Energia

Acelerar en contra-ruta

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En estos días, y en menos de  una semana, el país debió digerir noticias contradictorias que cuando menos causaron perplejidad: Primero, el presidente Morales dejó entrever que el gobierno se disponía a replantear su propósito de “equilibrar” los precios de los combustibles, casi un año después de su decreto que casi duplicaba el valor de la gasolina, el diesel y otros carburantes. Y, en seguida, el propio gobierno desmentía  lo que muchos entendieron como un pre-anuncio de aumentos graduales para la gasolina y otros combustibles e interpretaba las declaraciones afirmando que más bien no está previsto ningún aumento.

Estamos ante un ejemplo más de la temporalidad de las decisiones de la que tanto gustan los marxistas radicales. Revolución permanente, dicen, sin reparar que eso también acaba con la permanencia de la revolución. Total, todo va en beneficio de la revolución, aunque para ello haya que extinguirla.

El presidente había tenido una frase de la que los medios extrajeron la conclusión (¿qué otra cosa podía deducirse?): “Cómo combatir el contrabando hormiga de los carburantes en las fronteras, que ocasiona un gran daño al país; este debate lo llevaremos al diálogo nacional para que puedan opinar los distintos sectores sociales…Nuestra obligación es informar de forma sincera y transparente…” La cita que dieron los medios continuaba: “En las reuniones que tuve en los departamentos con las organizaciones sociales, me decían: ‘Estamos de acuerdo, pero ¿por qué no nos han informado? (sobre los daños resultantes del costo de los subsidios)  Estamos de acuerdo…(pero) esto tiene que ser gradual”.

La conclusión de todos los que lo escucharon fue que el mandatario insiste en acabar o reducir drásticamente los subsidios que este año pueden costarle al  país más de 700 millones de dólares (el costo para  construir miles de escuelas completamente equipadas). Esta vez, lo haría “consultando” a los llamados “sectores sociales”, o “socializando” (este término eufemístico que  quiere decir “debatiendo”) la medida.  Pero como la iniciativa murió al nacer, el desmentido equivaldría a decir que durante gran parte de diciembre el presidente sería un conferencista sobre los estragos que causan los subsidios en la economía boliviana.

El anuncio original, sin embargo, fue sólo la manifestación de una señal amarilla que hace tiempo está encendida sobre el estado de la economía, que perdió el mejor cuarto de hora de los altos precios de las materias primas y la oportunidad de industrializar productos que exportamos. Esa luz se encendió para los combustibles desde que se secaron las inversiones para el sector, a partir de las medidas de 2006. Y desde entonces hemos vivido con lo descubierto hasta entonces.

Reconocer un malestar no significa enfrentarlo avisando a todos cómo se propone curarlo. La forma en que se inicia este debate es un salto de equilibrista y podría anunciar un fin de año inquieto. No será ninguna sorpresa si el anuncio presidencial ya ha activado el mecanismo multiplicador de precios. No se sorprendan de encontrar colas de vehículos que quieren llenar sus tanques de combustible en los surtidores de gasolina.

Con la economía no se juega, menos con el bolsillo de la gente. Un profesor  premio Nobel de economía se jactaba frecuentemente en mis años académicos de la candidez de los periodistas que creyeron al ministro de hacienda británico quien, allá por los años de 1970, salía de una reunión con el primer ministro y declaraba enfáticamente que la libra esterlina no sería devaluada.  El ministro, sin embargo, estaba cruzando la calle para ir a su despacho y firmar la resolución que devaluaría la libra. Sólo 10 minutos después de su terminante declaración. ¿Alguien podrá decírselo al Sr. Presidente?

Después de afirmar que no habrá “nivelación” de precios de los carburantes, las autoridades han dicho que el asunto sólo será discutido con los “sectores sociales”.  Esta discusión sería sólo un trabajo de auscultar opiniones. Es como decir: “Les informaremos sobre la gravedad del enfermo. Y les diremos que sólo una cirugía puede salvarlo.” El nombre de la cirugía es remover subsidios y sincerar la economía. Después he leído que entre esos sectores, sólo el de las llamadas “Bartolinas” estaría de acuerdo. El resto dice que no, y si tiene alguna simpatía –si puede haberla- con el aumento, es una simpatía muy reservada.

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Un grave cuello de botella

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Un grave cuello de botella para la economía boliviana ha sido destacado ayer viernes por un ex gerente de la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE): en cualquier minuto, nos puede faltar electricidad. No vi el hecho destacado, que afecta a todos, incluso a este computador desde el cual escribo, con despliegue suficiente en los medios, si bien lo trajo originalmente Erbol. Pero el que falte electricidad a un país es el equivalente a un infarto. Todo se paraliza. Y los riesgos pueden ser fatales si el servicio no es restablecido con suficiente agilidad y amplitud. ¿Recuerdan al presidente Chávez sugiriendo a sus compatriotas que no se duchen más allá de tres minutos? Pues algo semejante, y quizá peor, puede ocurrir entre nosotros.

De acuerdo a la crónica de Erbol, el economista Enrique Gómez, ex gerente general de la empresa Nacional de Electricidad, Bolivia carece de reservas para cubrir un crecimiento mínimo de la demanda. Todo el país puede quedar en vilo.

La razón para esta crítica situación es la falta de inversiones y las tarifas consideradas bajas por la empresa, que ha invertido 90 millones de dólares en la Central Termoeléctrica de entre Ríos y su rentabilidad es menor al 6% que debe pagar anualmente de intereses por los créditos contraídos. ¿Pre anuncio de aumento de tarifas? Sólo pregunto.

Las consecuencias de este apretón ya parecen comenzar a sentirse: el presidente de la Cámara Nacional de Industrias, Marco Antonio Ayaffar, recomendó a los asociados a la entidad reorganizar sus horarios de operación, para evitar que la actividad de sus industrias caigan entro de los horarios de críticos que podrían degenerar en cortes repentinos de energía. No indica desde cuándo ni hasta cuándo.

Hasta 2006, Bolivia tenía un “colchón” de 25% de exceso respecto a la demanda, dice a ex autoridad entrevistada por Erbol. Ese “colchón está ahora reducido al 1%. Bolivia tiene quince generadores de termo e hidroelectricidad. No he leído ninguna información sobre qué dicen las actuales autoridades del gobierno.

La capacidad de producción de energía de todo el país para consumo doméstico y público es de 1.250 megavatios. es una de  las más bajas del continente (la presa de Itaipú, entre Brasil y Paraguay, produce más de 25 veces ese volumen.) El gobierno tiene prevista la construcción de media docena de centrales hidroeléctricas entre 2014 y 218, pero  la crónica no informa sobre los volúmenes que producirán.

Esta situación, de commprobarse su veracidad, pone al desnudo nuestra ultra frágil situación energética, que se sumaría a la que ofrece YPFB, también agobiada por la falta de inversiones.

Para quienes quieran leerla,  la información de Erbol se encuentra aquí.

¿Bolivia pre tsunami?

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Quien conduce los sábados y domingos en Santa Cruz seguramente ha reparado que algunas estaciones de servicio no ofrecen gasolina. “No nos reabastecen los viernes”, fue la respuesta que recibí en dos surtidores de la zona norte. Había sí gasolina en otros puestos, hacia el centro de la ciudad. Lo extraño es que, hasta hace poco, todos los surtidores estaban abastecidos.  Este es un síntoma cuyo significado sabrá interpretarlo quien quiera. Con subsidios anuales que bordean los 500 millones de dólares anuales para carburantes, es normal la alarma en el gobierno por ese gasto improductivo, agravado por la creciente demanda interna. No es necesario contar con estadísticas: basta ver cómo se congestionan las avenidas para darse cuenta de cómo ha aumentado el parque automotor.

Ahora empiezan a aflorar los resultados de una mala gestión en hidrocarburos. En las estaciones de servicio hay pocas luces nocturnas y otros signos que exhiben el deterioro de sus instalaciones, la tarjeta postal de la industria nacionalizada. Si esto ocurre en ciudades como La Paz y Santa Cruz, uno no quiere ni pensar en las demás. (Para determinar si no ocurre lo mismo en otras áreas, convendría ver el estado de las sedes y residencias diplomáticas bolivianas.)

A estas alturas deberíamos producir 72 millones de metros cúbicos diarios de gas natural, y no los mismos 40 millones de hace cinco años. La necesidad de exhibir resultados llevó a YPFB a anunciar el “descubrimiento” de un campo hidrocarburífero, el de Aquio, al que se le atribuyó haber incrementado las reservas totales en un 30%. Parecería un resultado espectacular: Un solo pozo ya era capaz de aumentar las reservas en ese porcentaje.

El área está en la misma estructura geológica de Incahuasi, hasta ahora uno de nuestros principales campos gasíferos, y una de las decenas de estructuras “posibles”, susceptibles de contener  hidrocarburos ya desde 1995. Con el hallazgo de Aquio,  decía la publicidad oficial, las reservas subían de cerca de 10 billones de pies cúbicos a más de 12 billones p3. Eso está bien y es encomiable. Lo que nadie dice es que lo que se ha descubierto es que hay gas en un pozo de un área clasificada como “probable” desde 2004, el año en que se cuantificaba la potencialidad de Incahuasi luego de varios pozos perforados y el yacimiento se convertía en “probado”. El aumento propalado es una extrapolación, esperando que los volúmenes de ese pozo puedan resultar equivalentes en el resto del lugar. El pozo afianza la posibilidad de convertir a toda la estructura en área de reservas “probadas”, y sólo a partir entonces se podrá realizar una cuantificación. Es decir, en unos cuantos años. ¿Y entretanto? Entretanto, seguiremos produciendo básicamente lo mismo –o menos-, salvo inversiones intensivas que YPFB no tiene condiciones de ejecutar: 1.800 millones de dólares en las áreas probadas y 4.400 millones de dólares en las áreas probables. Cada año. ¿Capisci, caro publicista?

La propaganda puede hacer mucho, menos milagros. Durante meses escuchamos que las reservas monetarias estaban en niveles nunca alcanzados: más de 10.000 millones de dólares. Es cierto, pero jamás nos dijeron qué cantidad está comprometida. El repetir esa noción de abundancia sirvió para apuntalar las huelgas de las últimas semanas y para abrir brechas entre el gobierno y los trabajadores. Ahora, la COB es de derecha y pronto la Cruz del Sur estará al norte.

Diccionario de La Electricidad

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La siguiente entrada es uno de los artículos más recientes de Laureano Márquez, el humorista que con sus crónicas de un humor sarcástico pero liviano hace reír a los venezolanos. Es columnista del diario Tal Cual, de Teodoro Petkoff. Cualquier semejanza no es intencional.

 Diccionario de La Electricidad 
  
 Ahora la electricidad es de todos. Tal Cual, en un afán de  proporcionar a los nuevos socios los elementos técnicos que les  permitan manejar el negocio con propiedad, ofrece este breve pero útil
 diccionario de la electricidad. Recórtelo y péguelo en la nevera para tenerlo siempre a mano:
 
 AISLANTE: Dícese de un gobierno que se pelea con todo aquel que piense de manera diferente a la suya y que cree que puede vivir al margen de la globalización, de una manera endógena, a la vez que sus ingresos dependen de ese mundo del cual se aísla.
 AMPERIO: Potencia enemiga que tiene pretensiones de enchufarnos. 
 CABLE: Lo que se está comiendo la mayor parte de la población ante la escasez de productos básicos. 
 CORTO CIRCUITO: Situación en la que se encuentra el país ante las sucesivas e ininterrumpidas descargas eléctricas que recibe. 
 CONDUCTOR: Caudillo, líder, jefe del proceso. En lo sucesivo, con la  electricidad en sus manos, el líder podrá ser denominado con propiedad  “máximo conductor”. 
 ENCHUFE: Mecanismo mediante el cual un elemento se conecta a un cargo  público en una compañía eléctrica recién “adquerida”. 
 ENERGÍA: Dícese de aquello que le falta a la oposición y que motiva el ruego de muchos que le dicen: “Por favor, no se vayan a meter, que cuando no intervienen las cosas, solitas, salen bien. Gracias”. 
 FOTOCÉLULA: La fotografía que le sacan a los ciudadanos en la Misión Identidad. No puede realizarse cuando hay un apagón. 
HALÓGENO: Fórmula con la cual, a partir de ahora, contestarán el  teléfono los servicios de atención al público de la electricidad bolivariana. Es una mezcla de “aló” con “endógeno”. 
ILUMINACIÓN ARTIFICIAL: La que tienen la totalidad de los dirigentes gubernamentales, que sólo brillan por la luz que se les presta desde arriba. 
INCANDESCENCIA: Situación que habrá de presentarse entre los consumidores frente a las interrupciones del servicio eléctrico que muchos avizoran. 
INTERRUPTOR: Lo que deberían tener algunos dirigentes políticos para poder apagarlos de vez en cuando. 
LUMINARIA: Ver conductor. 
POTENCIA: Los Estados Unidos, el Amperio. 
RESISTENCIA: Cualidad de algunos ciudadanos que siguen en la pelea. 
RESISTENCIA DE TIERRA: Lo mismo, pero en el agro. 
SOBRECARGA: Es la acción generada por el uso masivo de políticas públicas erráticas en un mismo circuito electoral. Suele producirse cuando la luminaria es de mucha intensidad. Un país sobrecargado es  muy peligroso, ya que los circuitos se deterioran y puede haber riesgo de incendio. 
TENSIÓN: Potencial eléctrico de un cuerpo obligado a asentir durante largas jornadas de programa dominical. 
TOMA DE TIERRA: La toma de tierra es un camino de poca resistencia a cualquier corriente de fuga para que cierre el circuito “de tierra” y se mande a mudar. Suele llamársele también “método ¡Chaz!”. 
TRANSFORMADOR: Líder político que cree que salva a su pueblo transformando las estructuras, cuando lo que hace es hundirlo más en la desolación y la miseria. 
VOLTIO: Unidad que mide la tensión de quien está a punto de cambiar su posición política. Por ejemplo: “Aunque él no se de cuenta, ya el  pueblo se le voltio”.

Una extraña manera de administrar

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 YPFB: Planta Separadora parte con déficit de 13 millones

 El diario el Nacional de Tarija trajo el domingo un editorial que merece ser leído. Nos muestra las debilidades de gestión de la empresa gana-pan de Bolivia: YPFB, y su proyecto para re-lanzar este año el proyecto para separar líquidos del gas natural que se exporta a Brasil y Argentina.  Con pérdidas garantizadas por el bolsillo del contribuyente cualquiera puede administrar cualquier empresa.

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El presidente interino de YPFB ha anunciado que en los próximos días se licitarán las obras civiles para la instalación de la Planta Separadora de Líquidos en Río Grande, Santa Cruz, con lo que se reiniciará la ejecución de este proyecto, cuyo funcionamiento estaba previsto para agosto de 2009, frustrado luego de que en enero de ese año se destituyera a Santos Ramírez de la presidencia de YPFB, sindicado de estar involucrado en supuesto tráfico de influencias y otros delitos.



Según la agencia oficial de noticias ABI, el presidente interino de la estatal petrolera afirmó que “En el año 2009 hemos agotado todos los esfuerzos para evitar mayores daños económicos al Estado a través de la planta de Río Grande, por eso es que la planta de separación empieza su licitación de cero en enero del 2010”. Los hechos parecen desmentir rotundamente a dicha autoridad.



No es de cero que empieza el asunto. YPFB pagó ya varios millones de dólares a Catler/Uniservice por una planta con capacidad para procesar un sexto del total de gas que se exporta al Brasil. De esa millonada no pudo recuperar al menos 13 millones de dólares, monto reconocido por las propias autoridades del Organo Ejecutivo, y que fue pagado a Gulsby, la fabricante subcontratada por Catler para un componente central de la Planta Separadora. El reinicio del que se habla parte entonces con números negativos y no de “cero” como se pretende hacer creer.



En una curiosa forma de enfrentar el problema, el propio gobierno infligió al menos ese daño económico de 13 millones de dólares al Estado boliviano, además del monto de dinero que no pudo recuperar porque esa planta separadora no estuvo funcionando desde agosto pasado, como estaba previsto, suma adicional que supera los 80 millones de dólares, que es el valor de los licuables no procesados en ese período. Este daño ya no se lo puede imputar al defenestrado Santos Ramírez, porque es resultado de las acciones de su sucesor. 



En efecto, un problema de supuesta corrupción pública sirvió de pretexto para que, desconociendo olímpicamente el carácter administrativo del contrato suscrito y de las facultades precisamente administrativas (exorbitantes) que tiene el Estado en cuanto contratante, los sucesores del ejecutivo de YPFB caído en desgracia, dejaran que el propio Estado boliviano pierda casi voluntariamente esos 13 millones de dólares y dejaran también que el gas rico en licuables siga fluyendo gratuitamente al Brasil, postergando los proyectos de industrialización en el país.

Lo que correspondía era procesar los asuntos penales en la vía penal y reasumir la construcción de la Planta en base a decisiones administrativas, ya que se utilizó dinero del Estado. La omisión y sus consecuencias ameritarán un examen posterior por cuerda separada, siempre y cuando la Contraloría General sepa cumplir su rol.



Quedan varias dudas en las difusas declaraciones de los ejecutivos de YPFB: ¿Cual la capacidad de procesamiento de la Planta cuya construcción se anuncia nuevamente? ¿Será de la misma reducida capacidad que se encargó a Catler/Uniservice? ¿Cual el costo previsto para esta nueva Planta? ¿Como se explica que se encargue una Planta con capacidad mucho menor al volumen de gas que se exporta al Brasil, como fue el caso de la que debía entregar Catler?

Debate, clima, energía y misses

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 La razón  del Presidente Morales contra un debate con sus rivales no es que  éstos sean “neoliberales” o tengan cuentas con la justicia. Ese argumento no convence. Sencillamente, no domina muchos de los temas que tendría que debatir, desde las relaciones con Chile y Venezuela a-la-Menen hasta los cocales y  la droga que de ellos proviene. Se trata de temas que, sin embargo, tienen sin cuidado al núcleo duro de su electorado, convencido que sólo el presidente será capaz de ayudarlo, creencia que sus rivales no han conseguido  disipar. Un debate  no afectaría electoralmente al presidente, pues el apoyo de aquel núcleo duro prescinde de  esos temas. En cambio, podría afectar al ego presidencial porque exhibiría sus deficiencias, dependiendo de la calidad y capacidad de sus adversarios, condiciones también dudosas.  Los bolivianos interesados en un debate de ideas en el más alto nivel estamos, por ahora, destinados a quedar en ayunas, a menos que a último momento el presidente acepte alguna de las invitaciones que de las cadenas de medios involucradas en los debates.

La fidelidad de aquel núcleo duro la hemos visto hace pocos días. Ante una concentración campesina en una región altiplánica, el presidente habló del tema de moda mundial: cambios climáticos. Y dijo a su audiencia que todos debían estar felices de vivir en la geografía altiplánica. Acababa, dijo, de estar en el oriente, donde la temperatura era insoportablemente superior a los 40 y 45 grados centígrados. “Los que se han ido hacia allá acabarán volviendo”, profetizó. Lo asombroso era el asentimiento absoluto de la multitud. Calladamente, sólo con el movimiento sube-y-baja de sus cabezas.

Tema excluido de los debates es el petróleo. Y, sin embargo, las curvas de producción, reservas y demanda interna erizan los cabellos. Producimos menos gas y petróleo que hace cuatro años y nuestras importaciones de diesel y gasolina se han disparado. Recibimos menos por los hidrocarburos que exportamos y pagamos más por el creciente  consumo de diesel y gasolina. Un ingeniero conocedor al dedillo de la industria me dijo: Hemos pasado de importar 6,4 millones de litros de diesel en 1992 a 490 millones de litros en 2008. “Y la importación pagada a precio internacional la vendemos subsidiada: de más o menos un dólar el litro a 53 centavos de dólar”. Me dijo algo más: la producción de petróleo llegó a 36.000 barriles en 2008, más o menos el mismo nivel de hace 40 años. Uno no puede evitar el sarcasmo y pensar que en la marcha hacia el pasado idílico de hace 500 años hemos hecho algo notable. En petróleo, hemos retrocedido ya  cuatro décadas. Con empeño llegaremos a la meta de cinco siglos.

Todavía  hay murmullos por el asombro surgido del compromiso pre-electoral del presidente para hacer campaña por traer a Bolivia el concurso de Miss Universo, la competencia que condenan las feministas de todo el mundo. Los organizadores del concurso Miss Bolivia revivieron el sueño de ver la competencia en Santa Cruz. Un dato: De todos los concursos que comenzaron en 1952, los únicos países latinos que han sido sede son México, Puerto Rico, Panamá y Ecuador.  La mayoría ha sido en los Estados Unidos. Para elegir el escenario se requiere cierto “glamour” que promueva a uno de los auspiciadores: la industria gigante de cosméticos, puntal del capitalismo. Actualmente, los mayores consumidores son USA, Japón y Brasil. Venezuela siempre estuvo entre los primeros. Ignoro el lugar de Bolivia. O de Ecuador.