Nativos

El dedo en la llaga

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Han pasado dos meses desde que la Unión Europea hizo saber al gobierno su impaciencia con la demora en un estudio detallado y sustentado sobre la coca, un nudo gordiano del liderazgo político del presidente Morales. Ese documento, para el cual la UE entregó un millón de euros, debe exhibir algunas de las facetas principales de la estrategia de la coca. El que todavía no se lo haga público puede estar diciendo volúmenes.

Un artículo del cuaderno mensual izquierdista Pukara, que circula en la internet, ha puesto el dedo en la llaga en su número de este mes.  El trabajo cita una declaración del representante de la oficina de las Naciones Unidas  para la Droga y el Delito en Bolivia, César Guedes, en  la que destaca que, de acuerdo a la dirección general de Control de la Hoja de Coca,  el  94% de la coca que se produce en el Chapare  evade el mercado legal, en el municipio de Sacaba.

El mismo trabajo subraya que la coca de Yungas, un área tradicional de producción de la hoja, es demandada para el consumo humano, “incluso por la población del chapare, mientras que la coca de esta región cochabambina no es apetecida ni en las áreas rurales de Bolivia ni en el norte argentino”.  En seguida plantea la erradicación de los cultivos en el norte paceño y el norte de Santa Cruz, aún más imperiosamente los que han surgido dentro de parques como Amboró, Madidi y Territorios Indígenas.

Tras afirmar que “la coca excedentaria Chapare es un problema moral, ético y su dilatación en el tiempo enloda a  todos aquellos que dicen defenderla” presenta una terrible disyuntiva: “Coca o muerte? O salvamos a los productores ilegales e inmorales de coca –a todos, pero principalmente del Chapare- o evidenciamos la muerte del país y de su dignidad”.

El trabajo puede ser leído aquí en su integridad.

Es interesante que esta publicación coincida con los trancos finales de la marcha del CONISUR (Consejo Indígena del Sur), que con más de mil integrantes se propone, desde hace semanas, llegar hasta La Paz este fin de mes. Uno de sus cabecillas reconocidamente planta coca en el Tipnis y tras  un sí y un no sobre la ilegalidad o legalidad del plantío, el Vice-Ministro de Coordinación de los Movimientos Sociales, César Navarro, optó por la erradicación. Se desconoce cuándo se procederá a esa medida.

La opción preferencial del gobierno por los neo marchistas es bien conocida. Fue un dirigente cocalero (David Herrera, citado por El Mundo/Erbol) quien aseguró que el gobierno del presidente Morales les  había prometido la carretera en la campaña que lo llevó a la presidencia en 2006, y el rostro que tuvo el mandatario al firmar la Ley Corta que los nuevos marchistas quieren derogar fue más que una declaración. Después, los marchistas fueron instados desde el gobierno a hacer lo que ahora están haciendo: presionar por la anulación de la ley.

La mayoría de quienes marchan es tan pobre y necesitada de asistencia como los habitantes del Tipnis que marcharon entre agosto y octubre. Creo que nadie puede razonablemente negarles el derecho a reclamar lo que les parece adecuado a sus intereses. Pero existe una diferencia que lamentablemente los marchistas de hoy no  detectan: la primera marcha era percibida como una acción legítima en defensa de los derechos de los indígenas y, más aún, de las leyes, inclusive de la propia CPE. La segunda es percibida  como una manifestación de plantadores de coca deseosos de asegurar y ampliar sus cultivos. Quizá ni se den cuenta claramente que son los productores de materia prima para la droga y que no es de interés de sus dirigentes que  lo sepan. La primera marcha creó un cultivo de opinión pública que se agigantó el 25 de setiembre, con la represión policial, y estalló al mes siguiente en La Paz. Aún si ocurieran los mismos acontecimentos previos al 25/9 y la policía los reprimiera -una hipótesis negada de antemano- nunca recibirían el calor que el pueblo paceño brindó a los primeros marchistas.  ¿O no?

Ruptura

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Quienes creían que habría una solución para la ruptura entre los nativos del oriente boliviano y el gobierno del presidente Morales tuvieron el jueves 15 por la noche una decepción. Concluía la reunión de dirigentes de la CIDOB, Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano,  con un acto en la Plaza 24 de Septiembre, y los discursos y las canciones dieron la tónica del cisma entre la CIDOB y el gobierno del presidente Morales. Desde el 25 de septiembre, ambos marchan por lados opuestos.

Escuchar las canciones del cantautor cruceño Gustavo Rivera, y las frases en forma de coplas que lanzaba contra algunos de los ministros del gobierno y contra el propio presidente, eran suficientes para reconfirmar la ruptura irremediable gobierno-nativos, manifiesta el 25 de septiembre, día de la paliza de la policía a los nativos que marchaban hacia la Paz.

Había unos pocos centenares de personas, entre dirigentes, miembros de CIDOB y asistentes, entre los que estuvieron el prefecto Rubén Costas y el líder Cívico Herland Vaca Díez, que aplaudieron a  los que pronunciaban discursos y anunciaban una nueva reunión a principios de enero. Algunos dirigentes nativos vestían sus mejores atuendos. Justa Cabrera, la dirigente guaraní que dio voz al movimiento indígena desde el oriente, vestida con un tipoy rojo, bailó en la tarima tonadas al son de flautas acompañada de la mano del también cantautor Luis Rico. La letra y música de la cueca “Coraje”  compuesta por Rico unieron al país que  cantó a  los marchistas durante  el recibimiento que tuvieron al llegar a La Paz a fines de octubre.

Con el mandato de la reunión que acababan de concluir, los oradores que alcancé a escuchar anunciaron que seguirán movilizados en defensa de la “madre tierra” y del Tipnis, y que  mantendrán la campaña internacional que llevan contra esa obra.

El gobierno también concluyó su cónclave de movimientos sociales en Cochabamba, y anunció una segunda parte para la primera quincena del mes entrante, durante la cual espera definir sus próximos planes de acción.

La disconformidad del gobierno con la suspensión de la obra, y la determinación de los nativos de impedirla, nos anuncian un enero más caliente.

Nubarrones éticos

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No había acabado la jornada en la que el presidente Evo  Morales se reunía con nativos del TIPNIS ahora partidarios de que por su territorio pase una carretera asfaltada, cuando la red de emisoras rurales Erbol trajo las declaraciones de  una dirigente que afirmaba que el presidente había financiado los pasajes aéreos de toda la delegación de nativos que luego plantearía al mandatario que derogue la ley que promulgó hace un mes.

La nota de Erbol empezaba: “Rosa Fabricano Moye, capitán mayor del cabildo Natividad del retiro multi-étnico TIM, dijo que el presidente Evo Morales financió los pasajes a toda la delegación indígena que arribó a la sede de Gobierno esta mañana con el objetivo de pedir al primer mandatario la derogatoria de la Ley de Protección del territorio Indígena Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS) y que la construcción de la carretera villa Tunari-San Ignacio de Moxos pase por esa reserva ecológica.”

La nota fue leída esta noche al Ministro de gobierno, Wilfredo Chávez, por el conductor del programa Que No Me Pierda, Enrique Salazar, durante un enlace del programa entre Santa Cruz y La Paz, donde el ministro era entrevistado. La nueva dimensión que planteaba la información de la dirigente indígena no fue asumida por el ministro, quien pudo zafarse del tema con alguna dificultad.

Lo que la dirigente hizo conocer a través de Erbol  exhibió el terreno movedizo en el ha ingresado la cuestión del TIPNIS y las formas éticamente borrosas de hacer política que con frecuencia se presentan en  Bolivia.

El Ministro dijo que no le parecía que lo ocurrido representase algo anormal. Pero, para muchos, resultaba difícil cuando menos no sospechar que lo ocurrido creaba una situación que equivaldría a: Yo pago y tú me pides lo que yo quiero que me pidas. Pues el tema central del asunto es que el propio presidente planteó hace sólo  unos días a los nativos que presionen por anular la ley que él había promulgado cuando unos 1.500 nativos (otras cifras mencionaron alrededor de 2.000) marcharon durante más de 60 días desde Trinidad hasta La Paz, a pie, para presionar por la modificación de la ley que autorizaba el paso de la carretera por aquella reserva natural, protegida por Constitución Política del Estado. ( A las aristas éticas se agragarían otras, sobre la forma en que se gastan recursos del estado que dudosamente contribuyen a la unidad de uno de los sectores más desguarnecidos de Bolivia.)

Tras esa marcha, que conmovió a gran parte del país y que fue recibida apoteósicamente por la población de La Paz, el presidente firmó la nueva ley que reemplazaba la que días antes había promulgado. Semanas antes, la policía había intentado frenarla con  una violenta intervención que derivó en una cadena de dimisiones.

El proyecto de carretera, a  la que le faltarían sólo los kilómetros de travesía por la reserva natural, era la estrella en los planes gubernamentales de vinculación vial. Los habitantes –o una parte de los que viven en la zona- temen que con ella se facilite el ingreso de un alud de sembradores de coca que acabe con la reserva.

El veto indígena le ha colocado una traba gigante al proyecto. La obra, por todo lo que se ha publicado en estos meses, fue ordenada sin la consulta a los nativos prevista por la CPE y los convenios internacionales de protección a las tribus indígenas que Bolivia ha suscrito.

La nota de Erbol agrega que “Fabricano indicó que un vehículo trasladó a los 30 indígenas desde San Ignacio de Moxos hasta Trinidad, en el Beni, desde donde por vía aérea arribaron a La Paz. El retorno será hoy por la misma vía”.  La versión informativa agregaba””El presidente Evo Morales ha financiado el pasaje para treinta personas para llegar a La Paz; nosotros venimos de  una comunidad que se llana Natividad del retiro, que es del multiétnico TIM; de San Ignacio nos trajo una movilidad hasta Trinidad”.

La temperatura del termómetro Tipnis subió esta noche varios grados.

La revelación de la dirigente indígena ocurrió en una jornada en la otros dirigentes de los nativos cuestionaban el informe del Defensor del Pueblo que responsabilizó de la represión brutal que desencadenó la policía sobre la marcha al ahora ex ministro de gobierno Sacha Llorenti  y a otras dieciocho también ex-autoridades. El presidente de la confederación de Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB), Adolfo Chávez,  dijo que el informe debía haber incluído al presidente Morales y al vice-Presidente García Linera. Este último dijo, hace unas semanas, que él sabía quién había impartido la orden para la intervención de la marcha y que en poco tiempo más el nombre sería conocido.

Adolfo Chávez también dijo que el informe debía incluir a los “colonos” del TIPNIS que durante más de dos semanas bloquearon y amanazaban a los marchistas a la altura de Yucumo, cerca de San Borja, y les  impedían el acceso al agua de un arroyo del lugar.  El contingente policial enviado a la zona del conflicto también impedía a los marchistas llegar hasta el arroyo hasta que, en un sorpresivo vuelco de la situación, un grupo de mujeres tomó de los brazos al canciller David Choquehuanca, que dialogaba como represedntante oficial, con nativos y colonos. Tras una escaramuza que no llegó a causar bajas, los nativos rompieron el cerco y llegaronn al agua. Al día siuguiente sobrevino el violento ataque policial.

El informe del Defensor

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El informe del Defensor del Pueblo sobre la represión a los nativos del Tipnis el 25 de septiembre es también una invitación a los ciudadanos a votar, en la próxima elección presidencial, por un ministro de gobierno, no por un presidente. Si el que dispone de medidas tan delicadas como reprimir brutalmente una marcha indígena es el ministro de gobierno, así sólo intelectualmente, mejor elegir de manera directa al ministro y no al presidente.

Sarcasmo aparte, del informe se deduce que el ministro es totalmente autónomo y puede actuar sin que intervenga la autoridad presidencial. Está por encima del Primer Mandatario, quien no manda en asuntos delicados del estado. Del informe uno concluye que quien lo hace es el Ministro de Gobierno, y sólo él. Y muestra algo que eriza la piel: la policía encargada de velar por la seguridad ciudadana tiene entre sus miembros a numerosos sádicos,torturadores, violentos y desalmados. Cuando menos los 500 que actuaron en Chaparina. No es nada distinto de lo que ocurre en otros países,donde miembros de la policía, incluso en USA, suelen también ser violentos. Pero aquí uno se pregunta: Con qué tranquilidad se puede estar al lado de  cualquiera de ellos?

El informe del defensor tiene vacíos, y esta noche fue objeto de múltiples censuras de la audiencia de PAT (No Mentirás), pues no define toda la cadena de órdenes para “intervenir y desarticular” la marcha.  Algunos nativos fueron literalmente desarticulados. Al aceptar la dimisión de Llorenti, el presidente dijo que se iba su mejor colaborador pero que esperaba a tenerlo cerca pronto. El tema es amplio y no se agota.

Perdedores

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El comentario que sigue viene de un Agente Pastoral de la Comisión Pastoral de la Tierra (dependiente de la Conferencia Nacional de Obispos), de Brasil. Esa comisión ha sido defensora intransigente de los derechos de los pueblos indígenas en su país.  El autor es Gogó RobertoMalvezzi. Con el titular de “Evo perdió, Lula perdió, perdió el BNDES, perdió Brasil”, el artículo recuenta rápidamente la historia reciente del TIPNIS.
“Los simpatizantes del gobierno de Evo Morales reaccionaron perplejos ante el ataque violento del gobierno boliviano a la marcha indígena contra la carretera que corta la reserva TIPNIS. Esa simpatía está en todo el mundo, no sólo en Bolivia. Sin embargo, los brasileños…somos acusados por los propios marchistas de ser los más interesados en la carretera. En verdad, ella respondería especialmente a los intereses del agronegocio brasileño que mira a los puertos del Pacífico.”

“Financiada por el BNDES, la obra tuvo a Lula como propagandista de la OAS para convencer a Evo.”

“Las naciones indígenas, con sus tradiciones milenarias, no se comportan políticamente como dice el manual marxista-leninista de táctica y estrategia. Mucho menos con oportunismo. Ellos no forjan alianzas para descartarlas al día siguiente, según conveniencias del poder. Al contrario, el elemento clave de sus alianzas es la confianza. Y no se abandona a  un aliado por conveniencia.  Traicionada, difícilmente esa confianza puede ser restablecida.”

“Lo que se vio en Bolivia fue la lógica de la sabiduría indígena ; es decir, Evo tiene que respetar la alianza que lo llevó al poder, no el pueblo respetar los intereses de su gobierno.  El pueblo indígena fue a las calles y se lo reprimió violentamente. El gobierno dio marcha atrás y pidió perdón, declarando al TIPNIS intangible. Sólo el futuro dirá si esa actitud será suficiente para restablecer la confianza recíproca, o si la historia seguirá por otros rumbos.”

Justa Cabrera: La orden la dio el presidente

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La orden para intervenir la marcha del Tipnis provino del presidente Evo Morales, aseguró a este blog Justa Cabrera, la dirigente guaraní que preside la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia (CNAMIB), con sede en Santa Cruz.

La dirigente, hasta hace no mucho tiempo una firme defensora del gobierno, dijo que la información la tuvo el mismo día de la intervención, el 25 de septiembre, cuando se disponía a asistir a un programa televisivo a cargo del ex prefecto de Cochabamba, Rafael Puente. “Hay una persona…un senador indígena que (también) iba a participar de un programa televisivo. (El me) dice que lo llamó el Ministro de Gobierno y le dice: la orden la dio el presidente.” La cadena de órdenes siguió hacia el Ministro de entonces, Sacha Llorenti, y luego al comandante de la policía, me dijo la dirigente.

Le pregunté por la identidad  del senador. Su respuesta fue: “Prefiero no involucrar. Él me dice (el senador, durante los momentos previos al programa) que estaba indignado… (y que) eso no debería ocurrir en este gobierno. La intervención no debía ser brutal”.

Hasta ahora, la participación del presidente en  los sucesos que derivaron en la paliza brutal sobre los marchistas que indignó a gran parte del país era sólo una especulación y, que yo sepa, nadie había apuntado tan directamente al presidente. Se suponía, sin embargo, que un hecho de la magnitud del que ocurrió el 26 de septiembre no podía haber sido desencadenado sin el conocimiento o la aprobación del presidente, pero nadie lo había afirmado públicamente.

La dirigente Cabrera, una mujer de 56 años, madre de cuatro hijos, afirmó también que no era la primera vez que hacía aquella afirmación y que lo había hecho en entrevistas con algunos medios. El presidente, según dijo, “no escucha, no ve las noticias”. Y que hacía pocos días había dicho, dirigiéndose al presidente: “No te niegues…”

No he sabido de respuestas de autoridades a la dirigente indígena. Todas han negado que hubiese existido una orden específica como describe la dirigente  indígena. A raíz de la represión a la marcha renunció primero la Ministra de Defensa, Cecilia Chacón, y luego otras autoridades, incluso la directora Nacional de Inmigración, María Rene Quiroga, expresando su disconformidad con lo ocurrido con los indígenas de la marcha del Tipnis (Territorio Indígena Parque Nacional isiboro-Sécure). Después renunció el hasta entonces ministro Llorenti, una de las piezas más fuertes en el gobierno.

La dirigente también dijo que algunos de sus compañeros golpeados habían percibido que el acento de algunos de de sus represores no era boliviano, ni camba ni colla. Agregó que había observado que, durante los días que estuvo con los marchistas tras la iniciación del bloqueo que cerró a los marchistas el paso hacia el arroyo Chaparina, había personas con las cabezas cubiertas por capuchas blancas que marchaban detrás de las columnas delanteras de la policía.

La represión y  las imágenes de la acción policial sacudieron al país y acrecentaron las simpatías por la causa de los nativos, que recibieron en La Paz una de las mayores bienvenidas de la capital política de Bolivia,  y determinaron que el presidente diera marcha atrás en el proyecto de construir el tramo carretero que partiría el Tipnis.

En respuesta a una pregunta, la dirigente afirmó que la represión de septiembre había determinado una ruptura de los indígenas del oriente con la cúpula del gobierno, no con sus bases.

Es una situación irreversible? , le pregunté.

“Es irreversible.  Porque, mire,  aquí, en estas oficinas, nos patearon los del comité cívico (pro Santa Cruz), el 2008,  por defender al presidente. Por eso dije en una intervención: Qué ironía, Evo Morales… El 2008 los jóvenes de la Unión Juvenil Crucenista (*)  nos patearon por defender el proceso de cambio. Qué ironia que para los mismos del comité (pro Santa Cruz ahora)  nos estén apoyando para defender nuestros derechos y la dignidad de los pueblos…Ellos actuaron solidarios con nosotros” (durante la marcha). “Nos dieron medicinas, alimentos, agua”.

(*)  Esa organización juvenil era espada y escudo del comité, la principal  institución cívica de Santa Cruz . Dejó de operar a causa de  la persecusión que sobre sus dirigentes lanzó el gobierno, entre 2008 y 2009.  Unos acabaron en el exilio, otros dejaron de actuar y otros decidieron pasar a las filas del oficialismo.

Marchista del Tipnis citada a declarar

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Ampliación

La Secretaria de Tierra, Territorio y Autonomía de la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia (CNMIB) ,  Wilma Mendoza Miro, ha sido citada a declarar por la fiscalía que investiga los sucesos del sábado 24 de septiembre, cerca de Yucumo. En total, unas diez mujeres involucradas en el episodio del 24 de septembre han sido convocadas a declarar.

En la mañana de ese día, la dirigente fue una de las protagonistas de la acción del grupo femenino que forzó al canciller David Choquehuanca a acompañarlas y romper el bloqueo que impedía a los marchistas del Tipnis llegar hasta el arroyo Chaparina y abastecerse de agua. La acción disparó la represalia policial cuya brutalidad indignó al país y acabó pavimentando el camino para que la marcha consiguiera su propósito de llegar hasta La Paz y doblar el brazo del gobierno. Los marchistas lograron que el presidente Evo Morales reviritiese su decisión de construir la carretera que habría partido en dos el territorio Indígena parque Nacional Isiboro- Sécure y cancelase el proyecto de manera definitiva.

La propia dirigente me lo dijo este jueves y me aseguró que iría a La Paz para ofrecer el testimonio de su participación en el episodio que precedió a la paliza policial a los marchistas. “Voy a ir”, me dijo la dirigente de 37 años, natural de la población de Covendo, al norte de La Paz. “Querían (la fuerza policial que intervino la marcha el 25 de septiembre) agarrarnos a todos, llevarnos a Trinidad y detener la marcha”,  dijo en una entrevista.

El público podrá saber en detalle toda la historia de esa jornada, pues la dirigente fue una de las que frenó el paso del canciller que iba a abordar el vehículo que lo  había llevado hasta el lugar y actuaba como mediador entre los marchistas y los colonos que, con cientos de policías ubicados en medio de los dos grupos, cerraban el avance de la marcha al no permitir a nativos llegar hasta el arroyo, saciar la sed, asearse y continuar el recorrido de más de 600 kilómetros hasta La Paz.

La dirigente explicó que en los forcejeos con la policía, que con sus escudos procuraba detener el avance de los marchistas que romperían el cerco en que se encontraban, un oficial de la policía fue arañado en un lado del rostro.  La resistencia de los policías fue doblegada a empujones por los marchistas que, tras abastecerse de agua, siguieron su recorrido, hasta acampar en el pueblo de Yucumo.  Allí serían sorprendidos al día siguiente por cientos de policías que  intententaron detenerlos. La intervención policial resultó inusitadamente brutal y las imágenes divulgadas por la televisión y las fotografías publicadas por los medios impresos  indignaron al país. La población de La Paz, la capital, les ofrecería semanas más tarde una bienvenida apoteósica con cientos de miles de personas que los aclamaron en las calles. Fue una demostración de magnitud raras veces vista en la historia boliviana.

La gestión emprendida por el canciller Choquehuanca se prolongaba en consultas con uno y otro  lado, con su afirmación de por medio de que la gestion que realizaba era sólo para mediar entre Tipnis y colonos (cocaleros en su mayoría). Entre los marchistas crecía la impresión de que estaban ante una estrategia para prolongar la marcha, cansarlos y frenar la travesía hasta La Paz, me dijo la dirigente Mendoza Miro.  Los marchistas, ya impacientes del todo, reiteradamente le dijeron al canciller que con los colonos nada tenían qué dialogar y que el diálogo que buscaban era directamente con el gobierno.

La dirigente Mendoza Miro dijo que tras un intercambio de puntos de vista el sábado por la mañana, que había sido lluviosa, “una señora le reclamó al canciller: No es posible que hasta estas alturas nos siguen cortando el agua. La señora se puso a  llorar; le reclamó de todo.”

“Pero Choquehuanca -prosiguió el relato de la dirigente- se iba yendo a su movilidad pues habíamos quedado en que iba a informar a los colonos (sobre la posición de los marchistas).  Fue entonces que una de las marchistas se adelantó al canciller e ingresó al vehículo que lo esperaba con la puerta delantera ya abierta, y se ubicó el lugar en el que debía instalarse Choquehuanca.” Dos de las mujeres entonces más o menos una docena, de acuerdo a Mendoza Miro, tomaron del brazo al canciller y lo hicieron marchar con ellas hacia el punto del bloqueo.

Ahí empezó el forcejeo que llevó a  las mujeres primero y luego a decenas de marchistas a hacer presión en masa contra la columna policial, vencer sus escudos y romper el bloqueo.

Tras el relato de este  ju eves,  fui testigo casual de una visita que realizó a la sede de la CNAMIB la representante de las Naciones Unidas en Bolivia, Yoriko Yasukawa, en la tarde de este jueves. “Es una visita sólo de cortesía”, me dijo la funcionaria tras finalizar su breve visita al lugar. Supe que tenía previsto retornar a La Paz durante la jornada.   Me pareció que la visita ponía en evidencia el interés de la organización mundial por la asociación de indígenas y que probablemente seguirá de cerca la investigación que se abrirá en los próximos días en La Paz.

Nota: La noche del sábado la dirigente dijo a este blog por teléfono que no había aún una citación formal ni para ella ni para otras mujeres del grupo involucrado en el episodio que precedió la acción policial del día siguiente 25 de septiembre.

La ley del Tipnis, según Isaac Avalos

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El senador Isaac Ávalos ha hablado sobre la ley que declara intangible al Tipnis. “Nada, nada”, nada se podrá hacer en el parque. Ni cazar, ni pescar. Es su verbo. Acabo de oírlo en la TV. Que se cuiden los pájaros y las capivaras  y estén atentos los lagartos y los cocodrilos, los jochis, las serpientes, especialmente las pitones. Todos ellos deben entender y seguir lo que dice el honorable senador. Los peces grandes no podrán comerse a los chicos y las hormigas deben cuidarse de no abrir huecos para sus casas. El Tipnis es intocable. Es como si se hubiera ido a la luna. Está en otra dimensión. ¿Será?

El gran ausente

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Prefirió ir a Cochabamba. Esa era su “agenda apretada”  que esgrimió como argumento para no recibir a los marchistas. ¿Por qué? La Paz nunca -o pocas veces- vio a tanta gente en las calles, con sus arterias centrales repletas de una multitud compacta,  que sin hacer estallar dinamita ni bombas molotov; sin  otras armas que el ruido de sus voces que penetraban conciencias,  o el de las campanadas que alborozaban corazones. El presidente jamás vio algo así, ni muchos de los propios paceños ni gran parte de los bolivianos.

Yo creo que el presidente se acobardó al sentirse solo frente a esa multitud que sólo le gritaba que cumpliera su palabra y que cumpliera la constitución que él mismo reclamó que fuese aprobada sin una coma de modificación.

Creo que le ganó la actitud cívica y pacífica de los marchistas, que dieron a Bolivia una lección de cómo manifestarse sin violencia.  Cuando los azotaron el 25 de septiembre, pusieron la otra mejilla y siguieron su marcha. Sufrieron hambre, cansancio y frío. Pero nunca perdieron la brújula. Dijeron que llegarían a La Paz y cumplieron.

Con una policía que ahora no es más 100 por ciento confiable y  con algunos de sus integrantes dudosos de las órdenes de las autoridades en el gobierno, que no asumieron la responsabilidad de decir “yo di la orden para reprimirlos y asumo las consecuencias”, y con un ejército que también puede dudar antes de salir a reprimir, el presidente podría haberse sentido solo. Y la soledad, en esas condiciones, es caldo para un comprensible temor.

¿Qué podría decir a esa multitud, una porción de la cual antes lo vitoreaba (sólo días antes vimos la concentración de quienes lo apoyaban)?  ¿Qué podía decir a quienes había considerado “turistas” o mercenarios pagados por la DEA, USAID, ONGs, por Estados Unidos y saboteadores de la economía y del progreso?

La noche pasada debe haber sido para el presidente Morales “el árbol de la noche triste”,  como la que pasó Hernán Cortés, derrotado por los aztecas en 1520.

Lo que pasó ayer, sumado a la abrumadora presencia de votos nulos el domingo, estará ciertamente en la historia. El final de este capítulo ahora yace en gran parte en manos del presidente Morales.

El silencio de los inocentes

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Es el título de una obra cinematográfica estrenada hace veinte años, con Jodie Foster y Anthony Hopkins en los papeles estelares. Lo he prestado para hablar de la marcha de los Tipnis que tanto incomoda al gobierno del presidente Morales. Los habitantes de esa región, constitucional e internacionalmente  protegida y preservada, no quieren que una carretera pase por su territorio ni que abra el camino para una ocupación masiva de sembradores de coca, necesitados de nuevas tierras pues las el Chapare ya no rinden tanto como antes. Su marcha, primero de cientos y luego más de mil, comenzó con poca bulla. La germinación de la iniciativa fue casi silenciosa. Pero desde el 25 de septiembre ha estallado en un estruendo mundial que revela al gobierno que se proclama defensor de la madre tierra y de las tribus indígenas.  La policía actuó ese domingo como suele hacerlo, sólo que esta vez había cámaras que registraron la intervención. Los nativos eran inocentes porque no creían que “su” gobierno iría a tratarlos de la manera en que fueron tratados. Pero de golpe y porrazo retrocedieron hasta octubre de 1492, como muchos en el gobierno querían y proclamaban como meta suprema. Sobre ellos cayó con violencia todo el peso de la conquista, 517 años después, y con armas que muchos de ellos ni siquiera conocían (gases lacrimógenos).

Para las autoridades,  la marcha obedecía primero a intereses de organizaciones no gubernamentales, curiosamente algunas de las que habían ayudado a encumbrar al gobierno y a formar a algunos de sus líderes. Después, pasaron a ser agentes de USAID, de la Embajada de Estados Unidos  y de la DEA. Y ahora, en el más reciente cartel que les ha colgado, son saboteadores de las peculiares elecciones del 16 de octubre. ¿Qué más? Es probable que se ganen otros  títulos más antes de llegar a La Paz, un día antes o después de esos comicios.

¿Cómo se llegó a esto, con el 25 de septiembre como una fecha que nadie podrá olvidar,  con policías que parecían cebados en  nativos  a los que propinaban gases lacrimógenos y  palazos profusamente sin fijarse si los golpeados eran mujeres, niños o ancianos?  Creo que  hay gente decente en el gobierno (la ministra de Defensa, por ejemplo) en franco desacuerdo con este procedimiento brutal del que ahora nadie  quiere hacerse responsable,  ni el capitán ni los oficiales a bordo.  Cuando los ministros enviados fueron desairados porque los nativos querían la presencia del presidente Morales, el mandatario rehusó ir hasta el llano. ¿Por qué? Los cronistas  tendrán aquí un filón para descubrir el  porqué. Pero en el fondo yacen hechos aparentes: Uno es que el presidente Morales frecuentemente exhibe una carencia de  sensibilidad para lidiar  con quienes no le son afectos, peor si rivalizan con  los favoritos cocaleros.   Otro hecho es que su entorno parece no tener valor  para presentarle una realidad diferente a la que él ve. Y así no actúan con la responsabilidad que debería tener.  Sólo en esa falta de consejería valiente que requiere todo mandatario  se explican numerosas “gaffes” , incluso  la que convierte en conspiradores a los Tipnis  y a los policías en actores que escenificaron la paliza para desprestigiarlo.

La cuestión no deja de ser triste porque nos trae a la memoria  la conquista en sus aspectos más crueles. Buen anticipo del 12 de octubre  hemos tenido, cuando los nativos recibieron a los conquistadores en señal de paz y resultaron esclavizados! La conquista tuvo lados buenos, pero esa es otra historia.