Política

Elecciones en la bruma

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En medio de dudas y certezas, el país cumple hoy una jornada cívica con sabor a plebiscito. Esta sensación ha sido estimulada por la participación ostensible de las máximas autoridades empeñadas en lograr que la ciudadanía favorezca a los candidatos del gobierno. La Paz y Santa Cruz se han erguido en bastiones departamentales que contrarían ese empeño y que, junto a una decena de municipios mayores, pueden representar un revés electoral mayúsculo para las autoridades. En la capital política del país y en el mayor centro económico nacional los candidatos apoyados por el partido gobernante aparecen con un rezago sideral respecto a sus competidores. No es poco lo que entra al juego este domingo.
La demanda de aplazar las elecciones en el Beni creció en las horas previas a la elección con la información de que entre la veintena de municipios del departamento hay al menos tres en los que el partido de gobierno ganará por exclusión, o por “default”, en la terminología digital, pues con la eliminación de Unidad Demócrata desaparecieron las candidaturas de oposición. Tras la inhabilitación de ese partido, la salida forzosa de Ernesto Suárez y su reemplazo por otro candidato que a su vez era postulado por su propia organización, para muchos votantes el tarjetón electoral parecerá un laberinto. Confusión y caos eran los términos que más reflejaban la situación que surgida en todo el departamento.
Al concluir que los comicios benianos deberían ser aplazados hasta nueva fecha, la Defensoría de Pueblo dictaminó que no hay condiciones para llevarlas a cabo. Las autoridades electorales rechazaron las sugerencias para una suspensión y confirmaron que no habrá variación del calendario electoral. Puede hasta parecer una exageración, pero para muchos de los votantes de ese departamento, ir al recinto de votación es un camino hacia la oscuridad. ¿Puede haber elecciones legítimas así?
Será difícil que esta situación sea ignorada por los observadores de entidades supranacionales, inclusive por la UNASUR que promovió el fallecido comandante Chávez. No hay antecedentes conocidos en el país de una eliminación masiva de candidatos que afectase tan letalmente el derecho al sufragio. El incidente no podrá ser evitado en sus informes, así como tampoco referir que las principales autoridades estuvieron hasta el final de la campaña alentando la defensa del proceso que encabezan y que probablemente perciben amenazado por veredictos adversos del electorado. ¿A favor de quién creen que Samuel Doria Medina pediría implícitamente apoyo si un par de noches antes de la elección convocara al electorado a votar para defender “el proceso” del que él se identifica como vanguardia?
Una cosa es el propio presidente en el combate electoral y otra alentando y apoyando a los que representan a su partido. Está por verse en las urnas el resultado de los mensajes admonitorios de “voten por mis candidatos” si quieren obras, “retiraremos las graderías” o de seguir con la campaña inclusive en las últimas horas. Hasta antes del cierre del período de medición de intenciones de voto eso no parecía haber ayudado a los candidatos oficiales en La Paz ni en Santa Cruz.
Estas elecciones son la antesala del país post-gas, o el inicio de un período en el que se deberá ver cuánto Bolivia sembró o no sembró durante la bonanza de los precios de los hidrocarburos. Pasado el fervor electoral empezará un capítulo diferente en la vida del país con repercusiones que, oficialmente, aún no son calculadas.

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Los que pierden

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Son muchos los bolivianos que se han sentido frustrados con la decisión del Consejo Nacional Electoral que inhabilitó  al partido puntero del Beni, Unidad Demócrata, en momentos en que su candidato Ernesto Suárez era delantero en la carrera por la gobernación del departamento (35% vs. 33% del candidato oficial Alex Ferrier, en una de las encuestas más recientes) . En todo el país han surgido cuestionamientos  a la posición asumida por el tribunal electoral. Pretender ignorar este fenómeno es como querer tapar el sol con un cedazo.

La decisión drástica del CNE representa para muchos la pérdida de una oportunidad para desmentir la sensación de que sus miembros son piezas del poder gubernamental. Nadie puede discutir el hecho de que esa decisión  priva a la segunda región más extensa del país  de votar libremente este domingo que viene.

El precedente inmediato para esta crisis fue aquel desafortunado: “Voten por mis candidatos o…,” etc. No ha habido  una rectificación contundente para ese propósito.

Inhabilitar al partido de Ernesto Suárez y de paso a otros 227 candidatos de su partido, se yergue como un revés muy grave para estas elecciones en las que el gobierno se juega mucho. En momentos en que todo anuncia una disminución masiva de  los ingresos por exportaciones y el fin de las holguras financieras de los últimos años, obtener una victoria en las principales plazas departamentales es una necesidad imperativa para las autoridades.

Con las encuestas como intérpretes, la perspectiva de una victoria así era desalentadora ya antes de la decisión del tribunal electoral. Ahora  luce sombría. Los afectados no son solo el grupo de dirigentes que encabeza el ex gobernador Suárez. Además de la credibilidad del propio tribunal electoral, han quedado en el desierto el partido de gobierno y su candidato a la gobernación beniana. ¿Con que cara votarán sus partidarios después de una jugada vista cuando menos como desproporcionada?

La misma perplejidad se presenta ante los que supuestamente se beneficiarán del desconcierto que ha cundido en Unidad Democrática.  Es un error creer que solo por el hecho de representar una opción opositora al gobierno del presidente Morales sería fácil transferir las simpatías del líder beniano y su partido a NACER. De esa agrupación surgió la iniciativa que remató en la inhabilitación de Suárez y de todos los demás candidatos de Unidad Democrática.  Lo mismo vale cuando entra a esta ecuación el MNR y sus dirigentes benianos, a quienes los partidarios de Ernesto Suárez solían ver más próximos del partido de gobierno que de la oposición.

Tragar sapos y culebras es una tarea desagradable que a menudo practican los políticos en todo el mundo.  Ahora el plato está servido masivamente para ambos lados. Si se ha querido anular a un líder emergente, se lo ha potenciado. Suárez y su partido han crecido en notoriedad nacional. El gobernador beniano ha trascendido los límites regionales y se ha proyectado a todo el país. Más grave todavía: ha puesto la factura a nombre del presidente y como garante al partido de gobierno.

Desencuentros

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Bolivia debe mejorar sus relaciones externas, especialmente con Estados Unidos y Brasil, para   volver más vigorosa su lucha jurídica ante la Corte Internacional de Justicia. ¿Quién lo dice? El ex presidente Carlos Mesa. ¿Cuándo? El 7 de agosto, horas antes de que el presidente Evo Morales convocara a las fuerzas armadas a prepararse para cuando el país recupere su cualidad marítima.  En disparo a dos bandas,  el presidente equiparó la condición boliviana al bloqueo  impuesto a Cuba por Estados Unidos.

Las declaraciones del ex mandatario cuestionan el discurso del presidente Morales. Las arengas “antiimperialistas” y “anticapitalistas” solo hacen bien a las relaciones de Bolivia con Irán, Corea del Norte, Cuba  y Venezuela.  A partir de ahí sobran los dedos de las manos. El resto del mundo busca buenas relaciones con Estados Unidos, con el que las nuestras están en su peor momento. Con Brasil, se encuentran en un estado extraño: solo Bolivia tiene embajador.  Mesa está en lo correcto.

El llamado de atención fue un capítulo del que luce como un desencuentro entre los dos personajes. El domingo antepasado, El Deber trajo un artículo de Mesa sobre el juicio que el oficialismo propone contra dos magistradas del Tribunal Constitucional Plurinacional.  La designación de magistrados por voto directo era vista oficialmente como una panacea que resucitaría a la moribunda y desprestigiada justicia. Los  pocos países que experimentaron ese sistema, lo han desactivado por inapropiado.   

El ex mandatario escribió que la elección, como muchos bolivianos dijeron, fue “un absurdo  (que, para peor, fue mal conducido y sesgado con la preselección de candidaturas) que llevó no solo a agravar  la histórica corrupción de ese Órgano sino a reducir a grados insospechados su ya cuestionada idoneidad”. 

El ex mandatario preguntó si la decisión legislativa no debería también apuntar al tribunal por haber habilitado la candidatura del presidente Morales.  Mesa preguntó si la decisión ¿“no marcaba elementos suficientes para acusar a los miembros del Tribunal por prevaricato y fallos contrarios a la constitución?”  Para que el lector pudiese responder mejor, recordó la disposición  constitucional transitoria ya olvidada: “Los mandatos anteriores a la vigencia de esta constitución serán tomados en cuenta a los efectos del cómputo de los nuevos períodos de funciones”.

Los temas sobre la mesa son del máximo interés y hay suspenso ante una posible nueva ronda en esta manifestación de opiniones.

Ché creyó que iba a ser juzgado

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Lo dice el general ® Gary Prado, en sus “Memorias virtuales”

Ernesto Ché Guevara creía que iba a ser juzgado por un tribunal militar en Santa Cruz, cuya octava división del ejército lo había capturado en los parajes selváticos de Ñancahuazú donde se había entregado. Estaba animado y unas horas antes había tenido una última, si bien fugaz, conversación con el capitán ante cuya compañía se rindió tras alertar a gritos quién era y que tendría valor más vivo que muerto. Algunos detalles de los últimos momentos del legendario guerrillero argentino-cubano han sido expuestos al público internauta en una extensa deposición en un canal de historia del Instituto Prisma, que lo ha colocado a disposición de su audiencia desde abril pasado.

El segmento inaugural de Videoteca Virtual  con deposiciones sobre la historia contemporánea de Bolivia trae, entre 16 personas entrevistadas, más de tres horas de testimonios del entonces capitán y ahora general retirado Gary Prado Salmón,  quien, en octubre de 1967,  selló la derrota de la insurgencia con la que el Ché quería crear “uno, dos, tres, muchos Vietnam” en América Latina.

El comandante guerrillero fue llevado prisionero a un cuarto de la escuela de La Higuera, donde estaba instalada la unidad del ejército que combatía a la guerrilla. Prado Salmón, -en la silla de ruedas que lo dejó un episodio cuando, años más tarde, dirigía una operación en Santa Cruz- afirma que en la noche del 8 al 9 de octubre fue con frecuencia a ver a su detenido, a quién le preguntaba cómo se encontraba, qué necesitaba;  le llevaba cigarros, café y alguna comida. Eso creó ambiente para alguna conversación que el general retirado describe lacónicamente, dentro de lo que puede haber sido un diálogo del prisionero con su captor.

¿“No supo Ud. que ya tuvimos una revolución aquí, que ya hicimos la reforma agraria?” (Para la nota completa ir a Páginas, aquí)

La palabra que faltó

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Me parece que gran parte de la confusión que se ha dado entre médicos, salubristas, dirigentes obreros y estudiantes de medicina está en la manera en que se ha informado sobre el acuerdo suscrito entre los sectores en huelga y el gobierno. Creo que el eje de esta confusión ha sido la “inaplicabilidad” de la medida dictada por el gobierno para aumentar la jornada de de seis a ocho horas en toda el área de salud. Ha faltado alguien que diga que la pretendida inaplicabilidad, como ha sido explicada, es temporal. El término utilizado en torno al decreto 1126 es impreciso. ¿Cómo tomar decisiones en torno a algo inaplicable? Ejemplo: Tu pedido para viajar en avión a tal lugar es inaplicable porque allí no hay aeropuerto. Si es inaplicable, entonces se debe desechar la opción y pensar en viajar por carretera. Lo mismo ocurre con ese decreto: si es inaplicable se lo debe desechar y no hablar más de él. A menos que el término haya sido utilizado para evitar decir que, “por ahora”, el decreto no será aplicado. Es decir, su vigencia está entre rejas HASTA que se realice aquella reunión que decidirá sobre la salud (¿?), en un propósito tan vasto como decir “fulano va a leer”, pero sin saber qué, sobre qué materia, qué autor, qué número de página, de qué biblioteca, etc. Absurdo, ¿verdad? Aquella reunión decidirá (¿?) si la norma deja de existir o si se acaba el período de su inaplicabilidad y, por tanto, asume vigencia plena; es decir las seis horas se volverán ocho.
Creo que si hubiera sido visto así, el diseño del gobierno habría sido más claro (“la suspensión es temporal”) y los médicos habrían sabido sobre qué terreno se negociaba.
Algo que ha sido poco discutido es el origen del aumento de horas de trabajo: una reunión de las “organizaciones sociales” en Cochabamba en diciembre (no estuvieron representados los médicos). Si se considera la enorme complejidad de la cuestión que se discutía, es como decir que los programas de enseñanza universitaria fueron discutidos y aprobados en una reunión estudiantil cuyos asistentes carecen de la preparación debida. ¿Qué seriedad pueden tener esos programas? Estos días, parece que esta forma de ver y aplicar (perdón) normas es común en Bolivia. ¿Fue siempre así?

Anuncio en víspera de Reyes

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La noticia es del 5 de enero, cuando Exterran, de Houston, publicó un aviso informando que construirá en Itaú el complejo procesador de gas con mayor capacidad  entre sus plantas en América Latina. Era víspera del  Día de Reyes.

Para la magnitud de la obra -5,66 millones de metros cúbicos de procesamiento diario-, cuya  inversión total aún no es pública, podía esperarse un anuncio especial de YPFB, pues es la primera obra industrial de esa escala emprendida por el sector petrolero privado desde las medidas de 2006, diseñadas para retomar el control de toda la industria petrolera. No lo hubo. La obra fue licitada y adjudicada por Petrobrás, que opera el campo Itaú, cuya producción está destinada a cumplir los compromisos con ese país.

Exterran Holdings Inc. ya se adjudicó otra planta –la ampliación de la de Yapacaní, que opera desde fines del año pasado- con un procesamiento de poco más de 1,5 millón de metros cúbicos diarios de gas.

El mismo día de la publicación de Exterran,  los diarios hablaban de incrementar la producción gasífera para poder cubrir las obligaciones con Argentina que de casi ocho millones de metros cúbicos subirán a unos 27 mm3d para fines de la década.

Para cubrir esas cantidades son necesarias inversiones de magnitud, que no se han realizado en los últimos seis años. En realidad, hace tiempo que Bolivia debía estar produciendo unos 72 millones de metros cúbicos diarios (actualmente: unos 42 mm3) para las obligaciones contraídas. Pero Argentina redujo sus metas de compra y pudimos cumplir normalmente con Brasil y abastecer el mercado interno.

Un informe de la Fundación Milenio observa que los ingresos récord por exportaciones de gas han tenido como contrapartida inversiones misérrimas –en la escala petrolera- en exploración. De los más de 14.700 millones de dólares generados por el gas en el quinquenio 2006-2010, la exploración recibió migajas. “Ningún país –dice Milenio- podría ser centro energético de ninguna región invirtiendo tan solo US$ 293.3 millones en exploración durante un periodo de cinco años; ese es un monto bajísimo que equivale a un promedio de US$ 58.7 millones por año…” ¿Recuerdan que el Presidente Morales inauguró hace un par de años un pozo exploratorio, cuyos resultados son hasta ahora desconocidos? Si el resultado fue negativo, no había por qué callarlo, pues los fiascos son normales en la industria.

Se suponía que  las medidas de 2006 conferían a Bolivia autonomía en la gestión de sus campos. Esa gestión tiene limitaciones, pero no son públicas. O no se las ha especificado.

Entendidos en este asunto recuerdan que el emprendimiento de Exterran viene de los convenios de 2010 entre YPFB y sus socios y operadores de Itaú, a los que se sumó Petrobrás (la más afectada con la nacionalización de 2006), con un 30%. YPFB detenta la menor participación, con un 4%.  Total tiene el 41% y  BG Bolivia el 25%.  La prioridad de los yacimientos, y de la procesadora, es Brasil, cliente príncipe del gas boliviano. Mutún o complejos petroquímicos no entran en esta ecuación.

Técnicos consultados sostienen que ante los signos declinantes observados en los campos de  San Alberto y Sábalo, de donde sale el gas para Brasil, es natural que los operadores quieran garantizarse  suministros. El  contrato con Brasil vence en 2019. Tras seis años de ingresos milmillonarios causados por un capitalismo duro de morir, los socios de Yacimientos empiezan a abrir la billetera para garantizarse compras contratadas y recuperar tiempo. YPFB, que tampoco abrió la suya, ahora también quiere desandar el tiempo perdido.

Partidos y Democracia

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Se atribuye a Winston Curchill haber afirmado que “la democracia es el peor sistema de gobierno…excepto todos los demás”. En su sintaxis, la frase es endeble, pero políticamente de efecto enorme, sobre todo en la época en que fue dicha: 1947, cuando empezaba la guerra fría y los gobiernos comunistas se ensillaban en el poder en la Europa ocupada por el Ejército Rojo. La frase figura entre los dichos famosos sobre el vituperado sistema que, para apoyo de la expresión del estadista inglés, no ha encontrado sino intentos de aniquilarlo. El prolongado experimento soviético acabó consumido por su ineficiencia económica y su eficacia represiva. Todas esas tentativas decían que iban tras el cambio para conformar una nueva sociedad. Bien temprano, sin embargo, crearon los Gulag y acabaron con lo más esencial de la naturaleza humana: la libertad.
En nuestro catálogo nacional de expresiones sobre la democracia, pronto podría entrar en el “ranking” la dicha hace pocos días por el presidente Morales: la democracia es una “imposición occidental” y se debería volver al sistema del ayllu: decidir por consenso. En su nativa Orinoca, decía el presidente, nunca hubo voto para tomar decisiones. Tal vez los hombres que rodean al presidente no entienden que el voto es una expresión suprema de aquella libertad y es resultado de la evolución de la convivencia humana, con muchos defectos pero superior a las mejores de las demás culturas políticas. Por ser expresión libre e individual, el voto debe ser secreto, para que nadie interfiera en la voluntad de quien decide. De otra forma, pueden ocurrir presiones para favorecer una u otra corriente, incluso dentro del ayllu, y desnaturalizar la libertad del individuo. En una expresión también de mucho efecto, decía Nelson Rodrígues, el notable pensador brasileño, que “toda unanimidad es burra”.
Los partidos políticos se forjaron para canalizar las tendencias sobre cómo organizar la sociedad y llevar adelante objetivos primordiales que contribuyan al perfeccionamiento de la persona y de la comunidad. Sin ellos no hay democracia. Puede llamarse cualquier cosa, pero si no hay diversidad de partidos, no existen sino remedos de democracia y libertad. Los partidos expresan la pluralidad de corrientes de una sociedad sobre la forma de conducir el Estado. Y en ella el individuo es libre en cuanto puede escoger y decidir. No es libre si existe una sola opción, pues no está escogiendo ni eligiendo. Está sancionando lo que otros eligieron por él. Por eso las llamadas “democracias populares” crujieron, consecuencia del poder hegemónico de un solo partido en países donde las elecciones fueron una farsa. Todos eran candidatos del partido gobernante. Democracia (sin calificativos, formal o neoliberal), en fin, es el gobierno de las mayorías, con equilibrio de poderes y respeto a las minorías que, en algún momento, podrán volverse mayorías.
Que el régimen de partidos puede envilecerse, es otra cosa. Hemos tenido ejemplos en nuestra historia. Pero eso no significa licencia para matar al enfermo. Para alcanzar metas cada vez más civilizadas y de convivencia armoniosa, toda sociedad debe contar con partidos eficaces, modernos, honestos y creíbles. Si no existen como tales, o si son demasiado débiles, se los debe fortalecer. De otra manera, se corre el riesgo de acabar en el despotismo y, a la postre, con graves retrocesos, incluso con aquellos avances que pudo haber costado mucho conseguir.