Día: octubre 3, 2019

¿Quo vadis Maduro?

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La decisión de aplicar el Tratado Interamericano de Asistencia Reíoproca asumida por quince países es una decision extrema en el debate sobre cómo desbancar al régimen de Nicolás Maduro y restaurar la democracia. Hubo elecciones que perdió, manifestaciones callejeras gigantescas que reprimió y aplastó, rebeliones militares en escala liliput, que venció sin resistencia. Los intentos de derrocarlo y evitar que se consolide una nueva Cuba en el norte del continente sudamericano han fracasado. La nueva decisión que busca alejarlo no tiene fecha de aplicación efectiva de los mecanismos previstos por el TIAR, pero  ahora luce evidente que después de tanto gritar la amenaza de ¨viene el lobo¨,  llegará el lobo probablemente con el uso masivo de las armas convencionales y modernas y, en consecuencia, una guerra rápida y devastadora.

La activación hace dos semanas del Tratado Interamericano de Asistencia Reíproca (TIAR) para el caso de Venezuela sería el paso más extremo para poner fin al regimen de Maduro. El paso siguiente sería la guerra misma, que podría comenzar con un ataque relámpago sobre Fuerte Tiuna, sede del comando de las fuerzas armadas venezolanas en Caracas, y áreas estratégicas en Maracaibo, Valencia, San Cristóbal, Puerto La Cruz, Cumaná y Barquisimetto.  

Los estrategas prevén que en las primeras horas de ataque el ejército colapsaría o destituiría al régimen que encabeza Maduro. Los aliados del regimen -Cuba, Rusia, Irán y Nicaragua- se abstendrían de intervenir de manera directa pues se verían envueltos en un conflicto que no podrían vencer, a menos que estén en condiciones de desencadenar una hectatombe nuclear, que Rusia sería la única capaz de sostener y que no la quiere. Perdería demasiado.

Para ese momento, es improbable que Maduro, tenga alguna opción fuera de entregarse y enfrentar juicios penales de los que nadie lo salvaría.

Las nuevas sanciones anunciadas por Estados Unidos para persuadir al régimen a entregar el mando a Juan Guiadó y anunciar elecciones generales hiper vigiladas en medio año, han apretado al máximo las posibilidades no abiertamente bélicas. Esta vez también amenazan a sus más próximos aliados en el continente, entre ellos Bolivia. El presidente Evo Morales de haber evocado con satisfacción el momento en que, hace seis años, decidió retirar a Bolivia del TIAR. Pero el verdadero costo de ese retiro puede no haberse asomado.

Creado en 1947, cuando la Guerra fría estaba en uno de sus períodos más críticos, el TIAR  nunca fue efectivamte puesto en acción.

Llamado también ¨la OTAN latinoamericana¨, lo más cerca que estuvo de ingresar al campo de batalla fue durante la Guerra de Las Malvinas, cuando Inglaterra tomaba las Islas sureñas argentinas de ese nombre. Pero Estados Unidos, también el eje fundamental de la OTAN, optó por por sus aliados del primer mundo y el ejército argentino se rindió. La demanda de aplicar el TIAR perdió sentido.

Las naciones que conforman el  TIAR, ahora robustecido con Brasil gobernado por Jair Bolsonaro, y Chile por Sebastián Piñera, no parecen dispuestas a dar marcha atrás y dejar que Maduro siga  a cargo de la nación más rica del continente hasta la llegada del Socialismo del Siglo XXI, en el que milita Bolivia.

Las cancillerías del continente no tendrán tregua estos días, atentas a todos los movimientos que puedan darse en torno a Venezuela. Después de gobernar 19 años, régimen fundado por Hugo Chávez, está ante sus jornadas decisivas que podrían ser decididas en las próximas jornadas.