Educacion

La Inteligencia: concepto moderno

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El título corresponde a la más reciente entrega del sacerdote oblato Gregorio Iriarte. La comparto con Uds.

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Los psicólogos y pedagogos insisten, actualmente, en el   desarrollo de la “inteligencia emocional” como  factor  indispensable para  lograr una personalidad  equilibrada y  positiva, preparada para  triunfar en la vida.

¿Qué se entiende por “inteligencia emocional”…? ¿Qué es  la emoción…?Cuando hablamos de  lo  emocional  nos estamos refiriendo a los sentimientos y a toda esa complejidad que  constituyen nuestros estados psicológicos:  confianza, optimismo, autoestima, alegría , amor, simpatía, orgullo, temor, tristeza, depresión, ansiedad, envidia, culpabilidad…etc.

La psicología moderna ha profundizado y  diversificado el concepto de “inteligencia”  que, lamentablemente, ha sido considerado, por desgracia, en  forma  muy  estática  y despersonalizada.

Tradicionalmente, en la mayoría de los centros educativos de  Bolivia  se mide a la  inteligencia   por el “cociente  intelectual”.  Sin  embargo, actualmente, a ese medidor es considerado  como reductivo, parcial y totalmente insuficiente.

Inspirados  en él, muchos educadores  llegaban  a dictaminar, con absoluta  seguridad, que  “quien no es  buen alumno en matemáticas, no es  inteligente” o  que “los alumnos  que no aprueban el examen de aritmética  en primaria,  no triunfarán   en sus estudios ….etc.

La rica complejidad del ser humano con sus enormes  posibilidades queda  reducida, según esa empobrecedora  concepción  a un regalo de la  naturaleza.  Es  un juzgar a la  inteligencia en forma  mecanicista yperjudicial,  totalmente alejada de  la psicología humana y  de la  auténtica  pedagogía.

El nuevo concepto educativo  no subestima la inteligencia  lógico matemática  pero no aísla  el “cociente intelectual” de las emociones  y los  sentimientos. Más bien trata de poner  a esta  es  una visión  muy racional al servicio de lo  emocional.

El “test del  cociente intelectual”, así como la mayoría de los sistemas de  calificación escolar, caen en un negativo reduccionismo educativo al  limitar la formación al  área de lo  cognoscitivo. De este modo, la “educación” queda reducida a una mera “instrucción”. Son muchos  los análisis que se han realizado para ver cuáles son  los  alumnos que  triunfan en la vida. Últimamente  se ha comentado mucho  a  nivel mundial por qué un mal alumno  como era  Steve Jobs, el genio de  Apple,   ha podido  crear  más de 300 nuevas  patentes para el desarrollo de  la  tecnología  moderna.

“El genio no nace, sino que se hace”, dice un refrán popular. Esto es lo que  viene a corroborar la moderna psicología. El secreto está  en la capacidad de motivarse, en la capacidad  de  pensar, de autoestima, en  la auto disciplina, en la confianza y el dominio de sí mismo. Hay que  desarrollar la conciencia  del propio poder y creer en uno mismo. Este es elsecreto de éxito.

Toda verdadera educación, tanto familiar como académica, debe dar aleducando confianza de poder y confianza en sí mismo. Los  textos  y los profesores  deben  ser estímulos y colaboradores eficaces  pero el sujeto yprotagonista del propio  desarrollo personal y social es el educando.

La inteligencia  emocional  y la inteligencia cognoscitiva deben  avanzar unidas en todo el proceso educativo. Es, por lo tanto,  de absoluta  necesidad ampliar el concepto   que tenemos de inteligencia para que laeducación asuma y desarrolle a la persona del   alumno en forma  holística e integral.

No es la comunicación, es la gestión

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Escrito originalmente para ANF y sus subscriptores

Especial para Agencia de Noticias Fides

El presidente Evo Morales hizo un cambio en su equipo de ministros esta semana, y amplió el área de comunicación. Se puede ampliar las áreas que se desee y hasta crear nuevas, pero si no hay gestión eficiente, no valdrá de nada, ni servirá para contener el aluvión de protestas que ha desatado la inflación.  Los cambios de ministros en estos cinco años ya se cuentan por docenas. No sé cómo fue en los gobiernos anteriores al actual, pero si hicieron lo mismo, puede notarse que los cambios de cabezas en los ministerios no modificaron en nada la substancia real de los problemas del país: trabajo, educación, empleo. Si  los ministerios generaban empleo, los resultados han sido muy pobres.

El área de la comunicación es una de las más importantes que tiene el gobierno actual. Hasta ahora ha servido para apuntalarlo  en generar una ficción para convencerse de que a costa de repetir y repetir el país enderezará su rumbo y comenzará aquel mundo idílico del “vivir bien”. Bajo esa creencia, sólo por arte propagandístico alcanzaríamos aquel paraíso. Y con eso, decenas de vendedores de ilusiones han conseguido empleo y salario en el área de la propaganda. Pero la sábana es pequeña y no cubre a todos los que quisieran empleo, incluso en ese segmento. Goebbels y otros expertos en propaganda lo sabían muy bien: la propaganda por sí sola no sirve de gran cosa si no viene acompañada de hechos demostrativos. Por eso tuvo lugar cuando menos un atentado contra la vida de Führer, en momentos en que los alemanes ya no creían más en discursos ni en concentraciones pues percibían que sus hijos iban al frente de batalla y nunca más regresaban. En casa tenemos un ejemplo: la jactancia del Banco Central sobre las reservas internacionales de Bolivia bajo su control. Los técnicos propagandistas saben que nada dicen los números si no están acompañados de la realidad ni seguidos de comparaciones que les confieran verosimilitud.

Es cierto que las reservas han aumentado, pero en ¿qué medida eso es resultado de acciones del gobierno? ¿No es que los precios de las materias primas que exportamos se han cuadruplicado o quintuplicado? Además, a fines del año pasado la ejecución presupuestaria no había llegado al 40%. Si yo no gasto, claro que mi capacidad de ahorro aumenta. Más aún: ¿Qué tal les ha ido a nuestros vecinos? ¿Por qué no comparar nuestros números con los de Perú, Paraguay o Chile, para no hacerlo con Brasil (que ahora le presta a FMI) o Argentina, con economías de una escala mucho mayor?

Veamos:

Población       Reservas (en US)   RPC (reservas per cápita)

Bolivia        10 millones     10.000 millones      1.000

Paraguay    5,6 millones     4.169 millones           753

Perú:          31 millones    42.000 millones         1.354

Chile:          17 millones    26.000 millones         1.529

Nótese que salvo Paraguay, nuestros otros dos vecinos tienen reservas internacionales per cápita mucho más altas que las bolivianas. De ninguno de estos países he escuchado decir que el gobierno tiene plata porque ahorró y que sus antecesores no lo hicieron. Nuestros vecinos también se han beneficiado con los precios altos de las materias primas que exportan. Pero han tenido crecimientos más del doble que los que ha tenido Bolivia en estos años. Hace varios años que Perú crece a un “ritmo chino” y  Chile se ha estabilizado con tasas altas superiores al 7% anual.  Paraguay no exporta gas natural, el producto líder de las exportaciones bolivianas, en cambio sí vende energía a Brasil, de la presa de Itaipú.  Pero su crecimiento verdaderamente espectacular viene de sus exportaciones agrícolas, que llegaron a más del 14% el año pasado, el porcentaje que pudo haber tenido Bolivia para ese sector.

La gestión del gobierno en el mejor momento de la economía no ha sido equivalente a los recursos que ha recibido. En esa percepción reside la frustración que ahora vemos en las calles.

El turbión – y un diagnóstico

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El viernes fue una jornada de movilizaciones y convulsión en casi todo el  país. Nadie puede negarlo y  atribuir sus orígenes a algún grupo opositor en particular, o incluso a los medios. Eso es esconder la cabeza en la arena. Estamos en días de un alzamiento popular en mediana escala y cámara lenta y los cimientos del gobierno, que creía sólidamente cementados, se han sacudido. El movimiento más masivo se dio en Oruro, el departamento natal del presidente. Cuando menos en las calles de ocho ciudades ha resonado el grito por un aumento salarial importante, por un ajuste racional de los precios de transporte y un freno a alza del costo de la vida. Los precios empezaron a subir a raíz del gasolinazo del día de Navidad y el fenómeno no ha parado desde entonces.

Esto ha puesto contra las cuerdas a la noción difundida por la propaganda gubernamental de que estábamos bien, que las reservas monetarias en el Banco Central eran un sólido blindaje, y que Bolivia era un oasis en un desierto de crisis.

Los acontecimientos que se suceden desde hace meses dejan una conclusión muy clara: Bolivia NO puede ser manejada por un solo partido, un solo grupo o un solo movimiento. Las bases del país, incluso las del Movimiento al Socialismo (MAS), son insuficientes para la conducción eficiente de un organismo tan complejo como el estado.    ¿Por qué?  Porque ningún organismo –llámese partido o movimiento- tiene la suficiente masa crítica de gente preparada, gente capaz de asumir la conducción de la nave estatal. Estas deficiencias las vemos diariamente en los dislates de algunas declaraciones de autoridades, y en algo mucho más grave: la nave del estado no tiene rumbo claro y se desliza en un mar tormentoso. Las decisiones son frecuentemente las menos apropiadas.

Bolivia requiere de miles de técnicos, de profesionales sólidos. Mientras no exista esa masa crítica de gente suficientemente preparada, cuyos servicios son requeridos no solamente por el estado sino también la empresa privada, el país caminará trastabillando. Ejemplos recientes de impreparación son algunas de las empresas del estado. YPFB lanzó hace algunos días una convocatoria para emplear a ingenieros y técnicos de alto nivel (cinco años después de la toma de los yacimientos) con sueldos que van hasta los seis mil dólares mensuales. Eso es el sueldo mediano-bajo en las grandes empresas petroleras. Uno concluye que algunos de los altos cargos de dirección en la empresa no estaban bien remunerados. De ahí se pueden explicar las deficiencias de la empresa: La declinación de la producción, la ausencia de políticas sanas de largo plazo, la falta de exploración, las deficiencias en la distribución, las limitaciones de la distribución de gas a domicilio.

Si no es posible conducir al país con un solo partido o movimiento, no hay otra conclusión que la de formar bloques ciudadanos incluyentes, con todas las organizaciones –con lo mejor de todas las organizaciones a la cabeza- y establecer metas  de diez a veinte años. Es algo así como el Pacto de la Moncloa o de Punto Fijo, que nos dará tiempo para generar aquella masa crítica de ciudadanos en una magnitud mucho mayor que la actual. Algunos de los integrantes de esa masa crítica conducirán al país. Otros irán al sector privado. El país no sufrirá escasez de mano de gente calificada y no habría tantos errores en la toma de decisiones. Como mejorará la producción y la productividad, los sueldos podrán ser mayores y competitivos internacionalmente. Y el gobierno dejará de ser el botín para conseguir empleo.

¿Será soñar demasiado? El tema es amplio y volveré a abordarlo.

Crematorio de Cerebros

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Encontré en mi correo electrónico el siguiente artículo de Cristovam Buarque, un ícono de la educación en Brasil. La moraleja: La importancia de la educación, de poder leer (en los libros, por favor) y escribir, y el drenaje mortal que sufren los países con la falta de educación. Este y otros trabajos del profesor y senador brasileño Buarque pueden ser leídos en su página web:

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Es corriente el horror que se siente ante la brutalidad de los dirigentes que queman libros y apresan o matan intelectuales, como el emperador chino Shih Huang Ti, quien, 210 años antes de Cristo, decidió quemar todos los libros y matar a todos los estudiosos de su imperio. Hasta ahora, la Inquisición horroriza a la humanidad por el crimen de destruir libros y matar a los intelectuales durante la Edad Media. En Berlín, en el campus de la Universidad Humboldt, hay un local de reverencia indignada en donde Hitler ordenó quemar miles de libros.

Pero no nos horrorizamos cuando se impide que los libros sean escritos y que los jóvenes se transformen en escritores. Nos indignamos con la quema de libros y la prisión de escritores, pero no con la incineración de cerebros como en Brasil, al negar la educación al pueblo. Peor que quemadores de libros somos los incineradores de cerebros que escribirían libros si tuviesen la oportunidad de estudiar. La historia de Brasil es la historia del impedimento de que libros sean escritos y que florezcan científicos e intelectuales.

Cuando se quema libros, algunos se salvan. Pero si no son escritos, no hay nada para salvar. Cuando los escritores se salvan, ellos escriben otros libros, pero cuando no aprenden a leer, se queman todos los libros que podrían escribir.
Brasil es un crematorio de cerebros.

Al nacer, todo ser humano trae el potencial inmenso de un cerebro vivo y virgen. Como un pozo de energía a ser construido por la educación. En Brasil, el 13% de los adultos es analfabeto, apenas el 35% concluye la enseñanza media; de este total sólo la mitad tiene educación básica con calidad superior al promedio. Por tanto, 82% queda impedido de escribir, todos los libros son quemados antes de ser escritos.

Como si Brasil fuera un inmenso crematorio de inteligencia.

Las consecuencias son perfectamente perceptibles: basta ver el rostro de la escuela pública actual para ver el rostro del país en el futuro. A pesar de nuestros casi 200 millones de cerebros, el quinto mayor potencial intelectual del mundo, Brasil continuará siendo un país periférico en la producción de conocimiento. De la misma forma en que China retrocedió intelectualmente después de Shih Huang Ti, Alemania con Hitler, la Península Ibérica con la Inquisición, Brasil está perdiendo el potencial de sus cerebros interrumpidos. El resultado ya es visible: ineficiencia, atraso, violencia, desempleo, desigualdad, tolerancia con la corrupción y contravenciones. Un país dividido por un muro de desigualdad que separa a pobres y ricos, y separado de las naciones desarrolladas.

Durante años se habló de “decolar” económicamente. Se creía que para que un país tuviese futuro bastaba educar a una élite, a un pequeño conjunto de profesionales superiores al servicio de la economía. Formamos una minoría en la enseñanza superior, escogida tras rechazar a una inmensa mayoría en la educación básica y perdimos el potencial de decenas de millones dejados atrás.

O Brasil educa o fracasa, o educamos a todos o no tendremos futuro y la desigualdad continuará; o desarrollamos un potencial científico-tecnológico o quedamos atrás. Si la universidad es la fábrica del futuro, la enseñanza fundamental es la fábrica de la universidad. Sin una profesora de primaria que le enseñó las primeras letras, Albert Einsten no se habría vuelto científico. Nuestros Premios Nóbel murieron antes de aprender las cuatro operaciones. No podemos mejorar la educación superior sin una educación realmente universal y de calidad para todos.
Sólo el desarrollo pleno del inmenso potencial de la energía intelectual de los brasileños permitirá derribar el muro del atraso y el muro de la desigualdad. Pero eso exige que el horror que sentimos con los extranjeros que quemaban libros y sabios sea transferido a nosotros, incineradores de libros que no fueron escritos, de doctores que murieron analfabetos.

Incineradores de cerebros.

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P.S. Traducción libre del blog.