Se desconoce cómo piensan los militares, pero uno se pregunta qué harán las próxima vez que los convoquen para otorgar seguridad a las autoridades o controlar disturbios que, en rigor, deberían ser controlados por la policia. Ahora grupos de campesinos airados amenazan con bloquear la capital. Ningún medio informativo ha dicho con qué fuerza contarían, dónde podrían ocurrir bloqueos carreteros y de agua y, sobre todo, cómo reaccionarían los propios sucrenses. Es una información esencial en un medio y una época en los que la información completa y veraz es tan esencial. Hay un nuevo capítulo en desarrollo dentro de la dinámica perversa que ocurre en Bolivia.