Lenguaje

De diario a semanario

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Agobiado por la escasez de papel, penurias económicas interminables y las presiones de un gobierno poco permeable a las críticas, el diario venezolano Tal Cual, fundado por el ex  guerrillero Todoro Petkoff, cerró sus puertas a fines de febrero con la promesa de volver encarnado en un semanario.  Fue el epílogo de un medio lanzado al comenzar el Siglo XXI  como voz  independiente desde la izquierda, dispuesta a hablar de frente y sin filtros, “claro y raspao”, como se dice en la tierra de Bolívar. Con ese título, expresión de “un compromiso con decir lo que pensamos, moleste a quien moleste” su editorial de despedida fue un monumento de altivez y de ironía: “Aquí nadie esta amargado: nos encanta quedarnos sin trabajo, porque tendremos más tiempo para hacer cola en los supermercados”. Enseguida venía un epitafio: “Este diario ha sido un periódico pobre, pero nunca un pobre periódico”.

Tal Cual nació cuando en muchos lugares del mundo la prensa escrita arriaba banderas ante la arremetida de internet. Fue necesario acortar los textos sin piedad y reponer la riqueza de las palabras bien escogidas para enfrentar la imagen que, esta vez, se expandía por las pantallas de las computadoras y competía avasalladoramente con la escritura. Tal Cual aplicó la reingeniería que siguió: preferencia por los textos breves y  frases bien hilvanadas en busca de conservar la lealtad de su público menguado. Aquel paso rafirmó la primacía de las palabras sobre las imágenes, y de los textos bien escritos  sobre el desorden que suele prevalecer en aquéllas.

Petkoff participó en las guerrillas pro-cubanas de los años de 1960. Fue preso y con otros compañeros escapó por un túnel que ellos mismos excavaron. Renunció al Partido Comunista protestando por la invasión rusa a Checoslovaquia y en 1971 fundó el Movimiento al Socialismo. El año es importante para determinar de dónde partió el nombre. Desde entonces se volvió un demócrata a carta completa.  En Princeton, el año 1976, me dijo que había dejado de colocarle adjetivos a la democracia y que ésta era simplemente democracia. Nada de formal ni de burguesa ni de socialista.   Ya respetable ex legislador y ex ministro, fuerte crítico de la corrupción en los partidos y tenaz opositor al dogmatismo marxista-leninista, inclusive de la Cuba castrista que un tiempo defendió, Petkoff lanzó Tal Cual luego de incursionar en varios medios en los que dejó una huella sin bozales.

A los 83 años, con el apoyo de sus colaboradores, se apresta a un nuevo desafío.

Ahora es contra ANF

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Agencia de Noticias Fides, la única agencia independiente de noticias en Bolivia, está amenazada por  un juicio criminal que anuncia el gobierno para castigarla acusándola de lo que el Ministro Carlos Romero llama “manipular la conciencia”.  El ministro quiere “sentar un precedente”.

¿Cuál es la supuesta manipulación? (apartemos lo de la conciencia, que no viene al caso).

La versión periodística que ofreció ANF (casi cinco décadas en la tarea de informar) de un discurso que pronunció el presidente Morales el miércoles en Tiwanaku atribuye a la máxima autoridad haber dicho, al referirse al clima y condiciones de la tierra en Santa Cruz: “…sólo por flojos podemos hambrear”.  No sé por qué el Presidente utilizó el verbo poder ni por qué lo hizo en primera persona plural, a menos que en ese momento hubiera querido asumir la condición de cruceño. Y en tal caso habría sido necesario decir: tendríamos que o habríamos de.

Veamos la versión textual de esa porción del discurso que ofreció ANF y que la agencia católica me hizo llegar:

“En el oriente boliviano, donde todo el año se produce, yo digo solamente
por falta de voluntad podemos ser tan pobres o no poder tener alimento,
mientras en el Altiplano es diferente: si hay helada, si no hay lluvia, si
hay granizada, no hay alimento, es una verdad eso, pero en el oriente no,
sólo por flojos podemos hambrear”.

No  encontré en la agencia oficial ABI una transcripción del texto de la frase. Otros medios simplemente la parafrasearon. No queda, entonces, sino comentar la transcripción ofrecida por ANF.

Un profesor de lenguaje y de gramática del grado primario encontrará fallas insalvables que vuelven al discurso tambaleante.  Esto es frecuente en la  forma oficial boliviana de hablar. Lo mismo ocurre con  muchos bolivianos, más allá del número aceptable que existe en toda sociedad, (inclusive en la española) respecto a quienes no consiguen expresar sus ideas de una manera articulada y comprensible sin dar lugar a dudas. Eso se da en todo el mundo, pero la escuela, la familia, el entorno y la propia educación tienden a colocar el fenómeno dentro de límites aceptables que garantizan un mínimo de comprensión de lo que se quiere decir. ¿Han escuchado hablar a algunos compatriotas que emigraron a España y que por el roce con personas más o mejor educadas y por su exposición a los medios informativos  –radio, TV y periódicos- articulan sus expresiones de una manera comprensible para todos? Traten de comparar la calidad de ese lenguaje con el equivalente en nuestro medio y percibirán la  diferencia.

Fíjense en la primera frase del Presidente Morales y acabarán dando la razón a ANF. La composición es compleja, ¿cierto? Habría sido inteligible si hubiera dicho: “En el oriente boliviano se produce todo el año. En cambio, en el altiplano no es así. Si hay helada, si no hay lluvia, si hay granizada, no hay alimento. En el oriente no hay nada de esto y si alguien hambrea es porque no quiere trabajar”. La frase, aun dicha así, sería  una simplificación exagerada. Como decir que Oruro y Potosí son ricos en minerales y si hay pobres es porque esos pobres no quieren trabajar en  las minas.

La siguiente frase debería llevar un sinfín de (sic), llamadas de atención para el lector. Carece de “sindéresis”, habría dicho un profesor mío:

“Aquí una recomendación a algunas familias del oriente boliviano: se ha
notado (que a, agregado por ANF) ) algunos animales, por decir, en la semana se lo hacen su
parrillada y no dejan multiplicar, inclusive en algunas familias se han
entregado viviendas, pero cuando les falta plata, venden el techo, venden
ventanas, venden las puertas y quedan en lak`aya, como decimos en el
altiplano”.

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El uso adecuado de una lengua y las buenas maneras de expresión no se aprenden en las arrugas de los abuelos. O no exclusivamente.

La palabra que faltó

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Me parece que gran parte de la confusión que se ha dado entre médicos, salubristas, dirigentes obreros y estudiantes de medicina está en la manera en que se ha informado sobre el acuerdo suscrito entre los sectores en huelga y el gobierno. Creo que el eje de esta confusión ha sido la “inaplicabilidad” de la medida dictada por el gobierno para aumentar la jornada de de seis a ocho horas en toda el área de salud. Ha faltado alguien que diga que la pretendida inaplicabilidad, como ha sido explicada, es temporal. El término utilizado en torno al decreto 1126 es impreciso. ¿Cómo tomar decisiones en torno a algo inaplicable? Ejemplo: Tu pedido para viajar en avión a tal lugar es inaplicable porque allí no hay aeropuerto. Si es inaplicable, entonces se debe desechar la opción y pensar en viajar por carretera. Lo mismo ocurre con ese decreto: si es inaplicable se lo debe desechar y no hablar más de él. A menos que el término haya sido utilizado para evitar decir que, “por ahora”, el decreto no será aplicado. Es decir, su vigencia está entre rejas HASTA que se realice aquella reunión que decidirá sobre la salud (¿?), en un propósito tan vasto como decir “fulano va a leer”, pero sin saber qué, sobre qué materia, qué autor, qué número de página, de qué biblioteca, etc. Absurdo, ¿verdad? Aquella reunión decidirá (¿?) si la norma deja de existir o si se acaba el período de su inaplicabilidad y, por tanto, asume vigencia plena; es decir las seis horas se volverán ocho.
Creo que si hubiera sido visto así, el diseño del gobierno habría sido más claro (“la suspensión es temporal”) y los médicos habrían sabido sobre qué terreno se negociaba.
Algo que ha sido poco discutido es el origen del aumento de horas de trabajo: una reunión de las “organizaciones sociales” en Cochabamba en diciembre (no estuvieron representados los médicos). Si se considera la enorme complejidad de la cuestión que se discutía, es como decir que los programas de enseñanza universitaria fueron discutidos y aprobados en una reunión estudiantil cuyos asistentes carecen de la preparación debida. ¿Qué seriedad pueden tener esos programas? Estos días, parece que esta forma de ver y aplicar (perdón) normas es común en Bolivia. ¿Fue siempre así?

Sobre dirigentes y dirigentas, periodistas y periodistos

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Un amigo me hizo llegar el correo de una profesora española de gramática, agobiada como muchos por las distorsiones del idioma que ha traído el afán de dotar de género a todo.  Lo comparto con Uds. pues creo que vale la pena leerlo para percibir mejor este virus que ha ingresado sin control en nuestra jerga diaria.

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Yo no soy víctima de la LOGSE (Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo). Tengo 45 años y he tenido la suerte de  estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo  y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de  aprobados y de la propaganda política. En párvulos (así se llamaba  entonces lo que hoy es “educación infantil”, mire usted) empecé a  estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de “araña”, la E de “elefante”, la I de “iglesia” la O de “ojo” y la U de  “uña”. Luego, cuando eras un poco más mayor, llegaba “El Parvulito”,  un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no  como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas  traen texto. Eso sí, en el Parvulito, no había que colorear ninguna  página, que para eso teníamos cuadernos.

En EGB (equivalente a primaria) estudiábamos Lengua Española, Matemáticas (las llamábamos “tracas” o “matracas”) Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Plástica  (dibujo y trabajos manuales), Religión y Educación Física. En 8º de EGB, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de “b en vez de v” o cinco faltas de acentos, te suspendían.

En BUP (equivalente a secundaria), aunque yo era de Ciencias, estudié Historia de España (en 1º), Latín y Literatura (en 2º) y Filosofía (en 3º y en COU). Todavía me acuerdo de las declinaciones (la 1ª.: rosa, rosa, rosa, rosae, rosae, rosa en el singular; -ae, -ae, -as, -arum, -is, -is, en el plural; la segunda;-us, -e, -um, -i, -o, -o, en el singular; -i, -i -os, -orum, -is, -is, en el plural; no sigo que os aburro), de los verbos (poto, potas, potare, potabi, potatum, el verbo beber), de algunas traducciones (“lupus et agni in fluvi ripa aqua potaban; superior erat lupus longeque agni”: el lobo y el cordero bebían agua en el río; el lobo estaba arriba, lejos del cordero; “mihi amiticia cum domino erat”: yo era amigo del señor).

Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las “Coplas a la Muerte de su Padre” de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda…

Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección.  Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura.  Aprendí que se dice “Presidente” y no Presidenta, aunque sea una mujer la que desempeñe el cargo.

Y… vamos con la Gramática.

En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es “atacante”; el de salir es “saliente”; el de cantar es “cantante” y el de existir, “existente”. ¿Cuál es el del verbo ser? Es “el ente”, que significa “el que tiene entidad”, en definitiva “el que es”. Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación “-nte”.  Así, al que preside, se le llama “presidente” y nunca “presidenta”, independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice “capilla ardiente”, no “ardienta”; se dice “estudiante”, no “estudianta”; se dice “independiente” y no “independienta”; “paciente”, no “pacienta”; “dirigente”, no dirigenta”; “residente”, o “residenta”.

Y ahora, la pregunta del millón: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son “periodistos”), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española ? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

No me gustan las cadenas de correos electrónicos (suelo eliminarlas) pero, por una vez, os propongo que paséis el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no “ignorantas semovientas”, aunque ocupen carteras ministeriales).

Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el violinisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!