Argentina

Un paso hacia la coca industrializada

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 Ahora somos oficialmente país exportador de coca, y un centro de industrialización primaria de la hoja. El gobierno ha admitido que desde el febrero vendemos “coca prensada” desde una especie de zonas de libre comercio cerca de la frontera con Argentina. Los lugares favorecidos con el nuevo proceso pre-industrial de la coca son Yacuiba, Villazón y Bermejo. Lo dice La Prensa  en su edición de hoy. El proceso de prensar la coca permitirá a los ciudadanos extranjeros –no a los bolivianos- adquirir hasta 15 libras (casi 7,5 kilos) y llevárselos, probablemente al otro lado de la frontera. El otro día se hablaba que desde avionetas se descargaban bolsas de coca para que los interesados las recogiesen y les diesen el uso más conveniente. El método de aprensar es mucho más práctico y genera mano de obra. No hay informes sobre el número de trabajadores en este novedoso proceso de mecanización. Un detalle importante: Las hojas prensadas pierden todas sus propiedades para hacer infusiones y acullicar, por lo que sólo es apta para fabricar cocaína. La crónica completa puede ser leída aquí.

Para un pais donde diariamente son descubiertas quince fábricas de drogas, casi todas precariamente instaladas y con apenas los insumos para producir el alcaloide, es un paso importante el proceso de aprensar y vender en plena libertad la materia prima. Un incentiuvo para llevar el comercio hacia las zonas fronterizas del sur.

Quimeras del gas

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Equivale a decir que los tubos más importantes del oxígeno que alimenta la economía de Bolivia se van cerrando. El Día, de Santa Cruz, trajo este martes la noticia que Enarsa, la Empresa Nacional Argentina de energía, aplazó por la décima segunda vez la presentación de propuestas para la construcción del gasoducto del noreste argentino. Sin esa obra, no será posible aumentar las ventas de gas al vecino país. Por lo menos no en los próximos dos años. Cuando se acordó venderle hasta 27,7 millones de metros cúbicos (muy cerca de los 31 millones comprometidos con Brasil), el compromiso fue saludado como una ratificación del concepto de que Bolivia se volvería el centro energético del continente sudamericano. El nuevo aplazamiento ayuda a hacer de ese concepto una quimera.

Hay que subrayar que Argentina no ve mayor prisa en la ejecución de esa obra si no tiene garantías de que Bolivia cuenta con el gas para llenar las tuberías. Como no hay las inversiones masivas que serían necesarias para incrementar las reservas y la producción de gas natural, Bolivia se encuentra dentro del mismo límite de hace dos años: su capacidad está en 41 millones y 43 millones de metros cúbicos. De esa cantidad, tres cuartas partes están comprometidas con Brasil. El consumo interno requiere de unos seis millones de metros cúbicos. Y el resto –unos siete millones- se le entrega a Argentina dentro de un contrato reducido. El saldo es casi cero. Nada de gas natural para El Mutún, que requeriría de unos ocho millones de metros cúbicos (esto también explica la demora en poner en marcha las operaciones industriales de esos yacimientos y la consiguiente impaciencia de los cívicos de Puerto Suárez), menos aún para las plantas termoeléctricas y petroquímicas y otras que capturaron la imaginación del país la década pasada.

La versión de ND dice que las propuestas para la construcción del gasoducto argentino debían presentarse hasta el 30 de junio y que el plazo fue ampliado hasta el 30 de septiembre. Esa obra ya debía estar en operaciones, de acuerdo al cronograma original, pero con la modificación del calendario el plazo de conclusión se amplía hasta “cuando menos” el 2011, dice ND. Y si entra en funcionamiento, el volumen será menor al inicialmente previsto: solamente 16 millones de metros cúbicos.

Vientos de cambio…

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Con frecuencia escucho decir que desde el exterior la visión que se tiene del gobierno de Bolivia tiende a ser benigna, amortiguada por el origen indígena del Primer Magistrado. Creo que se trata de una percepción que ya no parece más válida.  Hoy, me hicieron llegar un análisis escrito por un analista argentino, desde una perspectiva critica al gobierno de la sra. Kirchner, Emilio Cárdenas. Vale la pena leerlo, por la calidad del autor y por abarcar tendencias que se manifiestan en el continente, a menudo ignoradas cuando examinamos lo que nos traen las publicaciones nacionales.

Las cartas se dan la vuelta

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Version actualizada con los resultados de la misión que viajó a Brasilia el jueves y viernes.

Cuando los presidentes de Bolivia y Brasil discutían las posiciones de sus paises tras la toma de las instalaciones de Petrobrás por el ejército boliviano, el dirigente brasileño le dijo a su colega: “No me amenacen con la espada del gas sobre mi cabeza. Pues yo puedo amenazarles también con la espada del mercado de Brasil para el gas sobre la cabeza de Uds.” Lula quería decir: Si Uds. son nuestros principales proveedores de gas, no olviden  que Brasil es el único mercado real que Bolivia tiene para su gas. Evo Morales no le creyó o no le prestó atención.

Esta semana la contra-amenaza de Brasil ha empezado a materializarse. Ha mostrado dos puntas de los ases que tiene en la mano: su propia y –por causa de las lluvias- abultada producción de energía hidroeléctrica. La segunda punta ya está anticipada: los precios bajarán un 40% o 50% a partir de abril.

Como hace seis años el entonces presidente Sánchez de Lozada, Evo Morales procurará convencer a su vecino que no reduzca los precios. Al mismo tiempo, una misión corre desesperada a Buenos Aires para tratar de lograr que Argentina compre lo que Brasil deje de comprar.

Además, el gobierno procurará persuadir a Petrobrás que apresure las inversiones prometidas para siquiera mantener los actuales volúmenes de producción, escasamente suficientes para cubrir los volúmenes contratados por Brasil, cubrir el mínimo que se le entrega a Argentina, y satisfacer, con muchas dificultades, las necesidades del mercado interno. La escasez que el país ha sufrido exhibe dramáticamente la ineficiencia de YPFB. (http://elnuevodia.info/versiones/20090108_007692/nota_315_742766.htm)

En los comentarios de los interlocutores no faltará alguien que diga: Oigan, el proyecto de CPE de Uds. dice en su artículo 351 que “el Estado asumirá el control y la dirección sobre la exploración, explotación, industrialización, transporte y comercialización de los recursos naturales estratégicos (hidrocarburos, minerales en todos sus estados, el agua, el aire, el suelo y el subsuelo, los bosques, la biodiversidad, el espectro electromagnético y todos aquellos elementos y fuerzas físicas susceptibles de aprovechamiento”) a través de entidades públicas, cooperativas o comunitarias, las que podrán a su vez contratar a empresas privadas y constituir empresas mixtas”. ¿Qué tipo de negocio es el que nos ofrecen si hasta la electricidad de los rayos, si alguna vez es dominada, será propiedad “indivisible e imprescriptible del pueblo boliviano”? Allí no valdrán las contorsiones de los funcionarios bolivianos. Verán entonces que ese proyecto les amarró las trenzas de los zapatos unas con otras y que no pueden caminar porque se caen.

Desde la toma boliviana de las instalaciones de Petrobrás el 1 de mayo de 2006, Brasil tomó una decisión estratégica: No depender más del gas boliviano en las proporciones que inicialmente estimó. La decisión comprendía disminuir rápidamente esa dependencia y neutralizarla. Esa decisión haría que en un algún momento quien repartiese las cartas del juego fuese el propio Brasil, y no más Bolivia. El momento sobre el que el gobierno ni siquiera se percató, empieza a llegar. Y lo hace en el peor momento: cuando bajan los precios de los minerales y de todas las exportaciones bolivianas, en precio y volumen y se encogen las remesas de los bolivianos que trabajan en el exterior.

El supuesto blindaje financiero del que hasta hace poco se jactaba el gobierno puede bien pronto estar a prueba.

P.S. CORRECCION: Por un error, que lamento y por el que pido disculpas, hasta hoy aparecía el nombre Santos Ramírez, en el antepenúltimo párrafo. He corregido el error y menciono genericamente a “los funcionarios bolivianos”.

Las cartas siguen en el otro lado

Las gestiones realizadas por la misión boliviana que viajó a Brasilia esta semana no han logrado cambiar  esencialmente el cuadro que se ha presentado para la economía boliviana, y para su renaciente industria petrolífera estatal, con la decisión brasileña de comprar menos gas natural de Bolivia. Es como quien dice: “Te voy a comprar menos, pero en aras de nuestra relación ese “menos” será inferior al que te  había dicho. Será el 20% y no el 30%.”

La ecuación no cambia porque el punto central es que en abril los precios bajarán drásticamente, pues se ajustan a los niveles del período anterior.  Bolivia todavía goza de los precios del trimestre que acabó a fines de septiembre, cuando los precios del petróleo batían récords históricos. Pero Brasil aparece con el rostro comprensivo de los avatares bolivianos y Lula podrá venir a Bolivia la próxima semana con la expresión de quien ha evitado un daño mayor. Probablemente el 20% era el porcentaje que Petrobrás tenía en mente. No por  casualidad ese porcentaje coloca al conglomerado brasileño en el límite del “take or pay”, que obliga al comprador a pagar por todo lo contratado si reduce sus compras a niveles inferiores a lo pactado. En este caso, el nivel mininmo es el 20% menor. O sea, son los 24 millones o 25 millones de metros cúbicos diarios que, en total, Brasil ha decidido comprar por el trimestre (¿será sólo por el trimestre?) en vez de los 31 millones de metros cúbicos que compraba hasta el año pasado.

Del resto, no hay  nada que Brasil pueda hacer. Los precios han bajado. Pagó sin chistar cuando los precios estuvieron altos. Si Bolivia no supo ahorrar para soportar el invierno de los precios bajos, no es su problema.

En realidad, el problema más importante siguen intacto: ¿De dónde conseguir inversiones para que aumente la producción y Bolivia pueda, vía ventas más voluminosas, compensar los precios bajos? Al enfrentarse a Petrobrás y a las demás petroleras y a todo lo que oliese a capitalismo, Bolivia alejó a los inversionistas. Ahora podrá gritar, pero sus gritos los llevará el viento. Nadie puede venir con la rapidez necesaria para auxiliarla. Tal vez Chile podría ayudar, pero vender gas a ese pais ha sido prohibido por un referendum.  ¿Y ahora?

Se non é vero é ben trovato

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Versión actualizada con reunión de Sauípe

Cuatro países de la UNASUR han expresado sospechas sobre la imparcialidad del informe de la comisión encabezada por el abogado argentino Rodolfo Mattarollo para investigar los acontecimientos en Pando, informó el  día 13 el diario O Estado de S. Paulo, citando fuentes de la cancillería brasileña. Si realmente hubo sospechas, ellas no emergieron en la reunión del grupo sudamericano en Sauípe. Esas  observaciones habrían herido gravemente al informe. Ninguna decisión del grupo puede pasar si no es con el consenso de todos sus miembros. Al cierre de la conferencia, el grupo que forman las doce naciones sudamericanas, más bien lo endosó, en una decisión cuyos entretelones tarde o temprano saldrán a la luz.

Las supuestas sospechas de los cuatro evidenciaban la fragilidad del grupo cuando sale de las ideas y aterriza en la realidad. Y, de verdad, nada substancial aprobó, salvo el respaldo al informe Mattarollo.

La de Pando fue una realidad terrible. El presidente Evo Morales procuró conseguir en la naciente organización un aval para su actuación. Lo consiguió con el informe, redactado tan a la medida de lo que el gobierno buscaba que ha sido repetidamente mostrado en la propaganda oficial. Este sesgo no le hace bien al grupo pues, al parcializarse ostensiblemente con una de las partes, refleja un papel de servidumbre a los gobiernos de turno. Algo muy distinto de lo que idearon sus progenitores el año 2000,  cuando el entonces presidente Fernando H. Cardoso convocó a sus pares del continente a reunirse en la capital brasileña.

El informe inauguró al grupo, que aún no es oficial pues varios parlamentos no lo han ratificado. En el grupo que supuestamente lo critica, se destaca Uruguay, amigo tradicional de Bolivia en su vieja disputa con Chile, ahora alejado de Argentina por la controversia sobre la instalación de industrias papeleras en la frontera común, en la que el ex presidente Néstor Kirchner tuvo papel protagónico. (Uruguay envió el vuelto oponiéndose a la designación de Kirchner como Secretario General del organismo. En Sauípe quedó demostrada la profundidad de las diferencias entre Uruguay y Argentina. El primero mantuvo el veto sobre Kirchner y su amenaza de romper con UNSUR si se imponía al candidato argentino.) Pero también era sorprendente la presencia de Paraguay, a cuyo presidente Fernando Lugo se creía alineado con los gobiernos de izquierda en el continente. Colombia y Perú tienen una actitud claramente equidistante a la de Morales, Chávez y Kirchner.

¿En qué falla el informe Mattarollo, ex militante redimido del Ejército Popular del Pueblo (ERP)? Algunos puntos:

No refleja la visión del “otro lado”, falla imperdonable en una investigación. Omite precisar las circunstancias de las muertes del Ing. Oshiro y otro funcionario pandino. El Art. 3 menciona 350 muertos en la era democrática, sin indicar si el número incluye a los caídos bajo Evo Morales. En el 4 es totalmente unilateral. Dice que quienes se oponían a la Asamblea Constituyente eran “secesionistas”.  Antes de decirlo tenía que haber leído y escuchado al presidente Morales retractándose y gritando ¡autonomía!

No habla de la concentración previa en Riberalta, ni de los “viáticos” prometidos a los asistentes a una supuesta reunión en Cobija,  ni de los cintillos coloridos que los partidarios del gobierno llevaban en los puños.  ¿Para qué?

También habla de un  “esquema de poder” organizado supuestamente por el prefecto Fernández. Es una acusación pesada que la comisión no se molesta en sustentar.

En suma, el informe es liviano, pero convenció a UNASUR. Pero, como dicen en Italia, se non é vero, é ben trovato. ¿Certo, Sig. Mattarollo?

 

 

Lo que dijo Lula

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Consideré importante transcribir la parte que corresponde a Bolivia y a gas natural de las declaraciones del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva al diario Clarín, de Buenos Aires, el pasado fin de semana.

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“…Está claro y nadie puede negar que tenemos un problema energético en la región. Sobre todo, un problema que perjudica más a unos países y menos a otros. Por eso, analizamos con Argentina la posibilidad de construir la hidroeléctrica binacional Garabí que dará 3.000 megavatios de energía para repartir entre ambos. Y si llegara a hacer frío en la Argentina, podría ir la totalidad para allí.

¿Y qué pasa con el gas? ¿Hay algún proyecto conjunto?

No podemos depender del gas porque no hay suficiente para explotar. La última vez que estuve con la presidenta Kirchner y con Evo Morales (de Bolivia) fue claro que Bolivia, en este momento, no tiene cómo cumplir los contratos con Argentina. Por otro lado, Argentina no puede construir un gasoducto (para aumentar la capacidad de transporte) sin la certeza de que tendrá ese gas. Bolivia debe proveer a Brasil 30 millones de metros cúbicos diarios; a Argentina debe entregarle 7 millones y a su vez Bolivia usa 6 millones. La suma da 43 millones; pero Bolivia produce sólo 40 millones.

Y por eso nunca llega a entregarle a la Argentina lo acordado por contrato…

Vea, hay inversiones de Petrobras para intentar aumentar la capacidad de Bolivia de producir más gas. El presidente Evo debe estar atrás de otras empresas para conseguir nuevas inversiones. Ahora, para que esas inversiones vayan a Bolivia es preciso que haya contratos con respaldo internacional. Porque ningún país hará inversiones si quedara sujeto a las eventualidades cotidianas de un país. Y en cuanto a la Argentina, lo que hicimos fue establecer una política de compensación porque el gobierno de la presidenta Cristina se quejó de que cuando compró energía de Brasil pagó precios más caros que cuando se la vende. Entonces decidimos eliminar el dinero de la negociación: se entrega megavatio y se devuelve megavatio. Gracias a Dios, este año no tuvimos problemas. Argentina devolvió la energía que le mandamos antes de lo acordado porque el invierno no fue tan violento.

¿El ex presidente Néstor Kirchner le pidió que Brasil cediera gas a la Argentina?

El año pasado, o el antepasado (no recuerdo bien), el presidente Kirchner me reclamó que tenía una urgencia de energía. En aquel momento que él me reclamaba algunos millones más de metros cúbicos de gas, Brasil por cuenta de los juegos Panamericanos (que se realizaron en julio de 2007) precisaba la totalidad de los 30 millones y por lo tanto no podía ceder gas. ¿Qué hice? Cuando volví a Brasilia, un viernes a las 8 de la noche, hice una reunión a las 22 y el sábado, Marco Aurelio García encabezó una delegación de nueve ingenieros del sistema eléctrico brasileño y en la semana siguiente le ofrecimos a la Argentina los megavatios que necesitaba para resolver el problema.

¿Esa estrategia se repite?

Es con esa visión que precisamos trabajar la cuestión energética: o sea, relevar el potencial de los cuatro socios del Mercosur y tratar de explotarlo al máximo. Es urgente porque cada año que pasa tenemos más necesidad de energía y, cada año que pasa, tenemos menos energía para consumir. Es un problema que resolveremos sólo si tenemos la firme convicción de que vamos a hacer sociedades. Y ahí entra la cuestión de la integración sudamericana. La verdad es que durante medio siglo la Argentina y Brasil se miraban preocupados. Nuestros hombres de defensa se veían como enemigos o como eventuales invasores. Sólo hay una forma de recuperar el tiempo perdido: es mirarnos como amigos, como socios, como economías complementarias. Esa cultura está cambiando en Brasil, dentro de Itamaraty, dentro del gobierno y dentro del Congreso. Y tengo certeza que en Argentina también está cambiando en la visión del gobierno, de la diplomacia y de sus políticos. Tenemos que construir los puentes que faltan, las rutas, los trenes, los vínculos en comunicación. Cuanto más trabajemos juntos más fuertes seremos en el escenario internacional.

Expulsión y salto al vacío

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Resumen
de la jornada

El presidente Evo Morales, en un discurso ante partidarios en el Palacio de Gobierno, declaró “persona no grata” al Embajador de los Estados Unidos Philip Goldberg, y en pocas palabras trasladó la crisis boliviana al campo diplomático internacional.

“Sn miedo a nadie, sin miedo al imperio, hoy día, delante de todos ustedes, delante del pueblo boliviano declaro “persona no grata” al embajador de los Estados Unidos…” Con el índice derecho en alto, agregó: “No queremos gente separatista en nuestro país”. La decisión presidencial, transmitida, así, verbalmente, incluyó instrucciones a la cancillería para proceder a comunicarla formalmente a la legación estadounidense. “No queremos gente separtatista, divisionista, que conspire contra la unidad. No queremos personas que atenten contra la democracia”, dijo.

El anuncio de su decisión constituyó la primera aparición publica del mandatario indigena, que no se había presentado ante las camaras de television durante toda la jornada del martes, cuando se esperaba que hablase al pais ante a gravedad de los acontecimientos que cundían en cinco departamentos, cuyas organizaciones cívicas estan en rebelión contra su gobierno. 

La embajada estadounidense calificó la medida como “una sorpresa” y aguardaba que el gobierno la comunicase por escrito, como lo establece la convención de normas diplomáticas de Viena.

Con la remoción del diplomático el gobierno parece haber dado un salto en el vacío, al entablar una disputa diplomática abierta con la primera potencia de la tierra. Parece también una forma apresurada de poner fin al acuerdo de preferencias arancelarias para ciertas manufacturas bolivianas en el mercado estadounidense. Estados Unidos ha sido, durante años, uno de los principales soportes presupuestarios de Bolivia.

Goldberg, por haber servido previamente en países balcánicos, era visto con sospecha por el gobierno de Morales, que enfrenta en el oriente, norte y sur, los peores desafíos a sus 31 meses de gobierno social-indigenista. El gobierno acusa a esas regiones de “separatistas” pero éstas replican que sólo reivindican su derecho a recursos financieros que el estado les ha confiscado como una manera de asfixiar sus aspiraciones autonómicas.

Goldberg se reunió hace unos días con el prefecto (gobernador) de Santa Cruz, Rubén Costas, y luego con las primeras autoridades departamentales de otras regiones y otros funcionarios opuestos al régimen de Morales. Tras la primera visita el diplomático fue advertido por la cancillería que debería tener cuidado con sus actividades. El embajador respondió la semana pasada que, debido a su misión, se reunía con autoridades locales dondequiera que viajase.

La orden de salida del diplomático “cuanto antes” se agrega a la expulsión, hace algunas semanas, de la agencia de ayuda estaounidense USAID de la región de Chapare, productora de hoja coca, de la que se extrae la cocaina.

La decisión agregó un renovado elemento de tensión a la crisis que vive Bolivia. Esta mañana las autoridades confirmaron que en horas previas se había producido un atentado sobre el gasoducto que alimenta de gas natural a Brasil y Argentina. Una explosión, provocada por el cierre de una válvula que generó una enorme presión interna, abrió un boquete en el tubo que parte desde cerca de la localidad sureña de Yacuiba. El flujo de gas natural producía una pérdida de tres millones de metros cúbicos de gas natural diariamente, según estimaciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Hasta la tarde, el flujo de gas originaba llamas que se esperba que acabarían al consumirse el combustible.

El presidente de la empresa, Santos Ramírez, dijo que la pérdida equivalía a unos ocho millones de dólares por día y que el flujo que se pierde se restaría a los 30 millones de metros cúbicos que se envían diariamente a Brasil.

Los volúmenes a Argentina no serían afectados, pues a ese país se le suministra solamente un promedio de 1,5 millón de metros cúbicos, cantidad inferior a los dos millones de m3 que le enviaba hace apenas algunas semanas. Sus compromisos contractuales establecen un envío diario de 7 millones de m3.

A la noticia se agregaba un recrudecimiento de la violencia en Santa Cruz, con la presión de organizaciones locales de tomar control de la terminal de trenes y autobuses en las afueras de la ciudad. La terminal era defendida por elementos partidarios del gobierno, que al final fueron sobrepasados por los grupos cívicos que querían tomarla.

La policía militar intervino disparando profusamente gas lacrimógenos sobre los grupos locales, lo que dio cierto alivio a los partidarios del gobierno, militantes del partido oficial. Pero al final tuvieron que retroceder ante la avalancha de la población que se impuso sobre la tropa, que tuvo que replegarse y abandonar el lugar.

Tampoco logró contener a las turbas que atacaron y saquearon un centro comercial de la empresa de telecomunicaciones ENTEL nacionalizada hace unos meses, en plena plaza central de Santa Cruz.

Antecedentes historicos

Es importante recordar que en Bolivia no ocurría la expulsión de un embajador desde 1962, cuando fue expulsado el embajador de Chile Manuel Trucco, a raíz del desvío unilateral por parte chilena de las aguas del rio Lauca. Es decir, 46 años han pasado desde la anterior expulsión.

Otro dato interesante, que me recuerda un amigo: el último embajador estadounidense en Cuba fue otro Philip, Philip Bonsal, quien dejó su misión en Bolivia (1957-59) para ir a La Habana, de donde saldría poco después en medio de las tensiones que llevaron a la ruptura de relaciones  entre Estados unidos y Cuba.

Curiosamente, Bonsal nunca consiguió una relación normal en su misión habanera. Castro no le tenía la menor simpatía y llego a decir que se comportaba como un virrey.  Le dijo que admiraba a los estadounidenses, especialmente si eran turistas.

En diplomacia hay reciprocidad. Incluso en las expulsiones. El tiempo que se le asigne a Goldberg para irse probable le será dado al diplomático boliviano en Washington.

Tierra en trance

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Un jaque peligroso

Actualización: 19:20 y 20:45 horas.

En medio de los inquietantes acontecimientos de la jornada, la prefecta de Chuquisaca, Savina Cuéllar, ex firme partidaria de Morales, pidió en quechua la renuncia del mandatario antes del plebiscito del domingo 10 de agosto. El pedido podría tener una enorme connotación. Al dirigirse al presidente en su propia lengua, y en el  idioma autóctono más hablado en Bolivia,  la dignataria departamental introdujo un elemento inesperado de tensión. Le dijo que debería irse por haber traído la violencia a Bolivia. Su voz, de acuerdo a la descripción de Radio Fides, estaba acongojada por la pena que le causaban los enfrentamientos entre policías y mineros en la mañana, sobre la carretera Oruro-La Paz-Cochabamba. No hubo una reacción inmediata del presidente, que parecía aislado, tras no haber podido recibir a sus colegas de Argentina y Venezuela, y verse privado de presidir los actos de celebración del 183 aniversario nacional boliviano, que debían tener a Sucre como centro, por ser la capital constitucional boliviana. Al anochecer, estaba reunido con los principales funcionarios de su gobierno mientras se anunciaba que el miercoles al mediodia, desde los balcones del Palacio de gobierno, en La Paz, dirigiria al pais su informe anual. De inmediato, habia sigilosas pero intensas negociaciones para abrir un dialogo con la Central Obrera Boliviana (COB), en la que militaban los mineros mineros enfrentados con la policia, pues reclamaban una ley de pensiones diferente de la que el gobierno ha presentado al congreso.  

Las imágenes de batallas campales entre la policía y grupos de civiles, de jóvenes en su mayoría, exhibieron una violencia sólo vista en situaciones precursoras de desenlaces políticos de magnitud: reafirmación efimera del gobierno, cambios profundos en su estructura o el colapso final. Eso lo han visto y vivido Hugo Chavez, en 1989, con los acontecimientos que pavimentaron su llegada al gobierno, y el presidente Morales, que protagonizó acontecimientos que tambien acabaron catapultándolo al gobierno. Tal vez no transcurra mucho tiempo antes de saberse el epílogo de este episodio dolorosamente boliviano. En la noche, era evidente que el cumpleaños que Bolivia se dispone a celebrar será un aniversario dolorido, empañado por el furor descontrolado en que el país se hundió a lo largo de la jornada. Y que ese fantasma perseguirá al gobierno a lo largo de lo que le quede al mando del país.

 

 

 

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 La cumbre de tres presidentes sudamericanos en Tarija -Venezuela, Argentina y Bolivia- prevista para este martes 5 de agosto debió ser suspendida debido a la violencia que amenazaba con apoderarse del aeropuerto de aquella ciudad sureña de Bolivia. Una multitud de cientos de personas, en su mayoría jóvenes, colmó las instalaciones del aeropuerto donde debían llegar los presidentes Hugo Chávez, Cristina Kirchner y el anfitrión Evo Morales iban a reunirse para discutir y firmar acuerdos sobre energía. La cita fue cancelada por falta de seguridad.

En la mañana persistían los enfrentamientos entre mineros de Huanuni y la policía, y el saldo hasta ese momento era de dos muertos y cuando menos 40 heridos, reportaba Radio Fides. La violencia estalló cuando la policía intentó desbloquear una carretera que grupos de mineros habían tomado en la mañana del lunes. (Radio Fides dice que hasta ahora son 42 los fallecidos desde que Evo Morales asumió la presidencia en enero de 2006).

El movimiento de huelgas de hambre para que el gobierno devuelva a los departamentos los recursos del Impuesto Sobre los Hidrocarburos que les confiscó desde este año, empezaba a masificarse: se aproximaba al millar el número de huelguistas, con el Beni a la cabeza del movimiento. Beni contabilizaba hoy ochocientos huelguistas, la mayoría en Trinidad y Riberalta, a los que se sumaban 103 en Santa Cruz, donde el domingo comenzó el movimiento dispuesto por el Comité Cívico del departamento. Había otros 20 ayunadores en Pando y 10 en Tarija. La mayoria de los huelguistas cumple el ayuno en las plazas de sus ciudades.

En Sucre, la capital constitucional de Bolivia, los festejos por el Día Nacional (6 de agosto) se realizaban con una ausencia notable: la del presidente de la república. Las autoridades locales repudian al Primer Mandatario por su negativa a pedir excusas al departamento de Chuquisaca por los enfrentamientos ocurridos a fines de noviembre pasado (tres muertos y más de trescientos heridos a raíz de la aprobación de un proyecto de constitución del partido de gobierno que ignoró la demanda de Sucre para que se discuta su reclamo para volver a ser capital plena de Bolivia).

El lunes, partidarios del gobierno chocaron con personas afines al movimiento autonómico de Santa Cruz. No hubo registro de heridos de la refriega, conducida principalmente a palazos y golpes de puño y puntapiés. Las regiones a las que se privó de parte de esos recursos se quejan que la apropiación gubernamental contraría las leyes y les impide ejecutar proyectos. El gobierno utiliza parte de esos recursos para pagar bonos a los ancianos y a los niños.

Bolivia parece vivir una guerra civil de baja intensidad a solamente cinco días del referéndum que deberá decidir sobre la permanencia del presidente Morales y de ocho de los nueve prefectos (gobernadores) bolivianos. No hay bandos opuestos armados enfrentándose, pero desde la semana pasada los disturbios en uno u otro lugar del pais son frecuentes. Es como una tierra en trance, para copiar el título de una famosa película de los años de 1950 del cineasta brasileño Glauber Rocha.

El noveno departamento (Chuquisaca) tuvo elecciones a fines de junio, en las que la oposición le arrebató el gobierno departamental al partido del presidente, el Movimiento al Socialismo (MAS). Con esa victoria, el bloque de gobernadores opuestos al presidente subió a seis. Pero este domingo, un plebiscito legalmente controvertido deberá decidir sobre la permanencia de todos ellos. Las encuestas conocidas hasta este fin de semana daban como ratificado al presidente y su vicepresidente, y a los prefectos de Beni, Santa Cruz y Tarija. El resultado de Cochabamba, según las encuestas, era incierto, al igual que los de Oruro y Potosí (dirigidos por partidarios del gobierno). Pando se tambaleaba, con unb ligero margen a favor de revocar al prefecto. Se daba casi por cierta la revocatoria del prefecto de La Paz, debido a la barrera casi insuperable que presentan las reglas dictadas por el gobierno y aprobadas con la complicidad de la oposición. Según esas reglas, el prefecto de ese departamento, el más poblado de Bolivia, debería alcanzar cuando menos el 63% de los sufragios.

La distribución asimétrica de los resultados que deberá obtener cada prefecto y la clara ventaja que se autoasignó el gobierno (el presidente y su vicepresidente necesitarán sólo el 47% para su ratificación) ha ensombrecido la claridad del plebiscito revocatorio. Esta figura, por lo demás, no existe en la actual Constitución boliviana y su convocatoria es vista ampliamente como ilegal y una maniobra del gobierno para reoxigenarse.

Pero, por lo visto en los últimos días, Bolivia avanza hacia momentos cada vez más traumáticos y de desenlace imprevisible. La policía ha dicho que todos sus efectivos resguardarán el acto plebiscitario y las Fuerzas Armadas que estarán bajo alerta. Es decir, unos 50.000 o más hombres lo vigilarían: uno por cada cuarenta o cincuenta votantes, un despliegue nunca visto en una elección boliviana.

El enemigo interno

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El diario brasileño Folha de S. Paulo trajo el domingo el siguiente artículo firmado por el ex canciller Rubens Ricupero, una de las mentes más lúcidas e influyentes del vecino país. Columnista quincenal en ese diario, Ricupero fue Secretario General de la Unctad (Conferencia de las Naciones Unidas para el comercio y el desarrollo). Vale la pena leerlo. La traducción es del blog.

El enemigo Interno

Exacerbar el nacionalismo no favorece proyectos que exigen seguridad jurídica para las inversiones a largo plazo

Cien años antes de La grave crisis entre Colombia, Ecuador y Venezuela,  el Barón de Rio Branco ya se preocupaba con el peligro de que acciones armadas de rebeldes en las fronteras podrían desencadenar conflictos internacionales. En 1909, el Tratado del ABC que propuso a Argentina y a Chile tenía como uno de sus objetivos principales el compromiso de impedir que revoltosos utilizasen el territorio de un país para intentar derribar a gobiernos vecinos.

Ese principio de absoluta no injerencia se imponía por el proprio buen sentido como base indispensable de un amplio entendimiento entre los tres países en todos los asuntos destinados a “asegurar la paz y a estimular el progreso de América del Sur”, como decía el Art. 1 del tratado. El proyecto fue,  en ese sentido, precursor de casi todo lo que se hizo más adelante en materia de integración latinoamericana, incluso de las recientes iniciativas brasileñas de la Unión Sudamericana y del Consejo de Defensa.

Hoy continúa tan válido como en la época el principio de no intervención, que debería ser la expresión ideal de algo más profundo: la tendencia a la convergencia de valores y aspiraciones. No basta para eso que los gobiernos concuerden en fines definidos de modo genérico: desarrollo, justicia social, integración. También es necesario un consenso mínimo en relación a los medios, es decir, a las políticas y las acciones concretas para alcanzar tales metas.

No hay cómo negar, desde ese punto de vista, que el continente está tan lejano como en el pasado de un denominador común mínimo en por lo menos tres áreas esenciales. La primera tiene que ver con el modelo de integración. Algunos –Chile,  Perú y Colombia (Uruguay también, si pudiera) – optaron por acuerdos de libre comercio con los Estados Unidos, inspirados en la malograda ALCA.

Otros, correctamente, a mi modo de ver, pretenden de entrada la integración natural con las economías semejantes adyacentes. La segunda deriva del estado de “refundación radical” en el que están absortos Venezuela, Bolivia, Ecuador, y de sus consecuencias: la atención prioritaria a los conflictos sociales internos, la exacerbación del nacionalismo, el retorno a las estatizaciones y a las nacionalizaciones de la economía. Nada de eso favorece a proyectos que exigen seguridad jurídica para inversiones de largo plazo, como se vio en los episodios de gas y de las refinerías en Bolivia, la estatización de la siderurgia venezolana de capital argentino, las dificultades de Petrobras en Ecuador, etc.

En fin, la ambiguedad ideológica y hasta la simpatía de algunos gobiernos con la guerrilla colombiana volvieron inevitable la alianza estrecha de Bogotá con Washington. De ipso facto se inviabilizó todo esquema de defensa que, en apariencia o realidad, implicase escoger entre los Estados Unidos y los demás, lo cual, sospecharon algunos, sería escoger entre Brasil y los Estados Unidos.

Las reticencias argentinas retardaron el proyecto ABC, que se concretó debilitado y desfigurado años después de la muerte de su idealizador. Diplomático cuidadoso, coronado por el éxito en casi todo lo que emprendió, Rio Branco admitió que la iniciativa, uno  sus raros fracasos, había sido prematura.

El difícil creer que las crecientes divergencias de América del Sur guarden ahora mejores oportunidades de éxito a propuestas como las actuales, cuyo nivel de ambición va mucho más allá del alcanzado en 50 años de integración europea.

RUBENS RICUPERO, 71, director de la Faculdad de Economía de la Faap y del Instituto Fernand Braudel de São Paulo, fue secretario general da La Unctad (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) y ministro de Hacienda (Itamar Franco).

La cuenta (sin prisa) por favor

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Sólo la nacionalización de los hidrocarburos puede costarle a Bolivia al menos $383 millones. Lo dice Fundación Pueblo en un extracto tomado de la publicación digital de Latin American Newsletters, uno de los más prestigiosos informativos británicos.

La nota de Fundación Pueblo pregunta si los bolivianos están dispuestos a pagar esta factura, que representa más de lo que todos los municipios recibirán este año como participación tributaria y casi todo lo que recibirían por IDH. El total corresponde a cinco empresas petroleras (Petrobras, Repsol, Pan American Energy, Shell & Ashmore y Kapital Oiltanking. Las dos últimas se han acogido al arbitraje internacional.)

 

 

Pero a eso habrá que agregar lo que en multas por incumplimiento de contrato deba pagar el país a Argentina. Se le comprometió una venta de 7,7 millones de metros cúbicos diarios y se le envían sólo dos. La compra de combustible alternativo le costará a Argentina tal vez hasta $620 millones durante la estación invernal. Cuánto de eso será repasado a Bolivia?