Militares

Ché creyó que iba a ser juzgado

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Lo dice el general ® Gary Prado, en sus “Memorias virtuales”

Ernesto Ché Guevara creía que iba a ser juzgado por un tribunal militar en Santa Cruz, cuya octava división del ejército lo había capturado en los parajes selváticos de Ñancahuazú donde se había entregado. Estaba animado y unas horas antes había tenido una última, si bien fugaz, conversación con el capitán ante cuya compañía se rindió tras alertar a gritos quién era y que tendría valor más vivo que muerto. Algunos detalles de los últimos momentos del legendario guerrillero argentino-cubano han sido expuestos al público internauta en una extensa deposición en un canal de historia del Instituto Prisma, que lo ha colocado a disposición de su audiencia desde abril pasado.

El segmento inaugural de Videoteca Virtual  con deposiciones sobre la historia contemporánea de Bolivia trae, entre 16 personas entrevistadas, más de tres horas de testimonios del entonces capitán y ahora general retirado Gary Prado Salmón,  quien, en octubre de 1967,  selló la derrota de la insurgencia con la que el Ché quería crear “uno, dos, tres, muchos Vietnam” en América Latina.

El comandante guerrillero fue llevado prisionero a un cuarto de la escuela de La Higuera, donde estaba instalada la unidad del ejército que combatía a la guerrilla. Prado Salmón, -en la silla de ruedas que lo dejó un episodio cuando, años más tarde, dirigía una operación en Santa Cruz- afirma que en la noche del 8 al 9 de octubre fue con frecuencia a ver a su detenido, a quién le preguntaba cómo se encontraba, qué necesitaba;  le llevaba cigarros, café y alguna comida. Eso creó ambiente para alguna conversación que el general retirado describe lacónicamente, dentro de lo que puede haber sido un diálogo del prisionero con su captor.

¿“No supo Ud. que ya tuvimos una revolución aquí, que ya hicimos la reforma agraria?” (Para la nota completa ir a Páginas, aquí)

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Protesta de un militar

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El ex comandante de las Fuerzas Armadas, general Alvin Anaya, levantó la noche del miércoles una protesta que probablemente resonó por el país tras la condena emitida el martes por la justicia contra cinco ex jefes militares que participaron en la represión a la rebelión que ocurrió en El Alto el año 2003. El ex comandante habló por PAT, programa No Mentirás, y  dijo que la condena había sido un golpe a la institución militar, pues los militares, dijo, obedecen, y convocó a sus camaradas condenados a “mantener la frente en alto”.  Les dijo que la condena que se les ha impuesto (entre 10 y 15 años)  “será por poco tiempo”.

Condenó el lema de “patria o muerte” adoptado por los militares y dijo que si hubiese estado en funciones lo habría rechazado. “Ellos (los que generaron ese grito de combate) vinieron a matarnos y mataron a soldados nuestros”.

Personalmente, nunca escuché a un militar pasivo expresar en la TV  una reacción tan fuerte respecto a una medida judicial y la conducción política y militar del país. Sólo logré anotar algunas de sus expresiones en mi libreta. Pero creo que esa perplejidad también pasaba por la cabeza del entrevistador de No Mentirás, quien le pregunto dos veces si sus expresiones no le causaban miedo. Y dos veces el general le respondió que no. Dijo que no tenía motivos para sentir miedo por pelear por la democracia y por el pueblo. “¿…cómo puedo tener miedo de defender a mi institución, de frente y con valentía? Bolívar decía: “Echémonos el miedo a la espalda”. Entre otras afirmaciones,  dijo que la Constitución Política vigente desde hace dos años, fue aprobada sin consenso.

En cierto momento, el entrevistador le dijo que  el propio presidente Morales podía estar  escuchándolo. El ex comandante (2001) mantuvo los términos que había expresado y dirigiéndose a sus camaradas condenados les dijo:

“Quiero decir a mis camaradas: estén tranquilos. No creo que estén (presos) por mucho tiempo. Los he visto escuchar la sentencia de pie y de frente, porque los militares no dan la espalda…no son delincuentes”. Y a las familias de los condenados les dijo: “… no tengan vergüenza de sus padres ni de sus esposos. Les pido que tengan fe en la institución militar…esto tiene que cambiar”. Habló de pasar el país “a limpio” y que no tenía motivos para sentir miedo por pelear por la democracia y por el pueblo.  Dijo una frase de efecto entre los militares, que una vez leí en una academia militar venezolana: “Cuando el clarín de la patria llama, hasta el llanto de la madre calla”. Pero no elaboróel alccance de  ninguna de sus expresiones.

La TV no fue el único medio ante el que el ex comandante habló. Lo hizo ante Erbol, la cadena de emisoras rurales. Allí dejó abierta una interrogante: Puso en duda la lealtad de todos los mandos medios de la institución militar al gobierno del presidente Morales, de acuerdo a la versión que ofreció Erbol. Pero no dio mayores detalles. Los mandos medios son los que tienen comando efectivo de tropa.  Eran los que tenía a su lado el teniente coronel Hugo Chávez cuando se alzó sin éxito contra el presidente electo Carlos Andrés Pérez en 1992.

No hubo comentarios oficiales sobre estas declaraciones. Tampoco las ví reflejadas en los diarios que ví hoy, jueves. Pero anoche el clima político y social boliviano no era de los mejores. La página web de Radio Fides informaba que un renovado intento(el quinto)  de diálogo entre un grupo de ministros y los marchistas del Tipnis había fracasado. Los marchistas continuaban su camino hacia La Paz. Se creía que en cualquier momento podrían encontrarse con organizaciones que apoyan al gobierno  que han dicho que están dispuestas a detenerlos para que dialoguen con las autoridades.

Renuncia sorpresiva

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El comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas,  general Ramiro de la Fuente, se va, tras haber renunciado al cargo sorpresivamente, por “razones de salud”, según la agencia oficial ABI, si bien el director de Comunicación Social del Comando en Jefe dijo a Erbol que el jefe militar se encuentra en perfecta salud.

La noticia y la contradicción de versiones crearon un ambiente confuso que sólo se aclaró parcialmente al llegar la noche. Pero, oficialmente, se desconocía si la renuncia obedecía a algún otro motivo o si precipitaría cambios en toda la estructura del Alto Mando  Militar. (La renuncia se produjo a sólo horas de una ceremonia en la que Morales se propone conmemorar su primer juramento al cargo presidencial, hace cinco años.)  El vicepresidente Alvaro García dijo esta noche en la TV que la renuncia obedecía a motivos de salud y que la decisión había seguido un cauce normal, pues el renunciante designó a un sucesor temporal. El presidente Morales haría conocer posteriormente su decisión sobre la situación surgida con la renuncia.

En la Bolivia de dictaduras que yo conocí, un cambio así, con versiones discrepantes sobre sus orígenes, era una señal de que  “algo olía mal” (en Dinamarca, para citar a Hamlet.) Pero las palabras del vicepresidente subrayaron que la decisión del comandante no tenía nada de excepcional.

Las versiones que corrían al anochecer subrayaban algunos cambios que ocurrirían en el gabinete. Se hablaba insistentemente de la salida del Ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, y del retorno de Juan Ramón Quintana, a quien la oposición y sus críticos atribuyeron la toma de Pando, el encarcelamiento de Leopoldo Fernández, y otras medidas duras asumidas por el gobierno del presidente Morales.

La escueta información en la primera página de ABI decía:

“El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, general Ramiro de la Fuente, renunció por motivos de salud y dejó “accidentalmente” sus altas funciones en manos del inspector general de la Comandancia, almirante Armando Pacheco Gutiérrez, se informó oficialmente el viernes”.

En el interior de sus páginas agregaba que  la renuncia se produjo a través de una carta al mandatario en la que el renunciante alegaba “razones de salud” para “desempeñar como es debido”  su responsabilidad de comandante.  También agradecía “la  confianza otorgada por Morales” y se ratificaba “en la línea del proceso de cambios”. Estaba en funciones desde el 24 de enero de 2010.

Además, el despacho decía que este sábado Morales podría anunciar “cambios en su equipo de colaboradores” y atribuía la versión a “medios locales”.

Erbol, en cambio, decía que fuentes que había consultado aseguraron que desde hacía dos semanas “los jefes militares ya empezaron a comentar sobre la renuncia del general De la Fuente”. La renuncia era atribuida a presiones de la Confederación de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias (Bartolina Sisa) y de la Confederación Única de Trabajadores Campesinos (CSUTCB), según una fuente militar que habló con la red de emisoras rurales.

La información de Erbol dijo que el coronel Juan Carlos Caballero, director de Comunicación Social del Comando en jefe de las FF.AA., había asegurado que su oficina no había distribuido ninguna información sobre la renuncia del jefe militar. “No se de dónde sacaron esa información”, dijo Caballero a esa red, tras asegurar que el general renunciante se encuentra “perfectamente de salud”. Será el  Cnl. Caballero no estaba informado o es que la renuncia fue realmente sorpresiva?

Derrota militar “a la americana”

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Columna Global –por Ted Cordova-Claure/Corresponsal en USA

Havelock – USA – Como en otras ocasiones en la historia, soldados norteamericanos están regresando de guerras lejanas, a veces imperiales, a veces liberadoras, lo que da lugar a emotivos reencuentros con sus familias que son material apreciado por la televisión. Esta vez no habrá “desfile de la victoria” por las avenidas de Nueva York y bajo el homenaje de papel picado lanzado desde los rascacielos. Es que esta vez, estamos ante otro caso de derrota militar, estilo norteamericano.

El Presidente Obama ha cumplido con el retiro de las tropas combatientes en Irak tal como lo había prometido en su campaña electoral. En esta Guerra de Irak que inició el Presidente Bush han muerto más de 4.000 soldados norteamericanos y 31.000 fueron heridos y mutilados. A todo este costo humano se agrega el enorme costo económico de ese conflicto. Pero, éste no quiere decir que Irak sea ahora una nación sólida y democrática y que todo el esfuerzo bélico al final haya dado frutos históricamente positivos. Irak sigue siendo una nación donde campea el terrorismo y el enfrentamiento religioso entre los mismos islámicos.

Al no existir estabilidad política, tampoco se puede garantizar que los seguidores del defenestrado dictador, Saddam Hussein, no pudieran volver a la actividad política y hasta retomar el poder bajo el viejo partido Baath. O que renazcan otras fuerzas que precipitaron la intervención norteamericana.

Como en Vietnam, Estados Unidos se retira de una Guerra por decisiones de su política interna, lo que equivale a una derrota militar. Pero nadie puede negar que en términos militares, la superpotencia podía haber borrado del mapa a la fuerza contrincante. Pero no lo hizo y sigue manteniendo su presencia como la hiperpotencia mundial.

Fuera de los motivos de política interna que llevaron al gobierno de Washington a tomar la decisión de salir del conflicto, está el hecho de otros conflictos globales como la guerra contra las drogas y la necesidad de encarar otras crisis estratégicas, como el eterno conflicto palestino-israelí. Ante esto, Washington digita su propio estilo de retirada que equivale a una derrota/BIP

WWW.TEDCOR.WORDPRESS.COM

Otra de Ochoa Antich

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El Universal, el periódico venezolano de mayor circulación, ttrajo ayer, domingo, el segundo artículo de una sedrie prometida por el ex canciller Fernando Ochoa antich. Reproduzco los artículos al subrayar las necvesidad de estar alertas ante los acontecimientos en ese país.

Sin reconciliación posible
Esta irresponsable frase, pronunciada por Hugo Chávez en una de sus inaceptables cadenas, debería ser el primer punto de reflexión de mis compañeros de armas. Ella define, de una manera perfecta, el régimen político que desea imponer la camarilla que, sin ningún tipo de escrúpulos, saquea a Venezuela. Además, deja en claro las diferencias filosóficas existentes entre su visión y la establecida en la Constitución Nacional de 1999. Yo fui uno de los tantos venezolanos que nos opusimos a su ratificación por el pueblo, durante el referendo aprobatorio de ese año, por considerar que significaba un importante retroceso en comparación con la Constitución de 1961. De todas maneras, hay que reconocer que su orientación general es democrática y no atenta contra la vocación libertaria de los venezolanos. Lamentablemente, el régimen chavista ha traicionado esta orientación al tratar de imponer de manera progresiva un régimen marxista-leninista.

El régimen político establecido en dicha constitución se define: “Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”. De esta declaración de principios surge un conjunto de derechos inalienables que tiene nuestro pueblo y que es obligación de la Fuerza Armada defender en toda circunstancia: “el Estado tiene como fines esenciales la defensa, el desarrollo de la persona y el respeto de su dignidad; el ejercicio democrático de la voluntad popular; la construcción de una sociedad justa y amante de la paz; la promoción de la prosperidad y bienestar de nuestro pueblo; y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados en esta Constitución”.

En la reflexión personal que cada uno de ustedes debe hacer no será difícil determinar la permanente violación por el presidente Chávez de estos principios constitucionales. Dedicaré varios artículos a señalar algunas de estas violaciones con el objeto de demostrar que el actual gobierno ha dejado de ser un régimen constitucional y que por esta razón los venezolanos tenemos el derecho de cuestionar su legitimidad y legalidad. La frase de Hugo Chávez, con la cual titulo este artículo, es un buen primer ejemplo: uno de los fines del Estado, según nuestra Constitución, es “la construcción de una sociedad justa y amante de la paz”. ¿No han pensado ustedes que la violencia social que todos los fines de semana ensangrienta a Venezuela surge de la siembra de odios que realiza el propio Presidente de la República? ¿No creen ustedes que es injusto que una sola persona pueda ordenar, sin cumplir las normas legales, la expropiación de bienes obtenidos honestamente?

Nuestra Constitución establece: “El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la componen es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables”. ¿No consideran ustedes que se irrespeta flagrantemente nuestra Constitución al mantener públicamente el jefe del Estado que orienta sus acciones a establecer en Venezuela un régimen socialista? ¿No se han dado cuenta ustedes que el propio Hugo Chávez en sus intervenciones ha reconocido que el socialismo del siglo XXI tiene como base filosófica al marxismo-leninismo? Estoy seguro que ustedes conocen que esta filosofía contradice los anteriores principios. De esta realidad no deben tener duda. Si alguno de ustedes la tiene, les recomiendo estudiar sus expresiones históricas: los regímenes de Fidel Castro, José Stalin, Mao Tse Tung y Kim IL Sung. Más claro no canta un gallo.

De un general (r) venezolano

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A los bolivianos debe interesar elacontecer de Venezuela. Tenemos muchos lazos con ese país, no solamente históricos, sino comerciales y políticos. Fernando Ochoa Antich, general retirado del ejército de Venezuela, es autor del siguiente artículo, publicado en el diario El Universal, de Caracas, ayer, 27 de junio. Fue canciller de su país durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez.

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Venezuela vive la más grave crisis histórica de estos últimos cien años. El enfrentamiento nacional, que día a día va tomando fuerza en nuestra sociedad, sólo puede compararse al proceso de disolución nacional que vivió nuestro país durante la Revolución Libertadora, el alzamiento de los caudillos liberales contra el naciente régimen andino. Ni siquiera las delicadas crisis políticas generadas por la revolución de octubre de 1945, el golpe de Estado del 24 de noviembre de 1948 y el estallido popular del 23 de enero de 1958 pueden compararse con la actual situación. Esta verdad deben conocerla los miembros de la Fuerza Armada. Tienen que reflexionar sobre las causas de los grandes problemas nacionales que diariamente golpean a nuestro pueblo. Es necesario debatir entre ustedes esos delicados problemas para que la Institución Armada pueda presentarse unida ante los imprevisibles acontecimientos que se perfilan en nuestro futuro inmediato.

Soy un viejo militar que le debe todo lo que soy a la Fuerza Armada. Además, mi familia estuvo estrechamente vinculada a su desarrollo profesional e institucional. Me angustia ver cómo una camarilla, que se beneficia indebidamente de los dineros públicos, compromete el buen nombre de la Institución Armada. Hace algunos días escribí un artículo que titulé:EN DEFENSA DE LA FUERZA ARMADA. Recibí numerosos mensajes que rechazaban mi posición doctrinaria y atacaban a los miembros activos de la Fuerza Armada por su debilidad ante los abusos del chavismo. Esos ataques me hicieron ver el riesgo que corre nuestra Institución. Uno de los aspectos, que más se repitió, fue la acusación de su responsabilidad en la entrega de nuestra soberanía a Cuba. El otro aspecto fue el señalamiento de los hechos de corrupción cometidos por militares activos y retirados. No es fácil rechazar estas acusaciones. Voz de pueblo, voz de Dios.

Escribiré varios artículos, dirigidos a mis compañeros de armas, con la finalidad de hacerlos reflexionar sobre los grandes problemas nacionales. Trataré de ser lo más objetivo posible. Decir la verdad es la única manera de influir en ustedes. Estos artículos no tienen una finalidad conspirativa. Siempre he rechazado el uso de la fuerza como solución de las crisis nacionales. Además, las conspiraciones dividen a la Fuerza Armada y debilitan su capacidad de acción. Ese no es el camino. Al contrario, respetar y hacer respetar la Constitución Nacional preserva la unidad interna de la Institución Armada y le da suficiente autoridad moral para que sus posiciones sean aceptadas y acatadas por la sociedad. Claro está, que la obligación de respetar la Constitución Nacional es de todos los venezolanos, incluyendo al presidente de la República. No hacerlo, como lo hace permanentemente Hugo Chávez, compromete su legitimidad y su autoridad sobre la Fuerza Armada.

Este debe ser el punto inicial de cualquier reflexión sobre la situación nacional. Hugo Chávez desconoce constantemente el límite a su poder que representa la Constitución Nacional. En algunas oportunidades basa sus decisiones en leyes inconstitucionales aprobadas por la Asamblea Nacional. En otras, lo hace arbitrariamente. Si existiera un verdadero Estado de Derecho en Venezuela, la solución sería dirigirse al Tribunal Supremo de Justicia para establecer la inconstitucionalidad de esas decisiones. Eso no es posible: el Ejecutivo controla todos los poderes. El permanente irrespeto a la Constitución Nacional crea unas condiciones políticas que pueden conducir a la violencia. Los integrantes de la Fuerza Armada, ante tan delicada situación, deben tener una sola posición que preserve la paz de la República e interprete el sentimiento nacional. Ese es el reto de las nuevas generaciones militares. Ojalá lo sepan cumplir con honor y dignidad.

fochoaantich@hotmail.com

El golpe en Honduras

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El golpe militar en Honduras ocurrido esta madrugada pone en evidencia los riesgos de poner a prueba la resistencia de los mecanismos democráticos donde la democracia, por diversos factores, es todavía débil. Por lo que se sabe, el presidente Manuel Zelaya, contra el parecer de la Corte Suprema de Justicia, decidió llevar a cabo este domingo un plebiscito (sus seguidores lo llaman “una encuesta”) sobre la modificación de la constitución, en un paso que le abriría las puertas a su reelección. Cuando el Alto Mando Militar se pronunció contra la consulta, el comandante en jefe fue destituido. El jefe militar resistió. Y en pocas horas Zelaya era de hecho secuestrado y llevado en un avión militar a Costa Rica. Poco después, el Congreso designaba como sustituto a su presidente, Roberto Micheletti, acusando a Zelaya de cometer ilegalidades.

Nada justifica la interrupción del orden constitucional, pero el hemisferio se encuentra ahora ante una controversia legal. ¿Qué hacer cuando las autoridades del Poder Ejecutivo desobedecen los criterios del Poder Judicial e imponen su voluntad? Un golpe no es solución, pero lo ocurrido en Tegucigalpa debe constituirse en una poderosa lección sobre los regímenes democráticos en el hemisferio. No respetar la independencia de poderes es jugar con fuego, que tarde o temprano quema a quienes lo atizan.

El presidente venezolano Hugo Chávez denunció el golpe y en una declaración advirtió que quien sea que ocupe la presidencia en lugar de Zelaya, “sea Micheletti, pelelete o gorilete, lo derrocaremos”.

La OEA se reunió de emergencia y decidió condenar la acción de los militares y exigió la restitución inmediata y segura del mandatario depuesto, a la par que desconocer a cualquier régimen emergente de la acción de fuerza de la mañana de este domingo. Sobre gobierno de Michelletti, que en la noche decretó el toque de queda, se cernía un aislamiento internacional. Estaba prevista la activación de la Carta Democrática de la OEA que, curiosamente, según destacaron comentaristas en la TV, fue ignorada cuando se decidió revocar la expulsión de Cuba del sistema democrático del hemisferio. La carta prevé un bloqueo colectivo a cualquier régimen que no respete la democracia ni los derechos humanos. En los comentarios por la TV había una velada exigencia de respeto a las leyes del juego democrático y se acusaba a Zelaya de buscar perpetuarse en el gobierno. Pero quienes estaban en las calles, cerca del area del Palacio de Gobierno, exhibian una solidaridad militante con el gobernante depuesto y, en las imagenes mostradas por la televisión, zarandeaban a los soldados fisicamente y de palabra, en cuanto tenian la oportunidad.

El 29 de noviembre habrá elecciones presidenciales en Honduras.

La semana empieza otra vez agitada. Esta vez la democracia esta en vilo. Hay que indagar por que.