Obreros

Fin del capítulo

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La Central Obrera Boliviana (COB) decidió este lunes aceptar un aumento del 12% para algunos sectores y dispuso la suspensión de las presiones callejeras que durante doce días mantuvieron acosado al gobierno del presidente Evo Morales. La decisión no tuvo aceptación unánime.  Fue rechazada por los maestros de Santa Cruz y los trabajadores de la salud, a través de sus dirigentes nacionales, se manifestaron inconformes e iban a analizar este martes la decisión de la entidad matriz de los trabajadores. Maestros y trabajadores de salud son los sectores beneficiados con el aumento.

Los dirigentes de la COB dijeron que el acuerdo los dejaba con “sabor amargo” pues esperaban conseguir  un 15% generalizado para todos los obreros. Los maestros cruceños, en desafío al acuerdo,  decidieron iniciar a partir del martes (mañana) bloqueos callejeros y de carreteras. Nada garantizaba que en el futuro inmediato no hubiesen tentativas de “endulzar” ese sabor.

El conflicto, que marcó una quiebra en la alianza de obreros con el gobierno del presidente Morales, empezó a languidecer en la tarde, tras la aprobación del porcentaje ofrecido por las autoridades. En la tentativa policial de diluir los bloqueos de carreteras y calles en la mayoría de los centros urbanos, hubo enfrentamientos que causaron un número aún no precisado de heridos. Pero se calculaba en cuando menos una veintena el número de personas, entre bloqueadores, manifestantes y policías, que sufrieron daños físicos durante el conflicto.

El acuerdo fue labrado en 36 horas de negociaciones entre los dirigentes de la COB entre el  sábado y el domingo. “Se basa en la realidad económica del estado”, dijo el Ministro de la Presidencia, Oscar Coca, cabeza del equipo negociador del gobierno que alcanzó el nuevo pacto.

Aún se desconocen los detalles y costos del acuerdo, que para el gobierno representa un alivio, ante la presión creciente de los sectores obreros. Para el sector laboral, el conflicto marcó una reaparición vigorosa de la COB, que estaba aletargada desde los años finales del siglo pasado. Sobre todo, marcó la presencia de la Federación Sindical de trabajadores Mineros (FSTMB), algunos de cuyos miembros movilizados hasta La La Paz, Oruro y otras urbes conmocionaron el ambiente público con dinamitazos, comunes en los gobiernos anteriores y  una novedad bajo el gobierno del presidente Morales.

El conflicto se extiende al Beni

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Por lo menos tres personas fueron heridas durante un enfrentamiento de trabajadores de la salud y maestros que bloquean la carretera entre Trinidad y Santa Cruz con transportistas a quienes la presión social ha detenido su recorrido en un lugar llamado Mituquije, informó la red de emisoras Erbol, que tomó la información de Radio Patujú. El choque de transportistas versus bloqueadores ocurrió en la mañana de este domingo.

Erbol agregó que la ruta continuaba bloqueada, a pesar del enfrentamiento. Los dos bandos habían acordado una tregua temporal para no ser perjudicados, pero la tregua fue rota. Se desconoce en qué circunstancias.

Entretanto, aún se desconocían el desarrollo y los resultados del encuentro que hoy debía tener lugar entre el gobierno y dirigentes de la Central Obrera Boliviana, enfrascados en una pugna que lleva más de una semana. Los obreros reclaman un aumento general del 15%  sobre los salarios para todos los sectores, en tanto que el gobierno mantiene su oferta de solamente el 10%.

El conflicto ha marcado la ruptura entre el gobierno del presidente Evo Morales y los sectores laborales más combativos de Bolivia: mineros, maestros y fabriles. De los enfrentamientos del viernes entre la policía y maestros rurales sobre la carretera La Paz-Oruro resultó una docena de heridos entre policías y docentes. Hubo también agresiones de ambos bandos sobre periodistas que cubrían el suceso. La semana pasada, informes escuchados por la radio y la TV mencionaban marchas y bloqueos en San Borja y Guayaramerín, pero el de hoy es el primer enfrentamiento en ese departamento durante el conflicto en curso.

Arrecia el vendaval

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La de este jueves fue una jornada que el gobierno del presidente Evo Morales no habría querido jamás vivir. Las movilizaciones obreras hicieron un tormento político de la visita presidencial a Tarija, que celebra este viernes su aniversario cívico.  El país está por “desbocarse”. Lo dijo anoche en un programa de TV Jerjes Justiniano, ex candidato del MAS para la gobernación de Santa Cruz. El riesgo implícito es que el país se quede sin jinete.  En Yacuiba, grupos de manifestantes estuvieron cerca de llegar al lugar donde se encontraba el presidente Morales, quien fue al departamento para sumarse a los festejos cívicos. El presidente no tenía espacio geográfico para desplazarse: en Tarija  los maestros urbanos ocuparon el salón de honor donde debía rendir homenaje a la esfemérides departamental. El margen de desplazamiento territorial del presidente estaba otra vez reducido. Y, al menos en Tarija, estuvo colmado de gases lacrimógenos.

La atmósfera social y política del país continuó tensa, con organizaciones afines al gobierno reiterando que enfrentarían a las marchas y bloqueos obreros. El movimiento en pos de un 15% de aumento sobre los salarios básicos para todos los sectores laborales  era como una mancha de aceite que se extendía sin que hubiese hasta ahora una fuerza capaz de detenerla. El bloqueo de las mil esquinas en La Paz –no creo que hubieran sido exactamente mil- fue una nueva arma de los manifestantes. Era imposible hacer un cálculo cierto sobre cuántos trabajadores estarían movilizados, pero podría hablarse de decenas de miles en todo el país. Los campesinos afines al gobierno amenazaban con entrar al escenario desde el lunes.

Las posibilidades de diálogo era muy reducidas, tras el fiasco del jueves: los dirigentes de la COB no asistieron a la cita con los ministros y han reiterado que sólo se reunirán con el presidente. Hay  una leve esperanza de que el diálogo se renueve hoy, tras las palabras conciliatorias de Jaime Solares, el dirigente minero y  líder de la COB, en el breve intercambio de ideas que sostuvo en la  TV con Justiniano.

Mientras tanto, en Cochabamba la audiencia en la que el fiscal Marcelo Soza acusa a 39 personas, a mayoría de Santa Cruz, ingresaba a un momento crítico: la red televisiva ATB informó que el juez que preside la audiencia, Rolando Sarmiento, accedió al pedido de los abogados defensores para que el fiscal presente las pruebas de sus acusaciones. Eso pondría en aprietos a la parte acusatoria pues tendría que demostrar, con evidencias, que hubo  una conjura terrorista-separatista. Ya no serían suficientes las declaraciones de Ignacio Villa Vargas, “El Viejo”, que fueron la base para acusar a la mayoría de los cruceños en el grupo. Entre otras cosas, tendría que presentar el armamento supuestamente incautado, del cual hubo profusión de fotografías pero no se ha establecido de dónde provinieron, lo mismo que  los supuestos explosivos. De no haber esas evidencias, todo el proceso se tambalearía. Además, tendría que presentar las computadoras atribuidas a Rózsa. Expertos en computación y electrónica podrían determinar si fueron manipuladas. ¿Qué hacía en una de esas computadoras el disco duro de la entonces  Delegada Presidencial y ahora Senadora de la República Gabriela Montaño? Ahora la carga de  la prueba está sobre el fiscal, por lo menos es lo que uno entiende escuchando las noticias de Cochabamba. Muchos “misterios” deberán ser develados, inclusive el que no se quiere tocar directamente a fondo como el del popularmente conocido como video-soborno. Los generales retirados Gary Prado Salmón y Lucio Añez lograron una tregua momentánea: sus acusadores tendrán que esperar nuevos informes médicos sobre la salud de ambos.

La jornada de este viernes promete traer más acción y echar más luces sobre la oscuridad que ha rodeado el caso Hotel las Américas que en la madrugada que se aproxima cumplirá dos años. Se aproxima el momento en que el telón deberá ser levantado.