Gobernador

Y luego no quedó ningún indiecito

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De los nueve indiecitos –eran diez en la famosa novela Ten Little Indians de Agata Christie- todos han ido cayendo en una red uno tras uno; al principio, todos pensaban salvarse de la mano criminal que los acechaba. Al final, todos caen, de una forma u otra, pero misteriosa, a lo largo de una cena en una mansión. Esta mundialmente famosa novela de misterio se parece a lo que ha ido aconteciendo con los gobernadores bolivianos de oposición. Eran tres hace un año. Han ido cayendo uno a uno, y todos han creído que iban a salvarse. El año pasado, fue el gobernador de Tarija, Mario Cossío, ahora asilado en Paraguay. El final, como toda novela de misterio, es inesperado. Veremos qué ocurre en “nuestra” novela.

El año está por cerrarse con la caída de Ernesto Suárez, acusado de malversar fondos públicos por comprar, sin cumplir meticulosamente todos los  burocráticos trámites, un generador de energía eléctrica para San Borja, la población beniana que, junto a Rurrenabaque, ganó  renombre al oponerse al traslado de los prisioneros del Tipnis, cuando ocurrió la represión de la marcha indígena el 25 de septiembre. En contacto con el programa televisivo Que No Me Pierda, conducido por Enrique Salazar, el líder beniano dijo que en su departamento estaba en curso “un golpe de estado” y aseguró que continúa siendo gobernador.

Como sustituto fue designado  Haissen Ribera, asambleísta del MNR, aliado circunstancial del partido de gobierno, informó la página web de El Deber.

La destitución de Suárez ocurrió en medio de una accidentada sesión del concejo municipal. La demanda para destituir al prefecto gobernador electo con amplia mayoría provino del partido de gobierno, que había perdido las elecciones.

Ahora sólo queda en pie Rubén Costas, de Santa Cruz. En torno a él gira el misterio de la pieza final de ajedrez político que se ha venido jugando en Bolivia. En el mismo programa, una autoridad cruceña anunció que este sábado, antes del mediodía, Costas dirigirá un mensaje al país.

El informe de Erbol, la red radial que congrega a unas 300 emisoras, ofrece la siguiente versión de lo ocurrido esta noche, que puede ser leída aquí.

Oportunidad perdida

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La ex miss Bolivia Jessica Jordan perdió una oportunidad para exhibir una generosa calidad humana y cívica  durante las jornadas de este fin de semana en Trinidad. Pudo haber dicho una palabra a favor de su ex rival por la gobernación Ernesto Suárez, quien afirma quien que está perseguido por el “masismo”  principalmente por  haber ganado ampliamente las elecciones del año pasado (y  en el proceso haber diluido algunas esperanzas de “pegas” en la gobernación). Habría sido una belleza de gesto. Bastaría haber dicho que esperaba que los jueces cumplan debidamente el mandato de la ley. Habría asegurado su futura candidatura a la gobernación.

No lo hizo. No dijo una sílaba que pudiera favorecer al gobernante departamental. Prefirió montar en el carruaje del oficialismo frente a  la multitud que se vació hacia la plaza principal en caravana para expresar solidaridad con el gobernador.

Quiero suponer que olvidó que es temporal tanto  la primavera de unos y como el invierno de otros.

Suárez gana el primer round

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Para quien no lo conoce, Ernesto Suárez Sattori luce como un cowboy salido de algún western californiano: delgado, alto, y hablar seguro. Esta noche mostró similar seguridad al anunciar que le habían finalmente informado que la audiencia a la que había sido citado para responder sobre supuestos casos de corrupción había sido suspendida. Probablemente hasta después del 6 de agosto. Suárez lanzó el guante a la Ministra de Transparencia Nardi Suxo y la desafió a realizar una auditoría “con participación de organismos internacionales” y mostró uno de los ases que tiene bajo la manga para los eventuales observadores de la OEA:  Muchas de las acusaciones se basan en decisiones ocurridas antes de la entrada en vigencia de la actual constitución política, pero a él no se le aplica el caso de corte, para ser juzgado por un tribunal especial, como dictaban las anteriores constituciones bolivianas. Eso, de por sí, demostraría la irregularidad bajo la cual se realiza este proceso, dijo el gobernador al periodista Enrique Salazar, de Que No Me Pierda.

El aplazamiento, hasta esta noche sine die, ocurrió 24 horas después de una gigante marcha de benianos venidos desde todos los confines de ese departamento, para rodear de solidaridad a su gobernador. Los policías militares enviados a Trinidad y los destinados a vigilar la residencia del gobernador, súbitamente retornaron a sus cuarteles. Puesta en la victoria la esperanza, como dice el himno beniano, la caravana permaneció en la plaza principal de Trinidad, frente a la Gobernación hasta bien avanzada la noche del miércoles. En la mañana, Suárez Sattori se encaminó a la fiscalía departamental, donde supo del aplazamiento. Los benianos gritaron victoria temporal, tras haber mostrado fuerza para blindar a la primera autoridad departamental.

“Me mantengo con la misma tranquilidad de siempre. Dije a quienes vinieron en caravana a apoyarme, que se reprimieran de cualquier provocación. No la hubo”, dijo, la primera autoridad beniana, rostro menos tenso que el que había exhibido la noche anterior. Y envió un dardo a las autoridades de La Paz: “el gobierno sacó a Trinidad de la normalidad” pero “no hubo un solo cohete durante la caravana de solidaridad”.

El empeño de las autoridades del gobierno por apresar y, eventualmente, destituir a Suarez Sattori, tuvo un momentáneo traspié. Al galvanizar un apoyo cívico en todo el país, por parte de los dirigentes regionales que se reunían en Cochabamba, el gobernador hizo ver los riesgos políticos que su apresamiento podía acarrear. Dieron un paso atrás. Pero tal vez ahora se preparan para dar dos adelante. En todo caso, fue el primer retroceso de las autoridades ante una ofensiva como la descargada sobre Suárez sattori.

Suárez Sattori dijo que tomaba la palabra de la Ministra Suxo para una auditoría en presencia de delegados internacionales sobre las acusaciones que pesan sobre la autoridad departamental. No había esta noche ningún comentario de las autoridades sobre esa auditoría, en la que el gobernador insistía para probar, dijo, su inocencia. “Todos los días me han llegado cuatro o cinco notas de auditorías”, dijo para recalcar que, con todo, su administración ha continuado operando normalmente.

“…Quiero esa auditoría con participación internacional. Para que caiga la máscara de las autoridades y se vea que este es  un proceso político”, dijo.

No era probable que desaparezcan por completo ni de imediato las nubes oscuras que  aún se deslizan sobre la capital beniana.

Un gobernador arraigado

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Rubén Costas Aguilera, el gobernador electo de Santa Cruz, fue arraigado ayer por orden del juez Alberto Zeballos, que visiblemente supero el stress que la semana antepasada le había hecho, según dijo, levantar temporalmente las manos en el caso y pedir una licencia por motivos de salud. Con una multitud compactada en el atrio del Palacio de Justicia y algunas zonas adyacentes, que apoyaba al gobernador electo, el juez pronunció su sentencia:  Fianza de 100.000 bolivianos (unos 14.300 dólares), prohibición de salir del país salvo autorización del juez, y obligación de presentarse ante esa autoridad cada 20 días, en tanto el caso se ventila.

¿Cuál es el caso? Rubén Costas es acusado de haber malgastado 10 millones de bolivianos cuando convocó y presidió, en su calidad de Prefecto Departamental, un referéndum que dio luz verde a la autonomía departamental. Por si acaso, a ese referéndum hizo una fuerte oposición el gobierno del Presidente Evo Morales, quien por entonces era reciamente anti-autonomista. Pero después experimentó una metamorfosis y se volvió a favor de ella. Junto con esa mutación, mutaron también los departamentos que, bajo la batuta del presidente, también habían votado por el No a las autonomías defendidas por el oriente boliviano. La Paz, Oruro, Cochabamba, Chuquisaca y Potosí engancharon en retro y luego votaron a favor de las autonomías. La ductilidad de los líderes de esos departamentos y de sus seguidores no ha sido aún suficientemente explicada, y menos comprendida. Pero quienes decían que las autonomías eran postuladas por “oligarcas” para dividir Bolivia, volvieron sobre sus pasos y sin que se les enrojeciese el rostro empezaron a gritar “viva la autonomía”.  Todo digno de un pasaje de Orwell.

Uno de los elementos extraños en estos sorprendentes zigzagueos  es que la constitución vigente, aprobada mayoritariamente hace un año, reconoce los estatutos para cuya votación plebiscitaria el entonces prefecto debió ordenar la erogación de los 10 millones de bolivianos, y dispone que sean compatibilizados con el nuevo texto constitucional.  Pero los jueces no están para pensar en sindéresis.

Ante la multitud que lo aguardaba, al atardecer de ayer, Costas respondió a la decisión del juez: Yo ya estoy arraigado, pero por voluntad de mi pueblo. De aquí no me pienso mover. Este es mi lugar.

Ingeniero agrónomo de profesión y ex dirigente del Comité Cívico pro Santa Cruz, Costas es el hueso más duro de roer que tiene al frente el gobierno. El presidente dijo, tras los resultados de la elección del 4 de abril, que no trabajaría con separadores ni oligarcas. Al parecer, Costas no cabe en ninguna de esas categorías, y aún se ignora quién efectivamente, entre los gobernadores y alcaldes, estaría dentro de ellas.

Costas insinuó algo en lo que los actuales dirigentes en el gobierno no parecen haber pensado mucho: que en algún momento puede haber un viraje y otros serán los que se sienten en el banquillo. Al final de cuentas, no en vano hace miles de años rige aquel precepto evangélico: Con la vara que midas serás medido.

Aún queda en mucha gente la idea de que el gobierno intentará invalidar a Costas y evitar su posesión el 31 de mayo. Yo lo veo difícil y honestamente no creo que el gobierno quiera hacerlo.  Cuarenta días no suelen ser mucho tiempo, pero también pueden ser largos, dependiendo de la intensidad con la que se vivan los días. Y yo creo que al frente de todos hay todavía largas jornadas.