Día: febrero 17, 2019

Prueba de fuego

Posted on

El sábado que viene tal vez ocurra la última oportunidad de poner fin al régimen de Nicolás Maduro de manera no violenta ni insurreccional, cuando multitudes de venezolanos converjan sobre la frontera  para escoltar el convoy  de asistencia humanitaria que desde hace dos semanas yace en el lado colombiano y lo lleven hacia su país. Para la Guardia Nacional Bolivariana y el ejército de Venezuela será un dilema: ¿reprimir a quienes acarreen alimentos y vituallas para cientos de miles de compatriotas que aguardan socorro o dejar que las caravanas cumplan el cometido y desobedecer la orden de mantener cerrada la frontera sin dejar pasar una pizca de nada?

Sobre esa región estará gran parte de los ojos del mundo para observar el comportamiento de la guardia pretoriana de Maduro y de las legiones de venezolanos que se asegura irán al lugar, en uno de los mayores desafíos enfrentados por el régimen en sus dos décadas a la cabeza del país con las reservas petrolíferas más grandes del mundo.  La fecha del sábado fue puesta por el presidente interino, Juan Guaidó, quien hace menos de un mes se autojuramentó ante una manifestación multitudinaria que repudiaba al regimen de Maduro desde el centro de Caracas. Desde entonces, unos 60 países han reconocido a Guaidó como mandatario interino, inclusive  gran parte de América Latina, la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá,  que repudian al régimen de Maduro.

Acorralado por la multitude de países y gobiernos que lo desconocen, Maduro rehusa admitir  tamaño repudio y, forzado por el creciente rechazo mundial, preguntó esta semana a sus entrevistadores extranjeros de dónde extraían aquel número de países que lo repudian. Éstos, al parecer no tuvieron mayor interés por  polemizar con un presidente ciego ante la adversidad. Salvo Cuba, Bolivia y Nicaragua, ningún país del continente latinoamericano está de su  lado y solo dos -México y Uruguay- se declaran neutrales.

La Santa Sede, que siempre mantuvo la esperanza de que Maduro fuese a sincerarse con la realidad, ha dejado de responder a  sus invocaciones para gestiones mediadoras y ahora se cuentan con los dedos los regímenes que forman filas a su lado.

La mayoría de los analistas está de acuerdo en que este sábado,  una pequeña chispa puede crear un alboroto descontrolado de consecuencias políticas y militares mayúsculas. Guaidó se propone encabezar la caravana que proyecta escoltar al convoy por el puente ¨Tienditas¨ que separa a Ureña, en Venezuela, de Cúcuta, en Colombia. Las especulaciones sobre un posible enfrentamiento que lleve a una revuelta mayúscula han ocurrido muchas veces en los últimos años pero ninguna resultó válida. El arma principal del régimen parece ser el control disciplinado que ejerce sobre la fuerza militar, una de las más poderosas y mejor armadas del hemisferio, subrayan los  observadores.

Ahora, al cabo de 20 años de ¨chavismo-madurismo¨ la situación en  la patria de Bolívar tiene demasiados flancos explosivos, fuera de sus extensas y dilatadas fronteras por las que la ayuda humanitaria podría filtrarse. Como en el caso de un globo, las perforaciones podrían desinflar al régimen con rapidez y el colapso sería inevitable. Los indios Pemones, la etnia que puebla el sureste de Venezuela, han dicho que ellos ya han empezado a recoger ayuda, aunque sin proporcionar detalles sobre cómo ni de dónde. Intentar frenar esa ayuda luce como tarea imposible.

En sus últimas entrevistas -antes rehusaba concederlas a medios en particular y prefería ruedas colectivas con medios nacionales- Maduro insistió en la tecla que ha tocado todos estos años: las sanciones son la causa de las carencias terribles que sufre su país que, sin embargo, admite con grandes reservas.  Una amiga caraqueña me dijo que aún si le muestraran los escaparates vacíos o los niños enflaquecidos y los enfermos de los hospitales desesperados por la falta de medicinas, diría que el mal no es exclusivo de Venezuela y que se explica por el congelamiento de recursos financieros del país.

Las sanciones que aplica Estados Unidos con rigor, han devastado gran parte de los suministros del país, tanto medicos como alimenticios. Pero la tendencia creció a partir de los célebres ¨exprópiese¨ ordenados por Chavez para las empresas que se apartaban de las reglas del estado. Nadie podría ignorar que el tratamiento discriminador hacia el sector privado es una de las causas de la aguda declinación productiva y la escasez de proporciones bíblicas que azotan a la nación que un tiempo figuró entre las más prósperas de la región.

La  lección que ofrece Venezuela es fatal para los países que abrazan el Socialismo del Siglo XXI sin reparos. La lección induce a apartarse cuanto antes de ese camino y buscar equilibirios racionales entre el sector privado y el estado. Ignorar esa premisa ha hundido todo el experimento que lanzó Hugo Chávez a fines del siglo pasado en una sociedad, como todas las en desarrollo, urgida de cambios  pero no de cambios suicidas.

¿Días sin gloria?

Posted on

Hasta hace pocos años,  las conmemoraciones de hechos históricos eran material infaltable en los medios informativos y en los actos centrales en las horas cívicas de las escuelas. Estos días, si Ud. va a alguna escuela y pregunta cómo fue conmemorado el 14 de febrero, es probable que reciba una mirada estupefacta de su interlocutor. ¿Qué es eso? Si Ud. agrega que es la fecha recordatoria de la invasión a Bolivia por el ejército de Chile, y del desembarco de tropas que sin resistencia pusieron pie en Antofagasta para luego avanzar hasta Calama, habrá ofrecido una lección rápida de historia que su interlocutor ignoraba o no recordaba.

Con algunas excepciones, la fecha no ha tenido el realce de otros tiempos. Parece aún estar bajo el barullo que durante años ensordeció la enseñanza de  la historia y el afán por hacernos creer que  esos episodios permanecerían con sordina, ante el ímpetu del acercamiento entre Bolivia y Chile, primero, y la algazara triunfalista que prevalecía en los ámbitos diplomáticos nacionales sobre una inminente victoria en la Corte Internacional de Justicia. El 1 de octubre, todo se derrumbó, cuando La Haya falló que Chile no tiene deudas pendientes con Bolivia asociadas al tratado de 1904 aunque el fallo no signifique que los dos países no  puedan negociar en torno al viejo problema del enclaustramiento boliviano.   

En los últimos lustros, el 23 de marzo, fecha magna en el calendario  histórico boliviano hasta el intento de reaproximación con Chile protagonizado por el gobierno del presidente Morales, fue administrado  bajo un perfil austero. La conmemoración del año pasado, la última antes del fallo de La Haya, fue sin estridencias. Hasta hace poco, la fecha era  la  oportunidad en la que los presidentes juraban que lucharían por una reivindicación pues se trataba de una meta irrenunciable. Hoy no está claro qué conmemorarción auspiciará el gobierno ni si el presidente ofrecerá algún discurso, que bien podría resultar incongruente con el fallo de la Corte de La Haya.

Viene al dedillo mencionar la campaña sigilosa que desde hace años desarrolla el profesor Jorge Órdenes, miembro de  la  Academia Boliviana de la Lengua, por instituir en las  universidades la carrera de historia y literatura bolivianas. Usted  ha leído bien. En Bolivia no existe una facultad de historia nacional ni de literatura boliviana y la campaña del académico no tiene visos de acabar pronto ni de culminar exitosamente.

Asómbrese más: Si a algún estudiante se le ocurre estudiar para  alcanzar una licenciatura en esas materias, deberá ir a  los Estados Unidos, donde sí algunas universidades las enseñan!