Día: febrero 2, 2019

Sin opciones

Posted on Actualizado enn

A una semana de la autojuramentación de Juan Guaidós como Presidente interino de Venezuela, el regimen de Nicolás Maduro parece haber perdido toda inciativa, ahora comandada por  la oposición empeñada doblegar a los altos mandos militares cuadrados con un gobierno cada vez más cercado y hostigado por países e instituciones que presionan por una restauración de la democracia a través de elecciones. Intimidado por la masiva participación ciudadana en las marchas del 23 de enero esparcidas por todo el país, Maduro  es reacio a ceder,  aunque nada indica que tenga posibilidades de revertir el movimiento que amenaza con arrasar al gobierno chavista vigente desde hace dos décadas.

Entretanto, los observadores señalan que en los últimos días  la dinámica de los acontecimientos en ese país parece haber perdido impulso pero que la tendencia apunta a una retomada con las marchas previstas para el fin de semana.  A partir de ahí, dicen, la semana entrante podría traer de nuevo ¨días calientes¨ con la posibilidad cada vez mayor de lograr un acuerdo que involucre a sectores militares democráticos para apartar a Maduro del gobierno.

Las especulaciones se traban ahí ante la pregunta de qué hacer con Maduro y los militares que han decidido jugarse por quien es, por ahora, el mandatario más resistido del mundo, excepto por sus aliados, entre ellos Bolivia. La cercanía de Maduro con el presidente boliviano llevaron hace un tiempo a especular sobre la eventualidad de que Maduro escogiese venir a Bolivia, posiblemente al oriente, antes de optar por una residencia más estable de un eventual exilio. Pero la eventualidad no ha sido vista con gran entusiasmo por el gobierno boliviano ni por el presidente Morales, preocupados por las repercusiones que algo así  tendría sobre las elecciones de octubre. Para entonces, Morales aspira a ganar una nueva reelección a pesar tropiezos mayúsculos que experimenta la pretensión, golpeada por el referéndum que perdió en 2016 y por el fracaso de la ¨elección¨ de candidatos (primarias), a las que concurrió apenas un poco más de un tercio de la militancia que el gobierno esperaba llevar a las urnas  para exhibir musculatura.  Los partidos opositores se limitaron a lograr una asistencia apenas ¨simbólica¨ a las urnas, que pocas veces lucieron tan desoladas como el domingo pasado.

¨Nos regalaron votantes¨, dijo un dirigente vinculado a uno de los frentes opositores. ¨Para dar la impresión de que habíamos votado, inflaron nuestra votación en el oriente y en el norte, incluso en lugares donde no hubo votantes¨, dijo. No consiguió, sin embargo, ofrecer evidencias contundentes de la afirmación. Pero la apatía ciudadana ante esa curiosa elección sin contrincantes resultó  testimoniada por la misión de observadores de la OEA: votaron unos 400.000 ciudadanos, un cuarto del 1,6 millón que se esperaba que votase. La oposición tildó la jornada como ¨fracaso¨ en tanto que el gobierno se abstuvo de cualquier manifestación triunfalista.

El hecho se agregó con ímpetu a los temores causados por la crisis aparentemente terminal que ocurre en Venezuela, donde el aliado del presidente podría en cualquier momento resultar defenestrado.

Pero cerca de acabar la semana, la meta reeleccionista del presidente Morales se encontró frente a un escollo gigante: Un grupo bipartidista en Estados Unidos le planteó que respete los límites de la constitución y desista de buscar una nueva reelección. ¨Bolivia se encamina a una dirección muy peligrosa, alineándose con regímenes ilegítimos e ilegales, incluso el de Maduro en Venezuela. Es importnte que las partes respeten la constitución de Bolivia, que incluyen límites de mandatos¨.

El grupo está encabezado por Bob Meléndez,del Partido demócrata, y Ted Cruz, del gobernante Partido Republicano. Nadie podía augurar, este sábado de madrugada, que la semana que viene sería políticamente tranquila, ni en Venezuela ni en Bolivia.