Día: noviembre 12, 2019

Principio glorioso y final sin gloria

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Luego de 20 días sufridos por la mayoría de los bolivianos, el día 21, a la ¨hora de la oración¨, se abrió un principio glorioso para Bolivia cuando una mujer delgada, esbelta  y bien parecida, que aparentaba bastante menos que  los 52 años que revelan sus datos  personales,  salió a los balcones del Palacio de Gobierno tras jurar como presidente de Bolivia y poner formalmente fin al régimen de Evo Morales Ayma. Para entonces, hacia unas 10 horas que su antecesor se  instalaba en México, como exiliado politico, una condición por la que solo pocos días antes nadie habría apostado. Ahora, todo el mundo en las calles  parecía celebrar festivamente el fin del largo gobierno del MAS. Morales empezaba el camino de las sombras, que ya conocieron otros grandes movimientos. El MNR cayó en 1964 y nunca más volvió a sus tiempos de gloria.

Jeanine Añez fue catapultada a su condición presidencial por la marea de acontecimientos  que estalló el 21 de octubre,  del día después de las elección presidencial en la que Morales postulaba por un cuarto mandato consecutivo, un ciclo inédito en Bolivia  y raro en el mundo. Morales, tras haber tenido muy cerca al candidato de Unidad Democrática, Carlos Mesa, aparecía distanciado, luego de una misteriosa suspensión del conteo electrónico de votos, y a solo un pelo de consolidar la victoria en primera vuelta. Un desempate con un historiador, y periodista de hablar claro y preciso, le habría resultado insoportable hasta el ridículo. En cuanto se restableció el conteo, casi 20 horas más tarde, apareció ganando con el mínimo necesario para evitar a su rival. Los indicios de fraude a lo largo de todo el proceso, desde la decision de Morales de candidatear.

El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, ridiculizó la imagen de fraude electoral que el regimen de Morales intentó plantar. Mencionó, más bien, el ¨fraude generalizado¨ que, subrayó, se  había producido en Bolivia. El funcionario se autocensuró al no mencionar que él había tenido un lugar de honor en la proclamación de Morales, en el Chapare, como candidato, en mayo pasado.

En la sesion del Consejo Permante de la OEA, en Washington, se registró un alud de condenas contra el fraude en Bolivia. Una de las pocas voces a favor de Morales provino de México, que cuya delegada juró que en Bolivia había habido un ¨golpe de estado¨.

La situación de Jeanine Añez es harto diferente de la que tuvo Lydia Guiller,  la primera mujer president boliviana. Ascendió  en agosto de 1979 y cayó, menos de tres meses después por un golpe military y encabezado por el comandante en jefe de entonces, Luis García Mesa. La nueva presidente parece contar con el apoyo militante de gran parte del pueblo bolliviano que se volcó jubiloso a las calles a bailar, cantar y celebrar.

El ascenso de la presidente Añez puede haber caído como una lluvia de granizo sobre los grupos del ex partido de gobierno que estaban en marcha hacia la Plaza Murillo, para escenificar apoyo para el exiliado líder Morales. Nada se supo de ellos en las horas siguientes. Incluso, buena parte de la guardia que custodiaba el Palacio de Gobierno se fue a dormir –merecidamente.