Oruro

Dinamitazos y furia contra EMAPA

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La noticia del día vino de Oruro, donde el presidente Evo Morales fue forzado esta mañana  a volver a La Paz y  dejar su departamento natal, conde asistía a las celebraciones cívicas de la región. Abandonó el lugar cuando la furia de manifestantes gremialistas se tradujo en estallidos de cartuchos de dinamita cerca del palco presidencial que expresaban la exigencia de los manifestantes por la abolición de EMAPA. La empresa estatal acopia alimentos, que en estos días escasean agudamente en todo del país, fenómeno del que los gremialistas responsabilizan a la empresa. Fue la primera vez que cartuchos de dinamita estallaron muy cerca del palco en el que estaban Evo y el vicepresidente García Linera.  Para mayor detalle leer la página web de Los Tiempos www.Lostiempos.com

Hasta ayer, el presidente había estado con su astral alto entregando obras y repartiendo sonrisas y anunciando trabajos para extraer a Oruro de su posición de uno de los departamentos más rezagados del país.

El vocero presidencial Iván Canelas responsabilizó del incidente a “cuestionados dirigentes, ahora y en el pasado, por sus antecedentes, de haber incluso participado en golpes estado”. Como el más reciente golpe de estado data de 1980, esos dirigentes tendrían más de 50 años, quizá más.

No se conocían, infelizmente,no estaban disponibles los detalles de cómo ocurrió la retirada presidencial de su departamento natal. Sólo que el presidente y sus acompañantes salieron del palco de la gobernación en medio de silbidos de un grupo de manifestantes que ingresó al desfile ocurrido en horas de la mañana, según la versión de Erbol.

Oruro no fue el único lugar de manifestaciones. Las hubo en cochabamba y, en menor grado, en La Paz. Pero el paro pareció haber sido obedecido disciplinadamente mpor la mayoría de los gremiales, que suman casi el 30% de la fuerza laboral del país. Ese hecho es indicativo de las condiciones bolivianas, pues los gremiales carecen de protección social. La mayoría no tributa, pero tampoco recibe mnayores beneficios del estado. Son parte del reino de la informalidad, en un país como el nuestro donde la falta de empleo y de educación son rampantes, y que resultan de la escasez de trabajo y educación para ofrecer mejores condiciones de vida a los bolivianos. He escuchado decir en los últimos días que una solución para reducir drásticamente esas faltas estaría en la construcción de carreteras. Evidentemente, la apertura de carreteras crea  indirectamente empleos. Mucha gente encuentra trabajo no solamente como obreros sino también como comerciantes. Luego, la vinculación entre centros poblados genera un círculo virtuoso que apoya el desarrollo económico.

Actualizaré esta entrada conforme surjan nuevos acontecimientos.

Violencia estalla en Potosí

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La violencia estalló en Potosí este mediodía del domingo en la ruta entre Potosí y Sucre. Los transportistas retenidos en una zona de bloqueo en el trayecto hasta y desde Potosí decidieron romper del cerco del bloqueo vigente desde hace 16 días y, en el intento de detenerlos, estalló una refriega. Entre las bajas hay un trabajador minero que bloqueaba la ruta y que voló su mano al intentar manipular una carga de dinamita que estalló al lanzarla.

Las versiones han sido confusas durante toda la tarde. La violencia parece haber resultado del nerviosismo imperante entre los transportistas, al cabo de dos semanas y media  de inmovilidad, y de los bloqueadores, que en el momento en que empezó la refriega eran mujeres en su mayoría y el celo de los bloqueadores por mantener el cerco. Algunos temen que la violencia sea un aviso de lo que ocurriría si las exigencias potosinas no fuesen conducidas a un final que satisfaga las expectativas de la población. No se sabe si las bajas son de un solo lado o de ambos.

La refriega a  pedradas y dinamitazos, ocurrida mientras dirigentes potosinos negocian con autoridades del gobierno soluciones para demandas resumidas en seis puntos,  tuvo lugar en el lugar denominado La Garita San Miguel, a unos 15 kilómetros de Potosí, sobre la ruta hacia Sucre. Las negociaciones se llevan a cabo en Sucre, desde el viernes, cuando los dirigentes potosinos accedieron a reunirse con cinco ministros del gobierno tras la negativa de las autoridades de trasladarse a la Villa Imperial. El estallido de violencia determinó una suspensión de las negociaciones, que serían retomadas el lunes.

Hasta la medianoche del domingo para lunes se desconocía si la huelga indefinida declarada en el departamento desde el mes pasado todavía continuaba.  Los potosinos demandan un reconocimiento oficial a la jurisdicción de Potosí sobre una zona fronteriza con Oruro supuestamente rica en minerales, y en piedra caliza que sería la base para una industria cementera. También reclaman un aeropuerto que permita el transporte aéreo con la ciudad. Este punto sería uno de  los más difíciles por razones geográficas, pues no existiría un área adecuada próxima a la ciudad sobre la cual construir  una pista de aterrizaje.

La violencia del domingo puede poner en jaque el ambiente pacífico que se esperaba como garantía de continuidad en las negociaciones entre los dirigentes cívicos y los representantes del gobierno.

Potosí: Primeras horas de diálogo

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Sin el presidente Evo Morales, los dirigentes potosinos iniciaron esta noche un diálogo con cinco  ministros del gobierno en medio de esperanzas de que en las próximas horas se alcance una solución para los seis puntos que plantearan, desde los límites con Oruro hasta la construcción de un aeropuerto moderno. El grupo ministerial lo consituían los titulares de Finanzas, Educación, Autonomías, Secretario General de la Presidencia, acompañados de la  vice ministro de carreteras.

El paro general  que llevaba ya 16 días continuaba, pero con un respiro para que los habitantes de la Villa Imperial puedan abastecerse de vituallas y, eventualmente, para algunos días los que tuviesen oportunidad y medios para hacerlo. Era difícil determinar si los seis puntos serían resueltos y si el gobierno estaría en condiciones de lograrlo. El más complejo era el de los límites entre los dos departamentos y las industrias que se instalarían en base a los recursos naturales de esa región en particular. Oruro no está dispuesto a ceder. Pero no menos difíciles eran las demandas que requerirán de esfuerzos materiales y presupuestarios. Los tiempos ya no son más de bonanza de recursos ni los gobiernos extranjeros ni las instituciones multilaterales abren sus carteras con la facilidad de antes. Venezuela, de donde solían llegar recursos a pedido, vive su propio drama de restricciones económicas.

Más difícil aún será para el gobierno restablecerse en el departamento minero que fue el sustento económico de la nación ahora plurinacional durante gran parte de su vida independiente y que en la última elección le dio al gobierno social-indigenista casi el 85% de los votos de la región. El período de luna de miel se agotó. Habrá un próximo Potosí?

Los potosinos acordaron dejar de lado la exigencia de que se hiciera presente el presidente Morales durante las reuniones, que no tienen un plazo determinado. Pero era evidente que el cansancio al cabo de días interminables de paro les estaba pasando factura. “Estamos aquí por mandato de nuestro pueblo”, dijo el dirigente potosino principal, Celestino Condori tras protestar porque, según dijo, varios otros dirigentes no habían logrado ingresar al recinto. De todos  modos, insistió en que la variedad de la representación de su departamento desmentía la acusación del gobierno de que el movimiento del que son parte es político. Los ministros replicaron que se había acordado que ingresarían solamente unos 70 potosinos para evitar que la sala fuese colmada y la presencia de más personas hiciese físicamente imposible realizar la reunión.

Un dirigente puso en aprietos a los ministros al hablar en quechua y aymara y recordarles que, por mandato constitucional, esas eran también lenguas oficiales. Pero para tranquilidad de todos, habló casi todo el tiempo en un castellano bastante bueno. Delegados de Oruro también estaban discretamente presentes.

Esta noche también, sin embargo, no era fácil anticipar si en la ronda que se inicia habría epílogos felices para los temas que llevaron al conflicto, que ha dejado grandes heridas en el departamento potosino y que ha puesto en evidencia los  limitaciones de la gestión administrativa del gobierno.

La ronda inicial fue transmitida sólo por la TV Boliviana, canal 7, canal oficial del gobierno. Un par de horas antes, la directora administrativa de Canal 7, la periodista Leila Cortés, había denunciado que su corresponsal en Potosí se encontraba prácticamente en la clandestinidad y que debido al hostigamiento del que era objeto no que lograba cubrir lo que ocurría en la Villa Imperial. Potosí.  Del tema no se habló en la sesión inicial.

Potosí y Oruro: Al rojo vivo

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Actualización: No hay diálogo mientras el Presidente Morales no presida reunión en Sucre

Ministros del gobierno, encabezados por el de Autonomías, Carlos Romero, intentaron dar inicio a las reuniones de Sucre y llegaron a proponer tres comisiones: limítrofes, Karachipampa e infraestructura. No lo consiguieron. Los delegados potosinos, con  Celestino Condori a la cabeza, dijeron que no habría tal diálogo mientras no apareciese en la reunión el presidente Morales para escucharlos. No apareció. Canal 7 transmitió durante unas dos horas los forcejeos verbales entre los ministros y los delegados, que se turnaron para hablar: reprocharon duramente a los ministros; les dijeron que eran derechistas y que no le decían la verdad a su presidente. Condori les dijo que les hablaba con «la rabia y la decepción de mi pueblo» y agregó: «…una autoridad no debe tener miedo». Otro dirigente potosino les dijo que ellos exigían la presencia del presidente siguiendo las enseñanzas que él les había impartido durante los bloqueos que realizaban contra los «gobiernos neoliberales»: forzarlos a discutir en el lugar del conflicto. El más sereno y más articulado de los ministros -Romero- fue el más abucheado. Les recordó a los delegados que ninguno de los ministros era de la derecha y que la huelga general indefinida era una medida confrontacional y conspirativa. Y refregó algo que ciertamente no fue del agrado potosino:  Quiénes los apoyan públicamente? Los comités  cívicos de Santa Cruz y de Tarija. «No somos sus enemigos», exclamó. Les recordó que  los ministros trabajaban 15 horas al día, siete días de la semana, 30 días al mes y 365 días al año y con salarios reducidos para cumplir objetivos para el pueblo que eligió al gobierno . Los dirigentes, que formaban un grupo de unas doscientas personas, no se inmutaron y le preguntaron reiteradamente: Cuándo vendrá Evo?  Ellos mismos se dieron la respuesta y anunciaron que permanecerán en el local donde se desarrollaba el encuentro -en el que también había una delegación orureña- en huelga de hambre hasta que llegue el presidente. Es decir, de la anunciada reunión salió un nuevo piquete de huelga de hambre.

Hablaba Condori y replicaba algunas afirmaciones de los ministros, cuando la TV Boliviana suspendió sus transmisiones anunciando que el diálogo había comenzado. No era cierto. Por lo menos en ese momento, no había diálogo pues los potosinos insistían que el presidente se hiciese presente. Y cuando menos hasta entonces, las imágenes de la TV habían sido una plataforma valiosa para los líderes potosinos, que proyectaban hacia el país -pues otros canales tomaban la imagen y el sonido del canal oficial- las posiciones de su departamento y zarandeaban verbalmente a los ministros que los soportaban estoicamente. Otros veces, en tiempo de elecciones, iban a Potosí tres y cuatro veces por semana, dijeron a sus interlocutores.

La situación no era halagueña para nadie. Parecía que el nudo gordiano a cortar en el encuentro era sólo la presencia del presidente Morales. A partir de ahí, todo podría encaminarse. O descarrilarse del todo.

Los delegados de Oruro observaron, prudentemente, en silencio, el ajetreo.

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En Potosí, los gritos y denuestos contra el presidente Evo Morales subieron de tono este jueves, mientras en Oruro la gente empezó a fastidiarse con  la persistencia del conflicto y sus dirigentes cívicos dieron plazo hasta el domingo para que el gobierno lo resuelva…ratificando las posiciones orureñas en la región. La actitud de los dirigentes cívicos de Oruro puso en evidencia el dilema en que se encuentra el presidente y para el cual no aparece una salida inmediata. Las huelgas de hambre pululan en la Villa Imperial y en Santa Cruz (al son de guitarras y del huayño “Potosino Soy”), al igual que en Cochabamba y La Paz. En Cochabamba el ex vocero presidencial Alex contreras anunció que también se sumaría al ayuno, a favor de Potosí, su departamento natal (Radio Fides).

Oruro no tiene todavía quién le ayune, por lo menos fuera de su capital, pero sus dirigentes escuchados por los canales de TV se mostraron seguros de poder demostrar que la zona en disputa, al parecer rica en minerales y roca caliza, pertenece a su departamento, que está en “emergencia”.

El presidente Evo Morales por fin, en el décimo sexto día de bloqueos y de huelgas de hambre con más de 2.000 participantes en Potosí, habló y acusó al MNR, al MIR, UCS y a sus enemigos políticos incrustados en movimientos cívicos, de haber promovido el movimiento. “Una reivindicación se convierte en conspiración contra este proceso” que él encabeza, dijo. “Qué culpa tiene el Evo de estas diferencias limítrofes… Probablemente vienen desde hace 185 años”, dijo. “Lo que quieren es desgastar al Evo Morales como sea”.

Entretanto, una comisión de dirigentes potosinos en unas cuarenta movilidades (Cadena A) llegaba a Sucre paran reunirse con el presidente y ministros del gobierno. Pero la reunión parecía herida de muerte pues los potosinos exigían la presencia del Primer Mandatario, que al cerrar la noche del jueves no aparecía en la capital. Celestino Condori, el principal dirigente cívico, tuvo dificultades en salir ante la presión de la multitud, ante la que, al final, aseguró que todos los delegados retornarían a Potosí si el presidente Morales no se hacía presente en Sucre.  Es posibilidad estaba muy distante y el conflicto sólo parecía crecer.

Potosí: Décimo primer día

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El gobierno afirma que no está parcializado con Oruro, la tierra natal de Evo Morales. Los ayllus del norte de Potosí,  aquellos donde en mayo fueron asesinados cruelmente cuatro policías y que han declarado su región una “zona roja” con el ingreso vetado a toda autoridad a la que se encomiende investigar el cuádruple  crimen, se han declarado fuerza aparte del movimiento cívico y sus dirigentes. Se desconoce qué razones mediaron para que los ayllus asuman una posición adversa a gran parte del departamento.  Los ayllus plantearon que el prefecto Félix González se traslade de Potosí hasta los ayllus, los cuales asumirían la representación del departamento en una negociación que se daría con sus equivalentes en Oruro.

El gobierno descartó toda mediación en el conflicto. En palabras del ministro Carlos Romero. “No tiene sentido mediar. Se media cuando una de las partes no quiere dialogar y (en este caso) el gobierno ruega para que haya diálogo”, dijo, pero subrayó que para hacerlo deben suspenderse las medidas de presión. Con la posición de los ayllus, parece resquebrajarse la unidad potosina, hasta ahora solitaria y con apoyos verbales de otros departamentos. Romero negó la versión creciente en Potosí de que el gobierno y el presidente Morales se hubiesen parcializado con Oruro.  Ver la versión digital de La Prensa, pues aparte de la negociación directa entre ayllus de los dos departamentos, plantean casi todos los demás puntos que proponen los cívicos. Celestino Condori, principal dirigente cívico, negó que los ayllus potosinos le hubiesen planteado trasladarse a aquellas zonas para sumarse a la negociación.

El planteamiento de los ayllus potosinos va más allá y, de acuerdo con El Deber, sugiere la departamentalización del norte de Potosí, un punto volátil en extremo capaz de generar alarma inmediata en los demás departamentos. Entretanto, el conflicto puede metastizarse con grupos de potosinos y simpatizantes en otros lugares fuera de Potosí también en huelga de hambre desde las últimas 48 horas. Lo subrayan La Razón y, separadamente, Los Tiempos. Los principales focos de ayuno fuera de Potosí están en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.

Las huelgas de hambre se multiplicaron el domingo y se calculaba que había más de 1.000 personas en ayuno sólo en la ciudad de Potosí.

La situación ha llegado a extremos. El propio defensor del Pueblo, escogido por el Movimiento al Socialismo (MAS),  Rolando Villena, pidió al gobierno que organice una comisión y que vaya hasta Potosí.

Potosí: Décimo día

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Al cumplirse el décimo día de  movilización, huelga general y bloqueo de caminos en el departamento de Potosí  crece entre los potosinos la sensación de que el gobierno del presidente más votado por ese departamento no le presta oídos y lo ignora. No se ha sentido ningún contrapeso capaz de desmentir esa convicción o cuando menos de aminorarla. En Potosí no aparece el gobierno nacional en ninguna parte.  Eso puede ser fatal para el respaldo casi unánime del que el gobierno gozaba en la región que sostuvo a Bolivia (y a la corona española)  durante siglos. De una u otra manera, todos los demás departamentos están observando atentamente lo que ocurre en Potosí.

La magnitud del problema que el gobierno tiene al frente fue dramatizada por el Ministro de Autonomías, Carlos Romero, al anunciar que «Oruro también está en emergencia». El ministro negocia hasta ahora sin interlocutor, como un actor sin público desde los albores del conflicto. Lo menos que podía esperarse en estos días de aniversario patrio era un conflicto de la magnitud que ahora enfrenta a dos departamentos.

Romero reiteró su iniciativa para reunir en Sucre a los dos departamentos. Fue la enésima vez que pidió a los dirigentes potosinos trasladarse hasta la capital constitucional para discutir con sus pares orureños los problemas limítrofes departamentales y otros que han dado lugar al conflicto. El pedido de negociar continuaba cayendo en saco roto también por enésima vez.

El presidente Evo Morales también reiteró su silencio en torno al problema. No había  dicho una sola palabra pública hasta pasada la medianoche de sábado para domingo pese a haber hablado de casi todo estos días, desde que volvió del exterior donde recibió un doctorado Honoris Causa. Los sociólogos y los historiadores tendrán un problema por descifrar cuando les toque abordar este problema en particular y dar luces a su audiencia sobre lo que ocurrió en Potosí entre fines de julio y agosto de 2010. Por qué?  Una realidad es que han pasado demasiados días, entre ellos la fiesta cívica nacional, y el problema no se ha apaciguado. A estas alturas, será difícil un arreglo que devuelva  rápidamente la armonía de Potosí con el gobierno y el departamento vecino y la restablezca en los niveles previos al conflicto.

Un hecho importante es que el movimiento potosino está ahora encabezado por su gobernador,  Félix González Bernal, quien está en huelga de hambre y ha dicho que ha cortado la comunicación con sus colegas de partido, el Movimiento al Socialismo, pues siente que lo han abandonado.

Ahora se puede afirmar que todo Potosí está levantado. Hay entre 200 y 300 personas en ayuno en más de 30 piquetes en la Villa Imperial, según los informes que llegan de Potosí. Al bloqueo de caminos se agrega la toma y cierre del aeródromo (Potosí sólo tiene eso), lo que agrava la situación de un número determinado de turistas, que no consiguen salir de la ciudad bloqueada. El grado de tensión al que se ha llegado no había ocurrido en los últimos cinco años. El diario La Patria, de Oruro, destacó en su principal titular del sábado que los festejos del Dia de la Patria habían resultado amargos ante la inclusión de Bolivia por parte de Estados Unidos entre los países que no cooperan o cooperan mínimamente en la lucha contra el narcotráfico y por causa del conflicto en Potosí.