Negocios

Quimeras del gas

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Hace unos días circuló en la red una noticia portadora de un ingenuo optimismo que aseguraba que Bolivia podría beneficiarse de la crisis en que está sumida Ucrania con la anexión de Crimea a Rusia. La información, divulgada por un sistema informativo europeo (ninguna de las agencias tradicionales de noticias) sostenía que esa disputa había abierto oportunidades para el gas boliviano. ¡Ojalá!. Algunas autoridades endosaron rápidamente la idea, que implica competir con grandes productores por una tajada del gas ruso que compran Alemania o las naciones del Báltico, al otro lado del mundo, y que supuestamente los clientes rusos dejarían de adquirir.
Suspender compras de un socio tradicional es una dura decisión. Resultaría bonita para la tesis exportadora boliviana pero muy improbable. Suponiendo que YPFB tenga barcos cisterna adecuados para llevar gas natural licuado hasta una terminal y entregarlo a alemanes, finlandeses o lituanos a precios competitivos, el siguiente paso es básico. El colega Humberto Vacaflor pregunta: ¿con qué? Y recuerda que una de las razones principales por las que quedó suspendido el proyecto del Mutún a cargo de Jindal fue la imposibilidad de entregar gas natural en los volúmenes requeridos.
En el supuesto que Bolivia tuviera efectivamente gas suficiente como para emprender nuevos negocios de exportación, ¿por qué no competir aquí, en nuestro vecindario, con Trinidad y Tobogo, por el GNL que esa isla del Caribe vende actualmente a Argentina, Chile o Uruguay?
Hace poco más de una década, las reservas eran considerables y efectivamente Bolivia era número dos en Sudamérica, después de Venezuela. Era un segundo lugar a mediana distancia. Hoy la distancia es remota. Las reservas bolivianas han caído a un tercio de la magnitud que tenían hace un quinquenio. El volumen exacto actual es un dato en las sombras, pues YPFB hace años dejó de publicar estadísticas detalladas de producción.
Un dato importante para establecer el vigor de la industria petrolera es la actividad exploratoria para descubrir y ensanchar campos productivos. Pese a los esfuerzos de los últimos años, no se ha informado de ningún campo de la magnitud de los ya encontrados en los años neoliberales. El gas natural es fundamental para la vida económica nacional, pero en escala mundial, Bolivia ocupa el número 40, detrás de Argentina, Perú, Trinidad y Tobago, Brasil y México en esta porción del hemisferio. Pensar en llegar a mercados como resultado de un conflicto en lugares cuyos nombres y geografía son difíciles de visualizar es dejar correr la imaginación mirando las nubes.

Rumbo a la noche

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Editado el dia viernes, 17 de octubre.

Cuando este jueves el presidente George W. Bush apareció ante las cámaras de TV y anunció la ampliación de los beneficios del ATPDEA a los países andinos, con la excepción de Bolivia, cayó la guillotina sobre miles de empleos (entre 13.000 y 30.000. No hay cifras oficiales exactas) en un país angustiosamente necesitado de empleos estables.

La pérdida del mercado estadounidense para las exportaciones de manufacturas bolivianas representa unos 200 millones de dólares anuales, que dejarán de llegar a Bolivia del mercado más codiciado del mundo porque es el que compra más y paga mejor. En ese mercado apuntalaron su desarrollo los países europeos y Canadá, primero, los asiáticos, incluso Japón, Corea, Taiwán y Singapur, después, y ahora China y una gama de otros que aspiran llegar a la primera división económica del planeta. Pretender que ese mercado puede ser reemplazado por Venezuela o Cuba es una ignorante ingenuidad. Los empresarios bolivianos ya han dicho que en dos años de vigencia de un acuerdo de Bolivia con esos países no han conseguido enviar ninguna cantidad significativa de sus productos. Quien ha vivido en Venezuela sabe lo difícil que es vender allí otra cosa que artículos de lujo, desde relojes de joyería fina y mercado mundial reconocido hasta máquinas y herramientas de alta calidad. Y, por supuesto, whisky de las mejores marcas.

Esas preferencias, sobre las cuales el Presidente norteamericano tiene veto, están vigentes desde principios de la década pasada, como un estímulo para que los países andinos promuevan una economía alternativa a la que genera la hoja de coca.

La mayoría de los marchistas que por millares avanzaban inexorablemente hasta la Plaza Murillo, donde pretendían llegar al amanecer del lunes, probablemente ignoraba que muchos de los empleos de sus compañeros de El Alto desaparecerán en noviembre. Teóricamente, sólo les interesa el voto de los diputados de oposición, por las buenas o las malas, para que convoquen a la constitución que los asambleístas del gobierno aprobaron en noviembre pasado en Oruro.

Todo esto bajo la mirada de observadores que vinieron especialmente para ver el espectáculo, interno y externo, del Palacio Legislativo. Estoy seguro que no se arrepentirán de haber venido. Tendrán mucho para contarle a sus hijos y nietos.

Los marchistas eran flanqueados en algunos segmentos por caporales que indicaban el paso a seguir. Al mediodía del jueves,algunos amigos vieron a los caporales (y caporalas) blandiendo sus chicotes y haciendo chispear sus espuelas para ordenar la marcha. Eso marcaba también el grado de espontaneidad de los concurrentes y el carácter supuestamente democrático que prevalecía sobre los marchistas.

Pero el climax de la marcha, iniciada esta semana por el propio presidente Evo Morales, deberá llegar el lunes, al concentrarse en los alrededores del Congreso. Durante la jornada de este jueves llegaron legisladores de oposición con comida en latas y alimentos secos para permanecer en el edificio y evitar una repetición de la sesión de febrero cuando militantes oficialistas con fotografías de los legisladores opositores en la mano para identificarlos, cerraron el paso de algunos para evitarles intervenir en votación que se avecinaba. Se iba a votar una ley del seguro social.

Pero en este detalle dramatico se puede comprobar la magnitud del desafío que se vive en Bolivia. Los campesinos -más bien quienes los dirigen- quieren aprobar a toda costa un proyecto para convocar a una constitución amanada que a lo largo del tiempo -antes que tarde- no hara sino complicar la vida del continente sudamericano.

La sesión del congreso estaba programada para hoy, después fue aplazada para el viernes y por último hasta el sábado. Algunos parlamentarios –la TV mostró a dos mujeres- pidieron al vicepresidente García Linera garantías para su seguridad. El vicepresidente, presidente nato del congreso, respondió indirectamente, diciendo que esperaba que hasta el lunes hubiese un acuerdo para convocar a la sesión y a partir de allí todo el proceso legislativo se desarrollaría con normalidad. También negó terminantemente que la sesión sea transmitida en directo por la TV para que la audiencia boliviana pueda ver su desarrollo. Es decir, el tema magno de los bolivianos,  en el se discutirá la vida de su nación, tanscurrirá para ellos en la oscuridad. Es un  drama orwelliano, un trasnochado “1984” de la libertad de prensa que se quiere imponer a traves de ese proyecto constitucional.

El turno de Vinto (para perder)

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La Fundición de Estaño de Vinto, nacionalizada hace poco más de un año por el gobierno del presidente Morales, bajo la convicción de que nacionalizar las inversiones privadas y extranjeras es un camino óptimo hacia el desarrollo y la modernidad, puede perder unos 10 millones de dólares sólo por la baja de los precios de los minerales en el mercado internacional. Compró 2.500 toneladas de concentrados de minerales a precios altos (a más de $11 la libra) y ahora debe venderlos a menos de $9, si no se registran nuevas bajas en las cotizaciones. Lo dice un despacho de la Agencia de Noticias Fides, reproducido por el diario a Prensa, de La Paz. La razón para este desequilibrio, es la escasa planificación en la empresa, que hasta antes de su nacionalización era conducida por capitales suizos, con los cuales ahora Bolivia está en litigio internacional.

Pero según el dirigente de la Central Obrera Departamental, Jaime solares Quintanilla, compra y almacena, en vez de comprar, fundir, mejorar la calidad del mineral y vender. “Es como colocarse una trampa uno mismo. No se puede comprar para almacenar”, dijo el dirigente a la Agencia Fides. “Hay ausencia de una política minera y una mala administración (de la fundición)”, añadió el dirigente.

Y probablemente también hay negociantes que están haciendo fila para vender caro y comprar barato: zinc, estaño, plomo, plata.

No ha habido comentarios de la empresa nacionalizada.

 

El gas para Brasil

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Brasil no tiene proyectos inmediatos de ampliar la capacidad del gasoducto que le lleva gas natural desde Bolivia.  Es decir, no tiene planes de comprar más allá de los 30 millones de metros cúbicos diarios que tiene contratados. Lo dice el presidente de Petrobrás José Sergio Gabrielli al informar el miércoles a la prensa de su país sobre su visita a Bolivia comienzos de semana y está citado por lamayoría delos diarios y sitios brasileñós en la Web.  Las nuevas inversiones anunciadas en general por la empresa brasileña son para mantener los actuales niveles de producción y garantizar que se le entregarán las cantidades contratadas hasta finales de la próxima década.

Gabrielli  y el Ministro Boliviano de Hidrocarburos, Carlos Villegas, volverán a reunirse dentro de menos de tres semanas, en Santa Cruz, para discutir temas relacionados con la reapertura de relaciones entre YPFB  y Petrobrás y preparar los acuerdos que surgirán de la reunión Evo Morales-Luiz Inacio Lula da Silva el 12 de diciembre, en Bolivia.

El ejecutivo brasileño reiteró que para 2012 Brasil proyecta  producir 73 millones de metros cúbicos de gas natural (producción actual boliviana: poco más de 40 millones, los mismos que proyecta producir Petrobrás el próximo año, principalmente gracias a su Cuenca de Espírito Santo). A esa producción  nacional brasileña se agregarán 31 millones de metros cúbicos de gas natural licuados que actualmente importa más los 30 millones de Bolivia.

Bonanza pobre

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Entre los dichos relativos a las estadísticas, hay uno de autor desconocido que llama mi atención por su sarcasmo provocador: “Las estadísticas pueden probar cualquier cosa, inclusive la verdad”.

Un informe de la Fundación Milenio hace unos días debería colocar bajo alerta roja a todas las instituciones gubernamentales que trabajan con la economía. El diagnóstico que se lee en las cifras es preocupante y debería provocar una respuesta de las autoridades. En verdad, acciones más que respuestas verbales.

Hasta hace poco, muchos creían que si en política el país estaba turbulento, en el frente económico estaba con el cielo despejado. No era cierto. Los datos de Milenio nos muestran una realidad que el gobierno habría preferido ignorar.

Es verdad: Bolivia está dentro de un círculo virtuoso que transita por la mayor parte del mundo. Esto se traduce en valores crecientes para sus exportaciones, menos por lo hecho para merecerlo que por el apetito insaciable de materias primas y alimentos causado por el rápido crecimiento de las economías asiáticas, especialmente de China e India. Exportamos menos aunque recibimos más. Es uno de esos fenómenos que rara vez acontece, pues se trata de una excepción. Pero el momento en que los precios retomen su nivel de equilibrio puede agarrarnos con los pantalones en las rodillas.

Es por lo menos irónico repasar los temores que hace pocos años suscitaba el crecimiento de China. Lester R. Brown, el presidente de WorldWatch Institute, una de las instituciones que con mayores estudios ha aportado al desarrollo económico y su relación con el medio ambiente, se preguntaba angustiado hace una década: “¿Quién alimentará a la China?” Creo que la respuesta la están dando los propios chinos, por un lado, y los países en vías de desarrollo, por otro, especialmente los de América Latina. Las regiones agrícolas de nuestros vecinos Brasil y Argentina están bajo presión para cubrir la demanda asiática.

De alguna manera, esa demanda se manifiesta también en Bolivia. Pero los mayores ingresos que registra el país tienen origen sólo en los mejores precios, no porque hubiésemos aumentado la producción ni mejorado la productividad. En los últimos años, los volúmenes de nuestras exportaciones, concentradas en hidrocarburos, minerales y soya, tienden al declive. El informe Milenio nos dice que las exportaciones de soya cayeron un 27,4% del primer trimestre de 2004 al mismo período de 2007. Y no es solamente el caso de la soya. El volumen de casi todas nuestras exportaciones está en bajada. Incluso –y especialmente- las de hidrocarburos: 15,3% menos en el mismo período.

Crecemos menos que todos nuestros vecinos en la región: 4,2% frente al 4,3% de Brasil, 5,8% de Chile, 7,5% de Perú, 8% de Argentina, 8,1% de Colombia y 8,8% de Venezuela. Milenio concluye: Estamos empobreciendo la bonanza.

Bolivia tendría que crecer mucho más, pues debido a su pobreza crónica parte de una situación de desventaja muy grande. Pero no hay crecimiento sin inversión. Ni un crecimiento sólido sin un gran impulso a la educación.

A la baja en los volúmenes de producción se agregan dos fenómenos preocupantes: la valorización paulatina del peso boliviano, que disminuye la competitividad de las exportaciones, y la inflación. Con el primero nos estamos disparando a nuestros propios pies. Con el segundo nos colocamos la cuerda al cuello. Tuvo que venir un proceso violento de inflación de renombre (negativo) mundial para que los bolivianos aprendiesen el valor de la estabilidad de la moneda e hiciesen de ella un credo. Nadie quiere repetir la experiencia de las filas interminables, de la escasez y del encogimiento brutal de los salarios. Ni nadie quiere volver a escuchar que “la patria se nos muere”.

El último informe del Instituto Nacional de Estadísticas es un campanazo: 1,6% de inflación en agosto y 8,12% en un año. Pronto podríamos romper la barrera del 10% e ingresar a los dos dígitos. Hay un guante lanzado al cuadrilátero.

Perplejidad

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Hay un grupo de inversionistas europeos (especialmente de Europa central) perplejos ante la imposibilidad de conversar seriamente con autoridades del gobierno en torno a proyectos de desarrollo para Beni y Pando.  El énfasis principal de los proyectos son la apertura y pavimentación de carreteras para vertebrar el noreste con oriente y occidente y la  construcción e instalación de servicios públicos.  Para estos días está prevista la firma de una carta de intenciones con algunos municipios benianos, con un compromiso de inversión de hasta 100  millones de dólares. De ahí para adelante, el camino se presenta más complicado.