Peru

Relación histórica con Perú

Posted on Actualizado enn

La siguiente es el más reciente artículo del diplomático Ramiro Prudencio Lizón, con cuya autorización lo reproduzco. Perú celebra su aniversario nacional este 28 y  el trabajo es un resumen de la relación hermana que Bolivia tiene con su vecino.

-0-

Este mes se conmemorará el 190º aniversario de la independencia de la hermana nación peruana.  En efecto, el 28 de julio de 1821, el general José de San Martín proclamó en Lima la independencia con un juramento que resumía los tres principios que consideraba base de todo poder político: el pueblo, la justicia y Dios.  “El Perú es desde ese momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende”.

Al recordar el aniversario del Perú, cabe efectuar una somera relación de la estrecha vinculación que permanentemente se ha mantenido entre bolivianos y peruanos.  Para ello, se debe remarcar que durante largo tiempo el Alto y Bajo Perú conformaron una  unidad política.  Primeramente en el incanato y luego en los dos primeros siglos de la colonia.  Posteriormente, cuando los dos territorios se separaron con el establecimiento del Virreinato de Buenos Aires, las regiones del norte, La Paz, Oruro y Cochabamba, continuaron conservando un fuerte enlace con Tacna, Cuzco, Arequipa y Puno.

La Guerra de la Independencia que en primera instancia volvió a reunificar a los dos Perú con el decreto del virrey Abascal, que integraba al Alto Perú con el virreinato limeño, terminó por consolidar su separación.  Pero el anhelo de juntarse nuevamente no se perdió en mucho tiempo.  Hubo varios intentos de federación, primeramente por iniciativa de Bolívar, que dio lugar al Pacto de Federación de 1826, donde se decía que Perú y Bolivia se reúnen en la “Federación Bolivariana”;   luego con la Confederación Perú-Boliviana de 1837;  y por último, con el Tratado de 11 de junio de 1880, que constituyó los Estados Unidos Perú-Bolivianos.  Lamentablemente, la conquista y dominio de Lima y de otros centros vitales del Perú por las tropas chilenas, sepultaron este último documento  aprobado por los dos congresos.

Ante la imposibilidad de reunificar el Alto y Bajo Perú, porque ya constituían dos Estados diferentes, en el siglo veinte se decidió modificar el utópico ideal federativo por una mayor interrelación física y económica.  Ella se inició con la construcción del ferrocarril de Guaqui a La Paz, que con el tiempo debía reunirse al de Puno- Mollendo.   Luego se firmaron convenios de libre tránsito irrestricto y, por último, se llevó a cabo la concesión de la zona franca industrial y turística en Ilo.

Pero para que exista una verdadera integración entre estos dos países de un común origen, falta todavía mucho por hacer.  En primer lugar, es menester que se efectúe una verdadera reconstrucción del puerto de Ilo, actualmente con muchas deficiencias, al extremo de que nuestros exportadores e importadores prefieren utilizar el de Matarani, pese a encontrarse más lejos de Bolivia.  Asimismo que se amplíe la zona franca de Ilo con la plena concesión de una zona comercial, como originariamente se negoció.  Se requería de dicha zona para no depender tanto de la Zofri de Iquique.

Además, sería verdaderamente un gran paso integrador si se nos confiriese una estación naval para que la Fuerza Naval Boliviana pudiese acceder al océano Pacífico.  Hasta ahora sólo se ha obtenido el permiso para construir allí una escuela naval, lo cual no traerá ningún beneficio al país.

Actualmente gobierna Perú un gran amigo de Bolivia como  es Alan García.  Y su sucesor, Ollanta Humala, también ha demostrado gran afecto por nuestro país.  Pues bien, es un momento propicio para concretar negociaciones realmente constructivas que acerquen a los dos países.

Cuando se alcancen los objetivos señalados, la presencia boliviana en el mar peruano se intensificará grandemente, lo que determinará que en el futuro se mantenga entre los dos Estados un estrecho y permanente nexo, y de este modo, se llegue prontamente entre ellos, a una verdadera y auténtica integración física y económica, tal como lo anhelan los hermanos pueblos de Bolivia y Perú.

¿De nuevo la confederación perú-boliviana?

Posted on Actualizado enn

El presidente electo de Perú Ollanta Humala lanzó un mensaje que a algunos niveles de bolivianos puede  haber entusiasmado. “Sueño con la reunificación de Perú y Bolivia. Sueño que en algún momento esta línea fronteriza desaparezca y volvamos a ser una misma  nación, un solo país”, dijo Humala, quien del 28 de julio jurará como presidente electo de su país. Habló durante un almuerzo que le ofreció en el Palacio de Gobierno de La Paz su colega Evo Morales, a quien llamó compatriota, y quien, tras conocer que Humala había vencido la segunda vuelta electoral en su  país, dijo exultante que “América del Sur se viste de rojo”. Tomo todos estos datos de la página web de El Comercio, de Lima, que a la hora de escribir esta entrada traía más detalles que los diarios bolivianos.

“Somos un mismo núcleo -afirmó después-, tenemos un mismo origen, somos más que pueblos hermanos, somos un mismo pueblo que tiene una frontera administrativa que tiene más de 200 años de vigencia, pero que compartimos una misma nacionalidad”.

Las palabras del mandatario electo fueron reminiscentes de la confederación forjada por el Mariscal Andrés de Santa Cruz, a la que se opuso Chile y que finalmente logró desbaratar en Yungay, con el mismo ejército que Santa Cruz no había querido desarmar.  Los tres países después guerrearían en el  Pacífico, que ganó Chile, 40 años después. Antes, el general Agustín Gamarra, del lado peruano, había intentado la reunificación de los dos países, pero perdió ante las fuerzas bolivianas en la batalla de Ingavi. Ambas naciones constituían una unidad geográfica bajo la colonia.  Grupos bolivianos influyentes convencieron a Bolivar y a Sucre que el Alto Perú era una región en sí, que debía ser independiente de Perú. Unidos, los dos territorios eran contrapeso a la vastedad geográfica de Brasil y Argentina y al de la Gran Colombia, que formaban Venezuela y Colombia.

El llamado de Humala deberá merecer estudios muy amplios en Bolivia, y ciertamente también en Chile y las demás cancillerías del continente sudamericano. Pero parecía claro que su llamado a retornar al Perú pre-independencia se refería principalmente a la unidad económica de los dos países. Esa unidad sería el eje de una integración mayor entre Bolivia y su país, que, según dijo, tiene invertidos  unos mil millones de dólares en negocios en Bolivia. “Para nosotros es importante entender que el desarrollo del Perú involucra también, de todas maneras, lo que es el desarrollo de Bolivia”, afirmó.

Humala habló del sentido social que marcará su gobierno. Los gobernantes  tienen “un compromiso con los pobres” y no con los poderes económicos, dijo. También  recalcó que en América del Sur debe darse un compromiso de impulsar el desarrollo para los pueblos, donde  el Estado funcione para todos y no para una minoría.

Con todo, el líder visitante no mencionó de inmediato el problema magno de Bolivia –su reclamo de una salida al Pacífico de forma soberana. Pero invitó al presidente Morales a asistir a su posesión, el 28 de julio. Antes de venir a Bolivia, cuando aún era candidato, había dicho que Perú no sería obstáculo para las aspiraciones bolivianas. De inmediato se ignoraba si abordaron el tema durante el tiempo en que se reunieron en privado.

Como una elección en casa

Posted on

Cualquiera que sea el resultado de la elección que ocurre este domingo en Perú, el gobierno boliviano tiene que observar una conducta de extrema cautela ante el vencedor y el perdedor. Perú no solamente es el vecino con el que nos ligan  los más fuertes lazos históricos. Es también el vecino que debe merecer nuestra mayor confianza y por consolidar esa confianza debemos trabajar. Tenemos un origen similar y no solamente hemos sido una sola unidad política geográfica colonial, aliados en tiempos de guerra y vecinos cordiales en tiempos de paz. También compartimos objetivos comunes en materia de desarrollo y en nuestro largo camino hacia una menor desigualdad social y económica.

Este artículo adquiere un tono de comentario por la importancia del acontecimiento del domingo y sus repercusiones sobre Bolivia, pues la trascendencia de la elección hace que la sintamos como “en casa”. Anticipo, entonces, excusas a los amables lectores por el tono editorial de esta entrada.

Es natural que los partidarios del gobierno del presidente Evo Morales sientan la tentación de celebrar un triunfo del candidato Ollanta Humala, de Gana Perú, como es normal que los adversarios del mandatario  se inclinen por dar vivas a un triunfo de Keiko Fijimori, de Fuerza 2011. Ambos casos estarán guiados por la  emotividad más que por la razón. Ambas actitudes ignoran que casi una mitad habrá votado por el “otro lado” y por tanto parcializarse con cualquiera de las dos corrientes, así fuese sólo temporalmente, constituye un acto que no concuerda con el interés de Bolivia en el corto, mediano y largo plazo. Como el poder no es eterno (ahora hasta los rusos lo saben), quien pierda el domingo puede ser el ganador de una próxima contienda y por el interés a largo plazo de Bolivia es vital una buena relación  con el estado peruano, cualquiera que sea su gobierno.

Perú, como todo país estructurado, tiene objetivos nacionales de largo aliento, que no habrán de variar. Los dos contenientes de esta segunda vuelta dejaron esta premisa clara durante los debates que sostuvieron por la TV. Entre ellos está su relación con Chile, que no variará por una eventual similitud o discrepancias ideológicas de regímenes en Perú y Bolivia. Es prudente, entonces, apartar el engaño de que la similitud de regímenes puede ayudar al otro a resolver problemas con algún tercero. En la última  década, Perú ha sorprendido a la región latinoamericana con un acelerado crecimiento económico cuya continuidad probablemente  no querrá arriesgar, con Fujimori o con Humala. Y como el tercero es Chile, hay que subrayar que las inversiones chilenas en la economía vecina superaban ya el año pasado los 6.000 millones de dólares.

Los primeros momentos del nuevo gobierno no serán del todo fáciles. Aparte de restañar las heridas dejadas por una campaña electoral disputada voto a voto, Perú tiene al  frente el desafío de desarrollar y expandir su base industrial, la  única garantía de otorgar más trabajo y mejores salarios.

Los gobiernos son pasajeros y los estados son permanentes. Esa es una premisa básica en las relaciones exteriores de los países. Pregúntenselo a los mexicanos, donde se acuño el dicho de estar geográficamente “tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. Optaron por buscar su desarrollo económico al lado de Estados Unidos. Nosotros, en el centro del continente, preferimos a todos nuestros vecinos cerca, no beligerantes y dispuestos a trabajar de nuestro lado en el esfuerzo común por un mejor destino para nuestros pueblos.

Perú y el mar boliviano

Posted on Actualizado enn

Este es el más reciente artículo del diplomático Ramiro Prudencio Lizón. Con acquiesencia de su autor, lo reproduzco para Uds.Vale la pena leerlo.

-0-

Hace poco, el canciller del Perú,  José Antonio García Belaúnde, ha manifestado que “si el día de mañana Chile ofrece una salida soberana por Arica, el Perú tiene que aceptar que ésa es la mejor solución al problema del enclaustramiento de Bolivia.  Yo creo que el Perú no puede no aceptar eso”.

Sorprende la posición tomada por el canciller peruano porque es la primera vez en la historia de nuestras relaciones bilaterales, después del tratado chileno peruano de 1929, que se señala específicamente que Perú no rechazaría una cesión chilena a Bolivia de un corredor al norte de Arica.

Muchos gobernantes peruanos, sobre todo, Alan García, Fujimori y Toledo,  han expresado que su país no se opondría a la salida al mar de Bolivia, dando a entender que se referían a la zona ariqueña, pero nunca lo dijeron tan claramente.

En cuanto a los actuales candidatos a la presidencia, Keiko Fujimori y Ollanta Humala, han tratado de no referirse al tema.  Pero podemos inferir que la primera, por ser hija de Alberto Fujimori, quien siempre demostró gran simpatía por  nuestro país, y en cuyo gobierno se suscribieron los Acuerdos de Ilo, continuará la política de su padre.  Mientras que de Humala recordamos lo que expresó cuando fue candidato en el año 2006, oportunidad en que comentó que su gobierno apoyaría la demanda marítima boliviana siempre que ella no contemplase territorios que anteriormente fueron peruanos.

Cabe señalar que permanentemente ha existido un serio temor nacional a que Perú se opusiese a la solución por el citado corredor.  Esta obsesión ancestral determinó que muchos bolivianos concibiesen soluciones absurdas, como una soberanía trinacional en Arica, sin comprender que Chile jamás aceptará tal arreglo.

Pero la historia nos demuestra que el Perú no se ha negado terminantemente cuando Chile le consultó durante la llamada “Negociación de Charaña”.   Lo que hizo fue proponer el establecimiento en el corredor de “un área territorial bajo soberanía compartida de los tres Estados”, la cual abarcaría además “el casco norte” de la ciudad de Arica.

Allí hubo un dato curioso y que ahora puede ser tomado en cuenta en el actual litigio chileno peruano sobre la delimitación marítima. Perú planteó entonces que hubiese “soberanía exclusiva de Bolivia sobre el mar adyacente al litoral del territorio bajo soberanía compartida”.

Pues bien, el gobierno del general Banzer quedó muy amargado por el  proyecto peruano y trató de entenderse directamente con los presidentes de Chile y Perú, Pinochet y Morales Bermúdez, respectivamente, con el fin de superar los impases que estaban trabando a la negociación.  Para el efecto, hubo una reunión de los tres mandatarios en Washington, en septiembre de 1977, donde Banzer propuso que los tres gobiernos eligieran un representante por lado y que éstos se reuniesen para estudiar los puntos más espinosos de la negociación, como el canje de territorios y la mencionada propuesta peruana.  Ello se concretó posteriormente en un comunicado conjunto de cancilleres donde a esos delegados se los denominó Representantes Especiales.

Es menester destacar que tanto Chile como Perú nombraron a sus representantes especiales, demostrando con ello su deseo de que continuara la negociación.   Increíblemente, Bolivia, el país más interesado en el asunto, nunca lo hizo.  Prefirió romper relaciones diplomáticas con Chile y de este modo, dar fin a la más importante negociación que sobre la cuestión marítima, se llevó a cabo durante la segunda mitad del siglo veinte. ¡Son los misterios de nuestra diplomacia!

En consecuencia, si anteriormente Perú no quiso perjudicar a Bolivia en su demanda  por Arica, ahora, con las trascendentales declaraciones del canciller García Belaúnde, la posición peruana se confirma en su pleno apoyo a nuestra causa marítima.  Sólo resta esperar que el próximo presidente peruano las ratifique, demostrando con ello que Perú es un verdadero hermano nuestro, como aquí siempre se lo ha considerado.

La segunda vuelta peruana al rojo vivo

Posted on Actualizado enn

La diferencia entre las preferencias electorales en Perú para el primer domingo de junio se han acortado dramáticamente y ahora pueden depender totalmente de quienes anulan su voto o de los indecisos aún recalcitrantes a tomar una posición. El diario El Comercio, de Lima, trae en su última edición la información de la más reciente encuesta de la empresa Datum, que muestra un equilibrio entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori. Si las elecciones fuesen este fin de semana, Humala tendría el 41,5% de votos de los peruanos, en tanto que Fujimori alcanzaría el 40,3%. Estadísticamente, es un empate, pues la diferencia se encuentra dentro del margen de error de la encuesta.

La muestra de Datum viene una semana después que otra encuestadora, la Ipsos Apoyo, revelara que su muestreo más reciente daba al Humala una ventaja de seis puntos porcentuales.

Para la encuestadora, la reducción de las distancias hasta un nivel virtual de empate técnico, que muestra una contienda en la que se peleará voto por voto, obedece a los pedidos de perdón de Keiko Fujimori por el gobierno de su padre Alberto Fujimori en la década final del siglo pasado y por el temor que empieza a generar en el electorado la política económica que anuncia Humala.

La victoria parece, en estos momentos, inclinarse hacia quien sea capaz de generar mayor confianza en el electorado. La historia completa del diario peruano puede ser vista aquí.

Aprendiendo diplomacia

Posted on

El diplomático Ramiro Prudencio Lizón ha escrito un artículo sobre las relaciones con Perú que vale la pena leer. Lo reproduzco con autorización del autor:

-0-

Mejoría de las relaciones con Perú

En los últimos meses han mejorado notablemente las relaciones entre Bolivia y Perú. Ello se debe principalmente a la labor diplomática desplegada por el actual embajador peruano, Rodríguez Cuadros, quien se esmeró en buscar nuevos entendimientos entre los dos países y superar los contratiempos del pasado reciente.

Esto es una prueba más de la importancia de una diplomacia bien calificada como la que mantiene el Perú y que nuestro país, por sus avatares políticos, actualmente la ha desechado casi completamente. Pero también hay que reconocer que el presidente Morales ha cambiado de actitud frente a los gobiernos americanos. Al principio de su gestión los dividía en derechistas e izquierdistas, y sólo deseaba mantener buenas relaciones con estos últimos. Ahora ha comprendido que hay que respetar a los demás países y no inmiscuirse en sus asuntos internos. Prueba de ello es su buena relación con el gobierno derechista del presidente Piñera en Chile, y su deseo de mejorar sus relaciones con el presidente Alan García.

Como bien expresó un presidente del Perú, don Augusto Leguía, los pueblos peruano y boliviano estuvieron “unidos en el Imperio (Inca), unidos en la Colonia, unidos en la Gloria y Libertad, unidos en la desgracia….”

Evidentemente sólo falta que algún día estos pueblos hermanos también estén unidos en el desarrollo y el progreso. Pero por ahora eso es imposible, ya que el gobierno de Alan García  impulsa su política económica en base al incentivo a la inversión privada y al incremento de las exportaciones, mientras que el de Evo Morales ejecuta una política contraria, desincentivando las inversiones y fomentando la estatización de la economía. Precisamente Evo Morales criticó a su colega peruano por haber variado la política que siguió en su primera presidencia, muy semejante a la que se quiere implantar en Bolivia. Pero lo que nuestro presidente no desea comprender es que el primer gobierno de García fue desastroso y casi derrumbe la economía peruana. Por este motivo, en su segunda gestión decidió desechar todos sus ideales estatistas e insertar a su país en una economía capitalista globalizada.

Para comenzar una política de acercamiento entre los dos países, es importante que el Gobierno nacional termine definitivamente con toda desconfianza y provocación hacia su colega peruano. Porque la agresividad en política internacional sólo puede traer grandes perjuicios al país, mucho más si se trata del Perú, quien como se sabe, tiene la llave del candado que encierra a Bolivia en sus montañas.

Ahora bien, para que se concrete el nuevo acercamiento entre Bolivia y Perú, convendría conformar una agenda de trabajo bilateral como el que existe con Chile.

Y en ella, el principal tema debiera ser el puerto de Ilo. Pues actualmente dicho puerto tiene muchas deficiencias para su utilización por nuestro país, al extremo de que nuestros exportadores e importadores prefieren recurrir al de Matarani, pese a encontrarse más lejos de Bolivia.

Asimismo, sería menester que se amplíe la zona franca de Ilo con la concesión de una zona franca comercial, como originalmente se negoció. Sin esa zona comercial, el puerto de Ilo no tiene significación para Bolivia. Nuestro país necesita contar con ella para superar su fuerte sujeción a la zona franca de Iquique. Además, sería un gran paso integrador que se nos confiriera allí una estación naval, para que la Fuerza Naval nacional pudiese acceder al océano Pacífico.

Cuando se alcancen los objetivos señalados, la presencia boliviana en el mar peruano se intensificará grandemente, lo que determinará que el sur peruano y el norte boliviano mantengan en el futuro un estrecho y permanente nexo y, de este modo, se llegaría más prontamente a una verdadera y auténtica integración física y económica, tal como lo anhelaban los hermanos pueblos de Perú y Bolivia.

Nuestros vecinos

Posted on Actualizado enn

 Consideré importante que los lectores de este blog vean lo que piensan en Perú respecto a Chile, nuestros dos vecinos occidentales, ahora que ambos están con la lengua desenfundada tras las denuncias de espionaje chileno en Perú. La nota me la envió un amigo y fue publicada en El Expreso, de Lima, uno de los de mayor circulación en el vecino país. El autor, Javier Valle-Riestra, ha ocupado cargos importantes en Perú (diputado, senador, constitucionalista, primer ministro). Decía en su columna La Tribuna:

=0=

El imperialismo “socialista” chileno                                                                               

Martillaré hasta los finales de mis días que Chile es enemigo congénito del Perú. No tiene conciencia de país tercermundista. Se imagina la Prusia indoaméricana. Cree, como los nazis, en el expansionismo territorial para su espacio vital. Recapitulemos lugares comunes porque esto no es teoría repentina. Chile fue una rama menor y pobre de la conquista del Perú. Por eso los almagristas eran “los de Chile”, los fracasados, los rotos.

Sin embargo, saltaron, en sesenta años, desde 1821, del paralelo 27 al 18 ¿Cómo? Ya Diego Portales, en 1835, le ordenaba al almirante Blanco Encalada: “Hay que desaparecer la Confederación Perú-boliviana (…) Debemos dominar para siempre en el Pacífico”; hecatombe que logró una segunda expedición. En 1879 le asentaron una puñalada artera a su vecino norteño, Bolivia, y se apoderaron de todo su litoral. Como no nos declaráramos neutrales, nos agredieron y nos despojaron del departamento de Tarapacá, en virtud del Tratado de Ancón (1883); cuarentiseis años después, nos vimos obligados a firmar el claudicante Tratado Rada y Gamio–Figueroa Larraín, renunciando para siempre a Arica porque sabotearon sistemáticamente el plebiscito pactado.

Todos estos instrumentos se refirieron a territorios continentales. No al mar territorial ni al espacio aéreo. No se computaban en esa época. Por eso es que usurpan dos triángulos en nuestro mar. Uno de once mil noventa millas y otro de ocho mil trescientos ocho; es que se apoyan en una paralela matemática, en lugar de una geográfica que daría una línea media equidistante. Por eso hemos recurrido al Tribunal de La Haya, donde ganaremos. Pero será un papel mojado en tinta porque con su teoría del mar presencial, Chile está donde está su flota.

Francia y Europa se han reconciliado con Alemania, agresora en 1872, en la guerra franco-prusiana; en 1914, en la Primera Guerra Mundial; y en 1939, en la Segunda. Hoy fraternizan porque Germania ya no es Prusia e integra la Unión Europea. Así como el nazismo fue un fenómeno anterior a Hitler, emocionalmente hablando, el pinochetismo “socialista” de hoy es anterior al General. Es un sentimiento de hiperbólica grandeza, de destino manifiesto. Y como no existe unidad indoamericana, este problema continuará por lustros.

Por eso es que América Latina ha gastado sesenta mil millones de dólares en armas el año pasado; Chile cuatro mil quinientos, más seiscientos sesenta y cinco en misiles de alta tecnología. No seamos traidores. Yo también tengo el sueño de convertir los cuarteles en escuelas. Deberíamos tener un tratado continental de desarme. Pero con un vecino imperial como Chile, podremos suprimir las casernas y solo tener escuelas, mas si no hay conciencia de peruanidad, en esas escuelas flamearía la siniestra bandera chilena. Peruanicemos el Perú.