Elecciones

Crece la marea

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El ambiente politico boliviano empieza a agitarse de nuevo y anuncia un recrudecimiento de apuestas contra el propósito reeleccionista del presidente Morales y con la mirada puesta en los comicios generales dentro de dos años. A los pronunciamientos periódicos de organizaciones políticas se ha sumado estos días el del MIR, cuyo jefe nacional Jaime Paz Zamora vino a Santa Cruz y afiló las espadas para la lid. Entre las más aceradas figuran la justicia y la administración de los recursos del estado, con acento en las oportunidades ignoradas para una gestión que pudo haber dejado huellas perennes.

Con la recuperación de la identidad política de su partido ante el CNE en puertas, Paz Zamora cree que nada bueno saldrá de la confrontación verbal con Chile. Al reiterar que ¨La Haya no nos dará mar¨ dice que la fase tras el fallo del tribunal de justicia será la negociación. Al igual que muchos especialistas, cree que la mesa para trabajar está lejos de ofrecer condiciones indispensables para un diálogo de esa trascendencia.

Al presentar una obra con apuntes sobre la historia de su partido (¨La Hazaña de la Esperanza¨), escrita por Susana Seleme Antelo y Rolando Aróstegui, el ex presidente destacó dos vertientes con las que Bolivia rompería su dependencia de los puertos chilenos. Ilo, en el sur de Perú, que ya está empalmado por carretera hasta el Desaguadero, pero aún sin la infraestructura de un puerto marítimo, y Puerto Busch, la conexión atlántica que ofrece a Bolivia, con acuerdos de libre navegación suscritos hace un cuarto de siglo con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, la posibilidad de abrirse al comercio atlántico de manera soberana. ¨Con inversiones equivalentes a poco más de la mitad de lo gastado en el teleférico de La Paz, se podría haber construido una infraestructura portuaria moderna y una carretera asfaltada desde Puerto Suárez¨, dijo a su audiencia. El trasfondo es saber cómo fue administrada la bonanza histórica de los precios de las materias primas.

En otro punto, que repercutió como un desafío, planteó al presidente escoger a los cien mejores jurisconsultos nacionales y proponerlos al Legislativo para designar al Poder Judicial. ¨Él mismo los designaría, pero nosotros y todo el país estaríamos vigilantes a las designaciones¨. El guante que lanzó el 6 de junio no ha tenido respuesta todavía.

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Frente a las heridas

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En medio de  incidentes provocados por descontentos con las tendencias de las circunscripciones electorales, continuaba este fin de semana el conteo de votos con una premisa aceptada claramente por todos: el  partido de gobierno perdió y sus autoridades deben trabajar inclusive con candidatos que no querían ver como vencedores. La incertidumbre que cubrió los resultados para la gobernación de Beni fue un coletazo de la decisión inédita de la Corte Electoral de anular de un plumazo al principal partido de oposición y a todos sus candidatos.

Todavía ruborizado por la magnitud de su decisión, el TDE beniano caminaba como sobre campo minado antes de contar cada voto del millar de las comunidades del Tipnis que aún faltaba.  El resultado anunciado al mediodía del viernes dejó una amplia sensación victoriosa, en especial para el candidato marginado Ernesto Suárez y el nuevo delfín de su partido Carlos Dellien. Ambos lograron la hazaña del desempate en una de las campañas electorales  más controvertidas y más exiguas de la historia: sólo en un par de días o “en cuatro horas efectivas”, según Suárez.   Al candidato gubernamental Alex Ferrier le faltó menos del 0,5% para una victoria plena que evite el desempate.

El mensaje venido de Chuquisaca no era claro este fin de semana, pues el resultado final deberá esperar hasta el domingo que viene, cuando el tribunal departamental habrá decidido sobre una excepción del MAS, renuente a aceptar la posibilidad de una segunda vuelta para  gobernar el departamento.

Aún espera la mano tendida de Soledad Chapetón al Primer Mandatario desde que su victoria se volvió inobjetable. El viernes, la alcaldesa electa deleitó a la audiencia de los principales canales televisivos exhibiendo modos sencillos e ideas claras y bien articuladas, en una lección nacional de lo que produce el empeño por una mejor educación, aun bajo las privaciones comunes a muchos hogares bolivianos.

Por lo general, las victorias tienen muchos padres mientras que las derrotas suelen ser huérfanas. El Alto era considerado por el MAS como su propia casa y la derrota en el mayor municipio de todo el altiplano encontró sólo dos explicaciones oficiales. La primera fue un error causante de gran confusión, pues partía de la creencia que la derrota habría resultado del machismo de los alteños. La explicación no reparaba que quien venció es mujer.  La segunda fue otro traspié, al responsabilizar de la derrota a la corrupción, sin ofrecer mayores especificaciones y sin aclarar por qué la admisión fue tan tardía.

En la pugna por la alcaldía de Cobija, el triunfo de Luis Gatty Ribeiro, por Pando Unido y Digno,  ha sido también un logro notable, en un departamento donde la presencia del gobierno ha sido indisputada todos estos años. De la otra esquina, Iván Canelas, del MAS, ganó la gobernación de Cochabamba con holgura. Pero el partido de gobierno perdió la lucha por alcaldía, que ganó  José Maria Ley, del Movimiento Democrático Social, el partido emergente fundado por Rubén Costas. Sólo en Potosí el partido de gobierno pudo ganar la gobernación y la alcaldía de la capital. En Oruro también tuvo que dividir honores.

Mientras son aguardados los resultados finales de estas elecciones toma vigor la pregunta sobre si el ciclo político que empezó a delinearse hace más de una década sobre la región latinoamericana ahora empieza a declinar.

Son visibles las manifestaciones de inconformidad  en países regidos por corrientes de signo político similar a la que rige en Bolivia. En el vecino Brasil las señales que ensombrecen al gobierno del PT son fuertes. La presidente Dilma Rousseff tiene el nivel de aprobación más escuálido bajo el PT: 12% de acuerdo a una de las más recientes encuestas, en línea con la debilidad de su economía. Los fenómenos económicos suelen expresarse como en dominó: el movimiento de una pieza condiciona a la siguiente.  En Argentina, la contracción del PIB puede llegar  este año del 1,3%, lejos del 7% que se asoma en Venezuela pero gigante para el vecindario de Bolivia.

A las nuevas autoridades les tocará administrar gobernaciones y municipios en una época de austeridad, un adjetivo repasado con poca frecuencia en los últimos tiempos.

(*) https://haroldolmos.wordpress.com

Los que pierden

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Son muchos los bolivianos que se han sentido frustrados con la decisión del Consejo Nacional Electoral que inhabilitó  al partido puntero del Beni, Unidad Demócrata, en momentos en que su candidato Ernesto Suárez era delantero en la carrera por la gobernación del departamento (35% vs. 33% del candidato oficial Alex Ferrier, en una de las encuestas más recientes) . En todo el país han surgido cuestionamientos  a la posición asumida por el tribunal electoral. Pretender ignorar este fenómeno es como querer tapar el sol con un cedazo.

La decisión drástica del CNE representa para muchos la pérdida de una oportunidad para desmentir la sensación de que sus miembros son piezas del poder gubernamental. Nadie puede discutir el hecho de que esa decisión  priva a la segunda región más extensa del país  de votar libremente este domingo que viene.

El precedente inmediato para esta crisis fue aquel desafortunado: “Voten por mis candidatos o…,” etc. No ha habido  una rectificación contundente para ese propósito.

Inhabilitar al partido de Ernesto Suárez y de paso a otros 227 candidatos de su partido, se yergue como un revés muy grave para estas elecciones en las que el gobierno se juega mucho. En momentos en que todo anuncia una disminución masiva de  los ingresos por exportaciones y el fin de las holguras financieras de los últimos años, obtener una victoria en las principales plazas departamentales es una necesidad imperativa para las autoridades.

Con las encuestas como intérpretes, la perspectiva de una victoria así era desalentadora ya antes de la decisión del tribunal electoral. Ahora  luce sombría. Los afectados no son solo el grupo de dirigentes que encabeza el ex gobernador Suárez. Además de la credibilidad del propio tribunal electoral, han quedado en el desierto el partido de gobierno y su candidato a la gobernación beniana. ¿Con que cara votarán sus partidarios después de una jugada vista cuando menos como desproporcionada?

La misma perplejidad se presenta ante los que supuestamente se beneficiarán del desconcierto que ha cundido en Unidad Democrática.  Es un error creer que solo por el hecho de representar una opción opositora al gobierno del presidente Morales sería fácil transferir las simpatías del líder beniano y su partido a NACER. De esa agrupación surgió la iniciativa que remató en la inhabilitación de Suárez y de todos los demás candidatos de Unidad Democrática.  Lo mismo vale cuando entra a esta ecuación el MNR y sus dirigentes benianos, a quienes los partidarios de Ernesto Suárez solían ver más próximos del partido de gobierno que de la oposición.

Tragar sapos y culebras es una tarea desagradable que a menudo practican los políticos en todo el mundo.  Ahora el plato está servido masivamente para ambos lados. Si se ha querido anular a un líder emergente, se lo ha potenciado. Suárez y su partido han crecido en notoriedad nacional. El gobernador beniano ha trascendido los límites regionales y se ha proyectado a todo el país. Más grave todavía: ha puesto la factura a nombre del presidente y como garante al partido de gobierno.

No es cheque en blanco

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El triunfo logrado por el presidente Morales el domingo ha sido demostrativo del poder impresionante que él y su partido ejercen sobre casi todo el territorio nacional, en uno de los momentos de mayor afluencia económica para el país y de menor sintonía de los partidos políticos opositores con las necesidades y aspiraciones de gran parte de la población.
De nueve años en el gobierno, ni uno solo ha sido de angustias económicas, lo que también explica la sintonía del presidente con la mayoría de la población. Todos estos años han sido de “vacas gordas” que facilitaron los esfuerzos distributivos emprendidos bajo la bandera de un gobierno marcadamente anticapitalista en la retórica y fuertemente capitalista en sus relaciones con los empresarios nacionales.
La prueba para administrar una economía sin holguras parece haber comenzado a tocar las puertas. Una mirada a algunos de nuestros vecinos permite atisbar tormentas.
Tras dos trimestres de recesión, el crecimiento económico de Brasil, nuestro principal socio comercial, será del 0,2 a 0,3 por ciento para todo el año. No hay mejorías significativas para 2015.
En los nueve primeros meses del año, la economía argentina se encogió en un 2%. Es un proceso recesivo que no tiene signos de amainar, salvo un acuerdo con los fondos especulativos que se negaron a aceptar una disminución del valor de los bonos que compraron años atrás. Nada indica que esté próximo que involucraría el pago de miles de millones de dólares. Entretanto, la escasez de dólares continua y el valor de la divisa estadounidense llega a niveles récord en el mercado paralelo. Cristina Kirchner no cuenta más para las elecciones presidenciales y luce probable un nuevo gobierno menos afín con tendencias populistas.
Venezuela es el caso más dramático. Con una oposición temporalmente calma y la producción petrolera en declive (antes de la llegada de Hugo Chávez se preveía llegar a 5,5 millones de barriles diarios y ahora, sin estadísticas oficiales, se la estima en 2,4 millones de barriles diarios), sólo parece cuestión de tiempo para la llegada de una nueva ola de inestabilidad. El país empieza a importar petroleo liviano del Medio Oriente, un giro sin precedentes desde que el país surgió como exportador en la primera mitad del siglo pasado. Está obligado a hacerlo por el agotamiento de los campos de donde surge el crudo liviano que mezcla con crudo pesado para lograr un fluido adecuado para sus refinerías.
Fundador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Venezuela no tiene la influencia que ostentaba. Hace poco, no recibió mayor simpatía de sus socios una gestión para reunir de emergencia a los ministros de petróleo del grupo y discutir una posible reducción de la producción para contener la caída de precios. Arabia Saudita, el país exportador líder de la OPEP, tiene memoria de la crisis de precios de hace 30 años, cuando redujo drásticamente su producción sin lograr reponer las cotizaciones. Los sauditas perdieron mercado para el petróleo del Mar del Norte. De bajar la producción, temen consolidar y ampliar las perspectivas del gas que Estados Unidos obtiene de los esquistos bituminosos (shale gas) y que empieza a exportar. Si interéses defender mercados, no precios.
Si la cotización del petróleo se coloca 70 y 80 dólares el barril, la factura boliviana podría bajar en cientos de millones de dólares respecto a los valores recibidos en el último bienio. Se agrega a esta situación a la de otros productos que exportamos (soya y minerales) y la combinación se vuelve aún más desagradable.
Es comprensible que el Presidente del Banco Central, Marcelo Zabalaga, hubiese afirmado que la caída de precios no tendrá efectos en Bolivia. Ninguna autoridad monetaria habría dicho lo contrario. Pero es necesario estar alertas. Las ofertas antes de las elecciones fueron abultadas y de las urnas ha salido un veredicto. Resultado del horizonte que muestra a nuestros vecinos en crisis, el veredicto no es un cheque en blanco aunque algunos dirigentes crean la fiesta sigue.

Ahí viene Marina

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 El ex presidente norteamericano Richard Nixon dijo una vez que por donde fuera Brasil por allí iría América Latina. Eran las últimas semanas de 1971 y el ex presidente norteamericano brindaba por su huésped en ese momento, uno de los dictadores del régimen militar que comandó el destino del país vecino durante casi dos décadas.  Mientras hubo dictadura en Brasil, en el resto del continente se afirmaron los regímenes de fuerza. Cuando se reinstauró la democracia, ésta cundió firme entre sus vecinos. Cuando asomó Lula da Silva, los regímenes de izquierda se fortalecieron bajo características variadas y, en algunos casos, reacios a aceptar naturalmente una esencia de la democracia: la alternancia en el poder.

Una encuesta divulgada hace una semana en Brasil remeció las creencias que hasta pocos  días antes predominaban. La actual presidente Dilma Rousseff dejaba de ser favorita para ganar en la primera vuelta del domingo 5 de octubre y en el desquite sería vencida por la ecologista María Osmarina Silva de Souza, destacada ambientalista ex dirigente del Partido dos Trabalhadores, de Luiz Inacio Lula da Silva, y ahora con la bandera del Partido Socialista Brasileño.  Marina, simplemente así, como se la conoce en Brasil, emergía con un sorprendente 21% de las preferencias, encima de Aécio Neves (20%), hasta entonces el segundo favorito después de Dilma (43%).

El porcentaje que le otorgó la encuesta no era desconocido para Marina. Ya estuvo cerca en las elecciones presidenciales de 2010, cuando alcanzó 19,33% de los votos válidos de la primera vuelta, con el respaldo de cerca de 20 millones de brasileños. Dilma y el socialdemócrata José Serra disputaron la final, que ganó la actual mandataria.

El porcentaje de hace unos días no resultó de la pérdida de simpatías para Dilma o Neves sino de una disminución drástica de indecisos que se volcaron hacia el nuevo fenómeno electoral brasileño.  Los nuevos sondeos son aguardados con expectativa creciente pues la lucha en curso, de consolidarse la tendencia a favor de Marina, podría efectivamente reflejarse en los porcentajes de los dos favoritos.  Favorecerían a Marina los cansados con 12 años de gobierno del PT, que tuvieron una fuerte expresión en las manifestaciones callejeras activas hasta las primeras fechas del reciente mundial de fútbol. Las encuestas no han determinado con certeza qué candidato opositor cosecharía ese descontento, si Neves o Marina. En una de sus primeras declaraciones, la candidata opositora dio una señal nítida contra el continuismo que predomina en naciones vecinas: si llegase a ganar, sería presidente por un solo período.  

La candidata socialista tiene un camino empinado cuesta arriba y cualquier vaticinio es todavía prematuro.  De su lado cuenta con la solidaridad que ha despertado la muerte del líder de la “tercera vía” Eduardo Campos, cuando la avioneta en que viajaba el 13 de agosto se estrelló cerca de Sao Paulo. Si esa solidaridad crecerá o se debilitará, es algo que nuevos sondeos podrían detectar pronto. Pero tiene como haber principal su propia lucha política que la proyectó desde los siringales del Acre, donde nació (Rio Branco) en 1958. Su defensa del medio ambiente le dio renombre internacional y su figura, menuda y de apariencia frágil, se volvió una muralla contra la devastación de la floresta y  la utilización de las aguas de los ríos amazónicos en presas hidroeléctricas, un tema sensible en Bolivia, cuya región amazónica sufrió desastres naturales devastadores este año.

Un gobierno ambientalista en Brasil sería también un mensaje a favor del Tipnis (Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure), el tema que llenó los horarios estelares de la TV y acaparó los titulares de los medios impresos hasta hace poco tiempo. Sólo una semana antes de los comicios generales en Bolivia, los que habrá en el gigante vecino dentro de mes y medio serán seguidos con atención cuidadosa por todo el continente, presumiblemente por todo el mundo. El volumen de su economía está entre los primeros del planeta y el peso gravitacional de sus inclinaciones repercute sensiblemente entre sus vecinos.   

Carta a un observador

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Le escribo a Ud., observador de un país extranjero. Primero, quisiera que me dijese con toda franqueza: ¿Conoce algún país en el que los magistrados que aplican la justicia sean electos por voto popular? Seguramente me responderá que  hay muy, muy pocos casos o lugares –lugares, condados, digamos, no naciones- en los que esta selección se produce así.   Son lugares privilegiados, ¿verdad? Estoy de acuerdo. No viene al caso nombrarlos, pero coincidirá conmigo en que pocas carreras son tan vinculadas a los méritos profesionales como la de un juez: llega a esa posición en virtud de su idoneidad, sus méritos en el ejercicio  de sus funciones y de la confianza ganada en su comunidad.

Estoy seguro que coincide conmigo en que en esos pocos lugares la educación registra niveles elevados, ¿no es así?

También quiero preguntarle si quienes resultaron electos habían sido pre-designados por algún poder del estado.

Le hago estas preguntas porque quiero que sepa que en Bolivia, donde aún con altos niveles de analfabetismo y no muy amplia cultura democrática, decimos que estamos dando un paso que es un ejemplo para la humanidad, pues en ninguna otra nación de las que figuran en el mapa mundial se procede así.  No se asombre que hable de analfabetismo. Las autoridades han dicho que Bolivia tiene cero analfabetos. No es verdad.   Saber el ABC o leer el título de alguna obra no es necesariamente haber alcanzado el nivel de alfabetización que requiere de comprensión y asimilación. Es, sin embargo, el primer escalón en un curso de educción formal. Pregunte en las librerías cuántos ejemplares constituyen un éxito editorial. O pregunte a los periódicos qué circulación tienen. O a los maestros sobre el grado de entendimiento de sus alumnos. Ud. no se sentirá feliz.

También quiero que sepa que estas decenas de candidatos (para 56 puestos) han sido pre-designados por el partido de gobierno, que utilizó su mayoría  legislativa de dos tercios para imponer a todos, absolutamente a todos  los candidatos.  (Todo para mí, nada para ti. O winners take all, como se dice en los vituperados paraísos de la libre iniciativa o del capitalismo) No hubo consideración hacia méritos profesionales. Fíjese que el ex Defensor del Pueblo, Waldo Albarrracín, era uno de los pocos conocidos en todo el país y con méritos considerados como genuinamente idóneos. Pues bien, su nombre fue desechado por esa mayoría. Y eso que el Dr. Albarracín era por algunos visto, cuando estaba en funciones, como inclinado por el gobierno.

Fíjese en la responsabilidad que puede tener su opinión en el curso que siga la justicia en Bolivia. No es que la justicia boliviana sea de las mejores. Sabemos que está entre las peores administradas. Pero una elección que entregue al gobierno toda la justicia puede ser fatal. Es obvio que el gobierno, al escoger sólo a sus candidatos, procura  una justicia que le obedezca solícitamente. Ponga la mano al pecho y dígame si querría eso en su país.

Fíjese, también, que el sistema no sólo es novedoso sino complicado para los bolivianos. Habrá visto la TV y escuchado la radio o leído los periódicos. Son muy  pocos los que están enterados de quiénes son los candidatos. Menos aún son los que saben por quiénes van a votar. Yo nunca vi tanto desconcierto en torno a una elección en ninguno de los países en los que estuve y donde también cubrí elecciones. Y ha oído también al Sr. Presidente decir que espera ganar siquiera con  un 70 y 80 por ciento. Con lo poco que Ud. ha logrado ver, ¿cree que eso será posible a menos que los resultados ya estén arreglados de antemano? Además, hay mucha gente que dice que votará nulo. La lógica dice que, por el desconocimiento y por la complejidad del sistema, el número de nulos debería ser grande, ¿verdad? ¿Será que con todo eso habrá todavía para ganar con aquellos porcentajes? Si eso ocurriese habría que pensar que había gato encerrado, ¿cierto?

Ha visto también que la ley prohibe la propaganda. Y, hace pocos días, ¿ha visto la intervención del Presidente Morales en una concentración ante gente que lo apoyaba (muchos eran empleados públicos, ojo) pidiendo a la gente que vote. Sabiendo que los candidatos  han sido escogidos por el gobierno, ¿por quién crees que estaba pidiendo que se vote? La misma campaña la repitió este viernes en Oruro. Y hasta los integrantes de las Fuerzas Armadas han exhortado a sus subordinados a votar (¡!).  Esto suena raro y le aseguro que me salta la sospecha de que el presidente y su gobierno están temerosos de que el voto nulo resulte tan alto que invalide moralmente la elección y le quite legitimidad. Por eso yo también me he preguntado cuál es la razón por la que se hubiese omitido el uso de la tinta indeleblde, aquella que en el dedo meñique le marca de azul o negro para  indicar que ya ha votado. Como no he escuchado ninguna explicación que me convenza razonablemente de esa omisión, me aterra pensar que se trata de  una  maniobra burda para permitir doble o triple votación.

Hay muchas otras cosas de las que querría hablarle. De la economía, del proceso de cambio, de las relaciones exteriores. Su tiempo no es muy largo y no lo permitiría. Pero le digo que Bolivia esperaba mucho de este gobierno. Se creía ingenuamente que muchos de sus integrantes, puesto que  nunca habían sido gobierno, serían diferentes y buscarían construir un país decente. Pues hoy el país  huele a lo mismo y, salvo excepciones, hasta peor.  En los albores del gobierno se proclamó a pecho henchido que había que retroceder siquiera 500 años.  Créame que lo estamos haciendo. Pero no quiero cansarlo. Sólo quisiera que medite sobre lo que acabo de decirle y que vea en mis palabras sólo un propósito de equilibrar lo que desde las oficinas públicas le pueden haber dicho.

Cordialmente,